Domingo, 09 de agosto de 2020

El inclusivismo religioso asume que aunque un sistema de creencias posea la verdad, otras creencias diferentes podrían ser incluidas como acertadas por ser parcialmente verdaderas. Se presenta como un facilitador del pluralismo religioso porque permite que los creyentes de otras religiones, que tengan creencias coincidentes con la religión que dice tener la verdad absoluta, sean tomadas como válidas para ser suficientes en cuanto a redención eterna. Hablamos de herejía por lo que dice la Biblia en cuanto al destino de la humanidad que no ha confiado en Cristo: Porque todos lo que sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados (Romanos 2:12).

Los seres humanos pecan, independientemente de que hayan tenido la ley escrita por de delo de Dios, o que hayan tenido solamente la ley divina revelada en sus mentes. Pablo declaró en su Carta a los Gálatas que la ley no salvó a nadie (Gálatas 2:16), y que la ley de Moisés no pudo salvar una sola alma, aún siendo tan específica en las normas y sus efectos, ¿cuánto menos chance tienen de ser justificados los que apenas supieron la diferencia entre el bien y el mal, los que nunca tuvieron el sustento de acudir al Redentor o a la promesa de la Simiente? Añade el apóstol que  …por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de Él; porque por la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:20).

El inclusivismo se cruza con el universalismo, ya que este último sostiene la universalidad de la salvación. Por lo menos, dos corrientes de este último concepto teológico podemos señalar: 1) Dado que Cristo murió por los pecados de todo el mundo, al decir de Juan en una de sus cartas, se aplica una literal interpretación donde los términos todo y mundo se toman fuera del contexto, de manera que toda la humanidad ha sido ya salvada; 2) Dado que Cristo habló del infierno de fuego y de que pocos son los encuentran la vida eterna, se entiende que su muerte -aunque haya sido universal- es una posibilidad de salvación para todo el mundo, sin excepción, pero no todos la aprovechan. De acuerdo a esta segunda corriente, se ha llegado a afirmar que la gente puede ser salva independientemente de si ha oído o no de Jesucristo, y eso es inclusivismo del más absoluto.

Vemos que en el universalismo hay un desperdicio del sacrificio de Cristo, cuando ha sostenido que él derramó su sangre aún por los réprobos en cuanto a fe, de tal forma que los que yacen en el infierno pisotean su sacrificio. Además, Dios castiga doble y por demás un mismo pecado, debido al concepto de expiación de la culpa. Por una lado, el Hijo de Dios expió todos los pecados de toda la humanidad, pagó por ellos con su sufrimiento en la cruz, condenando el Padre a Su Hijo al más alto sufrimiento por los pecados llevados encima. Por otro lado, ese castigo se repite en todos aquellos que yacen en el castigo eterno. Pero esto ocurre también con el inclusivismo, ya que aunque se incluyen a muchos que no han oído el evangelio, no todo el mundo se ha beneficiado de esa expiación universal.

La Biblia no ha guardado silencio respecto a aquellos que mueren sin haber oído el evangelio. Judíos y Gentiles están bajo el poder del pecado, bajo su maldición, (Romanos 3:9-20), salvo que algo interrumpa tal condición. El apóstol anuncia de inmediato la salida: la fe en la expiación o en la sangre de Jesucristo, de acuerdo a Romanos 3:21-28.

Los aceptados entre las naciones son los elegidos del Padre, los cuales creerán en su debido momento, y de acuerdo a la predicación del evangelio. Ni siquiera Cornelio escapó de tal predicación, pues cuando llegó Pedro a su recinto, al creer Cornelio en Cristo fue salvado (Hechos 11:14). Entonces, Cornelio no fue salvado antes, sino aceptado -lo cual refiere a la elección y al trabajo que hizo el Espíritu en él para que llamara al apóstol. El arrepentimiento conduce a la vida eterna, pero Dios garantiza la salvación a quien Él le da arrepentimiento para perdón de pecados. Cuando se dice que Cornelio estaba limpio, antes de que Pedro llegara, el contexto sugiere que también el apóstol tuvo una visión de los animales inmundos, prohibidos para los judíos. Los gentiles no estaban limpios dentro de la religión judaica, pero Dios le habló al apóstol diciéndole que lo que Dios limpió no lo llamara él inmundo.

Dios coloca en sus elegidos temor por la palabra, deseo de salvación, arrepentimiento legítimo, de manera que nazca de lo alto, como fue el caso de Cornelio. Algo parecido se ve en el arrepentimiento del ladrón en la cruz. Él primeramente reconoce que merece el castigo, luego sabe que el Señor no ha hecho ningún mal para morir en la cruz (el Cordero sin mancha), después le pide la salvación (acuérdate de mi cuando vengas en tu reino). Todo ello fue el método usado por el Espíritu Santo para hacerlo nacer de lo alto.

Esto es muy obvio, ya que Dios no aceptaría nunca a un no elegido, como no aceptó al Faraón, sino que lo endureció más, ni a Judas Iscariote, a quien dijo lo que vas a hacer, hazlo pronto, en tanto era hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. No depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Bien es sabido que estos personajes mencionados ni quisieron ni corrieron, porque no hay quien busque al verdadero Dios.

No hay santos paganos, para que sean salvos sin que asuman la fe de Jesucristo. Aún en el Antiguo Testamento, los que iban siendo salvados eran los que colocaban su fe en el Mesías que habría de venir. Así lo hizo Job, cuando reconoció que su Redentor vivía, lo mismo hizo Abraham, quien se sostuvo como viendo al Invisible. La Pascua fue ordenada para conmemorar la salvación obtenida en Egipto, pero igualmente para anunciar la salvación que vendría con el Mesías. Aquellos sacrificios eran una sombra de lo que había de venir, lo cual le servía al pueblo escogido para ser instruido en la fe de la Simiente prometida. Por supuesto, no todo Israel fue llamado eficazmente, sino los que Dios escogió desde antes de la fundación del mundo.

El inclusivismo se presenta tan herético como el universalismo, en cualquiera de sus formas presentadas.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 18:19
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