Domingo, 02 de enero de 2022

Existe un solo evangelio, el de la gracia. No se puede hablar de dos gracias, solamente una ha sido mostrada por el Creador: la gracia que salva. Cuando se pretende minimizar el impacto de la doctrina de la reprobación, saltan a la palestra algunos teólogos con su falacia de la gracia común o general. En realidad subestiman la inteligencia de las personas, al ofrecer una esperanza inexistente, algo que se confunde con la providencia divina pero que no conduce a la redención final bajo ningún respecto. Dios hace salir su sol sobre justos e injustos, sería el axioma con el cual trabajan los defensores de la gracia genérica. Pero el Faraón de Egipto fue dotado de facultades políticas importantes, de riquezas y educación, con un linaje guardado para que pudiera ofrecer las credenciales de mandatario poderoso. También podríamos hablar de Pilatos, de Herodes, de los miembros del Sanedrín, cuyo bagaje cultural, político y religioso les fue provisto en la medida en que cada uno lo necesitaría para su performance en la crucifixión del Señor. El Dios de la providencia fue suficiente para que Judas Iscariote llevara a cabo su traición, pero el que este diablo (como lo refirió Jesús) no muriese cuando niño, o el hecho de que viviese en la época de Jesús en la tierra, obedeció a la providencia divina mas no a la gracia de Dios. La gracia pertenece al evangelio, como característica definitiva del amor del Eterno por sus elegidos. ¿Cuál gracia fue provista para Esaú? De este personaje solamente puede decirse que Dios le proveyó las condiciones para que cumpliera con el propósito de lo que Dios quiso y dispuso en sus planes eternos e inmutables. Ciro fue llamado siervo de Jehová pero nunca conoció al Señor. El rey de Asiria se convirtió en el báculo del furor de Dios, pero más tarde fue destruido. Los beneficios históricos de no importa qué habitante del planeta no pueden señalarse como elementos de la gracia del evangelio. Así que no se puede hablar de gracia fuera del límite de la expiación de Jesús en la cruz. Cuando se promueve la gracia universal se hace a nombre del evangelio anatema, del padre de la mentira por medio de los maestros de mentiras. Muy importante resulta la comprensión del significado de la expiación, que no se extiende más allá de la justicia alcanzada por Jesucristo en favor de su pueblo. Su trabajo consumado en la cruz satisfizo al Padre para reconciliarnos con Él. ¿Por quién murió Jesús? La respuesta se vincula a su gracia. En su oración intercesora antes de ir al martirio, el Señor agradecía al Padre por los que le había dado (y por los que le daría por medio de la palabra de aquéllos). Se entiende que nadie puede ir a Jesucristo si el Padre no lo lleva, así que agradeció por ello. Sin embargo, no toda su oración consistió en ese agradecimiento, ya que leemos que Jesucristo no rogó por el mundo (Juan 17:9). Habiendo excluido a ese lote llamado mundo, solamente agradeció por aquellos que el Padre le había dado y le daría. Por lo tanto, no habiendo rogado por el mundo, se entiende que en la cruz representó a los que el Padre le dio y le daría, pero no representó a aquellos por los cuales no rogó. De esta manera resulta impropio hablar de gracia común para todo el mundo, o afirmar que Jesús murió en favor de toda la humanidad pero en especial por los elegidos. La muerte de Jesús se hizo necesaria por causa de la expiación de su pueblo, no por los réprobos en cuanto a fe. A estos últimos no se extendió, así que aquellos señalados en Apocalipsis 13:8, 17:8, junto a los mencionados en 1 Pedro 2:8, 2 Pedro 2:3 no poseen gracia alguna. Pese al énfasis de la Biblia, mucha gente religiosa sigue el sendero trazado por los teólogos de la gracia común. Su incomprensión del evangelio sorprende, pese a que manejan la Escritura casi de memoria. Llegan a decir que los favores del réprobo en esta vida obedecen a la expiación de Jesús en la cruz, a la extensión de una gracia que aunque no salva sigue llamándose gracia. Tal vez el dios que no puede salvar pregone este tipo de genérico, pero el creyente sabe que la única forma en que pudo haber sido salvado fue por medio de la gracia divina, a través de la expiación particular hecha por Jesucristo en la cruz. El Señor tomó todos los pecados de su pueblo (Mateo 1:21) y a cambio nos impartió su justicia. La gracia, la salvación y la fe, como un ligamen pertenecen a Dios quien lo otorga como regalo a quien Él quiere. Hablar de gracia genérica presupone la des valoración de la gracia salvadora del Padre, bajo el intento de aliviar el peso del significado de la reprobación divina. Sería como afirmar que Jehová odió a Esaú antes de que hiciera bien o mal pero que le impartió la gracia del Calvario en forma inútil. Deberíamos pensar en Judas Iscariote, llamado hijo de perdición, quien a pesar de andar con Jesús y de participar como discípulo fue llamado diablo por el Señor. ¿Cree usted que Judas recibió algún tipo de gracia de parte de Dios? No, fue un hombre desgraciado, de quien se dio un ay por lo que le sucedería. Aquel sol que le salía como injusto, aquella lluvia que caía por igual a justos e injustos, venía del Todopoderoso pero no como gracia para el que habría de ser el traidor. Más bien aquello le vino como providencia para que hiciera el mandado. ¿Cuál gracia pudo tener Judas, si la Biblia enuncia maldiciones sobre él? Lo mismo se dice de todo réprobo en cuanto a fe, por más que la humanidad se empeñe en lanzarle bendiciones de parte del otro dios. Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra. Cuando fuere juzgado, salga culpable; y su oración sea para pecado. Sean sus días pocos; tome otro su oficio. Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda. Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren su pan lejos de sus desolados hogares (Salmo 109: 6-10). La maldición al impío no siempre acontece de la misma forma en la que se describió la maldición sobre Judas, pero la Biblia asegura que Jehová está todos los días airado contra él y que su oración y ofrenda aparecen como abominación. Así que ¿cuál gracia puede encontrarse en los abandonados de Dios? La única gracia salió del Calvario, para cubrir a todos aquellos por los cuales Jesucristo murió. La comprensión del sentido de la expiación nos lleva al entendimiento pleno del significado de la gracia. El corazón del evangelio tiene la expiación como su figura, así que por el conocimiento del siervo justo éste justificará a muchos (Isaías 53:11). César Paredes [email protected] destino.blogcindario.com


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 6:26
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