Domingo, 16 de marzo de 2014

Resulta por demás curioso que las primeras palabras registradas de Jesús en la Biblia tuvieron una clara referencia a su trabajo y propósito entre la humanidad. Entonces Él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? (Lucas 2:49). El niño o jovencito de 12 años de edad se les había quedado en Jerusalén mientras sus padres caminaban con parientes y amigos hacia sus casas, luego de la fiesta de la Pascua. Pasados tres días, con gran dolor porque no lo encontraban, lo vieron en el templo oyendo y enseñando a los doctores. Todos los que le oían quedaban estupefactos por su entendimiento y respuestas. 

Aquellas fueron sus primeras palabras registradas en las Escrituras como Dios hecho hombre; un niño de 12 años que conocía el propósito de su venida a esta tierra, estar ocupado en los asuntos de su Padre, en la tarea encomendada. ¿Cuál sería la encomienda? Lo sabemos por los escritos de muchos profetas, pero incluso Mateo recogió la frase exacta dada por un ángel a José, el esposo de María su madre. El nombre del niño sería Jesús (lo cual significa Jehová salva), porque él salvaría a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21).

El propósito primario de la venida de Jesús a la tierra fue realizar la obra del Mesías esperado y anunciado desde siglos, aunque muchos no lo entendieron de esa manera (ni siquiera María o José comprendieron lo que decía, como relata Lucas). Jesús tenía muy claro desde temprana edad cuál sería su trabajo entre los hombres. Lo que él hizo durante su ministerio lo recogen los evangelios y se puede corroborar por los escritos apostólicos. Pero cabe la acotación específica que ilustra lo que decimos:  Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero (Juan 6:39). Jesús había venido con una tarea específica, cumplir la voluntad del Padre, algo profetizado desde antes, como lo demuestra el libro de los Salmos: Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí: El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mis entrañas (Salmo 40: 7-8), como también lo recoge el autor de Hebreos: Entonces dije: He aquí que vengo (en la cabecera del libro está escrito de mí) para hacer, oh Dios, tu voluntad (Hebreos 10:7).

Para saber si Jesús cumplió o no su misión encomendada podemos recordar sus últimas palabras antes de morir. Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espíritu (Juan 19:30). El vocablo griego es τετέλεσται (TETÉLESTAI) que significa llevar algo hasta el final, ejecutar, cumplir, terminar; cumplir conforme a lo que se había prometido, pagar completamente por algo, cumplir con la meta propuesta. Este vocablo aparece dos veces en el Nuevo Testamento, justo dentro del relato de su muerte. Dos versos antes se escribe que como Jesús supo que todas las cosas estaban ya cumplidas (τετέλεσται - perfecto pasivo indicativo, tercera persona singular), para que la Escritura se cumpliese (τελειωθ- TELÉIOTEI) dijo: Sed tengo. Dos veces la misma forma verbal dentro de un mismo relato, y una tercera vez el mismo verbo bajo otra forma: un aoristo pasivo subjuntivo, tercera persona singular, que denota que algo está por cumplirse y que cuando se cumpla se termina. En síntesis, Jesús con sus palabras y Juan con las de su relato, confirman que el verbo TELEO τελέω es el eje central de la vida final del Mesías.

Consumado es implica que todo se hizo en forma perfecta. Recordemos que lo perfecto es lo acabado, lo que se ha hecho en forma completa. Lo imperfecto es aquello que no está acabado y que tiene que terminarse. Perfecto proviene del griego -teleios/per y del latín facio/hacer, lograr el fin. Haber alcanzado el fin es ser perfecto. Se dice de aquello fuera de lo cual no es posible tomar ninguna parte de ello, o que es una cosa, acto u obra sin que le falte ninguno de sus integrantes; es algo que no puede ser superado. Si Jesús lo dijo en la cruz es una verdad a considerar en forma muy solemne y seria. No es posible caer en la locura de suponer que su perfección lleva a perder las almas que redimió con su sangre en el madero. Si la voluntad del Padre era que no perdiera nada de lo que Él le diera, entonces perfecto fue el sacrificio en favor de esas almas. Los que  son del mundo por el cual Jesús no rogó no fueron representados ni sustituidos en la expiación realizada. Pues si toda la humanidad sin excepción estuvo representada en Cristo en la cruz, entonces su consumado es sería una gran mentira y su obra sería imperfecta, no acabada. Pero si dijo que todo había sido consumado, hecho en forma perfecta, cumplido de acuerdo al propósito del Padre, entonces su pueblo no tiene nada que temer, pues ni una de sus ovejas será jamás arrebatada de sus manos ni de las manos de su Padre.

     LA DOCTRINA DEL PURGATORIO ES UNA NEGACION DE LA PERFECCION DEL TRABAJO DE CRISTO

Como Dios estableció que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27), el destino de la persona es el cielo o el infierno, sin término medio. La doctrina de la purificación después de la muerte es una invención más del catolicismo, para engañar y sacar provecho con el rezo por las ánimas en pena. De hecho, el Papa León X abogaba por la venta de indulgencias, las conocidas bulas papales que otorgaban el perdón por anticipado a todo aquel que pudiera pagar. Tetzel fue un monje dominico comisionado por el Papa, quien con su gran oratoria convencía a los fieles a dar sus donativos a la iglesia, de tal forma que aseguraba que el tintineo de sus monedas al entrar en el cofre sacaban un alma del purgatorio. Se dice que alguien compró un perdón por un pecado a futuro, específicamente un robo. Una vez obtenida la indulgencia con el sello papal, el ladrón le robó al vendedor las demás indulgencias y prosiguió con la venta para su propio beneficio. Al ser capturado pudo demostrar que había pagado su propio perdón en forma anticipada.

Este dinero de las bulas papales que otorgaban el perdón a quien pudiera comprarlo era destinado en gran medida a la construcción de la Basílica de San Pedro. La historia nos enseña que este hecho llevó a Martín Lutero a confrontar a la Iglesia Romana por sus desviaciones en torno a la verdad revelada en las Escrituras. Lutero hizo públicas sus 95 tesis en 1517, originando con ello la Reforma Protestante.

Como reacción natural ocurre la Contrarreforma, en donde se crea la Compañía de Jesús, que son los jesuitas, con Ignacio de Loyola al frente. Este movimiento se  ha encargado de filtrar aún la teología protestante y de confrontar incluso bélicamente a los seguidores del evangelio de Jesús. Hoy día exhibe como corona el hecho de que tienen Papa en el Vaticano, quien por cierto continúa con la promoción de indulgencias a quienes lo hayan seguido por Twitter en el día mundial de la juventud: El Vaticano ha ofrecido indulgencias a los participantes "virtuales" del próximo Día Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. Pero hay un requisito clave. El experto del Vaticano en medios sociales, el arzobispo Claudio Maria Celli, advirtió el viernes que con sólo seguir los mensajes del papa por Twitter no se obtendrá indulgencia, la antigua tradición relacionada con el perdón de los pecados que con las justas ayuda a "librarse del purgatorio", explicó AP.

Celli dijo que un católico que pida indulgencia por participar en el evento en Río de Janeiro, ya sea física o virtualmente, debe sentir contrición y tener un momento de fe profunda (EL UNIVERSAL. Prensa escrita de Venezuela, viernes 19 de julio de 2013  03:52 PM).

Una indulgencia tiene por objeto limpiar el castigo temporal del pecado que podría quedar. Tal vez hoy no se vende el perdón, pero la indulgencia da dividendos a la larga por la membresía y sus ofrendas, al mejor estilo de la simonía (en relación al relato del Nuevo Testamento de Simón el mago). Por supuesto, la indulgencia toma sentido y fuerza en la medida en que se sustente la tesis de la existencia del purgatorio. El purgatorio presupone una declaración de ineficacia del sacrificio vicario de Cristo por su pueblo. Los que anuncian el evangelio diferente según el cual Cristo pagó por el pecado de todos los hombres, sin excepción, están cometiendo idéntico error al de Tetzel. Ellos venden el perdón, lo hacen posible siempre y cuando la gente lo reciba y a cambio le entreguen el corazón a Cristo, en una especie de trueque espiritual.

Baste esta cita de la carta a los romanos, que echa por tierra toda idea de purgatorio y de venta de indulgencias: Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús; al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Romanos 3:24-25).

EL UNIVERSALISMO ES UNA NEGACION A LA PERFECCION DEL TRABAJO DE CRISTO

Sabemos que la expiación sustitutiva de Jesucristo presupone que tomó nuestro lugar en la cruz, y esto se enseña en varias partes de la Biblia. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz fue sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros (Isaías 53: 4-6). He subrayado el pronombre de primera persona plural que tiene un referente principal, directo  o indirecto, a un grupo humano particular. El profeta habla de nosotros, porque tiene un destinatario específico. Están incluidas aquellas personas que han creído al anuncio hecho por él y por Jehová, las mismas en quienes se ha manifestado el brazo de Jehová.

Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él (1 Corintios 5:21); no dice que para que el mundo fuese justicia de Dios en él, ya que Jesucristo no rogó por el mundo (Juan 17:9).  El cual llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados (1 Pedro 2:24). En la salutación de la carta, el apóstol Pedro muestra quien es el destinatario: Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sea multiplicada (capítulo 1 verso 2). Sabemos que la presciencia de Dios es el conocimiento o amor que él ha tenido en quienes ha querido amar, por el puro afecto de su voluntad, a fin de que nadie se jacte en su presencia. La salvación no es por obras, para que nadie se gloríe.

Jesucristo no rescató a la humanidad de las garras de Satanás; al contrario, la ofrenda de Cristo fue hecha a Dios en olor fragante (Efesios 5:2). Tampoco murió para dejarnos un ejemplo ético, ya que él se dio a sí mismo por nuestros pecados (Gálatas 1:4). Por lo tanto, su expiación es vicaria, esto es, sustituta. En su muerte sufrió la pena que le correspondía a otros; ahora bien, si la noche antes de su muerte Jesús rogó al Padre por los que le dio y dejó específicamente al mundo por fuera cuando dijo: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son (Juan 17:9), se desprende que la sustitución hecha no fue por cada miembro humano del planeta tierra. El pagó la pena por el pecado de todos aquellos a quienes sustituyó en la cruz, a quienes el Padre le hubo dado.

Jesús no pagó la pena de los pecados de Caín, ni de Judas Iscariote, ni de aquellos cuyos nombres no están en el libro de la vida del Cordero, desde la fundación del mundo. Por eso es que la expiación no fue universal, sino eficaz para los elegidos del Padre. Si Jesucristo hubiese muerto universalmente por todos, entonces su trabajo no hubiese sido perfecto, su expresión Tetélestai -Consumado es- hubiese sido una falsedad. ¿Por qué? Porque hay muchos en el infierno de fuego que estarían pagando doblemente la condena. Así como el purgatorio no tiene sentido dentro de la muerte eficaz de Cristo en la cruz -Consumado es-, tampoco tiene juicio el decir que aquellos a quienes sustituyó en la cruz pagan ahora su pecado en la condenación eterna.

Isaías lo dijo y se ha citado su texto; el castigo que nos correspondía cayó sobre él (sobre Jesucristo). El castigo de nuestra paz, fue sobre él, declaró el profeta, porque Jesús fue nuestro sustituto. Ya nosotros hemos sido hechos justicia de Dios en Cristo y hemos sido justificados en virtud de su justicia. Jesús fue hecho pecado por nuestro beneficio, como el carnero ofrecido que sustituyó a Isaac. ¿Quién es suficiente para llevar sus propios pecados? ¿Puede alguien expiarlos en el purgatorio? ¿No fue suficiente la sangre del Cordero sin mancha, ofrecido una vez y para siempre por nuestros pecados?

Bienaventurado aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño o dolo (Salmo 32:1-2).

César Paredes

[email protected]

destino.blogcindario.com

 

 

 


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 10:19
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios