Viernes, 30 de agosto de 2013

En la ley de Moisés quien fallara en un punto se hacía culpable de todos sus artículos; si un demonio cree que Dios es uno y tiembla ante la presencia del Altísimo, eso no lo hace menos merecedor del castigo eterno. La salvación pertenece a Jehová, pero no fue dada para los ángeles caídos, muy a pesar de que su teología parezca a primera vista consistente con la doctrina bíblica. El que una persona crea en parte en la doctrina de la gracia no lo hace partícipe del creer todas sus partes; el problema de la doctrina bíblica consiste en que es binaria, o se cree toda o se desecha toda. Al parecer, una gota de veneno en un vaso de agua lleva peligro a quien la ingiera, mas viceversa, una gota de agua en un vaso de veneno no aporta seguridad alguna a quien lo ingiera.

Cuando uno cree parte de lo enseñado por Jesucristo, pero desecha o contraría otra parte de su doctrina, le está llamando a él mentiroso. Por ejemplo, Jesús fue uno de los que más habló del infierno de fuego y sus palabras recogidas en el texto sagrado así lo comprueban. Una persona puede creer en el sacrificio sustitutivo de Cristo, asumir que es el Hijo de Dios, que no podía ser salvo a no ser por su gracia, pero si asume igualmente que el infierno no existe, o que es un metáfora de la aniquilación total, entonces está llamando mentiroso al Hijo de Dios, le está diciendo que aquello que afirmó repetidamente es una mentira. Eso es inconsistencia doctrinal. De igual forma, cuando una persona que se llama creyente asegura que cree un 90 ó un 99 por ciento de lo que dice la Biblia, pero que desecha una pequeña parte del evangelio, le está agregando la gota de veneno al vaso de agua. Tal inconsistencia no le favorece en lo absoluto.

Digamos que alguien cree en la doctrina de la gracia soberana, pero que de igual forma se adhiere a la idea de que Jesús murió en la cruz por toda la humanidad para hacer posible la salvación; tal individuo no ha comprendido ni la persona ni el trabajo de Jesucristo, no ha comprendido el papel que jugó Judas Iscariote al ser el designado por el Padre para entregar al Hijo, de acuerdo con las profecías. Jesucristo no oró por Judas ni murió por él, pues la muerte de Jesús fue vicaria, sustitutiva, ya que él cargó el pecado de muchos, como lo afirmara Isaías. Este creer en la gracia soberana, que adhiere una mentira en la expiación de Jesús, llama mentiroso al Hijo de Dios y declara mentira lo escrito en la Biblia.

INCONSISTENCIA ARMINIANA

Desde hace cierto tiempo es común escuchar que alguien puede ser un arminiano inconsistente, cualidad que lo reivindicaría ante la doctrina enseñada por Jesús. Pero ¿es posible hablar de inconsistencia arminiana? Esto tal vez pareciera un oxímoron en materia de teología. Pongamos un ejemplo paralelo acerca de la inconsistencia-consistencia. Un arminiano puede decir que él cree en Jesús como quien expió su culpa, y aún afirmar que no cree que Jesús haya muerto por toda la humanidad. Sin embargo, comparte su fe con aquellos que en su iglesia declaran lo contrario de lo que él dice creer. Una persona apoya la homosexualidad como derecho natural humano, asiste a las marchas pro gay, lleva pancartas y firma a favor del derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Sin embargo, él se declara heterosexual y desiste por todos los medios de volverse homosexual. Eso es lo que se llamaría un inconsistente homosexual. Cree en todo lo que él mismo no es capaz de asumir personalmente, bajo el criterio de que él no es intrínsecamente gay.

Bueno, un arminiano inconsistente comparte su fe con los que declaran a Jesús mentiroso, con aquellos que limitan la eficacia de la gracia, con los que asumen que Dios necesita ver el futuro en la mente de los hombres para poder profetizar, con los que sostienen que es necesario que Dios respete el libre albedrío de cada ser humano para que el hombre sea verdaderamente libre. Con todo lo dicho, ese arminiano se declara a sí mismo como uno que ha sido rescatado por Dios, a pesar de que él no lo quería; asume que sin la gracia absoluta de Dios no sería salvo, que Cristo murió por sus ovejas (no por el mundo); cree igualmente que si no se es oveja no se puede creer, que todos aquellos que el Padre envía al Hijo jamás se perderán. No obstante, defiende la posición arminiana al igual que aquel heterosexual que defiende el derecho a ser homosexual. Eso es inconsistencia arminiana, así como el ejemplo anterior demuestra la inconsistencia homosexual. Es lo que podríamos llamar un oxímoron semántico.

EL EVANGELIO

Es prudente recordar que el evangelio es la buena noticia de salvación fundamentada solamente en el trabajo de Jesucristo. Si existe un evangelio que condiciona aunque sea una mínima parte de la salvación en el pecador es un falso evangelio. Por ello, los que creen en la expiación universal rechazan que solamente el trabajo de Cristo es lo que hace la  diferencia entre cielo e infierno. Ellos asumen que Jesucristo representó en la cruz a los que se condenan, por lo tanto conciben como fracaso el trabajo consumado del Señor. Recordemos que en la cruz Cristo dijo: Consumado es, dando a entender que había concluido su trabajo expiatorio (por supuesto en todos los que el Padre le había dado y le habría de dar). Para no atribuir la falta al mismo Jesucristo, argumentan que a pesar del esfuerzo del Cristo el hombre lo rechaza y no quiere, que a pesar de la insistencia de Dios en salvar el hombre persiste en condenarse a sí mismo.

Este argumento viola claramente lo declarado en las Escrituras, que Jesús salvaría a su pueblo de sus pecados, que nadie puede ir a él, a menos que el Padre lo envíe, que no se puede creer en él a no ser que se sea una oveja (ser cabra u oveja es una condición que el ser humano no  puede cambiar), que es necesario nacer de nuevo, por intermediación divina y no por voluntad humana, que las ovejas oyen la voz del Buen Pastor y le siguen, contrario a lo que hacen las cabras que siguen al extraño. Por lo tanto, si la salvación está condicionada en el pecador sucede igual que con los judíos descritos en Romanos 10:1-3, que tenían celo de Dios pero no conforme a ciencia, por lo cual eran ignorantes de la justicia de Dios revelada en el evangelio. De allí que quien predica un evangelio distinto es llamado anatema (maldito) en la Escritura (Gálatas 1:8-9) y quien no habita o permanece en la doctrina de Cristo no es de él (2 Juan 9).

PROPOSICIONES ANTITETICAS

He aquí algunas proposiciones contradictorias, las primeras pertenecen al evangelio de Jesucristo, las segundas al otro evangelio o al evangelio diferente.

1- A) Depravación total. Todos los seres humanos están bajo la ira de Dios, con una deuda moral ante la ley y la justicia de Dios que jamás nadie puede pagar. Muertos en delitos y pecados los seres humanos están absolutamente inhabilitados para saldar su deuda (Véase: Romanos 3:9-12; 8:5-8; Colosenses 2:13; Efesios 2:5; 1 Corintios 2:14, Juan 6:44 e Isaías 64:6-7).

1-B) Depravación parcial. El otro evangelio dice que el hombre tiene condiciones espirituales para acudir a Dios. Posee el libre albedrío para aceptar o rechazar la salvación que Dios ha propuesto. El pecado de Adán no afectó totalmente al hombre, de manera que todavía le queda su libertad para tomar decisiones espirituales.

2-A) Elección incondicional. Dios ha escogido desde antes de la fundación del mundo a ciertas personas para salvarlas a través de la sangre y de la justicia de Jesucristo, de acuerdo al designio de su voluntad (Véase: Juan 6:37 y 65; Mateo 13:10-15; Hechos 13:48; Romanos 8: 28-30; 9:11-24; Efesios 1:3-6 y 11; 2 Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 1:9 y 1 Pedro 2:7-8).

2-B) Elección condicional. El falso evangelio asegura que Dios escogió a ciertas personas antes de la fundación del mundo de acuerdo a lo que Él vio de antemano que esas personas harían. En otros términos, Dios escogió a aquellos que previó que aceptarían la salvación (con esto se niega la soberanía absoluta de Dios y Su declaración de que el hombre está muerto en sus delitos y pecados).

3-A) Redención particular y eficaz. Dios envió a Su Hijo al mundo para representar a todos aquellos que había escogido desde antes de la fundación del mundo y expiar totalmente la culpa de ellos. Esta expiación salva eficazmente a todos los que ha pretendido salvar, sin que ninguno de ellos perezca jamás (Véase: Mateo 1:21; 20:28; Juan 5:21; 10:11 y 27-28; Hechos 20:28 y Efesios 5:25).

3-B) Redención universal. El evangelio anatema cree que Jesús murió por cada uno sin excepción, pagando la deuda de pecado de cada pecador. De esta forma ese extraño Jesús redimió a todos, incluyendo a los que están en el infierno. La contradicción la explican bajo el argumento de que Dios hizo todo posible, pero el hombre decide su destino en base a su falaz libre albedrío.

4-A) Gracia irresistible. Todos aquellos por quienes Cristo murió vendrán a él cuando sean llamados, serán salvos eficazmente por el acto operativo del Espíritu Santo. Nadie podrá arrebatar a las ovejas de Dios ni de sus manos ni de las manos del Hijo (Véase: Juan 6:37; 10:27-29; Romanos 8:28-30 y 9:19).

4-B) Gracia resistible. El evangelio del extraño asume que el pecador tiene potestad para resistir la voluntad de Dios y permanecer sin la salvación que Dios pretende darle. El hombre con su fantástico libre albedrío decide que no quiere ser salvo y por eso Dios no puede salvarlo.

5-A) Preservación del pueblo de Dios. Conocido como la perseverancia de los santos, es sabido que Dios preserva a su pueblo para que no caiga en pecado de eterna condenación (como la blasfemia contra el Espíritu Santo o el pecado de incredulidad absoluta). Si Dios escogió a su pueblo y Jesucristo murió por los pecados de su pueblo, además de que el Espíritu Santo lo regeneró, entonces se ha de entender que Dios no fracasa nunca. Por lo tanto, el que empezó en nosotros la buena obra de la fe la terminará definitivamente, pues produce en nosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad. Jamás, ninguna de las ovejas propias del Buen Pastor irá tras el extraño, porque desconoce esa voz; al contrario, siempre seguirá la voz de Jesucristo porque conoce su voz y es conocida por él (Véase: Juan 6:37; 10: 1-5 y 28-29; 2 Corintios 1:21-22; Efesios 1:13-14; Filipenses 1:6 y Hebreos 12:2).

5-B) Perseverancia condicional. El evangelio maldito enseña que sus seguidores pueden perder su salvación, ya que permanecer en la fe es asunto de la persona y no del trabajo de Cristo. Siempre el libre albedrío sigue siendo el eje central de estos falsos creyentes. Sin embargo, dentro de este otro evangelio diferente hay quienes comparten todos estos criterios o se adhieren a algunos de ellos; los hay quienes adheridos a los puntos anteriores asumen que su salvación no se pierde, pero eso no engaña a las ovejas propias del Buen Pastor. No existe comunión entre la luz y las tinieblas, entre Cristo y Belial; no hay agua limpia cuando le ha ingresado una gota de mortal veneno al vaso que la contiene.

Síntesis. Hay caminos que al hombre parecen derechos, pero su fin es camino de muerte. Las mentiras arminianas, pelagianas o semipelagianas son absoluta blasfemia contra el trabajo que hizo Cristo en la cruz. Poco importa que los pastores crean uno o varios de sus puntos mentirosos, ya que eso los denuncia como creyentes de un falso evangelio. Salid de ella (de Babilonia, de las sinagogas de Satanás), pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus plagas.

César Paredes

[email protected]

destino.blogcindario.com

 

 


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 13:47
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios