Martes, 24 de septiembre de 2013

Escuchar decir que Dios es amor puede ayudar a calmar al deseoso de afecto y tal vez convertirlo a una religión. Escuchar que nos ama y que tiene un gran plan para nuestras vidas ha sido una importante estrategia para alcanzar prosélitos, pero los que oyeron directamente a Jesús hablar de que nadie puede ir a él, a no ser que el Padre que lo envió lo llevase, les resultó su discurso como una palabra dura de oír, porque Jesús no tenía un plan maravilloso para sus vidas. Después de escucharlo, muchos lo abandonaron murmurando porque en realidad esa palabra era muy fuerte y pocos podían escucharla con agrado. La palabra dura fue esta: Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan 6:44).

Hoy día la relación es parecida; pese a la multitud de habitantes en el planeta, apenas unos cuantos se gozan en la palabra de la predestinación. Parece ser que el amor del Padre se manifiesta en el acto mismo de la predestinación, pues fue gracias a su amor que nos escogió en Jesucristo. A los que dejó de lado, como suelen decir algunos, que son los mismos que Él endureció o que configuró como vasos de deshonra para la gloria de su ira, la Escritura les anuncia que nunca los amó, sino que siempre los odió (aborreció).

La sentencia de que Dios está airado contra el impío todos los días viene a ser una frase infeliz para aquellos que suelen argumentar que Dios odia al pecado pero ama al pecador (Salmo 7:11). ¿Quiénes son los impíos? Son los que nunca han sido ni serán justificados por la fe en Jesucristo.

CON LA BIBLIA

Cada ser humano está por naturaleza bajo la ira de Dios, con la carga de una deuda ante su justicia y su ley que jamás podrá pagar. Ninguno de los habitantes del planeta tiene por naturaleza ni el deseo ni la capacidad de acudir al verdadero Dios para la salvación. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Romanos 3:10-12); Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades (Isaías 64:6-7). Para ampliar la referencia, se puede leer: 1 Corintios 2:14; Romanos 8:5-8; Colosenses 2:13 y Efesios 2:5.

FALACIA DE CANTIDAD

Fue Aristóteles uno de los primeros en hablar acerca de la falacia de la cantidad. Este falso argumento es muy usado por muchas personas y es el preferido de los políticos en democracia: la mayoría tiene la razón. Sabemos que per se es una argumentación errónea, pero en materia de teología resalta más la gravedad de su error. Si la mayoría de los llamados cristianos siguen o no siguen la palabra de Jesucristo, ese hecho no la valida ni la invalida. El valor de la doctrina de Jesús proviene de la Escritura inspirada por Dios.

TEOLOGIA DOMINO

Contrario a lo que muchos entienden bajo este concepto, es importante recordar que la Escritura se prueba con la Escritura. De manera que la teología dominó no es en sí misma una aberración, sino un principio escritural, ya que no podemos afirmar una parte de la revelación y rechazar otra, sin asumir el riesgo de ser anti-bíblicos. Si ha habido elección incondicional por parte de Dios, es de entenderse que aquellos que han sido escogidos fueron el objeto de la expiación de Jesucristo. Dado el hecho de que la humanidad está depravada en forma total, que no hay justo ni aún uno ni quien busque a Dios, la materia prima natural del espíritu humano no funciona a favor de Dios. Es lógico que si Dios escogió a un pueblo para ser objeto de su amor y de su gloria, ese pueblo muerto en delitos y pecados no tuvo ni arte ni parte en la elección de Dios. En otros términos, Dios eligió en base a su soberana voluntad, no a que previera en una bola de cristal el futuro de los muertos en espíritu esperando por su gracia.

Jesús puso mucho énfasis en esta enseñanza: Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera (Juan 6:37); Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre (Juan 6:65); y Pablo escribió de acuerdo a la doctrina de Jesucristo, diciéndonos que Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo ... para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado ... En él asimismo tuvimos herencia (suerte), habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Efesios 1:3,6 y 11).

Pedro se hizo eco de esta doctrina y expuso el anverso de la misma, lo referente a los que no aman la palabra de la revelación: Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados (1 Pedro 2:7-8). De manera que la Biblia no les ofrece salida a los portadores del falso evangelio universal, los que proclaman una expiación ilimitada y una elección condicionada en la buena voluntad de los muertos en espíritu. Además, ellos exhiben aparte de su error interpretativo una contradicción sin precedentes, ya que si Dios predestinó a aquellos que previó creerían en Él, entonces tampoco tiene sentido una expiación universal o ilimitada, pues sabía de antemano que solamente algunos irían a creer (los de buen corazón). ¿Para qué enviar al Hijo a morir por todos si ya sabía que solamente los de buena voluntad lo aceptarían?

La depravación total de la humanidad, en virtud del pecado de su cabeza federal Adán, conlleva a una elección sin condición alguna, pues no hay nada bueno en el corazón muerto en delitos y pecados. Por consiguiente, la expiación hecha por Jesucristo fue limitada a aquellos que representaría en la cruz, que son los mismos que el Padre le daría, los mismos que amó, predestinó, llamó, justificó y glorificó (Romanos 8:28-30). Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida (Juan 5:21), pero no a todos quiere sino solamente a los que el Padre le envía (Juan 6:65). Fijémonos en los siguientes argumentos de Jesucristo, cuando enseñaba su doctrina de la predestinación a muchos que le oían: 1) Como buen pastor, su vida daría por las ovejas (Juan 10:11), dejando por fuera a los cabritos: pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho (Juan 10:26); 2) Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir (Juan 8:21); 3) Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo (Juan 8: 23); 4) Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis (Juan 8:24).

En estos argumentos vemos que Jesús deja por fuera de su expiación a muchos, que son un mismo grupo: los de este mundo, los que no son ovejas y por lo tanto no pueden creer, los que morirán en sus pecados. Si la expiación hubiese sido universal, entonces toda la humanidad sería oveja y nadie moriría en sus pecados ni sería de este mundo. A muchos que habían creído en él (Juan 8:31) les dijo que eran de su padre el diablo, el padre de mentira (Juan 8:44). Habían creído en Jesucristo pero eran hijos del diablo, al igual que aquellos discípulos suyos que se escandalizaron por la doctrina de la predestinación y murmuraron diciendo que esas palabras eran duras de oír (Juan 6:60).

En la teología dominó, la gracia de Dios es irresistible. Una pequeña prueba de ello son estos planteamientos: 1)  El objetor en Romanos 9:19 aseguró: ¿Quién puede resistir a su voluntad?; 2) Pablo en Romanos 11: 29 dijo: irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios; 3) Jesucristo también afirmó: Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera (Juan 6:37). Si toda la Escritura es inspirada por Dios, entonces estos tres textos mencionados también lo son. Pero existe una amplia gama de ellos a lo largo de la Biblia, uno de los cuales voy a exponer como absolutamente categórico de la gracia irresistible: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen (Juan 10:27). Por lo dicho, no solamente es irresistible la gracia de Dios, sino que es eficaz para salvar definitivamente; de manera que si las ovejas lo son en virtud de la elección incondicional del Padre desde antes de la fundación del mundo, desde antes de que el hombre hiciese bien o mal (Romanos 9: 11), si quien empezó en ellas la buena obra la terminará hasta el final (Filipenses 1:6), si Jesucristo es el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2), entonces existe la garantía de que Dios preserva a sus santos hasta el día de la redención final.

La síntesis de lo dicho puede presentarse en la siguiente declaración de Jesús: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos (Juan 10: 27-30). Pretender decir lo contrario es igual a desafiar al Espíritu de Dios quien inspiró la Escritura, es igual a confrontar a Jesucristo y llamarlo mentiroso en sus declaraciones, es declarar a Dios como padre de mentira, lo cual equivale a torcer las Escrituras para su propia perdición.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:03
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