Viernes, 03 de mayo de 2013

Dios no es solamente soberano para seducir a las almas que ha elegido desde antes de la fundación del mundo, sino que también ha sido un Dios suficiente para crear el mundo (cosmos o universo) con el mandato de su palabra. De nuevo, muchos que se llaman cristianos han cedido ante la tentación de una creación en evolución o se han inclinado ante la hipótesis evolutiva, negando la declaración de las Escrituras al respecto. Empecemos por el Salmo 148:5, que dice: Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron creados

Dios ordenó fuera de la nada cada elemento del inmenso universo existente, y fue creado todo por su palabra. Su autoridad debe ser siempre reconocida y aceptada totalmente, pues proviene de Sí mismo.  El Hacedor de todo debe recibir el honor por su obra, ya que ellas hablan de Su grandeza. Su poder, sabiduría y bondad, y muchos otros atributos, están manifiestos como una huella de Su inmensidad. De tal forma que nosotros sus criaturas no podemos inventar nada sin que tengamos que agradecer al Señor. Su nombre es exaltado por la creación de todo cuanto existe, pues además lo hizo con el solo mandato de Su palabra.

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca...Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió (Salmo 33: 6,9). Tanto el verbo crear, como hacer, están en tiempo pasado, lo cual nos indica que Dios no está creando o haciendo estrellas, animales, personas o nuevos elementos del universo. Más bien nos dice el Génesis que Dios descansó de toda su obra que creó o hizo (Génesis 2: 3).

¿Y cuándo hizo Dios a Adán y a Eva? Acá tropiezan muchos que se llaman cristianos, al suponer que esto ocurrió hace billones de años bajo un proceso evolutivo. Escuchemos el testimonio de Jesucristo, quien dijo cuándo fueron ellos creados, según el relato de Marcos 10: 6: pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Decir lo contrario es rechazar la autoridad del Hijo de Dios, quien es parte de la pluralidad de Personas de la que habla el Génesis: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Asimismo, Cristo es el Verbo de Dios por quien todas las cosas fueron hechas (Juan 1: 1-3). Cambiar la autoridad de Jesucristo por la autoridad de la hipótesis de la evolución o de las eras geológicas es un mal negocio. Pero hay quien se siente bien con este trato, porque de esa manera puede ser ecléctico en las universidades y jactarse de que todavía goza de respeto académico.

No en vano Pablo habló de la falsamente llamada ciencia; esa que nos obliga a recitar como dogma en las escuelas primarias y secundarias el manual de la evolución. Poco le importa a esa obscura ciencia que tenga tantos gazapos sin resolver, lo que importa es que el nombre de Dios no sea reconocido plenamente, así como que Su palabra sea puesta en duda. En Hebreos 11: 3 leemos que Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Además, todo lo hizo Dios en un hermoso y armónico orden: primero las cosas menos complejas, después las más complejas; primero los  cielos y después el globo terráqueo, vinieron después las cosas que sustentarían al hombre y más tarde hizo a éste como corona de su creación.

Nada fue hecho de materia preexistente, sino de la nada; Dios hizo el Caos y de allí formó todas las cosas visibles (aún Dios separó la luz de las tinieblas). Y esto puede ser también un símbolo de lo que sucedería en la historia de la humanidad, cuando el Verbo se hizo carne y vino a darnos su luz en medio de las tinieblas del pecado. Incluso la Biblia asegura que Jesús es el autor y consumador de la fe. De manera que los que tenemos la fe de Dios no podemos estar creyendo las fábulas de la falsamente llamada ciencia. Hay también muchos científicos cristianos que denuncian con evidencia las estratagemas de la hipótesis evolutiva, y bien vale leer sus libros para aprender a refutar tales mentiras. Pero más allá de esas pruebas de la creación está nuestra fe, que proviene de las declaraciones del Antiguo y del Nuevo Testamento, confirmadas por los profetas y por el Hijo de Dios. Sabemos que no es de todos la fe, pero bien vale comprender que también la ciencia aporta validación de la declaración bíblica.

Siglos atrás y antes de Cristo, el profeta Isaías  dijo que Dios estaba sentado en el círculo de la tierra, pero la humanidad vino a conocer científicamente ese hecho mucho después. El orden de la creación relatado en el Génesis también muestra la lógica que muchos científicos suponen como la ideal para la aparición del hombre en la tierra. Asimismo, muchos fósiles encontrados nos muestran dos especies de animales distintos coexistiendo, uno de ellos inferior al otro y que se suponía extinguido cuando la especie superior hubo aparecido. De igual modo, los evolucionistas dejan sin contestar muchas interrogantes y prosiguen con su hipótesis, pues más allá de la curiosidad por el origen del universo impera el deseo de independizarse de la idea de Dios.

No hagamos mal negocio, no cambiemos la verdad por la fábula.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:09
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