Mi?rcoles, 27 de febrero de 2013

Génesis 3 habla de la serpiente y su sabiduría. Su conversación con la mujer así lo demuestra: tú  no morirás, sino que Dios sabe que seréis como dioses con el conocimiento del bien y del mal. Como Eva, muchas mujeres siempre andan aprendiendo y son arrastradas por sus pecados como lo señala Pablo: Porque de éstos (los áspides o las serpientes) son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias, que siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad (2 Timoteo 3: 6-7).

Una de las consecuencias del pecado fue la enemistad entre la simiente de la mujer y la de la serpiente (Génesis 3:15). Este texto ha sido llamado el proto-evangelio porque es el primer anuncio de la buena noticia para los que Dios eligió desde antes de la fundación del mundo. La enemistad instaurada entre estas simientes es eterna, como eterno es quien maldijo a la serpiente. Por esa razón el infierno albergará por la eternidad al diablo y a sus ángeles, así como a todos aquellos que irán a hacerle compañía. La enemistad ha sido de tal envergadura que Satanás (la serpiente antigua) es el enemigo fundamental y emblemático de todos los beneficiarios de la simiente de la mujer. Entendamos que esta simiente está referida en la Biblia como el remanente escogido de Dios, no se refiere a todos los hijos de la mujer. Por eso Pablo aclara: en Isaac te será llamada descendencia. El enemigo de Cristo quería que muriese antes de ser presentado como sacrificio expiatorio en la cruz por su pueblo; hubo matanzas de infantes, tentaciones sugiriéndole que se lanzara desde la cúspide de un cerro, presión espiritual hasta hacerlo sudar grandes gotas de sangre. El deseo de la serpiente era llevarlo al fracaso de la expiación en la cruz, pues si Jesucristo moría de otra manera no cumpliría el cometido trazado por el Padre.

Pero esa enemistad continúa, aunque el efecto nocivo sobre el Mesías fue anulado y Satanás fue vencido en la cruz, en la resurrección, ya que la muerte no pudo retenerlo y también fue derrotada. Jesucristo exhibió públicamente a los principados y potestades despojados de su poder, al triunfar sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15). En el mundo cristiano vemos el poder que amenaza y pone en peligro -si fuere posible- hasta el mismo fundamento de nuestra fe. ... porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él (Isaías 59:19). Jesucristo destruyó con su obra en la cruz, por medio de su muerte al que tenía el imperio de la muerte; la muerte de Cristo, que va unida a su resurrección de exhibición triunfal, destruyó al diablo, el que tenía (tiempo pasado) el imperio de la muerte (Hebreos 2: 14).  El Alfa y la Omega, el principio y el fin, vive, aunque estuvo muerto, y tiene las llaves de la muerte y del Hades (Apocalipsis 1:18).

Dios siempre ha tenido la soberanía sobre cada detalle de la vida de los hombres; en el libro de Job leemos que se le prohíbe a Satanás tocar la vida del justo Job; pero Satanás seguía teniendo el imperio de la muerte, con las consecuencias que eso supone. Muchos, por el temor de la muerte, estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre al emperador del miedo, a Satanás. Pero en el libro de la Revelación o Apocalipsis (el velo quitado) se anuncia que ya el diablo no tiene más ese imperio, como lo dijeron el autor de Hebreos, y el escritor de Colosenses. Ahora Jesucristo tiene las llaves de la muerte y del Hades, por lo cual Pablo exclamó: ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

Una de las razones  por las cuales no sentimos a plenitud el triunfo sobre Satanás en nuestras vidas es porque nos ocupamos de la carne en muchas oportunidades. Si uno lee el capítulo 5 de Efesios podemos darnos cuenta de que nuestra tarea como cristianos consiste en ser imitadores de Dios. Aparte de andar en amor, se nos conmina a apartarnos de fornicación y toda inmundicia, o avaricia, que ni siquiera ha de nombrarse entre nosotros; además se nos exige no decir palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien expresar acciones de gracias. Pablo nos dice que aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, ya que estamos en una dimensión de combate espiritual, con armas poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10: 3-5).

Fijémonos en el contraste de Efesios 5 y lo enunciado por Pablo en Corintios. Por un lado debemos imitar a Dios y apartarnos de fornicación y toda inmundicia; si vemos un programa de televisión lo primero que observamos es un culto al cuerpo, al sexo desmedido, a la homosexualidad, a la vida depravada. Todo se hace en forma natural y hasta cómica, para que podamos reír y hacer catarsis a expensas de un cambio de ideología. Cuando buscamos una revista para informarnos sobre el tema que deseamos, de inmediato viene un suministro colateral referido a la temática que es opuesta a lo descrito en Efesios 5. Si escuchamos una canción sucede algo parecido; entonces la guerra espiritual contra los hijos de Dios es continua y refleja la más vívida enemistad entre las dos simientes descritas en el Génesis.

Cuando miramos el texto de Corintios que hemos mencionado, Pablo nos asegura que nosotros no somos militantes en la carne, aunque reconoce que andamos en ella. Andar y militar son los verbos que se oponen para ilustrar si somos combatientes contra Satanás o si somos sus reos de muerte. Muchos, por el temor de la muerte, andan durante toda la vida sujetos a servidumbre al emperador de la muerte, estos son los que militan en la carne, de los cuales el libro de Efesios declara que ninguno de ellos tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

La solución ante esta situación vergonzosa es no participar en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprenderlas, de manera que estemos prontos para castigar toda desobediencia, cuando nuestra obediencia sea perfecta. No hay otra salida posible para triunfar sobre Satanás en el diario vivir, sino alcanzar una obediencia perfecta ante el Señor, de esa manera podremos resistir al diablo para que huya de nosotros.

Sucede a menudo que estos tiempos donde abundan los pastores asalariados no tenemos muchos apriscos adonde ir. Las muchas ideologías contrarias a las Escrituras, pero disfrazadas con argumentos similares, han permeado el conjunto de reuniones que se solían hacer desde hace muchas décadas. El mundo ejerce un gran poder de atracción con su distracción, sea en el trabajo o en la diversión misma. Cuando el creyente comete el error de entretenerse en la vanagloria de la vida y en lo que los deseos de los ojos le ofrecen, le viene el traspiés. Satanás se convierte de inmediato en su acusador, y así parece hacerlo el grupo de hermanos que ha sido adoctrinado por los pastores asalariados, que solamente miran la conducta externa del feligrés pero se olvidan de la restauración y del amor. Todos en conjunto con el padre de la mentira acusan como los viejos fariseos del Sanedrín. ¡Que lo perdone Dios, porque la iglesia debe mostrarse limpia por fuera! Eso recuerda el dictamen de Jesucristo acerca de aquellos viejos fariseos, cuando los comparó con los sepulcros blanqueados, llenos de podredumbre por dentro.

Para finalizar, recordemos este texto encontrado en Apocalipsis, capítulo 12, verso 10: Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.  

César Paredes

[email protected]

destino.blogcindario.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 20:19
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios