Martes, 05 de febrero de 2019

La presente es una traducción que hice de tres trabajos escritos en el mes de mayo de 2010 por Christopher Adams. Estos pueden ser encontrados en su forma original en la siguiente dirección electrónica: https://thegospelanditsenemies.wordpress.com. (https://thegospelanditsenemies.wordpress.com/category/introduction/).

Antes de que podamos exponer a los enemigos del evangelio necesitamos tener una definición de lo que es el evangelio. Esta definición servirá como un estándar para juzgar cualquier doctrina que esté en oposición al Evangelio (Isaías 28:17).  Yo suscribo la Confesión Cristiana de Fe que define al evangelio de esta manera: "El evangelio es la promesa de Dios de salvar a su pueblo, dándole a ellos (al pueblo) todas las bendiciones de la salvación, desde la regeneración hasta su gloria final, con la condición única de la expiación de la sangre y la imputación de la justicia de Jesucristo, sin que cuenten para nada los trabajos y esfuerzos del pecador. La justicia de Dios se revela en cómo Dios es justo y el que justifica al impío basado en el trabajo de Jesucristo solamente. El evangelio no es apenas el hecho de que Jesús vivió, murió y resucitó, sino que más bien hay que considerar el propósito de estas verdades cumplidas con el fin de establecer una justicia para todos los que Jesús representó (Génesis 15:5-6; Salmo 103:2-12, 130:3-4; Isaías 1:18, 45:21-25; Jeremías 33:14-16; Mateo 1:21; Juan 3:16; Hechos 13:32-39; Romanos 1:16-17, 3:21-26, 4:5-8, 13-25, 10:4,15: 1 Corintios 15:1-8; 2 Corintios 1:20, 5:21; Efesios 1:3, 2:22, 3:6; Colosenses 1:5; 2 Timoteo 1:1,9-10; Hebreos 10:4-17)".

Como es obvio, hay un número de implicaciones en esta definición del evangelio, si bien el resto de la Confesión Cristiana de Fe trata sobre este asunto con gran detalle. Pero esta es la definición del evangelio que de seguro nunca ha visto antes, por lo cual le animo en gran manera a que la examine y le dedique tiempo al estudio de las referencias hechas de las Escrituras (y lea el resto de la Confesión de Fe aludida).

En el corazón y centro del evangelio está la persona y el trabajo de Jesucristo...Tenga en mente cuán importante son estas doctrinas para comprender debidamente el evangelio como lo hemos definido. Jesucristo es el Dios-Hombre y Mediador, es totalmente Dios y totalmente Hombre. Así lo dice la citada Confesión de Fe: "Jesús de Nazaret es real y verdaderamente Dios, tanto como es real y verdaderamente humano. Es el único descendiente de Adán con dos naturalezas, humana y divina. Estas dos naturalezas están siempre sin confundirse, sin cambio alguno, sin división ni separación.  La Escritura rechaza la mentira de que Jesucristo era un ser sobrenatural y no totalmente humano (Deuteronomio 18:15; Salmo 2:7, 110:1; Isaías 9:6; Lucas 2:7; Juan 1:1, 14,18, 3:16,18, 5:18, 8:58, 10:30-33; Hechos 20:28; Romanos 1:3; 1 Corintios 15:47; Gálatas 4:4; Filipenses 2:6-8; Colosenses 1:15; 1 Timoteo 3:16; Tito 2:13; Hebreos 1:1-5, 5:5; 1 Juan 4: 9, 15; Apocalisis 1:17-18)" -Confesión Cristiana de Fe IV.A.2.

Notemos que en esta sección la Confesión rechaza firmemente dos grandes errores respecto a la naturaleza de Cristo. El primer error es el que señala a Jesús como solamente humano y no divino, mientras el segundo error es el que dice que él haya sido solamente divino pero no humano. Ambos errores han de ser rechazados porque destruyen el evangelio: si Jesús no comparte ambas naturalezas -humana y divina- no podría ser un verdadero y eficaz mediador por cuanto tampoco podría arbitrar con sus manos entre Dios y el hombre (Job 9:33). Si Jesús no fuese real y verdaderamente humano no hubiese podido compadecerse de nuestras flaquezas (Hebreos 4:15), y si no fuese real y verdaderamente Dios el sacrifico de Sí mismo en la cruz no hubiese tenido el infinito valor que tuvo, por lo cual no hubiera podido expiar los pecados de su pueblo (Hebreos 9:11-12).

Por lo tanto Jesucristo tenía que ser Dios para poder cumplir la promesa hecha por Dios mismo de remover los pecados de su pueblo (Salmo 130:7-8), por el trabajo del Mesías que vendría (Isaías 53:1-12). La correcta doctrina de la naturaleza de Cristo es asimismo fundación de la doctrina del evangelio. Sin ella no habría evangelio...Citaré al primer artículo de la Confesión de Fe:

"Dios es un Dios infinito y un Dios infinitamente justo. Por lo tanto, todo pecado es una ofensa infinita hacia Él (Exodo 20:5, Habacuc 1:13). De esta forma, cualquier sacrificio que se intente para expiar el pecado debe ser un sacrificio de carácter infinito. Algo inferior al sacrificio infinito sería insuficiente para aplacar la ira de Dios contra los pecados de su pueblo.  Solamente porque Jesús participa de las dos naturalezas, humana y divina, es que ha llegado a ser el Mediador entre Dios y el hombre (Job 9:33; Hebreos 2:17), por lo cual él es capaz de arbitrar con su mano entre ambos a la vez (entre Dios y el hombre). Por lo tanto, el evangelio requiere en forma absoluta que Jesucristo no solo sea un ser humano sino que también sea Dios encarnado, Dios hecho carne".  No lo podía haber dicho yo en mejor forma que ésta.

He aquí la definición del trabajo de Cristo que ha sido escrita en la Confesión Cristiana de Fe:  "El consumado acto de obediencia que Jesucristo pagó ante la ley fue el sufrimiento de la pena que la ley demandada por la desobediencia de su pueblo.  Así, mientras estaba colgado en la cruz, Jesucristo -como perfecto representante, substituto y sacrifico por Su pueblo- llegó a ser maldición por Su pueblo y sufrió la terrible furia de Dios el Padre, la cual fue equivalente a sufrir los verdaderos dolores del infierno. Esto lo sufrió no por causa de alguna culpa que él haya tenido por Sí mismo sino por los pecados de su pueblo. La culpa de su pueblo le fue imputada y así sufrió él el castigo que merecía su pueblo. Su trabajo terminado en la cruz aplacó la ira de Dios en forma total como un favor hacia todos aquellos por quienes murió, por quienes pagó el precio del rescate al haber muerto por ellos, garantizándoles la salvación a todos por los cuales murió (Génesis 22:13; Éxodo 12:3-13; Levítico 16:21-2:35-2, 17:11; Salmo 22:1-18, 32:1; Isaías 53:1-12; Daniel 9:24-26; Zacarías 13:7; Mateo 26-28, 27:35-50; Marcos 15:24-37; Lucas 23:33-46, 24:46, 24:46; Juan 11:49-52, 19:16-30; Hechos 17:3, 20:28; Romanos 3:24-25, 5:6-11; 1 Corintios 1:30, 5:7, 6:20, 15:3; 2 Corintios 5:21; Gálatas 1:4, 2:20, 3:13, 4:5; Efesios 1:7, 2:13-17; Colosenses 1:14, 20-22, 2:13-14; 1 Tesalonicenses 5:10; 1 Timoteo 2:6; Tito 2:14; Hebreos 2:9-10,17, 9:12-14,26-28, 10:10-18, 13:12; 1 Pedro 1:18-19, 2:24, 3:18; 1 Juan 1:7, 2:2, 3:5, 4:10; Apocalipsis 1:5, 5:9)".

La clave para tener en cuenta y en mente acerca del significado del trabajo de Cristo es que en realidad fue un acto eficaz. Ese trabajo aseguró y garantizó que todos aquellos por los cuales Cristo murió tienen sus pecados completamente lavados. El trabajo de Cristo no hizo a su pueblo salvable, sino que en realidad lo salvó por completo. No se trata de que ese trabajo tenga el potencial de salvar a alguien sino de que en realidad salva a las personas por quienes se realizó.

La vasta mayoría de las religiones que vienen en el nombre de Cristo niegan esto, por supuesto. Ellos enseñan que el trabajo de Cristo tiene la posibilidad y la potencialidad de salvar pero que en realidad no salvó a nadie en particular. Ellos aminoran el valor de la sangre de Cristo, mientras apuestan por el trabajo de la voluntad del pecador para conseguir la salvación (Romanos 9:17). Esto no es más que la definición de hollar la sangre de Cristo bajo sus pies (Hebreos 10:29). Esta es pura blasfemia, es escupir en la cara de Jesucristo. En realidad esto muestra que esa gente es enemiga del evangelio.

Una vez más, si usted nunca oyó el evangelio formulado de esta manera, yo le apremio para que se tome algún tiempo y considere los textos de la Escritura que han sido referidos acá (Christopher Adams).

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 13:48
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