Lunes, 04 de marzo de 2013

Pablo exhorta a que se hagan ruegos por todos los hombres. De inmediato parece enumerarlos: por los reyes y por todos los que están en eminencia. Además, explica la razón de estas súplicas y oraciones: para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad (1 Timoteo 2: 1-2). El texto lo explica llanamente; sabemos que se habla de toda clase de hombres, pues sería humanamente imposible rogar por cada uno en particular. Entonces queda derivada una primera conclusión: las intercesiones y acciones de gracias han de hacerse por los reyes y los que están en eminencia, que se comprenden en la frase anterior por todos los hombres. En otros términos, a la proposición de hacer rogativas por todos los hombres le sigue una frase explicativa, una que añade información aclaratoria, cuya semántica refiere a toda clase de hombre en el poder administrativo de un país.

Esta causa noble lleva una consecuencia en el texto inmediato, la razón por la cual se hacen  intercesiones: para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Hasta este momento el texto es sencillo y sin complicaciones, pero el verso siguiente introduce un material que se ha convertido en gran polémica entre aquellos que tienen una ideología o enfoque doctrinal contrario a las Escrituras. Los versos 3 y 4 dicen así: Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y vengan al conocimiento de la verdad.

El contexto nos indica que Dios quiere que todas estas clases de hombres sean salvos, de la misma manera como lo muestra Juan en el Apocalipsis. El vio gente de toda tribu, lengua y nación, sin embargo no vio a todos y cada uno de los de cada tribu, lengua y nación. Pero una lectura fuera del contexto hace suponer que Dios quiere la salvación de cada miembro de la humanidad, que incluye a Judas, a Faraón, a Esaú y a todos aquellos réprobos en cuanto a fe, de quienes la condenación no se tarda. En esta óptica universalista el deseo de Dios proclama una voluntad salvadora para toda la humanidad en su totalidad. De ser así, Dios se ha convertido en un fracasado por no lograr tal deseo, pues son muchos los que se pierden, como bien lo dijo Jesucristo.

Dentro de esta misma perspectiva analítica, una variante sostiene que en realidad Dios desea la salvación de todos los hombres, pero como no todos los hombres tienen el mismo deseo hace prevalecer el libre albedrío por sobre la soberanía divina. Primero que nada el libre albedrío humano no existe, nunca ha existido y jamás existirá. Dios no deja que su creación haga como quiera, pues dejaría de controlar lo creado. La Biblia no habla jamás de ese concepto y más bien exalta la absoluta soberanía de Dios. Para evitar tal problemática o razonamiento ad absurdum, Luis de Molina, un teólogo jesuita, propuso que Dios soberanamente se despoja por un instante de su más absoluta soberanía para ceder ante el trono de la libertad humana y dejar que ella decida su destino. Esta actividad sinergística (conocida como molinismo) se da en dos niveles: por un lado Dios hizo su parte, con Jesucristo expiando los pecados del mundo en la cruz, y con su deseo de salvar a todos los hombres; por otra parte, ahora le toca al individuo tomar la decisión. Como Él se despoja voluntariamente por un instante de su más absoluta soberanía, o se traslada a un terreno neutro de ejercicio soberano, promueve una gracia habilitante, cede el paso al libre albedrío humano para que tome la decisión. A pesar de ser jesuita esta proposición nacida en la Contrarreforma Protestante, tiene un sinnúmero de seguidores dentro del protestantismo contemporáneo.

 

EL ANALISIS CONTEXTUAL

Como quiera que es principio teológico escritural que Dios no se contradice, la Escritura tampoco lo hace. De manera que para evitar inferir tal contradicción siempre debemos tomar en cuenta el contexto en que aparecen las palabras, su sintaxis y semántica, así como la intención del Espíritu que inspira al escritor bíblico. 1) ¿A cuáles hombres quiere Dios salvar? 2) ¿Quiénes son todos los hombres en el texto de Pablo a Timoteo? 3) ¿Qué es lo bueno y agradable delante de Dios? Al dar respuesta a estas tres interrogantes, estaremos descifrando el contexto de esta parte de la carta.

Revisemos un aspecto de la gramática del texto que nos ocupa. Al inicio del verso 3 aparece un conector causal, una conjunción que significa por causa o razón de que. Eso es lo que se desprende de la conjunción causal Porque. Entonces, cuando Pablo escribió Porque esto es bueno y agradable delante de Dios... ha conectado en forma de causa el texto anterior con lo que sigue a continuación. Lo escrito inmediatamente antes de este conector causal hace referencia explicativa a quiénes son todos los hombres del final del verso 1: los reyes y los que están en eminencia, cuya oración se hace para que vivamos quieta y reposadamente (la respuesta a la interrogante 1).  Eso es lo bueno y agradable delante de Dios, rogar por los que están en eminencia, para que (conector de consecuencia) vivamos quieta y reposadamente (respuesta de la interrogante 3). Por ello, el verso 4 que se une a lo expresado desde el conector causal con el cual inicia el verso 3 (Porque), se refiere al mismo Dios nuestro Salvador quien quiere que todos los hombres sean salvos, es decir, toda clase de hombres, lo cual incluye a los reyes y a los que están en eminencia por quienes se hacen rogativas (Con esto se responde la interrogante 2).  

El que se hagan rogativas por toda clase de personas no supone que todos ellos se habrán de salvar. Más bien Dios nos ordena o prescribe orar por todos, ya que no nos ha dicho quiénes son los que habrán de creer; nosotros anunciamos el evangelio a toda criatura que podamos y Dios da el nuevo nacimiento a quien quiere.

El verso 6 alude a la misma idea, pues el Señor se dio en rescate por todos (tanto los que vivimos quieta y reposadamente como por los reyes y los que están en eminencia). Sin embargo, sabemos que no todos los reyes ni los eminentes son salvos; tampoco lo son todos aquellos que viven quieta y reposadamente, gracias a los regímenes más o menos nobles que los gobiernan. Entonces, ¿fracasó Dios en su querer frente al hacer de los hombres? ¿Quiere un Dios soberano algo que no puede alcanzar? ¿Depende el deseo de Dios de la voluntad poderosa del hombre? Si es así, su deseo no es soberano, mientras el deseo del hombre sí lo es. ¿En virtud de qué sucede esto? ¿Será porque Dios se despojó de su soberanía para ceder ante la soberanía del hombre, como lo afirmara el jesuita Luis de Molina?

La palabra de Dios es lógica y no admite contradicción. En el principio era el Verbo (Juan 1:1); el vocablo griego empleado dice Logos, del cual deriva lógica, razón, entendimiento. Jesucristo es el Logos eterno e inmutable, por lo tanto su palabra (su logos) es eterna e inmutable, no pasará. Antes de consultar a los que evocan a los muertos (sean muertos física o espiritualmente), consultemos a Dios. ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido (Isaías 8:20).

Empecemos con el mismo autor de esta carta a Timoteo, sigámoslo en otra de sus cartas, pues él no se puede contradecir con sus mismos escritos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia (2 Tesalonicenses 2: 11-12). ¿Cómo puede Dios enviar un poder engañoso  para que crean la mentira y la gente se condene, si al mismo tiempo desea que todos los hombres sean salvos? (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera (Romanos 9: 11-14). Acá expone el Espíritu a través del mismo escritor (el apóstol Pablo) el hecho de que la salvación y la condenación no dependen de obra humana, sino del deseo y voluntad de Dios soberano, pues como dice el texto claramente, los elegidos no habían aún nacido, ni habían aún hecho ni bien ni mal.

Otros escritores bíblicos también expusieron en la misma línea: Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo (Apocalipsis 13:8).  La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será (Apocalipsis 17:8). Parece ser que hay gente anotada en el libro de la vida del Cordero, los redimidos de Dios, pero hay quienes no lo están desde la fundación del mundo. Entonces, ¿cómo desea Dios que todos los hombres sean salvos? Dios está airado contra el impío todos los días (Salmo 7: 11); está airado contra él y no solamente contra sus obras. El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo (Proverbios 15:8). Es mentira que Dios odia al pecado y ama al pecador, Él odia a ambos. Lo que pasa es que tuvo misericordia de sus elegidos porque ese había sido su propósito eterno, pero al impío lo odia eternamente. Si está airado ¿cómo puede desear que todos los hombres sean salvos?  Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho (Salmo 115:3). Si ha hecho todo lo que ha querido, ¿cómo puede desear que todos los hombres sean salvos y enviar gente al infierno de fuego?

El texto de Pablo a Timoteo hace referencia a los reyes y a las grandes personalidades que están en eminencia, como una categoría que quizás el pueblo cristiano naciente no entendía como posible de ser incorporada a la iglesia. Recordemos que al principio de la era cristiana los judíos fueron los primeros conversos, pero cuando se incorporaron los gentiles (el mundo no judío) eso les causó extrañeza y hubo que reeducarlos para que los aceptaran como hermanos. En ese momento el mundo cristiano crecía fundamentalmente por aquellos que eran esclavos, pues Dios había escogido lo que no era para deshacer lo que era, había pocos nobles entre ellos, por lo cual Pablo exhortó a su discípulo en la otra vía, a orar también por los otros grupos, ya que también Dios había escogido a algunos de entre ellos. Pero la razón fundamental, además de que Dios tuviera gente en medio de los nobles, era que orar por ellos garantizaba una vida quieta y reposada para vivir con dignidad y honestidad. ¿A quién no le va a gustar vivir en esa forma de seguridad jurídica y paz social? Este texto se convierte en un estímulo para interceder por los que nos dirigen y gobiernan, a fin de que vivamos con provecho en la mejor forma posible. Pero por si eso fuera poco, existe la otra razón expuesta: Dios también tiene a algunos de ellos como su pueblo escogido, aunque no sepamos todavía quienes son. De la misma manera, por vía en contrario, no todos los que no están en eminencia son salvos, pero podemos rogar por ellos pues no sabemos quiénes lo serán, aunque además nuestras intercesiones permitirán que podamos vivir quieta y reposadamente.

Sin duda que los que interpretan el texto en forma universalista están desviados del sentido llano de la palabra de Dios y van contra corriente luchando vanamente en contra la soberanía de Dios. A estos no les ha amanecido la luz del evangelio y son los que predican otro Cristo, uno muy distinto al revelado en las Escrituras. Este falso dios no puede salvar ni a uno solo de sus seguidores, es un incapaz e impotente que se regocija con la ilusoria soberanía humana, ya que él tampoco es soberano. Son tal para cual, un dios hecho a la medida de los hombres, de aquellos hombres a los cuales Dios les envió un poder engañoso para que crean la mentira y sean condenados. Por esta razón, Pablo le recomendó a Timoteo a ocuparse de la doctrina.

Para finalizar, leamos lo que Jesucristo dijo textualmente: Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan (Lucas 8:10). Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane (Mateo 13:15).

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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