Mi?rcoles, 06 de febrero de 2019

Esta es una traducción que hice de un trabajo de Chris Duncan que pueden encontrar en la siguiente dirección electrónica: https://agrammatos.org/2018/12/29/the-faith-of-abel/

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella (Hebreos 11:4).  La simplicidad del evangelio está sucintamente expuesta en Hebreos 11:4. La fe de Abel se puede observar en los primeros frutos de sus rebaños que ofrendó. Acá está el simple evangelio de Cristo. La aceptación de Abel por parte de Dios estuvo condicionada solamente en el sacrificio del Cordero; en cambio, la ofrenda de Caín estuvo basada en sus propios esfuerzos. Pero a pesar de esta simplicidad hay una larga tradición sostenida por muchos que odian a Dios (aborrecedores de Dios) que enseña que la vida de fe del verdadero creyente pasa por equipararse en primer lugar con la fe de Caín, si bien continúa después por emular la fe de Abel, una vez que haya crecido en ella (incluso, ellos dicen que este crecimiento hacia la fe de Abel si no ocurriera en esta vida acontecería más tarde en el cielo).  

2 Juan 1:9 enseña que aquellos que transgreden o que no habitan en la doctrina de Cristo están perdidos. La doctrina que expone que Jesucristo murió por cada persona, sin excepción, es una doctrina que demuestra ignorancia en cuanto a que Cristo es el fin de la ley para justicia (Romanos 10:1-4).  Aquellos que afirman que el Justo Dios y Salvador murió por cada uno, sin excepción, ni siquiera intentan usar el lenguaje de la pretendida ortodoxia. Esta es la razón por la que los Arminianos son una clara analogía de los Arrianos. Lo que los Arrianos son respecto a la Persona de Cristo, los Arminianos lo son en relación al Trabajo de Cristo. Por supuesto, hay una multitud de Calvinistas que también creen en un Cristo que no puede salvar.

Muchos de los que se identifican como Calvinistas o Reformados contravienen Romanos 10:1-4, con su insidioso pacifismo que orgullosamente pregonan: "la mentira de que aquellos que perecen negando las doctrinas del evangelio finalmente las aceptarán en el cielo" (CCF VII.B). Este Pacifismo Reformado refleja brillantemente en el paradigma de porneia que es Charles Hodge. La evidente y deshonesta manera en que Hodge trabaja con las palabras de Schleiermacher es un concreto ejemplo de eiségesis (interpretación subjetiva) y de fornicación espiritual.

"Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste;  mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.  Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),  y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.  En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:5-14).

Un cuerpo preparado, un sacrificio eficaz, y un olor fragante (Efesios 5:2). La ofrenda del Dios-Hombre Mediador es la UNICA garantía del favor de Dios. Si usted cree que esta ofrenda del cuerpo de Jesucristo fue hecha por cada uno, sin excepción, entonces usted ha sido "santificado" a través del rechazo de su padre Caín. Porque Caín ofreció el fruto de sus propios esfuerzos, mientras que Abel los primeros frutos de sus rebaños y de los más gordos de ellos (Génesis 4:4). Aquellos que creen que Jesús murió por cada uno sin excepción son como Caín, son Caín mismo; y los que creen que el Cordero de Dios hizo la diferencia final entre salvación y condenación son como Abel, son Abel mismo.

Algunas personas Reformadas-Calvinistas han hablado de una "gracia-habilitante" o de una "condición no merecida". Pero ellos piensan que al hablar de lo que no es meritorio en realidad los hace a ellos no meritorios. Pensemos en esto: Nadie puede hacer de alguna cosa una condición y luego pretender llamarla "no meritoria", con la intención de repeler o rechazar el cargo de condicionalidad u obras de justicia. Ellos pudieran decir que hacer un viaje a Génova es una condición instrumental de salvación, pero que eso "no es meritorio" porque Jesucristo compró esa condición en la cruz y Dios capacita a cada elegido para cumplir con tal condición. Cada condición que usted pudiera imaginar, incluyendo las condiciones de los Católicos Romanos, podría ser etiquetada como "no meritoria". Pero a la luz de Romanos 11:6 y 4:4 ¿es REALMENTE esto gracia? ¿O es más bien una forma de obras que se transforman en deuda? Resulta obvio que la gracia ha sido despojada de su verdadero significado.

Los Apóstoles predicaron la salvación condicionada SOLAMENTE en el trabajo de Jesucristo, mientras algunos Reformados-Calvinistas predican la salvación condicionada en lo que se supone que sean la gracia habilitante y los esfuerzos no meritorios del pecador. Sus puntos de vista salvíficos son los de Caín. Los puntos de vista salvíficos de los verdaderos creyentes son los de Abel (cf. Hebreos 11:4, 12:24, 1Juan 3:12).

La religión de Caín es la religión del hombre perdido -donde algunos esfuerzos que emanan de su persona forman parte de la garantía de aceptación ante Dios. Pero esto no es más que una vana evasión, el intento por llamar "esfuerzo" -o como quiera que se le llame- como si fuera el producto de "gracia". Los Católicos Romanos también reclaman lo mismo. Los Reformados Calvinistas de igual forman claman por ello. Estos (como por ejemplo: Michael L. Brown) que creen que un verdadero creyente que ha sido regenerado puede perderse a sí mismo por la eternidad, andan con la tónica del esfuerzo, a pesar de lo que dice Romanos 11:6. Estos aborrecedores de Dios (que odian a Dios) dicen con mucho vigor que ES TODO DE GRACIA. Y como ellos hablan de esa manera pretenden que nosotros debemos aceptar lo que han dicho, pero no lo aceptamos por cuanto creemos lo que escribió Pablo en Romanos 11:6 (Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra).

"Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.  Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.  Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu" (Gálatas 3: 10-14) .

¿No dice este texto de los Gálatas que es a través de la fe? ¿No hace esto de la fe una condición o prerrequisito? No, en ninguna manera. ¿Por qué? Porque Pablo terminó explicando cuáles eran las únicas y exclusivas condiciones. Pero los que insisten en creer que la fe ES una condición están bajo la maldición y son deudores de toda la ley (Gálatas 5:3; cf. Gálatas 3:10).

Cristo fue hecho maldición por causa de Su pueblo, de manera que ellos reciben la promesa de la regeneración del Espíritu de Dios. El Espíritu de regeneración precede a la fe y produce fe como un FRUTO de salvación, de manera que la fe no es una condición o un prerrequisito de salvación o justificación. Más bien la fe cree que Jesucristo cumplió TODAS LAS CONDICIONES PARA LA SALVACION. La fe es un inmediato y un inevitable FRUTO O RESULTADO de la regeneración (o nuevo nacimiento), y el instrumento a través del cual el creyente recibe la justicia imputada de Jesucristo y viene a ser justificado (CCF). Esta ES la fe de Abel que todos los verdaderos creyentes sin excepción poseen.

"Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas" (1 Juan 3:11-12).

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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