Mi?rcoles, 02 de octubre de 2019

El apóstol Juan tuvo que hacerle frente a la corriente gnóstica aparecida en su tiempo en la naciente iglesia. Algunos, llamándose cristianos, alegaban que Jesucristo no pudo ser Dios venido en carne, ya que el Ser Supremo es absolutamente puro y no podía contaminarse con la materia. Ellos distinguían entre espíritu y materia, algo que no podía combinarse ya que por naturaleza debían permanecer separados. Esto atentaba contra la idea del evangelio, que Dios se hizo hombre en su Hijo, que el Verbo de vida habitó entre nosotros, por lo que Juan insistía en decirnos que lo que ellos habían visto, oído y palpado, tocante al verbo de vida, eso hablaban. No vaciló en acusar de anticristos a esos gnósticos, por negar que Jesucristo había venido en carne.

Tiempo después, a fines del primer siglo de la era cristiana, aparecen los docetistas, una forma novedosa de gnosticismo. Las voces griegas dokéo, parecer, dókesis, apariencia, parecen haber servido a la organización para obtener su nombre. De acuerdo a la doctrina docetista, Jesucristo no fue un hombre verdadero con cuerpo de carne y hueso, sino que solo tenía apariencia humana. Jesús era apenas el hijo de José y María, pero nunca un ser divino.  Esta tendencia siguió diferentes rumbos, como podemos valorar en el siglo V, con Arrio y su tesis acerca de que el Hijo de Dios no era consubstancial con el Padre (una forma muy débil de la antigua gnosis, pero que por igual intentaba negar rasgos de la divinidad de Jesús). El Concilio de Nicea, en el año 325, calificó de herejía tal posición, hecho que se reafirma en el Concilio de Efeso, en el año 431, cuando se dilucida la disputa acerca de la doble naturaleza de Jesús. Pero este Concilio, en su intento por arreglar un problema teológico, dejó otro servido sobre la mesa.  Jesús desde su concepción tenía las dos naturalezas, la divina y la humana, de tal forma que cuando Él nació, María fue Theotókos, madre de Dios. El Concilio nunca consideró decir que María era coeterna con Dios, ya que no pudo existir antes que la Trinidad misma, pero generó un concepto que hoy confunde a muchos. En todo caso María fue la madre de Jesús, más allá de que éste era Dios hecho hombre.

El gnosticismo revive en el siglo XI en la forma del catarismo. El nombre cátaro viene probablemente del griego katharós, que significa puro. Su teología era dualista, bajo la creencia de que el universo sostenía dos mundos opuestos, uno creado por Dios (el espiritual) y otro material creado por Satanás.  Al igual que los antiguos gnósticos, los cátaros creían en el Demiurgo como arquitecto del universo, excepto que los primeros gnósticos no identificaban a tal Demiurgo con Satanás. Para los cátaros, la encarnación de Cristo era una manera de corromperse, la cual no podía ser cierta. Los cátaros creían en la reencarnación como el mecanismo para la purificación de las almas, hasta que fuesen elevadas a un paraíso inmaterial. Como vemos, hay muchas formas en las que el viejo gnosticismo se manifiesta a través de los siglos, incluso mirando en las corrientes de la Nueva Era podemos darnos cuenta de la similitud que tienen todas estas creencias. La idea de que el cuerpo es malo, por ser materia, mientras el espíritu es lo puro (por lo tanto, habría que guardar el ayuno para purificar el cuerpo y hacerse más espiritual), está subyacente en la herencia orientalista de las religiones de moda hoy en día.

Podríamos seguir mencionando doctrinas religiosas similares, pero el trabajo no terminaría nunca. Pensemos por un momento en lo cercano que está el espiritismo y el movimiento carismático. Mientras los primeros hablan de la comunicación con los espíritus, los segundos intentan hacer presente al Espíritu de Dios a través de diversas manifestaciones que probarían su fe. La gente necesita pruebas, de manera que acepta cualquier manifestación sobrenatural (o extravagante) para satisfacer su curiosidad y saciar su fe. La Biblia sigue advirtiéndonos sobre estas falsas doctrinas: no creáis a todo espíritu, sino probadlos para ver si son de Dios. Lo que tienen en común el gnosticismo, el docetismo, el catarismo, el espiritismo y el movimiento carismático es lo que dijo Juan: Han salido muchos anticristos por el mundo. Hoy día son tan numerosos que la confusión parece ser el camino que la humanidad sigue. Con razón Pablo escribió que aquellos que no creyeron la verdad, sino que antes se complacen con la mentira, serán engañados por un espíritu de error que Dios les envía para que terminen de perderse. Por eso, el apóstol también dijo: Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la verdad.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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