S?bado, 28 de mayo de 2016

Jesús no recomendó jamás bautizarse a favor de los muertos, sino que como un acto del individuo el bautismo vino a ser un trabajo particular de cada creyente, para simbolizar el morir al pecado y nacer a la vida. El hecho de que el bautismo no salva está representado por el ladrón en la cruz, al cual Jesús le prometió estar con él en el Paraíso ese mismo día. En ningún momento le exigió el bautismo como requisito de entrada a su reino, por lo que no le encomendó a nadie bautizarse por él.

Los paganos tenían un ritual parecido al de los cristianos, con los mitos de Eleusis. Ellos se iban al mar y hacían sus lavatorios, un ritual de bautismo que les aseguraba una mejor vida en el más allá. De manera que también sospechaban de la vida después de la vida, preparándose para ello de acuerdo a su intuición religiosa que de nada les servía, como refieren las Escrituras. Pablo encontró en la iglesia de Corinto (la iglesia del desorden) a unos creyentes profesantes que negaban la resurrección de los muertos.

De ellos está hablando cuando refiere que es un sinsentido el ser cristiano y negar la resurrección de los muertos. Pese a que muchos paganos tampoco creían en la vida después de la vida, la religión de los griegos era muy particular y los corintios lo sabían. A aquéllos se refiere el apóstol cuando le dice a la iglesia que dado que ellos (los paganos) se bautizaban por los muertos, ¿cómo es que los de la iglesia de Corinto tenían personas en su congregación que no creen en la resurrección de los muertos?

Los saduceos de la época de Jesús tampoco creían en esa resurrección, muy a pesar de pertenecer a la religión judaica que hablaba de eso. Job lo dijo sin ser de esa religión: Yo sé que mi Redentor vive y que al final se levantará del polvo (Job 19:25); Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Dios (verso 26). Pero aquellos saduceos le preguntaron a Jesús cómo iban a hacer en el cielo con la mujer que tuvo varios maridos una vez que todos ellos resucitasen. Pese a que no creían en la resurrección usaron el argumento para probar a Jesús. Sabemos la respuesta que el Señor les dio a ellos, que todos seríamos como los ángeles que no se casan jamás.

Cuando Pablo toma el argumento del bautismo no valida que esto se haga por los muertos, ni lo recomienda a la iglesia. No dijo que nosotros nos bautizamos por los muertos, sino que más bien aclaró que otro grupo lo hacía: ellos. Ellos (los paganos) se bautizan por ellos (los muertos). Jamás ni nunca fue una práctica ni una sugerencia de la iglesia cristiana el bautizarse por los muertos. Con todo, otras interpretaciones caben en este análisis.

El verbo baptizo (βαπτίζω) suele significar bautizar en el sentido en que todos conocemos, pero anteriormente se usaba para indicar el lavado de manos que hacían los judíos en sus rituales religiosos. Asimismo, el verbo mencionado significa hacer una ablución, un lavado, incluso refería a estar sumergido en vino. La Biblia refiere a ser bautizado para arrepentimiento y a ser bautizado con fuego.

Un verbo cercano y familiar al estudiado es bapto -βάπτω- que en la literatura griega nos habla de derramar agua, o la draga hacia la profundidad de una vasija, así como también sacar con fuerza agua del mar o a un barco hundido en las aguas. El verbo sozo -σῴζω- no siempre es salvar, algunas veces es sanar, cuidar, liberar, mantener vivo, preservar y hasta bendecir. De manera que no siempre sozo va a referir a ser salvo por la eternidad, como baptizo no aduce todo el tiempo a ser sumergido en el agua del bautismo (pues como se dijo, puede referir al lavamiento de las manos).

Pablo está comparando el bautismo negado por algunos en la iglesia de Corinto con la actitud de los paganos vecinos. El argumento del apóstol es que si se practica el bautismo es porque se cree en la resurrección de los cuerpos, de manera que no tiene sentido que en la iglesia haya creyentes que nieguen la resurrección (como era el caso de esa iglesia de Corinto, destinataria de su carta). En otro libro de la Biblia, su autor escribe: Éstas son ordenanzas de la carne, que consisten sólo de comidas y bebidas y diversos lavamientos, impuestas hasta el tiempo de la renovación (Hebreos 9:10). El vocablo usado para lavamientos es baptismois -βαπτισμοῖς. Como sozo no siempre refiere a la salvación eterna, baptizo no siempre hace alusión al bautismo por inmersión conocido en el mundo cristiano. En el texto de Pablo no se habla de un bautismo en lugar de los muertos (porque no se usa la preposición griega anti, sino otra: uper  -πρ-, que denota encima de, sobre, por causa de). Algunos sugieren que se hace alusión metafórica a cuando uno se lava por la suciedad por haber tocado un muerto, costumbre netamente judía. Así se hizo con la muerte de Dorcas, de acuerdo al relato de Hechos 9:27: Aconteció en aquellos días que ella se enfermó y murió. Después de lavarla, la pusieron en una sala del piso superior. El verbo utilizado acá es otro, louo, pero la idea es la misma, echar agua al muerto, limpiarlo. ¿Para qué limpiarlo si luego va a la tierra? Porque eso era un símbolo entre los judíos.

Pero si no hay resurrección de los muertos, ¿por qué todo este cuidado con la limpieza del cuerpo? En el contexto de toda la Escritura uno puede preguntarse acerca de la utilidad de orar por los muertos. Sabemos que no hay ninguna, ya que está establecido para las personas que mueran una sola vez y después de esto el juicio. Desde esta perspectiva no hay razón para ayudar a un muerto bautizándose por él; tal locura piensan muchos con sus rituales extraños, al procurar sustentar su tesis con el texto mencionado en la carta a los Corintios.

Sabemos que el bautismo bíblico no conduce por sí mismo a la sangre de Cristo, la cual es lo único que nos limpia del pecado. El apóstol no sostiene un argumento contrario al mandato de la Escritura, simplemente nos demuestra que dentro de la iglesia debe haber obediencia al mandato del Señor, como un símbolo de morir al pecado y vivir para Cristo. Al mismo tiempo, los paganos lo hacían con la esperanza de volver a vivir después de su muerte (sin pensar siquiera en Jesucristo). Entonces, el argumento del apóstol enfatiza en la desfachatez de muchos miembros profesantes de la iglesia de Corinto.

Si el apóstol viviera hoy día entre nosotros y tuviera que llamar a reflexión a algunas personas que llamándose cristianos rechazan la doctrina de la resurrección, de seguro plantearía un argumento semejante al que esgrimió frente a los corintios. Tal vez tomaría el ejemplo de la iglesia de los mormones, quienes teniendo tal práctica -a semejanza de los mitos de Eleusis- se fundamentan en el ejemplo citado en la carta del apóstol. Pero Pablo hubiese dicho que si los mormones se bautizan por los muertos, es porque tienen la esperanza de la resurrección (más allá de su vanidad herética y su fábula teológica de un evangelio diferente, revelado por ángeles, distinto al de la Escritura, por lo tanto anatema). Si los mormones tienen tal práctica (siendo paganos) cuánto más no la debería tener la iglesia que se dice estar en la verdad. Ese es el centro del argumento de Pablo, con énfasis en el desvarío de algunos en la iglesia de Corinto que negaban la resurrección de los cuerpos.

Es como si dijera de otra manera, ¿qué hacen ustedes ahí en la iglesia si no creen en la resurrección de los muertos? Miren a los mormones, que pese a su herejía se bautizan por los muertos porque esperan la resurrección. Es decir, coloca el ejemplo por argumento a contrario sensu, o por la vía de menor a mayor: Si los que no tienen nada esperan lo mejor, ustedes que dicen tenerlo todo ¿por qué no lo esperan?

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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