Mi?rcoles, 16 de enero de 2019

Escrito por Chris Duncan y publicado en el sitio web AGRAMMATOS (https://agrammatos.org/2017/08/07/the-damnable-heresy-of-arminianism/), el presente artículo ha sido traducido al español por Caleb Mata

¿Es el arminianismo una herejía maldita?

La mayoría de los que afirman creer en las doctrinas de la gracia estaría de acuerdo en que el arminianismo es un error teológico.  Sin embargo, tan pronto como uno asome la palabra "herejía", el número de personas que se atrevería a ir tan lejos se reduciría significativamente.  Y cuando uno concluyese que el arminianismo es una MALDITA HEREJÍA (lo cual implicaría afirmar que todos los que creen en el arminianismo son irredentos), el número de personas que estaría de acuerdo con uno se reduciría aún mucho más.  De hecho, los [TOLERANTES] "creyentes” en la gracia soberana dirán que uno es un iconoclasta divisionista que, sin amor alguno, se la pasa discutiendo sobre cuestiones teológicas minúsculas y sumamente complejas. Ya nos parece estar escuchando a los tales “creyentes” tolerantes: “Esa buena gente (el pueblo arminiano) cree que las doctrinas de la gracia son sólo una parte de su ‘tradición’ o ‘herencia’. ¡Oh, sí! Las doctrinas de la gracia son ‘verdades preciosas’, mas no esenciales para la cristiandad; éstas simplemente muestran una ‘perspectiva más bíblica’".

Se considera que los arminianos sólo son cristianos "felizmente inconsistentes" que "sólo tienen un énfasis un poco diferente en su teología". En el mundillo autoproclamado “cristiano”, llamar irredento al arminiano es casi inaudito. No obstante, los que creemos en el VERDADERO EVANGELIO sabemos que este hereje ofende y agrede al CORAZÓN mismo de la cristiandad. Las doctrinas de la gracia exponen los conceptos básicos de la fe cristiana, NO una teología superior que solamente puede ser entendida por “doctores en divinidad” y seminaristas. Más bien, estas doctrinas SON CUESTIONES DE VIDA O MUERTE ya que, uno está muerto en sus delitos y pecados si se es arminiano.  Es cuestión de LA VERDAD (CRISTO) contra las mentiras; cuestión del VERDADERO EVANGELIO contra otro evangelio; cuestión del ÚNICO Y VERDADERO DIOS VIVIENTE contra un falso dios. Sin duda alguna, las doctrinas de la gracia son las que diferencian a la cristiandad de cualquier otra religión falsa.

¿Qué creen los arminianos? 

(1) Los arminianos creen que, aunque Dios es el creador del universo, Él no decretó todo lo que sucede. Esto incluye la creencia de que Dios no escogió antes de la fundación de la tierra quién sería salvo y quién, condenado. En cambio, ellos dicen que Dios vio lo que sucedería en el futuro y tomó Sus decisiones basándose en lo que los seres humanos habrían de hacer.

¿Qué dicen las Escrituras acerca del decreto y control de Dios sobre todo lo que acontece?

 “Ved ahora que Yo, Yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y Yo hago vivir; Yo hiero, y Yo sano; y no hay quien pueda librar de Mí” (Deuteronomio 32:39); “Jehová mata, y Él da vida; Él hace descender al Seol, y hace subir. Jehová empobrece, y Él enriquece; abate, y enaltece. Él levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor.  Porque de Jehová son las columnas de la tierra, y Él afirmó sobre ellas el mundo” (1 Samuel 2:6-8); “Si Él derriba, no hay quien edifique; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra. Si Él detiene las aguas, todo se seca; si las envía, destruyen la tierra. Con Él está el poder y la sabiduría; suyo es el que yerra, y el que hace errar. Él hace andar despojados de consejo a los consejeros, y entontece a los jueces. Él rompe las cadenas de los tiranos, y les ata una soga a sus lomos. Él lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los poderosos. Priva del habla a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo. Él derrama menosprecio sobre los príncipes, y desata el cinto de los fuertes. Él descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte. Él multiplica las naciones, y Él las destruye; esparce a las naciones, y las vuelve a reunir. Él quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, y los hace vagar como por un yermo sin camino. Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, y los hace errar como borrachos” (Job 12:14-25); “Pero si Él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí; y muchas cosas como estas hay en Él” (Job 23:13-14); “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmos 115:3); “La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella” (Proverbios 16:33); “Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina” (Proverbios 21:1); “He aquí se cumplieron las cosas primeras, y Yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, Yo os las haré notorias” (Isaías 42:9); “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de Mí.  Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que Yo; Yo Jehová, y ninguno más que Yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto” (Isaías 45:5-7); “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré” (Isaías 46:9-11); “¿No podré Yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6); “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” (Lamentaciones 3:17); “Y sabrán todos los árboles del campo que Yo Jehová abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré” (Ezequiel 17:24).

 

¿Es un dios que no controla toda su creación el Dios de las Sagradas Escrituras? Y si éste no es el Dios de las Sagradas Escrituras, ¿es éste un dios falso? ¿Cuál es la actitud de Dios hacia aquellos que adoran a los dioses falsos? Si Dios no estuviese en control de cada acción que realiza cada criatura, incluyendo el hombre, entonces Él no podría hacer que Sus promesas se cumplieran y así no sería Dios. ¿Qué dicen las Escrituras acerca del alegato arminiano de que Dios no escoge salvar o condenar al individuo basándose ÚNICAMENTE en Su elección soberana?

Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y Yo los sane” (Mateo 13:10-15); “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21); “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37); “Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre” (Juan 6:65); “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna” (Hechos 13:48); “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:28-30); (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo (a Rebeca): El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que Yo tenga misericordia, y me compadeceré del que Yo me compadezca.  Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que Él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?” (Romanos 9:11-24); “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:3-6); “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11); “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:13-14); “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9); “Para vosotros, pues, los que creéis, Él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1 Pedro 2:7-8).

Un dios que toma decisiones basadas en lo que el hombre hace no es Dios. ¿Creen los arminianos en Dios o en un dios?

(2) Los arminianos creen que la caída de Adán no hizo al hombre totalmente incapaz de venir a Dios.  Creen que el hombre se vio afectado por la caída, pero sólo porque después de ésta le es difícil acercarse a Dios, mas no imposible.

¿Qué dicen las Escrituras?

Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque Tu nombre, que se despierte para apoyarse en Ti; por lo cual escondiste de nosotros Tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Isaías 64:6-7); “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:44); “¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:9-12); “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:5-8); “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

Después de leer estas Escrituras, ¿concluirías tú que los hombres tienen libre albedrío para escoger entre el bien y el mal? ¿Es la visión arminiana una visión cristiana del hombre irredento? Si ésta no es cristiana, ¿entonces qué es?

(3) Los arminianos creen que cuando el Espíritu Santo intenta regenerar el corazón de un hombre éste tiene la capacidad de resistírsele a Él. No solamente creen esto, sino que algunos también creen que después de que un hombre es regenerado puede perder su salvación y terminar en el infierno, aunque Dios haya querido que fuese al cielo. Estas creencias muestran una cosa: la opinión de que el hombre es más poderoso que Dios. Así, el hombre puede frustrar el plan de Dios y permanecer sentado en el trono mientras que Dios queda sujeto a sus decisiones.

 Esto es vulgar e infame blasfemia. Lector, ¿estás percibiendo las consecuencias de tan grave blasfemia?  Piénsalo por un momento: estamos aquí ante la presencia de un dios que depende del hombre, un dios que está frustrado por las acciones realizadas por el hombre. ¿A quién pudiese ocurrírsele el considerar a los arminianos como cristianos? Examinemos a continuación algunas escrituras que exponen la ideología arminiana como la mentira blasfema que es:

 “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37); “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:27-29); “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:28-30); “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Corintios 1:21-22);  “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” (Efesios 1:13-14); “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

(4) Los arminianos creen que Jesucristo murió por cada ser humano sin excepción, incluyendo aquellos que están y los que terminarán ardiendo en el infierno.

Estos blasfemos creen que la preciosa y valiosa sangre de Jesús, derramada por la remisión de los pecados, carece en sí misma del poder para salvar. A los cristianos, tal aserción debería enojarnos con una ira santa que debería sublevar nuestras almas hasta gritar contra tamaña mentira, la cual proviene de las profundidades insondables del infierno.

La obra expiatoria de Cristo está en el MISMÍSIMO CORAZÓN del Evangelio.  Si uno se equivoca con la expiación, retuerce el Evangelio. Nosotros, cristianos [GENUINOS], creemos en la salvación condicionada SOLAMENTE por la obra de Cristo. Esto significa que creemos que es la obra de Cristo la que marca la única diferencia entre la salvación y la condenación. Esto también significa que creemos que la obra de Cristo garantiza la salvación de todos a los que Cristo representó en La Cruz. ¿Creen los arminianos esto o creen en la salvación condicionada por el pecador?

Brevemente, repasemos algunos de los términos que todos deberíamos conocer y cómo éstos se relacionan con el tema en cuestión.

PRIMERO, la expiación. EXPIACIÓN significa reconciliación. La sangre de Cristo fue expiatoria: ésta logró la reconciliación entre Dios y las personas por quienes murió Cristo. Si Cristo murió por todos, que es lo que afirman los arminianos, entonces cada persona ha sido reconciliada con Dios. Y si cada persona se ha reconciliado con Dios, esto hace mentiroso Dios cuando Él envía la gente al infierno.

SEGUNDO, la propiciación. Propiciar significa apaciguar o pacificar. Cristo fue un sacrificio propiciatorio; Él apaciguó la ira de Dios cuando Él se convirtió en pecado por Su pueblo e incurrió en juicio por ese pecado. Si Cristo murió por todos sin excepción, entonces la ira de Dios contra el pecado de cada persona ya ha sido apaciguada. Sin embargo, si Dios envía a una sola persona al infierno cuyos pecados han sido castigados, Dios estaría castigándola dos veces por los mismos pecados; la primera vez, cuando Jesús murió en La Cruz y ahora, por segunda vez, cuando ésta está siendo castigada en el infierno. Entonces, ¿ha sido realmente apaciguada la ira de Dios?  Si Dios juzga a alguien por quien Cristo murió y lo condena al infierno, entonces esto anula a Cristo como propiciación.

TERCERO, la redención. Redimir significa pagar el precio de una posesión para rescatarla o liberarla. Rescate es otra palabra que se usa. La sangre de Cristo pagó el precio por los pecados de Su pueblo y compró a Su pueblo como propio. Si Cristo murió por todos sin excepción, cada persona ya ha sido comprada con la sangre de Cristo y ya ha sido reclamada como Suya. ¿Qué, entonces, están haciendo los pecadores comprados con la preciosa y valiosa sangre de Cristo en el infierno? El sólo pensar que haya personas que creen que algunos seres humanos que ya fueron comprados por la sangre de Cristo, cuyos pecados ya han sido pagados, que estén siendo atormentados en el infierno es absolutamente repugnante. Los arminianos están escupiendo en el rostro de Cristo. ¿De qué vale pues la sangre de Cristo? La preciosa y valiosa sangre de Cristo es pisoteada por los arminianos y por sus tolerantes hermanos [en Satanás], quienes les hablan paz y los justifican.  TODOS ELLOS ODIAN al ÚNICO Y VERDADERO DIOS VIVIENTE DE LA BIBLIA.

  

¿Por quién murió Cristo?

Las Escrituras no pueden ser más claras:

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21); “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28); “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11); “así como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Juan 10:15); “pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen, y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:26-28); “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28); “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3); “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella” (Efesios 5:25); “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (Hebreos 2:17).

¿Qué conclusiones podemos sacar de este estudio?

Romanos 1: 16-17 dice que el evangelio, que es poder de Dios para salvación, revela la justicia de Dios por fe y para fe. Romanos 10: 3 dice que aquellos que ignoran la justicia de Dios y procuran establecer la suya propia no se han sujetado (como irredentos que son) a la justicia de Dios revelada en el evangelio. Marcos 16:16 dice que el que no creyere en el evangelio SERÁ CONDENADO (el que ahora mismo no cree en el evangelio bíblico es un irredento). 2 Juan 1:9 dice que aquellos que se extravían, y no perseveran en la DOCTRINA DE CRISTO, no tienen a DIOS (siendo, por tanto, irredentos).

En Gálatas 1: 6-9, Dios declara rotunda y reiteradamente que NO HAY OTRO EVANGELIO, que cualquiera que predicare, que anunciare, un evangelio diferente al evangelio de los apóstoles es anatema e irredento. ¿Creen los arminianos el EVANGELIO DE LA BIBLIA? ¿Son los arminianos ignorantes de la justicia de Dios revelada en el evangelio? ¿Residen los arminianos en la doctrina de Cristo? ¿Los arminianos creen y predican un evangelio diferente? ¿El evangelio predicado por los hijos de Arminio que dicen que la gente que puede tomar una decisión por Cristo, que le dicen a la gente que Dios necesita que cooperemos con Él para que seamos salvos, que le dicen a la gente que la preciosa y valiosa sangre de Cristo pagó el precio por los pecados de todos en todo el mundo, es el VERDADERO EVANGELIO o un evangelio diferente, un evangelio adulterado, un evangelio pervertido, un evangelio que NO SALVA A NADIE y a TODOS CONDENA?

Los arminianos han creado un dios a partir de ellos mismos. El dios del SÍ MISMO está en el trono, donde la gloria es dada al hombre y no a Dios. Para poder ponerte a TI MISMO en el trono, debes DEGRADAR a Dios a la deplorable condición de un ser impotente, indefenso, débil, cambiante, y eso es EXACTAMENTE lo que hacen los arminianos.  Los arminianos tienen un dios impotente cuya voluntad no se cumple sin la cooperación humana. Cuando los humanos se niegan a cooperar con el "plan" de ese pobre dios, éste tiene que recurrir al "Plan B" o abandonar todo plan de una vez por todas.

Los arminianos tienen una expiación IMPOTENTE en la que la preciosa y valiosa sangre de Cristo no garantiza la salvación de todos por quienes Él murió. Según la infame ideología arminiana, la obra de Cristo no establece la única diferencia entre la salvación y la condenación; en cambio, esa ideología predica maliciosamente que Jesús murió para no salvar a nadie en particular. Por lo tanto, es responsabilidad del pecador marcar la diferencia. Así, la redención no se trata de que los pecadores seamos "comprados por la sangre de Cristo" para salvación eterna sino que ésta es una redención de "tómalo o déjalo". Los arminianos creen que algunos pecadores comprados con la preciosa y valiosa sangre de Cristo irán al infierno.

Los arminianos creen que, dado que Dios previó qué personas iban a creer, Él los escogió para ser salvos. Esto hace que la salvación dependa del mérito del hombre y no de la gracia de Dios. Esto también da pie para que emerja el evangelio de la autoestima, ése que afirma que Dios vio algo que valía la pena en mí, y por eso Él me escogió.

Los arminianos creen que un pecador irredento no está totalmente muerto en sus delitos y pecados. Creen que un pecador irredento puede acercarse a Dios. Sin embargo, la verdad es que un hombre muerto en sus delitos y pecados no puede llegar a Dios a menos de que ocurra el milagro de la regeneración.

Los arminianos creen en la REGENERACIÓN DECISIONAL que sólo toma lugar en el corazón del pecador después de que el Espíritu Santo hubiese aguardado y rogado impotente e indefinidamente para que éste se decidiera a seguir a Cristo. Semejante absurdo da pie a un tipo de "evangelismo" basado en intentar lograr que la mayor cantidad posible de personas "tome su decisión por Cristo". Considérese la cantidad de personas que ha caído ante el cristo arminiano al asumir tan perversa fórmula para alcanzar el éxito.

Los arminianos creen que como todos tienen el potencial de venir a Cristo debemos hacer TODO lo que esté a nuestro alcance para que la gente tome su decisión por Cristo. Esto da lugar al evangelismo centrado en los no creyentes, en lugar del evangelismo centrado en Dios. Para atraer al irredento y hacerle sentir lo más cómodo posible, se usan diversos trucos tales como el del evangelio amigable, “fácil de usar”. De esta manera Dios no es predicado como un Santo Señor Todopoderoso, que le ordena al pecador que se humille ante Él, sino que se le predica como alguien que necesita, que ruega, que el pecador venga a Él.

En lugar de hacer buenas obras por obediencia, amor y gratitud para con el único y verdadero Dios viviente de la Biblia,  que nos escogió como Sus hijos sin basarse para nada en lo que hubiésemos hecho o habríamos de hacer, los arminianos predican que debemos mantenernos haciendo buenas obras porque éstas impiden que caigamos en el pecado.  Los arminianos creen que la única diferencia que hay entre el que va al cielo y el que va al infierno no es lo que Cristo ha hecho sino lo que el individuo pretendidamente celestial ha hecho por sí mismo. Examinemos las palabras del mundialmente conocido hereje, Billy Graham:

 “La oración que se necesita no es para que Cristo pueda aceptarte sino para que tú aceptes a Cristo.  No tienes que esperar a que Cristo te acepte, más bien Él está esperando ver la evidencia de tu fe al aceptarlo. La decisión es tuya, no de Cristo. Él decidió a favor tuyo cuando murió en la cruz por ti, pero ahora tú debes decidirte por Él. ...Cristo no entrará en tu vida en oposición a tus creencias. Tan pronto como Él vea que crees en Él y confías en Su promesa, Él entrará... El primer paso es uno de absoluta fe de parte tuya” (Cita tomada de la edición de 1979 del libro “My Answer”, tal como fue reseñada en la edición de enero-febrero de 1982 en la publicación periódica “The Trinity Review”).  Esta es una blasfemia que proviene del padre de las mentiras y, a menos que Dios considere conveniente salvarlo, Billy Graham irá al infierno. (Nota del traductor: Para el momento –agosto del 2017– en que el presente artículo fue publicado, Graham todavía no había partido a su destino final; su muerte en esta vida ocurrió en febrero del 2018, a la edad de 99 años).

¿Cuál debería ser nuestra respuesta como creyentes?

Primero, debemos juzgar con justo juicio. Debemos llamar mentiroso al mentiroso e idólatra al idólatra.  Naturalmente, aunque no nos hará ganar concurso de popularidad alguno, esto es totalmente bíblico.  El arminianismo es una mentira.  El arminianismo es maldad.  Los arminianos son mentirosos.  Los arminianos son pecadores malvados. Los arminianos no son ni mis hermanos ni mis hermanas.

Segundo, si realmente creemos que el cristo del arminianismo no es el cristo de las Sagradas Escrituras y que los arminianos no son cristianos, entonces debemos permanecer separados de ellos.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.  Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,  y no toquéis lo inmundo;  y Yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:14-18); “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Efesios 5:11).

En 2 Timoteo 3: 1-7, Dios nos da una descripción de la maldad de los últimos días: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella;  a éstos evita.  Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Timoteo 3:1-7).

¿Son los arminianos amadores de sí mismos? ¿Siempre aprendiendo y nunca pudiendo llegar al conocimiento de la verdad? ¿Se aferran los arminianos a una forma de piedad pero niegan su poder?  El Salmo 1 describe a aquellos que no caminan en el consejo de los arminianos, ni están en el camino de los arminianos, ni se sientan en el asiento de los arminianos;  y también dice que los arminianos no estarán en la congregación de los justos. 2 Juan 1:11 dice que aquellos que consideran que los arminianos son sus hermanos en Cristo, aquellos que les dicen “¡Bienvenidos!”, participan en sus malas obras y demuestran ser tan irredentos como ellos.

Tercero, debemos presentar un corajudo testimonio ante el mundo y la cristiandad profesante. Nosotros somos diferentes a la iglesia que va cuesta abajo en la explanada hacia su condenación,  la que ya de largo tiempo no se tarda porque su perdición no duerme.  Esto, verdaderos hermanos y hermanas en Cristo Jesús, es lo que establece la GRAN diferencia.  De esta manera el mundo y los cristianos profesantes deberían poder ver tal diferencia.  Nosotros creemos en el DIOS SOBERANIO DE LA BIBLIA que ha decretado todas las cosas que han sucedido y las que habrán de suceder.  Creemos que solamente la obra de Cristo  -y nada más-  garantiza la salvación de todos los que Él representó en la cruz,  que solamente eso es lo que marca la GRAN diferencia entre la salvación y la condenación.

Cuarto, debemos CONFRONTAR a los que profesan ser cristianos sobre estos conceptos fundamentales de la fe.  NO DEBEMOS permitir que una relación con un cristiano profesante empiece sin una confrontación de este tipo. Si ellos no son salvos Dios puede usar esta confrontación para cambiar sus corazones y concederles el arrepentimiento. Si son salvos, habrá GRAN FRATERNIDAD con ellos en La Verdad que es CRISTO.

Quinto, debemos reconocer al arminianismo que se nos presenta bajo la apariencia de la gracia soberana.  Hay personas muy conocidas que afirman creer en las doctrinas de la gracia pero que son totalmente arminianas en su evangelismo. Ellos se esmeran en propagar la mentira de que Dios ama a todos por igual, aunque asumen que la redención es sólo para los elegidos.  Agregan que Dios realmente desea que todos sean salvos y que les muestra Su gracia a todos en la "oferta" del evangelio, aun cuando 2 Corintios 2:15-16 deja bien claro que la predicación tiene el propósito de salvar a algunos y endurecer a otros.  El evangelio NO es una oferta sino LA PROMESA de Dios de salvar a Su pueblo condicionada por la sangre expiatoria y la justicia imputada de Jesucristo SOLAMENTE.  Algunos todavía dirán que la expiación de Cristo es "suficiente para todos pero eficiente solo para los elegidos".

Ésta no es más que una expiación universal disfrazada.  Algunos dirán que la salvación está condicionada por la fe y que el Espíritu Santo permite que la persona cumpla con tal condición. Ésta no es más que otra versión de la salvación condicionada por el pecador. Si la salvación está condicionada de alguna manera en algún grado por el pecador, e incluso si Dios le permite a la persona cumplir con tal condición, ésta NO sería una salvación condicionada sólo por la obra de Cristo sino un podrido fruto del FALSO evangelio.

Sexto, NO DEBEMOS enorgullecernos de ser creyentes.  En un estudio como éste, en el que se expone como impío a un cierto segmento del cristianismo profesante, es inevitable que algunos lo perciban como un tipo de arrogancia. Pero exponer la maldad NO debe provenir del orgullo, sino más bien la exposición de la maldad debe provenir de la obediencia a la Palabra de Dios.  Y siempre debemos recordar que nosotros también seríamos arminianos o “creyentes” tolerantes, por lo tanto ODIADORES de Dios, si no fuese por la gracia de Dios. La gracia que Dios nos ha otorgado debería hacer que cayéramos sobre nuestros rostros en el polvo de la humildad, sabiendo que NADA hemos hecho para merecer tan grande salvación.  Debemos estar también en constante alabanza y perplejidad ante la gracia que el Dios Todopoderoso de la Biblia ha tenido para con nosotros, la cual debe hacernos vivir una vida de gratitud y de amor a Dios. Gratitud y amor que deben traducirse en obediencia a los mandamientos de Dios, a quien no obedecemos por la misma razón que lo hace el arminiano.  El arminiano obedece porque cree que su gloria final está condicionada por su obediencia.  Nosotros obedecemos por amor a un Dios que nos escogió desde antes de la fundación del mundo, nos salvó y nos guardará únicamente para Su propia gloria.

Después de escuchar todo esto, alguien pudiese preguntar:

"Pero, ¿acaso los arminianos no creen que Jesucristo es Dios?" Nuestra respuesta debería ser: "¿Qué clase de dios dicen los arminianos que es Jesús?"

Alguien más pudiese preguntar:

"Pero, ¿acaso los arminianos no creen que Cristo murió en la cruz por nuestros pecados?" Nuestra respuesta debería ser: “¿Creen los arminianos que la sangre de Cristo expió, redimió y propició?”  De no ser así, ¿Qué rayos quiere decir un arminiano con eso de que "Cristo murió en la cruz por nuestros pecados"? ¡Sí! Los arminianos citan la Biblia. También hablan de la muerte de Cristo por los pecadores y de la gracia; incluso, hablan de la soberanía de Dios. No obstante, cuando confrontas al arminiano sobre lo que realmente quiere decir, descubres que su casa está construida sobre la arena.

Los cristianos debemos contender ARDIENTEMENTE por la fe que ha sido una vez dada a todos los santos, como dice Dios en Judas 1:3. En la última parte de Isaías 48:11, el Señor dice: "Yo no daré mi honra a otro". En la primera parte de Isaías 42:8. Dios repite lo mismo: “Yo [soy] Jehová; éste es Mi nombre; y a otro no daré Mi gloria, ni Mi alabanza a esculturas” (Incluyendo la escultura mental del dios impotente que el arminiano lleva orgullosamente tatuada en su alma).

Vivamos pues con santo celo para dar a Dios toda la gloria todo el tiempo y, como dice Él en 2 Corintios 10: 5, derribando argumentos y toda altivez contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo a todo pensamiento a la obediencia de Cristo. ¡Amén!

 

NOTA BENE: Recomendamos ampliamente la lectura de Agrammatos

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:33
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