Domingo, 12 de mayo de 2013

Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti. Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti? Y Micaías respondió: He aquí tú lo verás en aquel día, cuando te irás metiendo de aposento en aposento para esconderte. Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y llévalo a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey; y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz. Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. En seguida dijo: Oíd, pueblos todos. Subió, pues, el rey de Israel con Josafat rey de Judá a Ramot de Galaad. Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú ponte tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la batalla. Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis ni con grande ni con chico, sino sólo contra el rey de Israel. Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente éste es el rey de Israel; y vinieron contra él para pelear con él; mas el rey Josafat gritó. Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él. Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy herido. Pero la batalla había arreciado aquel día, y el rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió; y la sangre de la herida corría por el fondo del carro.(1 Reyes 22:20-35).

Podríamos seguir leyendo textos semejantes, que muestran a un Dios absolutamente soberano. Hay quienes se gozan en contraponer textos fuera del contexto, para intentar contrarrestar la fuerza bíblica de la revelación divina acerca de un Dios que siempre ha hecho como ha querido en los cielos y en la tierra. La gran interrogante humana es por qué razón Dios inculpa, pues ¿quién ha podido resistir a su voluntad? Sin embargo, el Hijo de Dios declaró que él iba de acuerdo a como estaba escrito, pero que ay de aquél por quien el Hijo era entregado. Asimismo, declaró que ninguno de los que el Padre le había dado se había perdido, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Por otro lado, una gran cantidad de profecías en relación con la crucifixión de Jesús fueron maldades hechas en contra del Hijo, pero todas ellas estuvieron programadas por el Padre. Escupir a Jesús, ponerle una corona de espinas, darle hiel por agua, azotarlo, injuriarlo, traspasar su costado, rifar sus vestiduras, llevarlo a la muerte de cruz en medio de malhechores, ser entregado por quien comía con él, todos ellos son pecados terribles. Podrá preguntarse de dónde salieron esas cosas y uno no tiene otra respuesta que de la boca del Señor.

No es viable caer en el absurdo que supone a Dios previendo esos hechos y luego narrándolos. Es decir, hay quienes sostienen que Jehová miró a través del tiempo y vio a los hombres dispuestos para estas cosas malas, pero no solo dispuestos sino maquinando tales cosas, por lo cual las aprovechó para incluirlas en sus profecías. Tal argumento nos deja sin aliento, pues estaríamos en presencia de un Dios con demasiada suerte, ya que el guión escrito por voluntad humana no cambió ni una línea y todo se cumplió gracias a la libre determinación de los hombres en el tiempo. Asimismo, contribuye al gigantesco absurdo de que las ideas originarias de los hombres más malos fueron copiadas al calco por Dios, quien necesitaba un plan para rescatar a la humanidad.

Con esta argumentación se deja ver a un Dios plagiario, sin ideas propias, dispuesto a robárselas a la humanidad que desea salvar. Por otro lado, quienes pregonan tal tesis se adhieren en su mayoría a la idea de un Dios impotente, que quiere algo que no alcanza. Quiso y se propuso salvar a toda la humanidad pero no lo ha logrado; muchos mueren sin conocerlo y por ende van a la condenación eterna. He allí a un Dios débil, suplicante, que exhibe el dolor de Su Hijo para ver si algún hombre se conduele y corre hacia Él.

Pero un gran problema se yergue ante los que tal idea proclaman, pues los textos de la Escritura no los apoyan. Al contrario, la Biblia declara que Dios siempre ha hecho como ha querido en cualquier asunto, incluyendo el que refiere a la materia de la salvación. A Jacob amó mas a Esaú aborreció, antes de que hiciesen bien o mal; de manera que no es un asunto de obras sino de Dios que tiene misericordia de quien quiere, pero endurece a quien quiere endurecer. No es materia de obras (buenas o malas) sino de Su voluntad eterna e inmutable, la cual ha querido revelar en Sus Escrituras, pues soportó con mucha paciencia los vasos de ira destinados para destrucción, para hacer notoria su ira y su poder; aunque quiso también preparar vasos de gloria para manifestar su amor (Romanos 9).

Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos (Salmo 135:6); Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho (Salmo 115:3).  ... que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero (Isaías 46:10).  Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. El, pues, acabará lo que ha determinado de mí; y muchas cosas como estas hay en él (Job 23:13-14). Mas Sehón rey de Hesbón no quiso que pasásemos por el territorio suyo; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hasta hoy (Deuteronomio 2:30). El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová (1 Samuel 16:14).

Esta palabra de la cruz ofende a los que dicen que nadie puede oírla pues es una palabra dura de oír. Esta palabra suena injusta ante los ojos del mundo, por eso se levantan contra Dios y le argumentan: ¿Por qué, pues, inculpa? Pues ¿quién puede resistir a su voluntad? Otros que juegan a medias aceptan la predestinación para salvación, pero rechazan que Dios haya preparado a los vasos de ira antes de que hiciesen bien o mal, para poder justificarlo a Él con la idea de que la condenación obedece a un acto de justicia divina, antes que a un propósito de la exaltación de su ira y su poder.

Ciertamente, la exposición de este Dios  contradice la idea que muchos se han fabricado de Él, concepción misma de la iglesia que dice proclamar Su verdad. Millones de cristianos andan engañados porque adoran a un falso Jesús, uno que no existe más que en sus mentes. Por eso les será dicho en el tiempo del fin nunca os conocí. Esta es una de las razones por las cuales intentamos pregonar este grito aclaratorio acerca de quién es el Dios de la Biblia. De allí que el propio Jesús dijo un día que era necesario escudriñar las Escrituras, pues a nosotros nos parecía que en ellas estaba la vida eterna, y que ellas eran las que testificaban de él. No nos conformemos con la idea preconcebida de un Cristo configurado a nuestra imagen y semejanza, más bien indaguemos en el Cristo de la revelación. Este asunto de la doctrina importa en grado sumo, ya que nos puede salvar de muchos peligros.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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