Mi?rcoles, 19 de febrero de 2020

El presente trabajo es una traducción que hice de un artículo escrito por Christopher Adams, aparecido en su website denominada: The Gospel & Its enemies  (https://thegospelanditsenemies.wordpress.com/2019/12/22/is-calvinism-the-gospel/). 

A los que afirmamos que dan muestra de incredulidad aquellos que aseguran que hubo una expiación universal (en la muerte de Cristo), se nos etiqueta con el mote de calvinistas, como si creyésemos que el calvinismo fuese el evangelio. Al definir el término calvinismo encontramos que fue acuñado por los Católicos Romanos para describir a los seguidores de Calvino. El mismo Calvino parecía no impresionarse por el intento de marcarlo como un líder de una secta herética. En su dedicación al Comentario de Jeremías, Calvino escribió: No pueden encontrar nada más atroz con lo cual irritar a su Alteza, el Más Ilustre Príncipe, que el término Calvinismo. No resulta difícil conjeturar que es consecuencia de su odio amargo contra mi persona.

Como consecuencia de haber hecho antes un escrito crítico contra Juan Calvino, por su participación en la ejecución de Miguel Servetus, quisiera destacar ahora su punto de vista sobre la expiación:

“Cuando en la Segunda Epístola de Pedro, Cristo es mencionado, es llamado Señor. Sin embargo, parece que Cristo es negado, cuando quien ha sido redimido por su sangre llega a ser de nuevo vasallo del Diablo, lo cual hace vacuo el incomparable precio del rescate" (Comentario a Judas 4).

“También debemos tener mucho cuidado de aquellos que han sido redimidos con la sangre de Cristo. Si vemos almas que han sido preciosas para Dios pero que van a perdición y si no hacemos nada por ellas, sería despreciar la sangre de Nuestro Señor Jesucristo" (Sermón sobre Efesios 5:11-14).

“... cuatro razones por las cuales Pablo insta a los pastores para que cumplan con su deber diligentemente, porque el Señor no ha dado una pequeña (sino grande) promesa para la Iglesia al derramar su propia sangre por ella. Por lo cual demuestra lo preciosa que es para él esa sangre; seguramente no hay nada que deba animar con más vehemencia a los pastores a cumplir con su deber con alegría, que si consideran que el precio de la sangre de Cristo está comprometido con ellos. Por lo tanto, se deduce que, a menos que se esfuercen en la Iglesia, las almas perdidas no solo se les imputan, sino que también ellos son culpables de sacrilegio, porque han profanado la sangre santa del Hijo de Dios y han hecho que la redención que consiguió se torne sin ningún efecto, tanto como en ellos acontece. Y esta es una ofensa muy cruel, si, a través de nuestra inactividad, la muerte de Cristo no solo se vuelve vil o vulgar, sino que el fruto de la misma también se abolirá y perecerá. " (Comentarios sobre Hechos 20:28).

“Hace que este favor sea común a todos, porque se propone a todos, y no porque en realidad se extienda a todos; ya que, aunque Cristo sufrió por los pecados del mundo entero, y se ofrece a través de la benignidad de Dios indiscriminadamente a todos, no todos lo reciben " (Comentario sobre Romanos 5:18).

“Es cierto que el efecto de su muerte no llega al mundo entero. Sin embargo, ya que no está en nosotros discernir entre los justos y los pecadores que van a la destrucción, sino que Jesucristo ha sufrido su muerte y pasión tanto por ellos como por nosotros, por lo tanto, nos corresponde trabajar para traer a cada hombre hacia la salvación, para que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté disponible para ellos ... " (Sermón CXVI del libro de Job -31:29-32).

“La palabra muchos, no se pone para un número determinado sino para un número grande; porque se contrasta con todos los demás. Y en este sentido se usa en Romanos 5:15, donde Pablo no habla de ninguna parte de los hombres, sino que abarca a toda la raza humana " (Comentario en Mateo 20:28).

Calvino creía que aquellos que fueron redimidos por la sangre de Cristo podrían convertirse nuevamente en vasallos del Diablo e irse al infierno, que el poder redentor de la sangre de Cristo podría anularse y dejarse sin fruto, y que Cristo sufrió por los pecados de todos en el mundo, incluidos aquellos que no lo reciben y eventualmente van hacia la destrucción. Dado que él consideraba que la expiación no lograba lo que pretendía, lo que demostraba era que él no había sido regenerado. En ningún sentido, por lo tanto, somos seguidores de Juan Calvino.

Por supuesto, el término "calvinismo" generalmente tiene la intención de abarcar algo más que las doctrinas de Calvino; teólogos como John Owen, Richard Baxter, Jonathan Edwards, Charles Hodge, Robert Dabney, J. Gresham Machen, Louis Berkhof y muchos otros han contribuido al desarrollo de la soteriología calvinista a lo largo de los siglos. Pero esto solo multiplica nuestras objeciones a la etiqueta "calvinista", porque estos hombres, y muchos otros, creían en las doctrinas que negaban el Evangelio. En particular, la mayoría de ellos estaría de acuerdo con Calvino en que la obra de Cristo no logró todo lo que estaba destinado, lo cual niega el corazón del Evangelio. El teólogo escocés William Cunningham escribió una vez:

"... ningún calvinista, ni siquiera el Dr. Twisse, el gran defensor del más alto supralapsarianismo, jamás ha negado que haya un sentido en el que pueda afirmarse que Cristo murió por todos los hombres". (Los Reformados y la Teología de la Reforma, p.396).

Los que sostenemos la Confesión Cristiana de Fe no nos adscribimos a este punto de vista; negamos absolutamente que haya algún sentido en el que Cristo murió por todos los hombres sin excepción. Según la definición de Cunningham, entonces, no somos calvinistas en ningún sentido.

Pero esto se pone peor, prácticamente todos los teólogos que desarrollaron las doctrinas del calvinismo hablaron paz a quienes negaron el Evangelio. La llamada "herencia reformada" o "tradición calvinista" está llena de herejías y palabras de paz. Esta es la razón por la que no nos llamamos "reformados", como tampoco "calvinistas".

Y esto también es lo que realmente llega al meollo del asunto. La mayoría de los que se llaman "calvinistas" o "reformados" no lo ven como una diferencia entre los que creen en el Evangelio y los que no, o entre aquellos que están regenerados y aquellos que no lo están.  Ven como un asunto de preferencia el que los verdaderos cristianos puedan estar en desacuerdo en este aspecto doctrinal. Incluso si creen en la Depravación Total, la Elección Incondicional, la Expiación Limitada (o Eficaz), la Gracia Irresistible y la Perseverancia de los Santos, no valoran esas doctrinas vitales del Evangelio hasta el punto de usarlas como un estándar para juzgar; lo que demuestra que, al igual que Juan Calvino, no entienden ni creen realmente esas doctrinas y, por lo tanto, niegan el corazón del Evangelio. Entonces, tiene sentido cuando nos acusan de ser divisivos y cismáticos al insistir en que aquellos que creen en la Expiación Universal no han sido regenerados. Ellos tienen el mismo evangelio falso que poseen los defensores de la Expiación Universal, pero se visten con un ropaje más bíblico, para llegar a pregonar paz cuando no la hay.

Uno de los más conocidos predicadores que proponen paz doctrinal cuando no la hay, Charles Spurgeon, una vez escribió:  "Si alguien me preguntara qué interpreto yo como un calvinista, debería responder: "Él es uno que dice: la salvación es del Señor". No puedo encontrar en las Escrituras ninguna otra doctrina sino ésta¨. (Defensa del Calvinismo como el Evangelio).

Observe cuán diluida es su definición de calvinismo: nada sobre la expiación limitada, la depravación total o cualquier otra doctrina distintivamente calvinista. Pero ese es exactamente el punto. El quisiera poder decir que los arminianos también creen en el calvinismo (y, en consecuencia, en el Evangelio), por lo que debe encontrar el mínimo común denominador con ellos. Hablar paz a los defensores de la Expiación Universal no es solo una característica de Spurgeon, es su objetivo.

Los que nos aferramos al CCF (Confesión Cristiana de Fe) no podemos unirnos con Spurgeon. De hecho, debemos separarnos de él, así como de los defensores de la Expiación Universal que él consideraba sus hermanos. Creemos que la depravación total, la elección incondicional, la expiación limitada (o eficaz), la gracia irresistible y la perseverancia de los santos (cuando estas doctrinas se definen correctamente) son vitales para el Evangelio; pero no podemos llamarnos "calvinistas" en ningún sentido de la palabra, y negamos que el "calvinismo", tal como lo definen, sea el Evangelio.

César Paredes

[email protected]

destino.blogcindario.com


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 9:28
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios