Viernes, 04 de marzo de 2022

Cuando leemos Génesis 1y 2 encontramos dos relatos sobre un mismo tema que parecen dos perspectivas diferentes. Esto ha dado pie para muchas discusiones, variadas opiniones y aportes de eruditos sobre el tema. La tendencia del estudio señala que son dos versiones distintas entretejidas en un solo libro, dos escritos de épocas diferentes pero tramados por un tercero que hilvanó muchos de los libros de la Biblia. Tal vez haya no dos sino cuatro o cinco vertientes teológicas implicadas en muchos de los relatos de la Biblia. Sin embargo, podríamos opinar algo diferente, tal vez decir que en el caso que nos ocupa hay dos maneras de confrontar el hecho de la creación. En Génesis 1 se narra paso a paso los distintos actos del Dios Creador, día por día, en un orden que refleja afecto y antropomorfismo del Dios invisible. En Génesis 2 se anuncia a un Dios más universal, alejado de la criatura, pero de igual forma comprometido con su desarrollo biológico. 

Génesis 1 nos habla del caos y vacío creado pero la palabra del Todopoderoso hace aparecer un orden o cosmos como producto de su palabra; además, el Creador recibe el nombre de Elohim (en lengua hebrea) cuando se menciona en este primer capítulo del libro. En el segundo capítulo recibe el nombre de Jehová, lo cual presume otro narrador que presenta la historia. De todos modos, el orden se impone a la confusión, llega la luz y se cumple con la misión de hacer aparecer al hombre en la tierra. Algunos afirman que en el capítulo 1 revela un Dios más antropomórfico, contento por haber hecho al hombre a su propia imagen y semejanza. 

En el capítulo 2 del Génesis se puede observar un salto o ruptura total con el modelo de la creación que acaba de presentarse. Pero no pueden negar, los que así contemplan, que el trabajo con el barro hace a Dios comprometido con la obra resultante: esta vez también Dios se manifiesta interesado en lo que hace, como un artesano con lo que trabaja. En realidad, Dios se da a conocer como el Alfarero y coloca a la criatura humana como lo que debe siempre recordar de sí mismo: ella es polvo formado por la mano del Creador. 

El soplo del aliento del capítulo 2 nos recuerda que nuestro aire y espíritu provienen de quien nos hizo. El polvo volverá a la tierra y el espíritu a Dios quien lo dio. Los dos relatos distintos lo son en cuanto a la forma, pero el mensaje teológico que les subyace no entra en choque en ninguno de los dos capítulos. Algunos teólogos opinan que el capítulo 1exhibe una contradicción en cuanto al orden presentado en el capítulo 2, diciendo que en este último las plantas son creadas después de haber aparecido el hombre. Pero si miramos detenidamente el texto comprobaremos que no hay tal cosa como pretenden señalar. 

El capítulo 2 del Génesis se presume como una continuidad de lo dicho en el 1. Ahora se habla desde otra perspectiva, aunque aquello que se diga haya sido escrito con anterioridad. Es decir, los eruditos anuncian que el capítulo 2 precede al 1 pero que se colocó así por causa de algún editor compilador antes de Cristo. Bien, supongamos que esto es cierto; en nada altera el mensaje ni lo contradice. Si leemos Génesis 2:4, entenderemos que viene como resumen de algo que se dijo antes: Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos y (continúa el verso 5) toda planta del campo antes de que naciese…porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra. 

En otros términos, la perspectiva de la narración es otra, en referencia al huerto que contiene los árboles (verso 8). ¿Cuáles árboles? En especial aquellos del conocimiento del bien y del mal y el de la vida. El escritor no sigue una narrativa cronológica, así que no puede acusársele de descuidado; simplemente tiene otro enfoque. Diremos lo mismo del arte; pongamos por caso el cubismo. Picasso pintó desde una perspectiva geométrica en una ruptura con la pintura tradicional. Podría acusársele de no pintar según las reglas del momento pero sería un absurdo negar su arte. De igual forma, la narrativa bíblica que toma una perspectiva diferente a otra del mismo tema no puede enjuiciársele por ser una mala copia o como si se tratase de una negligencia del escritor.

Hay rupturas de modelos para alcanzar otros paradigmas que se quieren mostrar. El relato de la creación puede tener muchos matices, así que no hay nada extraño entre Génesis 1 y 2; simplemente se rompe la cronología estricta para dar un marco especial al huerto del Edén, donde están aquellos dos tipos de árboles que son referencia del bien y del mal y de la vida eterna. ¿Quién rompe con quién o con qué? Génesis 1 no plantea el tema de los árboles que sí tiene en cuenta Génesis 2. 

La Biblia contiene duras profecías sobre el juicio de Dios, pero cada creyente lee el libro que considera inspirado para tomar fuerzas en su transitar por el mundo. El Dios de la creación se manifiesta o revela a lo largo de las páginas forjadas por 40 escritores a lo largo de 1.400 años. Las profecías descritas en los Salmos de David, referentes al Señor, tuvieron su cumplimiento en gran medida en el Mesías que fue crucificado. Eso asombra y maravilla, al igual que la descripción en otros textos sobre los tiempos finales de este mundo.

La complejidad del carácter de Dios hace difícil su descripción y requiere de muchas perspectivas: misericordia y fuego consumidor, amor y odio, predestinación y reprobación, cielo e infierno, algunos de los temas que resaltan y colocan el contraste descriptivo de acuerdo a lo que de Él se describe. En el Nuevo Testamento leemos lo que Jesús le decía a Nicodemo y al Padre en su oración en Getsemaní. En las dos instancias se menciona la palabra MUNDO; en Juan 3:16 Jesús dice que el Padre ha amado de tal manera al mundo que le envió a Su Hijo para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Jesús es esa vida eterna; sin embargo, en Juan 17:9, la noche previa a su crucifixión, Jesús le dijo al Padre que no rogaba por el MUNDO. Entonces, ¿existe algún conflicto entre Jesús y el Padre? 

En ninguna manera, simplemente debemos entender los distintos sentidos contextuales de un mismo término. El mundo referido a Nicodemo puede abarcar a los gentiles (el resto del mundo no judío), así como al conglomerado de gentiles y judíos preservados para vida eterna. Pero el mundo de la oración en Getsemaní refiere a los réprobos en cuanto a fe, los cuales no fueron representados en la cruz por Jesús en su expiación por el pecado de su pueblo (Mateo 1:21). 

El escritor bíblico se ocupa bastante del interés temático, sin que ello presuponga el abandono de la precisión de los datos históricos. Dicen que Génesis 1 fue escrito después de Génesis 2, pero que un compilador hebreo juntó los relatos para darle hilo narrativo al discurso espiritual, político y filosófico de su tiempo. Bien, ¿en qué niega ese supuesto la inspiración del relato? La providencia de Dios preservó el texto utilizando lo que Él quiso: al malo y al justo, como usó por igual a Judas Iscariote y a Pedro una vez justificado. El mensaje de la cruz se ve de lejos, en el evangelio que está en el Edén, cuando aparece la promesa de la simiente de la mujer (Cristo); por igual lo miramos en el momento del sacrificio animal para cubrir al hombre de su desnudez. 

Continúa ese evangelio de muchas maneras a lo largo de la Escritura, derramado como gotas de lluvias proféticas, así como apareció en Job cuando decía que estaba seguro que su Redentor vivía y que al final se levantaría del polvo (Job 19: 25-26). Isaías también contiene el evangelio o la buena noticia para el pueblo escogido de Dios. Aunque aparezca la mano política o religiosa de la institución, el mensaje del Señor permanece para que se cumpla a cabalidad. Ni una jota ni una tilde pasarán de su palabra eterna.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 3:32
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