S?bado, 15 de febrero de 2014

La vida del cristiano está llena de sorpresas espirituales y materiales. Si hemos sido colmados con toda bendición espiritual, también hemos sido colocados como ovejas que a diario van al matadero. Existe un enemigo de las almas, tenaz y soberbio como él solo. De él se dice que tratará de engañar, si le fuere posible, aún a los escogidos. El tiempo y modo verbal escogido en nuestra gramática viene respaldado por la lengua griega, un futuro de subjuntivo. Este tiempo y modo señalan un hipotético que nunca se alcanza, algo que resulta imposible. Lo que está en futuro posee una carga semántica incierta, pero lo que está en subjuntivo implica algo que además de su incertidumbre es altamente hipotético, mas combinados el futuro con el subjuntivo nos deja sin supuesto negado.

En otros términos, el diablo no nos puede engañar. Eso no quiere decir que se queda quieto y nos pasa por alto; al contrario, como al siervo Job nos considera en sumo grado. Dado que él no es omnisciente ni omnipresente, ni todopoderoso, utiliza agentes especiales para alcanzar ciertas metas que Dios le encomienda, ya que fue creado para el día malo. Allí entran los ángeles caídos, esas fuerzas de maldad espiritual que deambulan por los lugares celestes, que buscan cuerpos humanos para materializarse, pero que también se interesan por impartir sus enseñanzas. También lo ayudan los incontables seres humanos que participan en su servicio y lo veneran con seriedad.

A través de los siglos una gran parte de la humanidad ha seguido su enseñanza, lo que Pablo ha denominado doctrina (enseñanza) de demonios. En la tentación que Satanás le hizo a Jesucristo en el desierto, mientras mantenía un prolongado ayuno, el objetivo manifiesto que no pudo ocultar el demonio fue que anhelaba que el Hijo de Dios se postrara ante él para adorarlo. Para pagar con moneda prestada le ofreció todos los reinos del mundo; digo con moneda ajena porque el mundo y su plenitud pertenecen a Jehová, no a Satanás.

Sabemos que el mundo entero está bajo el maligno pero eso no lo hace a él propietario, simplemente un administrador temporal que como Príncipe actúa de acuerdo a los propósitos del Todopoderoso, su propio Creador. Aún los demonios de Gadara reconocieron el señorío de Jesucristo; incluso la Biblia declara que los demonios creen y tiemblan. Su martirio y temblor se debe a la eterna condenación que ya conocen, sin posible redención alguna. Como los demonios buscan crear caos en la obra de Dios y dado que ese es el propósito del Padre, haber sometido la creación a vanidad por causa de aquél que la sujetó a esperanza, la actividad demoníaca se hace sentir en el planeta.

La doctrina es su arma predilecta, pues también son seres con alto rendimiento intelectual. Aunque también es cierto que se han embrutecido por el mal, por sus erróneas enseñanzas que parecieran creer ellos mismos. Los que hemos visto a seres humanos poseídos por espíritus demoníacos sabemos que su fuerza física es mayor al común de los mortales. Los estudiosos de la fisiología humana aducen que el cerebro es quien proporciona tal rendimiento potencial y que los hechos manifiestos por los endemoniados se pueden explicar desde la perspectiva médica y no necesariamente espiritual.

De nuevo nos encontramos con una enseñanza que va contra la misma Escritura, Satanás negando la existencia de Satanás y de sus demonios. Pero como quiera que los creyentes en Cristo somos hombres de fe y confiamos en que la Escritura dice la verdad revelada, sabemos que lo allí escrito es cierto. El culto que anheló Lucifer al querer ser semejante al Altísimo, la adoración que procuró del Hijo de Dios, denuncian su ambición de querer ser como el Dios de la revelación.

En los hijos de desobediencia, en los que andan de acuerdo a los espíritus del aire, es común observar un tributo de alabanza rendido al padre diablo. Los medios de comunicación muy prolíficos no pueden ocultar la simbología que identifica al grupo del mundo con su príncipe. Desde las manos elevadas con sus dedos en forma de cuerno, pasando por la parafernalia colocada en  los cuerpos y vestiduras humanas, junto a frases estribillo en conversaciones normales, como ¡diablos, qué me pasa!, son algunas de las maneras de rendirle servicio al diabalos, el que arroja cosas en torno a los seres humanos. Eso que arroja el dia-balo (diablo) son las mentiras y acusaciones que hace a nuestra conciencia o ante la presencia de Dios, como lo hizo cuando argumentaba contra Job acusándolo de que su adoración al Creador se debía a la abundancia de riquezas alcanzadas.

El diablo es considerado el acusador de los hermanos, el tentador, el que se disfraza como ángel de luz. Sus demonios lo imitan a la perfección porque actúan a su servicio. Dije que uno de sus instrumentos favoritos para manifestarse es la doctrina o enseñanza que imparten entre los hombres. Desde tiempo inmemorial ha existido la sesión espiritista, mediante la cual los seres humanos reciben la influencia de estos seres de maldad que ocupan las regiones celestes. La Ouija es de reciente data, un par de siglos a lo mucho, pero se ha convertido en uno de los tantos objetos preferidos por los seres humanos que se atreven a averiguar la voluntad demoníaca para sus vidas, o que tal vez desean conocer lo que acontecerá en la historia humana.

Claro, muchos dirán que eso es un juego, una diversión considerada tabú, una tabla que se vale de nuestras fuerzas mentales para que hagamos hermenéutica libre. En los Estados Unidos se le conoce bajo el nombre de witchboard (tablero de bruja) y, como dato curioso, es un juego muy utilizado por los niños en la isla de Cuba. Pero están las cartas del Tarot, la lectura de la borra del café o del té, del tabaco, de la mano, de la bola de cristal, el culto a los ángeles. ¿Qué podríamos decir del chamanismo africano, de los curanderos, de la magia, de la invocación a los espíritus? Hay quienes realizan pactos de sangre, sacrificios de animales o humanos, el Voodoo, el Palo Mayombe -que habla de árboles sagrados donde moran los espíritus, cuyos practicantes son llamados paleros.

La religión católica rinde tributo a sus ídolos. Eufemísticamente no dice que los adoran sino que los veneran, pero cuando uno mira de cerca el diccionario de la lengua y encuentra los vocablos adorar y venerar puede darse cuenta de que uno refiere al otro. El que adora venera, pero el que venera también adora, ya que la veneración es colocar en sitio de suma importancia al objeto que se pretende adorar. Venerar es recordar con pleitesía, con especial cuidado. Hoy día hay muchas tradiciones y celebraciones religiosas, entre ellas las relacionadas con el nacimiento de Jesús. Las denominadas Paraduras del Niño son festividades en torno a un muñeco que se dice representa a Jesús cuando estaba recién nacido y se le levanta en el pesebre, haciendo un festín con cánticos y acordes de la tradición folclórica que pretende hacer inocente el acto de tributo al demonio: Niño lindo, ante ti me rindo; Niño lindo, eres tú mi Dios... Pablo, el apóstol, dijo que lo que las gentes sacrifican a sus ídolos, a los demonios lo sacrifican. Habló en contra de comer lo sacrificado a los ídolos, si bien sostuvo que un ídolo no es nada, pero lo que lo hace algo y de importancia es lo que representa: un demonio.

Las enseñanzas a respetar estas tradiciones que deben repetirse año tras año forman parte de la doctrina demoníaca. Pero esto no queda solamente para los religiosos, también se extiende para los que dada su alta investidura social y política se dedican a la invocación de esas deidades o entidades espirituales. Son muy variados los mandatarios en el mundo que consultan a sus magos, al estilo más antiguo del Faraón egipcio, los que reciben indicaciones hasta para hacer las inversiones económicas de los países que dirigen. La amplia gama que ofrece el demonio les hace sentir la idea de gozar de la libertad de cultos, de manera que aún los políticos le sirven a los Paleros, a la Astrología o a Sai Baba -gurú de la India- autoproclamado como la reencarnación de un faquir musulmán. Por cierto, el nuevo presidente de Venezuela es devoto y adorador de este muerto, ya dos veces muerto (véase el Google y búsquese en imágenes).

En el mundo protestante la demonología no se queda a un lado. El movimiento pentecostal ha dado paso al servicio demoníaco con la relevancia que le brindan a estos seres espirituales de maldad, al atribuirles la causa de cualquier enfermedad, incluso la simple tos refleja. Hablan en unas jerigonzas que llaman lenguas celestiales, las que también utilizan los católicos carismáticos que le rezan a María y de quien reciben recomendaciones y nuevas revelaciones. Las mismas lenguas que se usan en Sorte (una región de las montañas venezolanas, donde se adora, venera e invoca a una mujer llamada María Lionza). Pero el mundo reformado ya ha incursionado en este tipo de doctrina, ya que a través del encendido de velas van dando entrada a la celebrada navidad. Los presbiterianos en Norteamérica tienen el oficio de vender las velas con colores diferentes para que en sus templos se celebre la entrada de las temporadas previas a la celebración del nacimiento de Jesús. La parafernalia de sus pastores y de la forma de sus sinagogas o templos va creando una matriz de opinión en sus seguidores, para aceptar como idea común los atuendos propios de la simbología que era otrora de exclusividad católico romana. Ahora hay cruces grandes de madera con una corona de espinas en su cumbre, rodeada de un manto de color morado. El árbol de navidad se exhibe con cartas de peticiones de los niños de la escuela dominical, pero el pesebre también toma su lugar y poco a poco se van admitiendo las tradiciones que eran exclusividad del romanismo.

Pero lo más duro en doctrina de demonios es la teología que se enseña en la mayoría de los templos protestantes de Norteamérica y del resto del mundo. Ya se sabe que alrededor del 85 por ciento de los militantes protestantes asumen la enseñanza arminiana (de Jacobo Arminio) que no es otra que la enseñanza de los jesuitas en relación al libre albedrío y al destrono de la soberanía de Dios. Ahora el humanismo es visto como lo más sensato frente a un mundo religioso que está plagado de dudas, en el que Dios ya no es el de la Biblia sino el que las nuevas biblias van confeccionando como la nueva divinidad.

Pero esto no es solo obra de los presbíteros sino trabajo compartido con los bautistas y con las incontables denominaciones religiosas protestantes, que como franquicias del espíritu emergen en una sociedad ávida de fábulas artificiosas y prestas a rendir tributo económico a sus maestros.  Viene a bien recordar que Jesucristo expuso por vía de sus apóstoles que vendrían tiempos difíciles, en donde la gente prestaría oído a doctrinas de demonios y a las fábulas, que prohibirían casarse y abstenerse de comidas. El amor de muchos se enfriaría por causa del aumento de la maldad y el diablo trataría de engañar, si le fuere posible, aún a los escogidos. Pero los que perseveren hasta el final serán salvos. ¿Quiénes son los que perseveran? Los escogidos a quienes el diablo no podrá engañar porque no le será posible, como bien lo expresa el texto bíblico antes señalado que se transcribe a continuación: Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos (Mateo 24:24).

Resta solo recordar un viejo texto de Juan, todavía lleno de vigencia: Hijitos, guardaos de los ídolos (1Juan 5:21).

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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