S?bado, 24 de noviembre de 2012

Como dato curioso, la palabra Salmos proviene del griego, y significa una canción cantada con instrumentos de cuerdas. En la literatura rabínica el nombre usado es Sefer Tehillim, pero no existe un nombre específico para la colección de los Salmos. El canon hebreo los ubica dentro de Los Escritos. Probablemente fueron hechos entre el año 1000 y el 400 antes de Cristo. Setenta y tres salmos se le atribuyen a David y cuarenta y nueve son anónimos. Existen otros autores mencionados, como Moisés, Asaf, los hijos de Coré, entre otros. Este conjunto de cantos se estructuró en cinco partes o Libros, en forma cronológica, y el primero de ellos es completamente de David (Salmo 1 al 41). El Libro Dos comprende desde los salmos 42 y 72; añadidos en la época de Salomón. El Tercero y Cuarto Libro fueron coleccionados en la época del exilio, y van desde el 73 al 89 (el Libro Tercero) y desde el 90 al 106 (el Libro Cuarto). El Libro Cinco -107 al 150- es de la época de Esdras.

Otro hecho que llama la atención es que el final de cada salmo que termina un libro tiene palabras parecidas, frases alusivas a la alabanza al Dios de Israel. El Salmo 41:13 termina de esta manera: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y Amén. El Segundo Libro termina con el Salmo 72: 18-20, que dice: Bendito Jehová, el Dios de Israel, el único que hace maravillas. Bendito su nombre glorioso para siempre, y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén. El Libro Tercero termina con el Salmo 89:52 de la siguiente forma: Bendito sea Jehová para siempre. Amén y Amén. El Libro Cuarto finaliza con el Salmo 106: 48, que dice: Bendito Jehová, Dios de Israel, desde la eternidad y hasta la eternidad; y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya; de la misma forma, el Libro Cinco incluye el último Salmo, el 150, cuyos dos versos finales dicen lo siguiente: Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo. Todo lo que respira alabe a Jah. Aleluya.

Pero la estructura de los libros contienen elementos de interés para la comprensión de su lectura. 1) El Paralelismo, que consiste en repeticiones y arreglos de pensamientos, antes que de sonidos.  Este paralelismo se subdivide en varias partes: 1-1: Paralelismo de sinónimos, mediante el cual se repite el mismo pensamiento con diferentes palabras. Por ejemplo: El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos (Salmo 2:4). Acá vemos la sinonimia de los verbos reír y burlarse. 1-2: Paralelismo Antitético, mediante el cual un pensamiento se enfatiza con otro pensamiento en contraste. Por ejemplo: Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien (Salmo 34:10). 1-3: Paralelismo Sintético, que expresan la síntesis de pensamientos añadidos. Un ejemplo: Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará (Salmo 1: 3). El pensamiento principal es la figura del árbol plantado, al que se le añaden otros pensamientos, como que da su fruto a tiempo, su hoja no cae y finalmente prosperará. 2) El Ritmo, generalmente marcado con acentos en la lengua hebrea, para indicar donde hacer énfasis en las palabras o en las frases. 3) Las figuras de lenguaje. Normalmente son imágenes vívidas, como la de los ciervos que braman por las corrientes de las aguas, o símiles y metáforas para transmitir sentimientos e ideas. Otro ejemplo sería cuando se compara el refugio que Dios da como el que la gallina da a sus polluelos; o cuando se dice que Jehová es mi roca y mi refugio. Por todo esto, necesitamos ser sensibles a estas distinciones literarias, ya que la simple repetición de una imagen en los Salmos nos ayuda a descubrir un sentido especial por las características presentadas en la estructura del cántico.

Podemos añadir, además de la estructura de los Salmos, el que pueden mirarse desde una óptica temática. A) Salmos de alabanza a la persona de Dios. Mediante ellos se describen las cualidades divinas y Su naturaleza. El Salmo 33 de David es una clara muestra de este tipo de canto. Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad. El ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca ... Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones (Versos 3-6, 9-11). B) Salmos históricos, que muestran la manera como Dios trata con Su pueblo. A pesar de todas las maravillas del Creador, la gente se mantuvo en el pecado y no le creyó. Un ejemplo claro es el número 78, de Asaf, que dice: Con todo esto, pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas. Por tanto, consumió sus días en vanidad, y sus años en tribulación (Versos 32-33). C) Salmos de relación personal entre el creyente y Dios. Exclamaciones como manténgame a salvo, Oh Dios, porque Tú eres mi refugio. O como estos versos que dicen:  Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová:Tú eres mi Señor; no hay para mí bien fuera de ti (Salmo 16:1-2). D) Salmos imprecatorios, mediante los cuales el adorador reclama castigo para sus enemigos. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan. Sean como el tamo delante del viento, y el ángel de Jehová los acose (Salmo 35:4-5). E) Salmos penitenciales, para expresar el dolor y arrepentimiento por las faltas; son llamados también salmos de confesión. Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada; y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? (Salmo 6:1-3). F) Salmos mesiánicos, los que hacen referencia al Mesías que vendría del linaje de David, o que hablan del sacrificio del Mesías, de la traición que sufriría, muchos de los cuales fueron citados en el Nuevo Testamento. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían (Salmo 2:12). Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones (Salmo 72: 10). Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies ... Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec (Salmo 110: 1 y 4). G) Salmos litúrgicos, usados en Israel para hacer alabanzas en tiempos específicos del año o en ocasiones especiales. Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría (Salmo 30: 11 -con motivo de la dedicación del Templo). Pudieran hacerse otros tipos de clasificaciones, pero basta con lo ahora mencionado.

La importancia de los Salmos es muy grande, pues con ellos podemos dar tranquilidad al espíritu y calmar la ansiedad de nuestra vida, al entender la teología que contiene acerca del Dios soberano que gobierna todas las cosas. Su lenguaje poético nos permite ensanchar nuestros espacios mentales, para dar cabida a las imágenes y figuras de la palabra que permiten contemplar de cerca la mente de Cristo. Sin lugar a dudas, ellos fueron inspirados por el Espíritu de Dios para nuestro beneficio y para que aprendamos a reconocer el señorío de Dios sobre los hombres. En el Nuevo Testamento se reconoce en muchos textos la trascendencia de la teología escrita en Los Libros de los Salmos. Pedro propuso buscar un sustituto para Judas, basado en el salmo 69: 25: Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio (Hechos 1:20). El apóstol Pablo también citó los salmos: Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado (Romanos 4: 6-8 -en mención del Salmo 32:1-2). El autor de Hebreos cita al Salmo 95: 7-11, cuando repite: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones (Hebreos 3:7-8); asimismo, citó el Salmo 110:4, muy conocido: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec (Hebreos 5:6).

Aparte del beneficio poético, de la seguridad que ofrecen para el creyente, constituyen un instrumento válido en la alabanza a Dios. Al menos nos ayudan a entender la mente de los cantores de la época que invocaban el nombre del Señor. De David se dijo que era conforme al corazón de Dios, a pesar de los errores cometidos. Tal vez se deba a que ninguno como él cantó las maravillas del Omnipotente. Ninguno como David supo cantar ayudado con su arpa la grandeza del Dios que lo ungió como rey de su pueblo. Ese pastor de ovejas, que se enfrentó al gigante Goliat, tenía por costumbre invocar el nombre de Jehová en los descansos del día. A través de su composición poética escudriñó los sentimientos de Dios para su pueblo, para los que le invocan de veras, y transmitió la confianza suficiente a los que nos emocionamos con las palabras escritas de los Salmos.

De ahora en adelante, cada vez que leamos un cántico de estos, podremos buscar sus imágenes, sus comparaciones o símiles, las metáforas, la manera como Dios profetiza acerca de Jesucristo y acerca de los que recibimos sus beneficios. En tan amplio espectro abarcado por su temática y su forma, de seguro encontraremos el que es oportuno para nuestras necesidades de adoración y de súplica.

César Paredes

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destino.blogcindario.com

 

Bibliografía utilizada:

Nuevo Diccionario de la Biblia. Publicado por Editorial Unilit Miami, Fl. 33172 ©Derechos reservados Primera edición 1999).

Walvoord, J. F., Zuck, R. B., & Dallas Theological Seminary. (1983-c1985). The Bible knowledge commentary : An exposition of the scriptures (1:808-809). Wheaton, IL: Victor Books.

 


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