Mi?rcoles, 06 de agosto de 2014

Para la iglesia de Cristo es muy importante conocer el rol que se tiene que jugar en el caso de Israel como nación. Sabemos que Dios se propuso desde los siglos un plan eterno e inmutable para todas las cosas que acontecen. Un pequeño pueblo fue creado con la estirpe de Abraham, y a esa nación se le dijo que no por ser la mejor de todas era escogida, sino más bien por haber sido el pueblo más insignificante del planeta. El Dios de la creación, el cual es soberano en suficiencia, quiso elegir a un pueblo para hacerlo su bandera, su amigo, mediante el cual enviaría su revelación escrita.

A través de ellos vino el Mesías, judío de nacimiento en tanto humano, pero Hijo de Dios que se hizo carne y habitó entre nosotros. Los judíos lo crucificaron junto con los soldados del Imperio Romano, de tal forma que judíos y gentiles lo menospreciaron hasta la muerte de cruz. Sin embargo, una iglesia nació en Pentecostés y los judíos fueron los primeros conversos de entonces. Su raigambre, su costumbre, hizo que quisieran referir a los otros, los gentiles que se convertían al evangelio, una serie de hábitos que ellos tenían desde siglos. Después de reunirse los apóstoles llegaron a un consenso en cuanto a los gentiles que habían creído, que tendrían que abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación (Hechos 21:25).

Pablo escribe en su carta a los Romanos que ha acontecido endurecimiento en parte en el pueblo de Israel, pero que Dios no había desechado para siempre a Israel, sino que desgajando las ramas originales nos injertó a nosotros los del mundo gentil. Por lo tanto, advierte el apóstol, nosotros no debemos ensoberbecernos contra las ramas.

Sabido es que el cristianismo corrompido desde sus inicios se ensañó contra los judíos bajo el pretexto de que habían crucificado al Señor. Eso ha sido aprovechado en la historia para arremeter contra aquel pueblo disperso por el planeta. Ya ciertas profecías hablaban de la dispersión de esa nación así como de su reintegración a su territorio. Entre tantos escritos se puede indagar en Ezequiel y en Isaías para encontrar las referencias al caso.

Hoy día ciertos israelitas se han convertido al mundo cristiano y en tal sentido son partícipes de la gracia de Dios. Sin embargo, como nunca falta la cizaña en medio del trigo, hay quienes intentan ir más lejos y pretenden rescatar el nombre arameo o hebreo de Jesús, desechando el vocablo griego por el cual ha sido conocido según la revelación de Dios. Al mismo tiempo incorporan otros términos hebreos al Nuevo Testamento y hacen que los adeptos a esa nueva secta reciten vocablos que los caracterizan como más cercanos a la verdad. Con eso hay que tener ojo avizor.

Pero Israel es una nación y Jerusalén una piedra pesada para las naciones. De eso no hay duda y de nuevo es la voluntad expresa de Dios que estén activos y con vida en el Medio Oriente. No obstante, es prudente recordar que si bien debemos pedir por la paz de Jerusalén ésta solo llegará con Jesucristo. Mientras tanto, todos los que viven alejados del evangelio y odiando al Señor llevarán la consecuencia de morir sin Cristo. Eso vale tanto para gentiles como para judíos.

Es cierto que Israel tiene enemigos en todo el mundo, en especial en medio de sus vecinos. También es verdad que su progreso se debe a una especial manera que Dios tiene al tratar con ellos, pero de igual forma es entendible que si está sin Cristo recibe las consecuencias de cualquiera que esté en esas condiciones. Por ende, para la Iglesia de Cristo es muy importante observar la forma histórica en que Dios actúa con las naciones, lo cual incluye la de Israel. ¿Sigue vigente lo dicho al patriarca Abraham? ¿Maldecirá Dios a quien maldiga a Israel? ¿Bendecirá Dios a quien bendiga a esa nación? Porque ese fue el pacto de Dios con Abraham, que bendeciría a quien lo bendijere y maldeciría a quien lo maldijere. El que cree la Biblia cree lo que acá estamos exponiendo, pero también entiende que los israelitas no son un pueblo ejemplar sino que están bajo el endurecimiento al cual Dios mismo los ha sometido.  ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la elección lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos; como está escrito: les dio Dios espíritu de estupor, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga: Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre la espalda. Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud a los Gentiles, para que fuesen provocados a celos (Romanos 11: 7-11).

Pablo continúa con el argumento de las ramas que fueron desgajadas para que nosotros los gentiles fuésemos incorporados a la salvación del evangelio de Cristo. En este sentido agrega que por su incredulidad fueron desgajadas, pero nosotros estamos en pie por la fe; en consecuencia advierte: No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará (versos 19-21).

Si un creyente se alegra en cuanto a que Israel se fortalece como nación y en que los judíos están volviendo a sus ritos antiguos, lo ha de hacer porque las profecías se cumplen. Jamás será motivo de alegría el observar que ellos creen en las obras antes que en la gracia, en la ley de Moisés antes que en el evangelio de Jesucristo. Eso sería un desacierto, una contradicción suprema.

Sucede igual que con la profecía acerca de la maldad aumentada para estos tiempos. Uno no puede alegrarse por los males que sobrevienen, pues lo que es perverso es digno de disgusto y de rechazo; sin embargo, uno se alegra al comprender que la palabra de Dios es verdad y se cumple. Ese debe ser el papel que debemos jugar frente a Israel, el de alegrarnos porque Dios cumple sus promesas, pero nunca suponer que lo que Israel hace es digno de imitación. ¿Todavía hay creyentes que desean oficiar palominos y becerros en el Templo de Salomón? ¿Hay quienes prefieren un sistema expiatorio de sacrificios de animales antes que el sacrificio permanente hecho por Jesucristo? Si eso es lo que les complace entonces es porque no les ha amanecido la luz del evangelio.

Nuestro deseo como miembros del cuerpo de Cristo es que el evangelio sea predicado por todo el mundo, para testimonio a las naciones. Si eso provoca arrepentimiento para perdón de pecados mucho mejor; si no, de todas formas Dios es glorificado, ya que su palabra hará aquello para lo que fue enviada. Una cosa es muy cierta, que Jerusalén no tendrá paz (sino más bien guerra) hasta que no vuelva sus ojos a Jesús el Cristo. Cuando eso acontezca ellos serán salvos, lo cual quiere decir que ahora no lo son, pues han sido endurecidos en parte para el beneficio de nosotros los no judíos.

Abraham fue un gentil que creyó a Dios y le fue contado por justicia; lo mismo le aconteció a Rahab la ramera, a Rut la moabita, ellas eran gentiles y creyeron en el Dios de la revelación. Hubo una viuda en Sarepta que protegió a Elías, ella era creyente en el Dios de la Biblia y no era israelita; Naamán era un sirio que fue librado de la lepra. Dios se ha movido también con misericordia en el mundo gentil, pero ahora lo hace en forma muy especial y ha dicho: hasta que el tiempo de los gentiles se cumplan (Lucas 21: 24). Este tiempo gentil comenzó con la destrucción del Templo en el año 70 d.C., pero finalizará cuando los judíos sean repatriados y tengan el control total de Jerusalén incluido su Templo.

¿Y qué fue lo que dijo Pablo en Romanos 11? Que no quería que ignorásemos este misterio, para que no nos volviéramos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido a Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles (Romanos 11:25). Esto concuerda con lo dicho por Jesucristo, registrado en Lucas 21:24, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Entrada la plenitud de los gentiles, se quitará de Jacob la impiedad y todo Israel será salvo; así que, en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de nosotros, pero en cuanto a la elección son muy amados por causa de los padres (Romanos 11: 26-28).

Israel es enemiga de Dios en cuanto al evangelio, pero es al mismo tiempo amada por Dios por causa de la elección que de ella hiciera. Este endurecimiento que les ocurre les ha sido enviado por Dios para cumplir el propósito de que los gentiles sean alcanzados, de acuerdo a los que somos llamados con llamamiento eficaz. Y así como hubo gentiles en el Antiguo Testamento que creyeron como lo hizo Abraham, hoy día hay judíos que también creen por la fe que les ha sido dada mediante la gracia de Dios. Pero en cuanto a la nación podemos decir que está endurecida y que son enemigos de Dios en materia del evangelio; sin embargo, por causa de los padres es muy amada. De esta manera sabemos que Dios tiene su plan manifiesto con ese pueblo, por lo cual conviene a la iglesia de Cristo no caer en la soberbia contra las ramas desgajadas.

Las profecías se cumplen a cabalidad y cada vez estamos más cerca de la Segunda Venida de Cristo; por eso nos regocijamos y eso anhelamos. Israel para la iglesia es una señal del cumplimiento de los tiempos, sin que se pretenda agregar nada más que eso. Es amada por la elección, no nos ensoberbecemos contra ella, pero sabemos que su intento por reconstruir el Templo para sacrificar animales en pro de la expiación de pecados será en vano. Una vez que Dios les quite el velo de los ojos, ella podrá volver al Señor tal como un día lo hicimos nosotros cuando nos fue dada gracia en abundancia.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 12:26
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