S?bado, 16 de septiembre de 2017

Existe una enorme cantidad de personas que sostiene a gran voz que Dios estableció una ley de amnistía general para la humanidad. Esto se deduce por haber asumido el error de la expiación universal de Jesucristo en la cruz. Conocida como la universalización de la redención, los llamados creyentes de este extraño evangelio se apoyan en la fuerza que les proporciona la mayoría de los feligreses del planeta. Pareciera que dijeran que tanta gente no puede estar equivocada a la vez, de tal forma que se arraigan en un imaginario teológico sacado de sus privadas interpretaciones que dice que Dios ama al pecador pero odia al pecado.
Estas personas han olvidado que Dios también odia a los pecadores, aún antes de ser concebidos. Olvidan también que el Padre envió al Hijo para salvar lo que se había perdido, que vino a buscar pecadores y no justos, pero que estos pecadores son ovejas y no cabras. Si la Escritura afirma categóricamente que Dios amó a Jacob pero odió a Esaú, ¿cómo pueden afirmar que Dios no odia al pecador? Si Jesucristo dijo de Judas que mejor le hubiera sido no haber nacido, pero que había de cumplirse lo que estaba escrito en relación a Judas y su traición al Señor, ¿cómo puede afirmarse que Dios amó a Judas alguna vez?
Seguimos con el Faraón de Egipto, creado para que Dios mostrara su poder, su ira y justicia en forma universal. ¿Y qué decir del rey de Asiria, el báculo del furor de Dios sobre la tierra? ¿Cómo interpretar las profecías que hablan de destrucción no sólo de personas, sino de la tierra y de los animales? ¿Acaso Dios miró en un túnel del tiempo para ver lo que haría el hombre por su propia cuenta? Ciertamente, eso creen los que sostienen la idea de la amnistía general, los que hacen depender la redención humana de su propia voluntad.
Se ha inventado la historia de un Dios que ha hecho su parte, el que intentó redimir a la humanidad entera, pero que por mucho infortunio no alcanzó a hacerlo en forma eficaz. Por un lado no se entiende como es que esa redención fue anunciada solamente a un pueblo de la tierra en particular (Israel) y por otra parte tampoco se comprende como fue que muchos siglos después vino el Hijo del Hombre a morir por los pecados de toda la humanidad. Y si así hubiese sido, menos se puede razonar en relación al anuncio del evangelio, iniciado en un medio populoso humano por apenas doce apóstoles. Pues si Dios se propuso redimir a toda la humanidad sin excepción, ¿cómo es que muchas personas han muerto en sus delitos y pecados, o cómo es posible que a muchos no les haya llegado siquiera el anuncio de tal amnistía?
La expiación en la cruz ha sido absolutamente eficaz, en todos aquellos para los cuales fue intentada. Si no fue eficaz entonces no fue una expiación perfecta, como bien lo dijera Jesús en el madero al pronunciar su final sentencia: Consumado es. Si se dictase una amnistía general pero los presos continuasen en sus cárceles, desconociendo muchos de ellos tal sentencia feliz, y tercos muchos otros sin querer salir de sus prisiones, tal edicto carecería de eficiencia, mientras el dador de tal norma sería burlado junto con su sistema de leyes. Con razón hay quienes sostienen que el infierno es el monumento al fracaso de Dios.
Si la expiación en la cruz fue pretendida en forma general para toda la humanidad, hubiese sido ineficaz por la cantidad de personas que se condenan. Si hubiese sido general, que no asegurara la salvación de nadie en particular, sino que dependiera de la voluntad de los pecadores muertos en delitos y pecados, no hubiese tenido sentido ni tampoco eficacia. Una persona muerta en su espíritu no tiene voluntad para mover su mano hacia la mesa donde reposa la medicina. Se necesitó la voz del Señor diciéndole a Lázaro que saliera afuera para que tuviera vida, de la misma forma que necesario fue que Dios abriera el corazón de Lidia para que comprendiera las palabras de Pablo.
¿No dijo Jesús a un grupo de personas que ellos no podían ir a él porque no formaban parte de sus ovejas? ¿No le dijo a otro grupo que ellos eran hijos de su padre el diablo? ¿No declaró el Señor la noche antes de morir que él no rogaba por el mundo sino solamente por los que el Padre le había dado? Al dar respuesta a estas interrogantes debemos entender por sano juicio que Dios es soberano, que hace como quiere, que no pretendió jamás una amnistía general en la cruz, sino la salvación de todo su pueblo.
Podemos mirar atrás en la ley que Dios dicta para la humanidad, la que está en el corazón del hombre y la que también fue dada en forma escrita por intermedio de Moisés. Esa ley es en grado sumo imposible de cumplir a cabalidad, aparte de que trae por escrito que será culpable de la totalidad de las normas todo aquel que dejare de cumplir un solo punto de lo que dice. De acuerdo al relato bíblico, solamente Jesucristo pudo cumplirla, para beneficio de su pueblo escogido. Todos aquellos representados en la muerte de Jesús son los beneficiarios judiciales del cumplimiento de la ley divina, a quienes se les limpió de toda culpa y transgresión para que el Padre fuese glorificado una vez más en el Hijo.
Digamos como Isaías, si Jehová de los ejércitos no nos hubiera dejado un remanente, seríamos semejantes a Sodoma o conformes a Gomorra (Isaías 1:9). Entendemos que el corazón del evangelio es la expiación eficaz de Jesucristo, no el falso anuncio de una expiación universal o de una amnistía general. El individuo no tiene opción alguna que le permita aferrarse por cuenta propia a la redención del Señor en la cruz, simplemente sigue su destino escrito desde antes de la fundación del mundo. Los redimidos del Padre declaran con Pablo el apóstol que no se avergüenzan en manera alguna de proclamar el evangelio del Señor, porque han entendido que es el único poder existente para salvar al más perdido pecador. El que llegare a creer el verdadero evangelio de la cruz, comprenderá la razón por la que no hay vergüenza alguna en el mensaje eficaz para los que Dios ha escogido en su amor eterno e inmutable.
César Paredes
[email protected]
destino.blogcindario.com


Tags: SOBERANÍA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 9:10
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios