Mi?rcoles, 25 de junio de 2014

Con este precepto en mente tenemos que inferir que toda la creación le pertenece a Dios por derecho de propietario. ¿Cuándo la adquirió? En el momento de su concepción, en el instante en que la dispuso a su beneplácito, sin que mediara vendedor. El que es creador pasa a ser el dueño de lo creado, mucho más en la esfera del Dios Omnipotente.

Al decir lo que hemos afirmado aseguramos que Dios no necesita comprar nada de nadie. Sin embargo, la Escritura afirma que hemos sido comprados con sangre (Apocalipsis 5:9; 1 Corintios 6:20). Esa figura del discurso ilustra la magnitud del trabajo de Cristo en la cruz, al decirse que con su sangre nos adquirió; en realidad, lo que se quiere demostrar es que el precio del rescate de nuestras almas fue su sangre derramada en la cruz. Esa expiación fue absoluta ante el Padre, pues pagó con su sacrificio el valor que se había ordenado, ya que la paga del pecado es muerte. Por nosotros Jesucristo se hizo pecado, de manera que al morir en el madero demostró que era el Cordero de Dios, quitando nuestro pecado, el de todos los creyentes que el Padre escogió desde antes de la fundación del mundo.

Hay otro texto que habla de Dios como el que ha adquirido o el que se ha enseñoreado de toda la humanidad. Digo toda por cuanto si adquirió con la sangre de Su Hijo a los redimidos, todavía mantiene su derecho de propietario de los réprobos en cuanto a fe. Si de Jehová es el mundo y los que en él habitan, se entiende que con la muerte del Hijo se redime a los elegidos, pero al resto de la humanidad no se adquiere en ese momento, puesto que la Biblia declara que mucho antes de la redención el Dios Todopoderoso era el dueño de todo cuanto existía. No ha habido ninguna razón para que no lo siga siendo.

En tal sentido leemos el texto de 2 Pedro 2:1, que tanta polémica causa en medio de los detractores de las Escrituras. En el griego del Nuevo Testamento dice una cosa, pero en la traducción a muchas lenguas dice algo que da pie para desvirtuar el sentido del contexto del mismo. Pero hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada (2 Pedro 2:1). Los amantes de la expiación universal esgrimen este verso con la ilusión de demostrar que la salvación se pierde y que aún los falsos maestros fueron redimidos con la sangre del Cordero. Con eso dan pie al supuesto hecho de que la muerte de Jesucristo se hizo en función de toda la humanidad, sin excepción.

Pero si miramos de cerca lo que dice el apóstol comprenderemos que no hay contradicción alguna con lo que él mismo ha señalado en sus cartas. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fue dado (v.21).  El verso 9 es clave en el sentido de interpretación del texto que nos ocupa: Sabe el Señor librar de tentación a los píos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio.

Nos preguntamos quiénes negarán al Señor que los rescató; la respuesta refiere a los injustos, los que después de haber conocido el camino de justicia se volvieron atrás. Es un mismo grupo de apóstatas, que como dice Judas en su carta (v.4), … han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación. De manera que si estos escogidos para la condenación eran hijos de perdición, al igual que Judas Iscariote, Jesucristo no les perdonó sus pecados, no los representó en la cruz y no derramó su sangre por ellos. Bien es cierto que ellos al entrar encubiertamente conocieron el camino de la justicia, lo gustaron, pero como la planta sin raíz profunda ni crecieron ni dieron fruto, por lo tanto se apartaron del camino de Dios con la particularidad de que aún negaron el señorío de Dios sobre toda la humanidad (su postrer estado vino a ser pero que el primero).

Surge entonces la pregunta, ¿por qué Pedro habla de que negarán al Señor que los rescató? Esa frase sugiere que Jesús los rescató en la cruz, pero nada más lejos de la verdad que esa mentira producto de una traducción infeliz. El griego distingue el vocablo Kurios para denotar Señor; pero el término empleado no es ese sino Despotes, que quiere decir amo, dueño, déspota. Tampoco habla de rescate, en el sentido de pagar el precio de su salvación, sino de la negación de la propiedad o señorío de aquel dueño que adquirió todo por derecho de Propietario con Su creación.

Lo que Pedro dice según el texto griego es que los apóstatas son de tal contumacia que niegan incluso que ellos son propiedad del Dios que es dueño de toda la tierra y su plenitud, del mundo y sus habitantes. Tal interpretación es avalada por Judas, de quien se dice tiene un texto paralelo en su carta con 2 de Pedro 2:1. En su carta, Judas 1:4 dice lo siguiente, en referencia a la misma idea de Pedro mencionada: Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando a Dios que solo es el que tiene dominio, y a nuestro Señor Jesucristo.

EL TEXTO GRIEGO DE JUDAS

καὶ τὸν μόνον δεσπτην καὶ κύριον ἡμῶν Ἰησοῦν Χριστὸν ἀρνούμενοι.

EL TEXTO GRIEGO DE PEDRO

καὶ τὸν ἀγοράσαντα αὐτοὺς δεσπτην ἀρνούμενοι, ἐπάγοντες ἑαυτοῖς ταχινὴν ἀπώλειαν·

El término despoten (δεσπτην) hace referencia a Dios como Padre Eterno, el Dueño absoluto de la tierra y su plenitud. El es el propietario, no el que los rescató, por lo cual ha sido una traducción infeliz a muchas lenguas al colocar al Señor que los rescató, como si se refiriera a Cristo en la cruz. Como se desprende del contexto de Judas, allí también aparece el vocablo δεσπτην y no lo traducen como el Señor que los rescató. Aparece por contraste (Señor) κριον ἡμῶν Ἰησοῦν Χριστὸν (el Señor nuestro Jesucristo), además de  δεσπτην, pero nunca la mención de rescate. La razón es obvia, Judas reconoce que esos apóstatas estaban ordenados desde antes para esta condenación. En otros términos, una persona apartada como Esaú para la condenación de los vasos de ira no puede ser objeto de la redención del Señor, el cual no quiso rogar por el mundo la noche antes de su crucifixión. 

Resulta claro que Jehová gobierna al mundo que le pertenece, lo cual incluye a los que en él habitan. Esto lo hace a Él el dueño y amo de los impíos que ha creado como vasos de ira para su castigo final. Por ello no necesita comprarlos porque son suyos y no necesita pagarlos con la sangre del Cordero porque no son redimidos. Si el texto griego de 2 Pedro 2:1 es muy claro, el contexto bíblico de la soberanía de Dios rechaza cualquier errónea traducción por intolerante. Dios es el Amo que gobierna como un Despotes a todo cuanto existe; tal Ser es el Dueño de todo y no necesita comprar lo que por derecho de Propietario le asiste; mucho menos pagar la redención ante Sí mismo como fruto de justicia por el pecado de quienes no pensó jamás redimir. De allí que Judas lo haya expuesto paralelamente en forma muy clara: los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación ... negando al Dios que solo es el que tiene dominio, y a nuestro Señor Jesucristo.

Podríamos finalizar con el argumento de que aún estos apóstatas se encuentran encubiertos entre nosotros, con el interés de torcer las Escrituras y apoyando las erróneas traducciones de la Biblia. Aunque hay algunos llamados creyentes que hablan de traducciones inspiradas por el Espíritu Santo, pero tal asunción es un sin sentido, ya que la Biblia no lo anuncia en ninguno de sus textos. Puede haber traducciones con menos errores, pero siempre sucede que al verter de una lengua a otra se cuela un gazapo; cuánto más si los que entraron encubiertamente se han ocupado como doctores de la lengua, en la función de traducir. Ya lo reza el proverbio: Traduttore, traditore (Traductor, traidor). Por ejemplo, en la traducción de los textos originales a la versión inglesa llamada King James Version (La Versión del Rey Jaime), en una oportunidad en que aparece el vocablo pascua es interpretado como Easter. La tradición pagana tuvo su huella en esa traducción de la Biblia y hoy en el mundo anglosajón se llama Easter al período en que se celebra la Pascua cristiana (la mal llamada Semana Mayor o Semana Santa). Con ese vocablo metido adrede se le dio preeminencia al culto de la diosa Astarté, propia del paganismo denunciado en el Antiguo Testamento.

Los defensores de esa inclusión no reconocen como un error el vocablo en cuestión, sino que aducen que se debió a que en ese texto se habla de Herodes quien no servía a la Pascua sino que hacía mención al contexto pagano. Pero la lengua original no habla de Astarté, sino de Pascua. Como ese ejemplo hay cientos en muchas versiones de la Biblia entre las muy variadas lenguas. No en vano dijo el Señor que escudriñáramos las Escrituras, porque a nosotros nos parecía que en ellas estaba la vida eterna. Hoy día tenemos la ayuda de diccionarios, que con los aportes de eruditos de la lengua nos auxilian en los vocablos problemáticos.  Pero ello implica el trabajo del estudio acucioso. Bien vale el esfuerzo que procura el beneficio de las almas que se acercan con sano interés al texto inspirado.

Apocalipsis 6:10 nos menciona también al Despotes, al que claman para hacer venganza de la sangre de los santos; 2 Timoteo 2:21 también presenta el vocablo Despotes que dice del Señor como Amo del universo. Hay otros textos, pero baste con estos por el momento para comprender que hay diferencia entre un vocablo y otro, pues si no la hubiera el vocablo sería siempre el mismo.

El texto que inspira a Pedro se encuentra en Deuteronomio 32:6, el cual se traduce de diferentes maneras: ¿Así pagáis a Jehová, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció ... ¿Así pagáis a Jehová, Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te poseyó? El te hizo y te ha organizado ...  ¿Y así le pagas al Señor, pueblo tonto y necio? ¿Acaso no es tu Padre, tu Creador, el que te hizo y te formó? ... ¿Así pagáis al Señor, oh pueblo insensato e ignorante?¿No es El tu padre que te compró? El te hizo y te estableció.

Otras versiones traducen tu poseedor, tu comprador, etc.

Pensemos, además, que en la época del apóstol fueron los judíos los primeros falsos maestros, y ellos habían sido llamados el pueblo salvado y comprado del Señor (Exodo 15:13 y 16). Pero esos adjetivos no hacían alusión forzada a la vida eterna, sino a la liberación histórica ante Egipto y el Faraón. Por ello Pedro retoma el concepto para ilustrar que estos contumaces falsos maestros negaban incluso su propia historia, dándose a las fábulas con enseñanzas desvergonzadas y con una conducta inapropiada de todo lo que representaba el peso del Antiguo Testamento en estos representantes judíos, que habían oído el evangelio de Jesucristo. Les había acontecido lo de la parábola del sembrador, pues sin ninguna raíz fuerte se desviaron con el viento que los arrastró hacia otra doctrina. Eran en realidad perros que se volvieron a su propio vómito o cerdos lavados que se revolcaron de nuevo en el fango.

Pero ningún criterio sensato permite suponer que esos falsos maestros fueron adquiridos por Cristo en la cruz, sino que al estar ordenados para el eterno castigo entraron encubiertamente a la congregación. Ellos siguen teniendo a Dios como Dueño Supremo (Despotes) y a pesar de esa realidad y de su contexto histórico lo niegan. También niegan al Señor Jesucristo que conocieron por la palabra, pues son como semilla echada en la roca, que no tiene raíz profunda ni fruto alguno; pero jamás negarán a Jesucristo que los rescató, por cuanto ni lo dice el texto ni fue un hecho histórico para ellos. De esta forma no queda la posibilidad de argumentar con este texto  que la expiación de Jesucristo se hizo en forma universal, para toda la humanidad sin excepción.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 13:55
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