Viernes, 12 de abril de 2019

A 500 años de la Reforma, podemos aseverar que este fenómeno histórico de la protesta contra los desmanes De la Iglesia Católica Romana ocurrió cuando las Escrituras estuvieron tergiversadas y secuestradas casi por completo por la mencionada institución. Hoy día habría que continuar haciendo otra reforma, pero esto se da porque no somos llamados a reformar la iglesia sino a huir de Babilonia. Los reformadores protestantes causaron un gran impacto en el mundo de entonces, pero eso no implica que fueron perfectos en su doctrina. A decir verdad poco importa a quiénes utilizó Dios para dar inicio a la vuelta atrás, al examen de la Sola Scriptura. Así como Ciro el Grande fue el siervo que Jehová utilizara para Jerusalén y el Templo, aunque éste no conoció a Dios, de la misma manera el Señor puede utilizar a quien quiera para hacer los trabajos pertinentes que le llevan gloria a su nombre.

Hay poco menos de 2000 años de pontificado en la Iglesia Católica y más de 1700 millones de personas que rinden pleitesía a lo que ellos denominan el heredero de Pedro, quien también sería el Vicario de Cristo en la tierra. Del latín viene este vocablo vicarius - vĭcārĭus, con el significado de substituto, diputado, vice-regente. Cerca del 20% de la población del planeta acepta al Papa como el substituto de Cristo en esta tierra, basado en una interpretación privada de la Escritura. El Papa actual (Francisco) ha declarado que Jesucristo fue el fracaso de Dios, o que fue solamente un hombre. El Vaticano como Estado se ha dedicado al comercio de armas y de las almas de la tierra, incluso existe un libro llamado En nombre de Dios, de la Editorial La Oveja Negra, que relata los pormenores del asesinato de Juan Pablo I.  Fue un periodista no inmiscuido en ideologías religiosas el que recabó la información en la forma más objetiva que pudo, para dar a conocer al mundo esta situación oprobiosa de una institución que dice venir en nombre de Cristo.

En la enseñanza de la Iglesia Católica, lo que ellos denominan doctrina debe ser adherido por sus fieles, de lo contrario les sería negada la salvación. Es decir, la tradición eclesiástica se coloca por sobre la revelación de las Escrituras. El Concilio de Trento, en contra de la Reforma Protestante, tiene varios anatemas (maldiciones) contra todos aquellos que nieguen la tesis romana acerca de la salvación del alma. Ellos no consideran posible ser redimido por Cristo si no se asume la tradición de la Iglesia, aunque sea contra Escritura. Uno de los cánones del mencionado concilio profiere maldición contra toda aquella persona que niegue el libre albedrío humano, ya que Roma considera necesaria la colaboración del hombre en su proceso de salvación. De todas formas esa salvación no está segura en esta tierra, para lo cual existe el Purgatorio como lugar donde se expían los pecados a base de sufrimientos.

Como creyentes debemos probar los espíritus para ver si son de Dios, trabajo que solo puede hacerse bajo la luz de las enseñanzas de la Escritura. ¿Y qué enseña la Iglesia Católica en relación al Papa? Ella parte de la idea de que Cristo colocó a Pedro como la cabeza de la Iglesia. De esta manera y a través de los siglos, quien sea que llegue a ser el Papa hereda la autoridad apostólica de Pedro. Al afirmar que el Señor hizo de Pedro el fundamento de su Iglesia y le confió las llaves de la Iglesia a él, el Pontífice Romano ha llegado a tener el poder supremo sobre toda la Iglesia. Para Roma, cualquiera que niegue que el Pontífice sea el sucesor de Pedro debe ser considerado maldito (anatema). Así que con el primado sobre todo el mundo, aparte de ser declarado cabeza de la Iglesia, es también padre y maestro de todos los cristianos.

O se acepta la enseñanza católica acerca del Papa o se va al infierno, tal es la declaración romana al respecto (Concilio Vaticano I). Uno de los atributos del Papa es la infabilidad, ya que cuando habla es como si Cristo mismo fuese el que hablara. Lo que el Papa dice ex Cathedra es como si la Biblia misma lo declarara, como si lo que dijera proviniera de la silla de Pedro en tanto ha sido considerado por ellos como el primer Papa. Si nunca ningún Papa se ha equivocado cuando habla ex Cathedra, ¿cómo es que ha habido Papas que cambian las resoluciones de Papas anteriores? Por ejemplo, Benedicto XVI, el antecesor de Francisco, dictaminó ex Cathedra que el limbo no existe (lo cual había sido doctrina católica por siglos). Por otro lado, si el Papa debe ser un hombre -en tanto sucesor de Pedro- ¿cómo es que hubo una Papisa llamada Juana?

La justificación católica para su papado la buscan en Mateo 16:18-19, cuando Jesús se dirigió a Pedro diciéndole: Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia…Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Todo verdadero creyente debe preguntarse si Pedro fue el primer Papa, y si estas declaraciones de Jesús lo autenticaban como tal. Pedro no es la roca que parece ser derivada de la declaración de Jesús, a menos que se tome el texto fuera del contexto como un pretexto. Si usted mira desde el verso 13 de Mateo 16, puede darse cuenta de que Jesús venía de Cesarea de Filipo y le preguntó a sus discípulos qué decían entre los hombres acerca de quién era el Hijo del Hombre. La respuesta de ellos fue que unos decían que era Juan el Bautista, otros que era Elías, otros que era Jeremías o alguno de los demás profetas. Entonces el Señor les preguntó quién decían ellos que era él. De inmediato Pedro le respondió: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (verso 16). Jesús de inmediato lo felicitó diciéndole que era bienaventurado porque esa aseveración de Pedro no se la había revelado carne ni sangre, sino el Padre que estaba en el cielo. Así que Jesús también agregó: Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia (verso 18).

El foco de este pasaje es Jesucristo, por lo que Pedro es incidental. La pregunta de Jesús es la clave: ¿quién dicen los hombres que yo soy? Y la respuesta de Pedro fue que él era el Hijo del Dios viviente. La interrogante de Jesús comenzó antes cuando preguntó acerca de lo que opinaba la gente por ahí, pero después derivó la pregunta a sus discípulos. El foco es pues la pregunta acerca de ¿quién era el Cristo? Es la identidad de Jesús lo que está en el contexto, no la identidad de Pedro como Pontífice. En un plano discursivo este segmento presentado por Mateo es el asunto fundamental que trata sobre quién es Jesucristo, nunca sobre quién es Pedro. Se violenta el texto si se supone que Pedro es el tema fundamental del pasaje de acuerdo a su contexto.

Jesucristo respondió con un interesante juego de palabras que en lengua griega se comprende mejor. Y yo te digo que tú eres Pedro  πέτρος y sobre esta piedra πέτρᾳ edificaré mi iglesia.   En lengua griega se aprecia mejor la referencia fonética y gráfica entre estos dos términos. Si bien el vocablo es griego, ya que aparece siglos antes en la Odisea, pasa al latín como un sobrenombre muy usado entre los romanos: Petro, ōnis. ¿A cuál piedra se refería Cristo? ¿A Pedro como un ser humano masculino o a una piedra que es un sustantivo femenino en lengua griega?  Si Pedro fuese la roca a la que se refirió Jesucristo, en lugar de ser esa roca la verdad revelada por el Padre a Pedro, entonces no tiene ningún sentido el que ese apóstol haya escrito en una de sus cartas que Jesucristo es la roca que desecharon los edificadores, roca de escándalo para los que en ella tropiezan. No puede la iglesia tener dos piedras angulares como fundación, o es Jesucristo o es Pedro. Pero los que piensan que fue el apóstol aquella roca fundacional deberían mirar el inmediato contexto de Mateo en el verso 23, el cual demuestra cómo ese mismo Cristo le dijo a Pedro que era Satanás para él, por cuanto vino a ser un tropiezo u ofensa.  Entonces, ¿cómo es que un discípulo sobre el que se fundaría la iglesia vino a ser al mismo tiempo Satanás como tropiezo? Si Pedro era el fundamento de la Iglesia y por lo tanto infalible como primer Papa, fue rechazado como tal al venir a ser un tropiezo para Cristo. Ese tropiezo demostraba su ignorancia en cuanto a lo que debía sufrir el Hijo de Dios por los pecados de su pueblo.

Ese Pedro también negó al Señor varias veces y decía maldiciones; ese mismo Pedro fue reprendido por Pablo públicamente por causa de la hipocresía con los judaizantes. Una persona con ese carácter no pudo nunca ser el fundamento de la Iglesia. Pedro fue un apóstol de Jesucristo que sirvió para anunciar el evangelio con gran poder y señales, alguien que jamás se creyó el Supremo Pastor de la grey de Dios. Más bien devino en un hombre humilde, quien a pesar de la reprensión sufrida por Pablo lo anunciaba como su amado hermano y lo reconocía como un hombre docto con una teología avanzada, a veces difícil de entender para los no preparados y para los inconstantes en la fe.

La piedra a la que refería Jesucristo era la revelación del Padre a Pedro, el que Jesucristo era el Hijo de Dios. Y eso concuerda con los diversos textos del Antiguo Testamento acerca de que Dios enseñaría a las personas que llevaría hacia el Hijo. Esa misma idea fue presentada también por Jesús cuando Juan recogió en su evangelio lo que él enseñaba a muchas personas que lo seguían: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí (Juan 6:45). El que es enseñado de Dios y aprendió vendrá a Jesucristo. Hay muchos que no aprenden porque el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio. Esos son los que no pueden ir a él porque no les ha sido dado del Padre (Juan 6: 44 y 65).

1 Pedro 5:4 habla acerca del Príncipe de los pastores que habrá de aparecer para darnos la corona incorruptible de gloria. Este Príncipe no es Pedro y no lo será tampoco ningún Papa, aunque se haga llamar Santo Padre. Por otro lado, Jesucristo advirtió que no debemos llamar padre a nadie en esta tierra, porque nuestro Padre es Dios (referido a los creyentes). Pedro dijo, de acuerdo a Hechos 4:12, que no hay otro nombre debajo del cielo en quien podamos ser salvos, Jesucristo hombre, el Hijo de Dios.  La suma de la predicación de Pablo es Jesucristo crucificado (1 Corintios 2:2), no Pedro o su silla que sin tenerla pretenden heredarla los de la Iglesia Católica Romana. De manera que Pablo también sabía que Jesucristo era la Roca y no Pedro, ni ningún otro apóstol.

Jesucristo fundó su Iglesia en su nombre, no en la autoridad de Pedro. Por esa razón Pedro también escribió: Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella no será confundido. Ella es pues honor a vosotros que creéis, mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores probaron es la cabeza del ángulo; pero piedra de tropiezo y roca de escándalo a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes, para lo cual también fueron ordenados (1 Pedro 2:6-8).

Concluimos que la piedra angular sobre la cual Jesucristo edificó su iglesia fue la palabra revelada del Padre, fue Jesús mismo como Verbo divino: Edificaos sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios 2: 20) ; y en palabras de Jesucristo tenemos: Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere le desmenuzará (Mateo 21:44). También derivamos como conclusión

que Pedro no es esa roca sino un discípulo que anunció el evangelio entre los doce escogidos para tal función, que el Papa es un impostor y su Iglesia Católica Romana es una falsedad que confunde a millares de personas llevándolas a la perdición eterna. Salid de ella pueblo mío, dijo el Señor.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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