Lunes, 27 de mayo de 2013

En el mundo cristiano pareciera que todos los caminos conducen a Roma, al menos ese ha sido el propósito de la Iglesia Romana desde hace siglos. El obispo romano, desde sus inicios quiso controlar todas las variantes surgidas dentro de las filas del cristianismo. El hecho de que la capital del imperio era Roma permitió centrar múltiples asuntos en torno a esa célebre ciudad. Una vez que apareció el papado, todo se centró básicamente en esa región desde donde se gobernaba el mundo.

Roma asume la teología pelagiana y semipelagiana, la que afirma que el hombre no está del todo caído, sino que conserva cualidades de conciencia para discernir espiritualmente lo que conviene. Esto es contrario a la declaración bíblica en relación a la muerte espiritual de la humanidad. El hombre está muerto en sus delitos y pecados, y de esa forma se cumplió la amenaza divina del Génesis por la desobediencia del hombre: el día que de él comiereis, ciertamente moriréis. La serpiente le dijo a Eva: no moriréis, lo cual parece creer y asumir la iglesia católica romana al sostener la tesis semipelagiana.

Sabemos que Pelagio fue un monje inglés que vivió entre el siglo IV y V de nuestra era. El sostuvo en principio que el pecado de Adán no afectó a la raza humana, y que el hombre se podía salvar fuera de la ley de Dios. Acusada su herejía, años más tarde se retracta de ella en forma muy sutil. En ese momento sostiene que es veraz lo del pecado heredado de Adán, que nadie puede ser salvo fuera de la ley de Dios, pero que no obstante el libre albedrío es el sine qua non para tomar la decisión final. Al estudiar las Escrituras y oír los sermones, decía que la Gracia actúa en el pecador y éste puede con su libre arbitrio decidir su destino. Pelagio es rehabilitado en la Iglesia Católica, pues al parecer la tesis del libre albedrío era muy importante frente a lo que ella misma consideraba como fatalismo, en la tesis de Agustín de Hipona.

Un nuevo sínodo en Cartago en el año 418 fue convocado por Agustín, donde expuso las creencias defendidas por la Iglesia y negadas por el Pelagianismo. Las más resaltantes son las siguientes: 1) la muerte es producto del pecado, no de la naturaleza humana; 2) no existen buenas obras al margen de la Gracia de Dios; 3) los santos piden perdón por sus propios pecados, y se confiesan pecadores porque lo son.

Pero Pelagio escribió acerca Del Libre Albedrío defendiendo su concepción de la naturaleza del pecado y arreciaba su crítica contra lo que él consideraba el fatalismo de Agustín y cómo su tesis reducía al hombre al papel de autómata.

Cabe destacar que la tesis semipelagiana ha sido la asumida por Roma, la cual fue remarcada en la Contrarreforma, cuando en el Concilio de Trento publicó en uno de sus cánones, el número IV, que Si alguno dijere, que el libre albedrío del hombre movido y excitado por Dios, nada coopera asintiendo a Dios que le excita y llama para que se disponga y prepare a lograr la gracia de la justificación; y que no puede disentir, aunque quiera, sino que como un ser inanimado, nada absolutamente obra, y solo se ha como sujeto pasivo; sea excomulgado. Es decir, Roma llama anatema (maldito) a cualquiera que niegue el libre albedrío como cooperador en su salvación. Tal barbaridad fue remarcada en este Concilio, en donde además se dijo que el hombre tiene libre albedrío e inclinación natural al bien; la fe se obtiene a través de las Sagradas Escrituras y se complementa con la tradición de la Iglesia; la misa es un sacrificio y una acción de gracias; la eucaristía supone una transubstanciación real.

La Reforma Protestante destacó en un principio el hecho de la Sola Gratia, es decir, que somos salvos solamente por la gracia de Dios. El hombre está muerto en delitos y pecados, no hay justo ni aún uno, no hay quien haga lo bueno, no hay quien busque a Dios. Una persona muerta espiritualmente no puede discernir dónde está la medicina para su salud, mucho menos puede ingerirla. Es necesario nacer de nuevo para ver el reino de Dios y esto es por voluntad de Dios y no por voluntad de varón, a través de la operación del Espíritu. Desde los siglos Dios escogió a un pueblo para Sí mismo y envió a Su Hijo para redimirlo; de igual forma endureció a otros y los dejó como vasos de ira para hacer notoria la gloria de su ira y de su poder. Todo este conglomerado de ideas de la Reforma Protestante no fue extraído de la tradición de la iglesia ni de los sínodos anteriores, simplemente fue tomado de las Escrituras:  Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados...Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) (Efesios 2: 1,4,5); Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Romanos 3: 10-12); Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1 Corintios 2:14).

EL PAPA DE HOY

No es necesario mirar atrás, pues desde su origen los Papas no han hecho más que torcer las Escrituras buscando acomodar su ideología para sacar provecho de la mercadería que hacen de las almas. El papa es el obispo de Roma, la cabeza visible de la Iglesia Católica Romana, jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano. Jorge Mario Bergoglio es el cardenal argentino que gobierna hoy en 2013, como Papa bajo el nombre de Francisco. Entre varios títulos y nombres se le da el de Vicario de Cristo, sucesor de Pedro y Sumo Pontífice.

Jesucristo dejó un vicario, un representante suyo en la tierra, pero es el Espíritu Santo. De manera que otorgarse tal nombre constituye un atrevimiento que va más allá del simple error y se convierte en blasfemia. En cuanto a sucesor de Pedro, se dice que este apóstol fue obispo en Roma, asunto que no se fundamenta en las Escrituras. Pero cuando Jesús preguntó qué decían los apóstoles acerca de él, Pedro respondió: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús le respondió que Pedro era bienaventurado porque eso no se lo había revelado sino su Padre en los cielos. Por esa gran verdad revelada aseguró que fundaría su iglesia en esa roca sólida (la revelación dada a Pedro, acerca de que el Cristo era el Hijo de Dios). El juego de palabras en lengua griega (según la transcripción del Nuevo Testamento) dice: Y tú eres Pedro (Cefas, roca) y sobre esta pequeña roca fundaré mi iglesia. La iglesia de Cristo no se fundamenta en Pedro sino en la revelación que Dios le dio a Pedro, que Cristo es el Hijo de Dios.

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos (Mateo 16:19). Este parlamento siguió a lo dicho por Jesús acerca de lo dicho por Pedro como una roca (Pedro significa piedra; de manera que hay un juego de palabras: Tú eres Pedro (roca) y sobre esta piedrecilla (la palabra revelada) edificaré mi iglesia. Recordemos que Cristo es la piedra que desecharon los edificadores, sobre la cual tropiezan. Piedra de tropiezo, y roca de escándalo a los que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también ordenados (1 Pedro 2:8). Precisamente, fue Pedro quien dijo semejante frase aclaratoria.

Por otro lado, el Sumo Pontífice es Jesucristo, el único Mediador (puente) entre Dios y los hombres.

¿CUALES LLAVES?

Primero definamos el reino de los cielos, que es el evangelio como buena nueva de salvación. Ese reino no consiste en comida ni bebida, sino en justicia, gozo y paz en el Espíritu Santo (Romanos 14.17). Ese reino se hubo acercado en la época de Jesús, precisamente por sus enseñanzas y por sus obras. Y las llaves de ese reino son la habilidad para abrir y explicar las verdades del evangelio. Por cierto, esto fue una misión dada no solamente a Pedro, sino a todos los apóstoles, y continúa con nosotros: es la gran comisión. Esta apertura hecha por Pedro (sin descartar a los demás apóstoles) se hizo primero a los judíos (Hechos 2:1-47) y después a los gentiles (Hechos 10: 1-48; 15:7,14); allí se cumplió esta promesa de Jesús acerca de que Pedro abriría las puertas de los cielos con las llaves del evangelio. El atar y desatar fue dado también a todos los apóstoles, como lo señala Mateo 18:18: Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo; y está referido según el contexto de los versos anteriores al proceso disciplinario dentro de la iglesia.

En ningún momento Pedro es quien tiene las llaves del cielo y decide quién entra o no entra; no es ningún portero como lo dice la mitología romana. Tampoco es el más importante de los apóstoles, pues precisamente en Mateo 18 Jesucristo refiere a ese hecho, a quién es el mayor en el reino de los cielos (y no dice que Pedro lo sea). Entonces, como la vieja herejía pelagiana ha sido amparada y patrocinada por la iglesia romana, un sustento ideológico a conveniencia ha sido elaborado para hacer creer que el Papa es la máxima autoridad de la iglesia cristiana. Tal vez lo sea en la iglesia pagana, en la iglesia que profesa la doctrina del libre albedrío y la que tuerce las Escrituras libremente.

Pedro también cumplió con la encomienda de Jesús al resucitar, la de apacentar a sus ovejas. Primero fue a los judíos y luego a los gentiles, como ya mencionó en el libro de los Hechos previamente citado. De esta forma no hay ninguna primacía de Pedro sobre los demás apóstoles, antes bien fue reprendido por Pablo cuando leemos la carta a los Gálatas. Pedro estaba con los judaizantes y eso era de condenar. De igual forma, si Pedro fuese el primer Papa, como afirman en Roma, entonces mal podría haber declarado que lo enseñado por Pablo era difícil de entender, y que los indoctos e inconstantes tuercen. El hubiera sido infalible, como dicen de los Papas y no se habría enredado con los judaizantes ni hubiese reconocido como algo difícil algunas partes de la doctrina de Pablo.

LA INFALIBILIDAD DEL PAPA FRANCISCO (BERGOGLIO)

Jorge Bergoglio, en su homilía cotidiana de la misa en la Casa de Santa Marta en el Vaticano, donde se aloja, recordó: “No sólo los creyentes se salvan”. El pontífice argentino enfatiza continuamente que “hacer el bien es un principio que une a toda la humanidad”. Y en ese marco se ubica su alusión a los ateos y su llamado a erradicar la intolerancia...“Pero padre ¿y los ateos?”, se preguntó. “A estos también ¡A todos! Esta sangre de Cristo nos hace hijos de Dios de primera clase, nos ha redimido a todos y todos tenemos que hacer el bien”.  http://www.clarin.com/mundo/Papa-defiende-ateos-erradicar-intolerancia_0_925707594.html

A pesar de la infalibilidad papal de Francisco, cabe recordar los textos infalibles de la Palabra de Dios.  Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le iba a entregar (Juan 6:64). Con este texto queda desenmascarado el Papa que hoy ocupa el Vaticano. Jesús mismo fue quien dijo que había algunos que no creían en él, de manera que no todos se salvan y mucho menos los que no creen en él (los ateos). También les dijo a otros: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer...A otros les dijo: no podéis creer en mí, porque no sois de mis ovejas.

Francisco recordó un pasaje del Evangelio de Marcos, cuando los discípulos se quejaron a Jesús porque un grupo externo estaba haciendo el bien en su nombre. “No se lo impidan”, respondió Jesús. “Dejen que hagan el bien”. El Papa dijo: “Los discípulos eran un poco intolerantes, cerrados en la idea de ser dueños de la verdad, en la creencia de que los que no tienen la verdad no pueden hacer el bien. Y eso estaba mal. Jesús amplió el horizonte”.

Con respecto al texto del evangelio de Marcos, el Papa recuerda muy mal. Este texto dice lo siguiente:  Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa (Marcos 9: 38-41). Según este pasaje, ese que andaba en nombre de Jesús y no seguía a los apóstoles echaba fuera demonios. No dice la Biblia que andaba haciendo el bien, como lo dijo el Papa. Más allá de que echar demonios en el nombre de Jesús es hacer un bien, no lo es en el sentido de la iglesia católica, pues dentro de ella se piensa que el que haga buenas obras se salva por eso. Y ese texto de Marcos debe colocarse junto a otra sentencia de Jesús, referente al tiempo del juicio final. En ese momento Jesús les dirá a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al lago de fuego...Nunca os conocí (y ellos le dirán: Señor, Señor, en tu nombre echamos fuera demonios...).

Puentes y no muros, todo lo contrario de lo que Jesús hizo y vino a hacer. (Nadie puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre -eso es un muro para los otros, no un puente).

Ciertamente, cuán fácil es predicar la mentira, el evangelio maldito (anatema), el que no es la imagen de Cristo. Este papado, como todos los otros, conforma parte del poder engañoso que Dios ha enviado para los incrédulos, a fin de que se pierdan y no sean salvos, por cuanto no quisieron creer a la verdad. El dios de este mundo cegó el entendimiento de los incrédulos (EL MILAGRO DE LA CEGUERA) para que no les resplandezca la luz del evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

BILLY GRAHAM Y FRANCISCO BERGOGLIO

Pelagio ha hecho posible este gran encuentro de afamados cristianos. Poco importa que haya sido bajo el manto de la herejía, pero él les ha presentado el punto de convergencia: el libre albedrío que ambos profesan. Por supuesto, este concepto penetra la iglesia reformada con el punta de lanza Jacobo Arminio, el holandés que sembró el veneno jesuita en las filas protestantes. Los famosos puntos arminianos que los Remonstrants del siglo XVII introdujeron en el Sínodo de Dort, sirvieron para dar respuesta en el concilio. Sin embargo, más allá de la condena, los arminianos fueron tan astutos como su padre e hicieron ver que el sínodo había respondido con cinco puntos del calvinismo. De esta forma la Post-reforma se acostumbró a hablar de los cinco puntos calvinistas, antes que de la respuesta bíblica a la herejía arminiana.

Pero el préstamo de Arminio y de los jesuitas lo tomaron de Pelagio, en especial de su segunda embestida, cuando a pesar de haber sido calificado como hereje logró que un Papa le diera cobertura a su antigua tesis un poco reformada. El libre albedrío fue el eje conductor de entonces, y es hoy día el punto de encuentro entre los protestantes y Roma.

Billy Graham es uno de los hombres más populares del mundo; aclamado como un maravilloso cristiano y gran evangelista. Decir algo en su contra es casi como hablar contra el Todopoderoso para algunos auto-denominados evangélicos o protestantes. Es sabido que en sus campañas evangelísticas enviaba a los nuevos conversos a las iglesias católicas más cercanas a sus domicilios, o a las iglesias protestantes que predican otros evangelios. Su objetivo es seguir la corriente y hacer que la gente se sienta cómoda, para de esta forma ganar sus almas. Ya decía el profeta Isaías acerca de gente como esta: Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir (Isaías  56:10).

En realidad, Billy Graham puede ser señalado como el moderno Caballo de Troya de la iglesia protestante. Aparte de haber declarado que Juan Pablo II era un líder espiritual y un gran evangelista mundial, coincide con Francisco Bergoglio en eso de que los ateos también heredarán el reino de los cielos. No importa que alguien no conozca a Jesucristo, lo que importa es que aún siendo musulmán, hindú o budista, o incluso ateo, tenga un corazón dispuesto hacia Dios.

En una entrevista con Larry King dijo que se sentía en gran comunión con Roma, muy cómodo con el Vaticano y que estaba de acuerdo con el Papa en casi todo. En otra entrevista, para una revista, en enero de 1978, Graham dijo que él solía creer que los paganos en los países lejanos se perdían en el infierno, por el hecho de que no tenían el evangelio de Jesucristo. Pero ya no creo en eso, creo que hay otras maneras de reconocer la existencia de Dios a través de la naturaleza, y por otras experiencias para decirle sí a Dios.

Pero fue en su entrevista con Robert Schuller, en mayo de 1997, cuando Graham dio a conocer en forma más contundente su evangelio al estilo del Papa Francisco de hoy. Dijo que Dios está llamando a la gente del mundo por su nombre, ya sea que vengan del mundo musulmán, o del mundo budista, o  del mundo de los que no creen (los ateos), pues todos son miembros del cuerpo de Cristo, porque han sido llamados por Dios. Pueden incluso no saber el nombre de Jesús, pero saben en sus corazones que necesitan algo que ellos no tienen, y esa es la única luz que tienen, y creo que son salvos y que van a estar con nosotros en el cielo (http://m.youtube.com/#/watch?v=_GzOOzH_AOw&desktop_uri=%2Fwatch%3Fv%3D_GzOOzH_AOw).

La apostasía se ha acercado y la venida de Cristo se acerca. El que persevere hasta el fin, será salvo.

César Paredes

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destino.blogcindario.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 22:50
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