Jueves, 28 de enero de 2021

El diablo es el que lanza cosas alrededor de las personas, en especial sobre los creyentes. De la voz griega se desprende el sentido de arrojar (BALLO) y con la preposición (DIA) se hace referencia al entorno, a lo largo de. El diabolos tuvo la intención de ser semejante al Altísimo. Su pecado fue el orgullo, pero no se puede negar su estupidez al pretender como criatura ser el mismo Creador. Así también continúa a diario, incluso cuando probó al Señor en una montaña para proponerle que él, en tanto Creador, lo adorara como criatura. Eso no es más que una demostración pública de absoluta insensatez exaltada por la soberbia.

Habiendo perseguido a los creyentes en la historia humana, utilizando a sus siervos religiosos o a los ajenos a toda religión, recorre sus pasos hasta su destino final. Una gran parada en ese itinerario se dará para ejercer su rol como gobernante mundial. La figura del Anticristo se ha descrito en la Biblia como una Bestia, como alguien que se opondrá a Dios pero que se presentará en lugar de Cristo. El tomará su lugar bajo el engaño, de acuerdo al prefijo ANTI (en lugar de), pero por igual estará contra Cristo (de acuerdo al mismo prefijo griego). El prefijo anti procede de la preposición griega anti, que significa 'en frente de, contra, en vez de'. 

A Satanás se le da otro nombre, el Acusador de los hermanos. En tanto diablo lanza todo tipo de mentiras a la mente de los seguidores de Jesucristo, pero también nos acusa a cada uno de nosotros cuando cometemos errores o pecados. Por la gracia divina tenemos un intercesor permanente, Jesucristo, el cual se presenta como nuestro abogado ante el Juez de toda la tierra. Cuando Jesucristo vuelva a este mundo lo hará como Dios glorioso, como Invencible, para destruir al Anticristo. Será entonces cuando los pueblos de la tierra lamentarán haber despreciado la verdad, si bien los redimidos serán reivindicados.

El Dios de amor y misericordia lo es por igual de justicia, en tanto fuego consumidor. El Cordero sin mancha que puso su vida por su pueblo vendrá como Guerrero para reivindicar a su pueblo y para derramar la justicia divina como el León de Judá. El Cordero sufrido, molido por nuestros pecados, el que no abrió su boca para quejarse, estuvo descrito en Isaías 53, pero en Isaías 31:4 leemos una visión diferente del mismo Cordero: Porque Jehová me dijo a mi de esta manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos descenderá a pelear sobre el monte de Sión, y sobre su collado. 

Vemos en esos relatos de Isaías a un mismo Dios, a un mismo Cristo, uno en tanto Cordero manso, preparado para la expiación, pero el otro como el León que no lo detendrá poder alguno. Si una vez vino para ofrecerse como ganancia de su pueblo, ahora vendrá para vengar a su pueblo por el maltrato del mundo, así como para traer esa otra parte de la justicia divina, la que no recibe garantía de parte humana. Ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de salvación, así que el que oiga hoy la voz de Dios que no endurezca su corazón. Los que rechazan la verdad y no la aman recibirán a cambio un poder engañoso de parte del mismo Dios para que crean la mentira, para que de esta manera terminen de perderse.

Satanás ha intentado por todos los medios de frustrar los propósitos de Dios, mostrando en apariencia que ha tenido éxito. Sin embargo, una mirada a la Escritura nos liberará de semejante creencia, ya que ella habla del propósito eterno de Jehová. Aún al malo ha hecho Dios para el día malo (Proverbios 16:4); de la boca del Altísimo sale lo bueno y lo malo (Lamentaciones 3:38). Judas estuvo destinado como hijo de perdición, así que no creamos que fue convencido o seducido por Satanás para que traicionara a Jesús; más bien el maligno es el agente de Jehová para llevarle gloria al Cordero. Tal vez alguno se plantee que Dios no puede considerarse justo, ya que si ha ordenado todo cuanto acontece, ¿por qué, pues, inculpa? 

La prueba de lo que decimos se descubre en todo el conjunto de profecías dadas por el Señor, las cuales incluyen la maldad aumentada en estos tiempos, el estado de anomia general en la sociedad mundial, la preparación del terreno para la aparición de la abominación desoladora, de la cual habló también Daniel el profeta. Al contrario, Satanás hubiese triunfado en la muerte de Cristo si lo hubiese podido matar antes de tiempo y por medio de otros métodos. Así que Jesucristo tenía que ser crucificado porque sería maldito el que muriera colgado en un madero. El Señor tenía que ser traspasado para que lo mirasen, de manera que Satanás se hubiese apuntado una victoria si Jesucristo hubiese muerto apedreado. De Judas fue escrito en un Salmo que otro tomaría su trabajo, que sus hijos serían huérfanos, y en otro libro se dijo que el Señor sería traicionado por el que de su pan mojaba. 

Vemos que Satanás no triunfa sobre el pueblo de Dios, tal vez tiene iglesias que lo sigan, pero son iglesias que profesan superficialmente el evangelio (son aquellos a quienes el Señor les dirá que nunca los conoció). Jehová le dijo un día a Satanás que considerara a su siervo Job, que lo probara pero sin tocarle su vida. Este pasaje nos muestra que Jesucristo es quien tiene las llaves de la muerte y el Hades. 

La historia de Israel ha sido profetizada mucho antes de que suceda, como un signo especial de haber sido un pueblo escogido por Dios para traer la salvación al mundo gentil: la salvación viene de los judíos, le dijo Jesucristo a la mujer samaritana. Por otro lado, ha acontecido en parte endurecimiento a Israel para que por medio de ello nosotros entremos como un injerto en sus promesas espirituales. Pablo nos recomienda a no jactarnos contra las ramas originales, no sea que seamos desechados. Esta recomendación del apóstol deja ver que Israel como nación continuaría a lo largo de la historia (por más que haya estado oculta por varios siglos), ya que en un momento determinado los tiempos de los gentiles serán culminados e Israel será llamada de nuevo.

Queda claro que la dureza de Israel al no reconocer al Mesías que vino como Cordero para la expiación forma parte del plan de Dios. No dudamos del empeño de Satanás para que esa nación continúe en su pertinaz rechazo a Jesucristo, pero el mismo Príncipe de este mundo tendrá su propio fin y término por anuncio de la Escritura. Así que el actuar del diablo en el mundo forma parte del escenario planteado por el Dios soberano que cumple sus promesas en forma absoluta. Pese a esta comprensión metafísica del actuar divino, en esta historia seguimos siendo perseguidos por los seguidores de Satanás. Eso también forma parte de lo que se ha escrito como guión a seguir, pero la advertencia que se nos ha dado no queda invalidada. Esa advertencia dice que resistamos al diablo para que él huya de nosotros. Nos anuncia que el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. Así que sin que ignoremos sus maquinaciones debemos permanecer orando y velando para poder huir de sus tentaciones. 

Lo que vivimos es difícil, no se pondrá más fácil, así que debemos estar preparados. El bien es una maravilla pero el mal espanta, pese a ello andamos en medio de esas dos realidades. Se nos ha ordenado orar por nuestros gobernantes, pero no lo haremos por el Anticristo. No pediremos sabiduría para que gobierne el mundo, así que la Escritura vista como un todo nos señala el camino de la sabiduría para actuar. Las autoridades están colocadas por Dios para nuestro cuidado, pero en muchas ocasiones y en distintos lugares esas autoridades actúan contra el pueblo de Dios. De allí que Pedro también ha escrito que es necesario que hagamos caso a Dios antes que a los hombres. 

El desafío del mal se ve ahora como lo fue en los días de Noé. El mismo diablo que estuvo en aquella época inspirando su maldad lo hace hoy día en el escenario del mundo global. De esta manera el trigo se ve acosado por la cizaña, la que le roba el sol y los nutrientes de la tierra. El profeta Daniel habla en forma propicia para estos tiempos: yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿qué será el cumplimiento de estas cosas? Y él dijo: Anda, Daniel; estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de ellos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán (Daniel 12:8-10).

Juan, en su Apocalipsis, también nos da su brújula para estos tiempos. Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro; porque el tiempo está cerca. El que es injusto, haga injusticia todavía. El que es impuro, sea impuro todavía. El que es justo, haga justicia todavía, y el que es santo, santifíquese todavía (Apocalipsis 22:10-11). Dios recoge la cosecha de justicia y la cosecha de maldad, dado que las condiciones climáticas son las mismas para que crezca tanto el trigo como la cizaña. Las condiciones de los tiempos del fin son las mismas que en los días de Noé y de Lot (Génesis 6:1-4; Lucas 17:26.30; Génesis 19).

César Paredes

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Tags: SOBERANÍA DE DIOS

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