S?bado, 02 de agosto de 2014

Maravilloso leer el salmo de Asaf, numerado con el 83. Uno puede leer la historia de hoy, expuesta hace centenares de años. Sabemos que la Biblia no fue escrita por corazonadas o presagios, sino por inspiración divina. Claro, para entender las cosas que son del Espíritu de Dios se hace necesario ser miembro del cuerpo de Cristo. Esta tautología es abortada por el mundo, que sostiene una visión diferente. Aquello que se escribió les parece una coincidencia, o mejor aún una evidencia de que Israel siempre ha sido odiado por sus enemigos.

La razón del odio es el sionismo, se oye gritar a voces. El deseo de erigirse como un grupo social modelo que se muestre superior al resto de la humanidad. Acabemos con Israel, frase del coro enemigo en este escenario del mundo. La obra se repite en el transcurrir de los años, con una utilería adaptable a los cambios tecnológicos del planeta. Cuando Asaf escribió el salmo, piedras, cuchillos, lanzas y espadas cruzaban los espacios; los jinetes tensaban su arco y muchos caían a tierra. Pero en el momento presente están los mismos bandos enfrentados con misiles, bombas, lanzallamas, teledirigidos, aviones, tanques de guerra y distintos procedimientos  ingeniosos.

Tal vez la marca diferencial de los tiempos es el creciente odio por Israel. La comunicación masiva e instantánea ha permeado la solidaridad mundial, la cual exige que Israel permita a su enemigo jugar con los cohetes hasta ver que su mapa se vaya encogiendo como la piel de zapa. Los victimarios son las víctimas porque se esconden en las escuelas y hospitales, en orfanatos y casas de familia. La defensa israelí ofende al planeta porque su reacción es muy violenta. En la síntesis propuesta asoma un pacto ecuménico que permitirá una aleación rápida, eficiente y circunscrita al mandato mundial.

Asaf lo supo porque también era un profeta. Suscribió sus palabras que son una historia milenaria para su pueblo, cuyo ascendente era el hijo de la promesa que Dios le hiciera a Abraham. Pero también el otro hijo reclama con grito continuado, no ya su derecho a vivir en las tierras vecinas sino su odio suscitado por Agar, la que da hijos para esclavitud. Esa es la figura que emplea Pablo en el Nuevo Testamento, con la alegoría de Sara y Agar. Un mismo padre pero madres diferentes, un territorio de vecinos que nos recuerda el destino demarcado por Dios.

¿Quién puede creer tal historia? De nuevo, las cosas espirituales han de ser discernidas espiritualmente. Los enemigos se alborotan y no quieren a Dios, más bien lo desafían cuando hacen planes contra el pueblo amado por Él. Que si Israel no ha creído en Jesucristo, eso lo sabemos, ya que les ha acontecido endurecimiento en parte. En el guión escrito por el Señor, tal dureza de corazón beneficia al resto de la humanidad (el mundo gentil). Pablo nos asegura que Dios no ha olvidado a su pueblo (a los judíos), de tal forma que nosotros no nos ensoberbezcamos contra esa nación.

No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti ... Bien: por su incredulidad fueron quebradas (aquellas ramas), mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme ... Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará (Romanos 11: 18-21).

Los enemigos de Israel se atreven a decir: Vamos a destruirlos por completo, jamás volverá a mencionarse el nombre de Israel (Salmo 83: 4). Asaf da una lista de los vecinos que odian al pueblo que Dios escogió para llevar a cabo la promesa con el Mesías de Belén. Esas naciones poseen ejércitos, y sus soldados tienen hoy una geopolítica heredada de sus antepasados. Las Tiendas de Edón son algunos palestinos y también parte de Jordania; los ismaelitas vienen a ser los Saudíes; Moab es el Centro de Jordania junto a otro grupo de palestinos; Los Agarenos son los egipcios, pues de Agar salió Egipto; Gebal está representado por el Hezbolá y el norte del Líbano; Amón es otro asentamiento palestino pero en el norte de Jordania. Amalec es el conjunto de árabes del Sinaí, los filisteos son los hombres de Hamás en la Franja de Gaza. La antigua Tiro es ahora el grupo del Hezbolá que está en el sur del Líbano, mientras que Asiria hoy está compuesta por Siria y el norte de Irak.

Una geopolítica que monta el escenario que los soldados de la vieja geografía protagonizaron. Llama la atención que aquellos grupos no están más en acción, pues fueron espantados del planeta. Sólo sus genes enmascarados en nuevas naciones persisten en la lucha, si bien Israel continúa intacta en el escenario mundial. De igual forma nos alegra que Asaf haya terminado su oración pidiendo a Dios su intervención, para que los enemigos de Israel sean espantados y llenos de vergüenza. De esta forma sabrán que solamente Jehová es Dios, quien gobierna sobre toda la tierra. Después que los israelitas se den cuenta de que Jesucristo es el Hijo de Dios, vendrá la salvación para ellos; pero mientras tanto entra la plenitud de los gentiles. En este sentido conviene no enardecerse contra las ramas naturales, nosotros que apenas somos ramas injertadas. Es Dios quien sostiene la raíz, tanto de unos como de otros, cumpliendo su propósito eterno en esta historia.

Constituye una maravilla contar con este salmo para comprender parte de la historia que vivimos desde los noticieros cotidianos. El Señor viene pronto, si bien todavía no es el fin. Alegrémonos de que estas cosas se hayan escrito para nosotros, para que tengamos esperanza y podamos disfrutar de Dios en la historia. Aparte de esta lectura contamos con grandes referencias al mismo intento, a la consecución de la única batalla. Recordemos en el libro de Ester la sutileza con que habló Amán ante el rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y dividido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no observan las leyes del rey; y al rey no viene provecho de dejarlos ... procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero (como Hitler intentó contra los que había en su nación) ... Si place al rey, escríbase que sean destruídos (Ester 3:8-9).

Pero también en la Biblia se lee que No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra Jehová (Proverbios 21:30). El creyente sabe que dura cosa es dar coces contra el aguijón, por eso se goza en la historia escrita del Señor. El creyente conoce que la lucha contra la iglesia es ardua pero no lo suficiente para exterminarla; también conoce que la iglesia está conformada por judíos y gentiles en torno al nombre de Jesucristo. Por ese conocimiento entiende que no habrá de jactarse jamás contra las ramas naturales, pues Dios lo ha dispuesto así en el corazón de sus elegidos.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 9:55
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