Jueves, 26 de enero de 2012

El evangelio de Juan comienza diciéndonos que en el principio era el Logos. Este logos no es otra cosa que la lógica, por lo cual esa sabiduría implícita del pensamiento viene de Dios y es Dios mismo. En el principio era el Verbo (Logos), y el Verbo (Logos) era Dios...Todas las cosas por Él fueron hechas (por el Verbo o por el Logos, o por la Sabiduría). Más adelante, otro apóstol nos asegura que Cristo es la sabiduría de Dios. Este principio fundamental evangélico ha de conducirnos en la lectura de las Escrituras y en su interpretación, para evitar su torcedura y nuestra propia destrucción.

Existe una característica elemental de la lógica, y es el principio de no contradicción. Una cosa no puede ser blanca y negra al mismo tiempo y en la misma zona. Un limón no puede ser mandarina en tanto es limón. Aprender a pensar se presupone un requisito básico para no malinterpretar las Escrituras. Si Cristo es la Sabiduría de Dios, entonces lo es en tanto es el Logos divino, ya que en Él no hay contradicción, ni mudanza ni sombra de variación. Lo que es, es, lo que no es no es. Nos recuerda al filósofo presocrático Parménides con su poema del Ser: El Ser es, el no ser no es.

¿Qué diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡Ciertamente no! ¿Cómo podemos nosotros los que hemos muerto al pecado vivir en el pecado? (Romanos 6: 1-2). Asimismo encontramos otro texto muy coherente (lógico) en la Biblia: Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8: 1). Resulta notorio que en estos dos textos enunciados el análisis lógico debe conducirnos a un trabajo intelectual básico para su comprensión. El que el evangelio haya sido anunciado a los pobres de este mundo, a los iletrados y analfabetas, a los que no son, no presupone que esos elegidos para oír su anuncio carezcan de lógica.

La misma cadena dorada de Romanos 8, en donde un eslabón precede al siguiente, es una cadena lógica. A los que antes conoció a éstos predestinó; a los que predestinó llamó, a los que llamó justificó, y a éstos glorificó. Pero también dice el apóstol ¿Cómo oirán si no hay quien les predique? De esta manera se infiere una lógica elemental: el elegido llegará a creer solamente cuando se le predique.  No obstante, se levanta otra inquisición lógica referente a los niños que mueren a temprana edad, lo cual nos recuerda el caso de Juan el Bautista frente al Mesías en el vientre de María. La criatura (Juan) se movió porque entendió la presencia santa ante la cual se encontraba. Todo esto es sin duda una operación especial del Espíritu, el cual entiende la mente de Dios y la interpreta.

El iletrado aprenderá a leer para alimentarse más de la Palabra. Asimismo Pablo argumenta que el que hurtaba ya no hurte más, de tal forma que se manifiesta una transformación en el creer por fe. El incapacitado para leer -las razones suelen variar de un individuo a otro- procurará que le lean las Escrituras, memorizará textos del Sagrado Libro, pero no quedará vacío de ese Logos que es Cristo, el Verbo de Dios.  Veamos otros ejemplos.

1) 2 de Pedro 3: 9 dice que el Señor es paciente para con nosotros, no queriendo que NINGUNO perezca, sino que TODOS procedan al arrepentimiento. Por esa razón no ha venido todavía. El creyente (docto o indocto) debe preguntarse lógicamente quién es este nosotros del que habla el apóstol. ¿Es cada individuo de la raza humana? Para responder a esa posible duda debe comprender a quién va dirigida la carta escrita por Pedro. En esta segunda carta, en el capítulo 1 verso 1 (el inicio de la misma) Pedro escribe:  Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra... Entonces el lector en forma lógica comprende quién es el destinatario de esta carta: los que han alcanzado una fe preciosa por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Con esta mirada atenta y lógica, el lector (docto o indocto) comprende, comparando la Escritura con la Escritura, que Pedro está hablando de los creyentes. De esta forma concluye que el Señor es paciente para con los creyentes, no creyendo que ninguno perezca sino que procedan a arrepentimiento.

Pero podríamos seguir infiriendo lógicamente en el texto. ¿Qué pasaría si suponemos que Dios es paciente para con cada habitante del planeta tierra, esperando que procedan a arrepentimiento? Simplemente no vendría nunca a buscarnos, por cuanto no todos serán salvos -como lo demuestra la historia con los que mueren impíamente, así como las Escrituras que hablan del fuego eterno y de los vasos de ira preparados para tal fin.  Según este criterio ampliado, que Dios es paciente para con todas las personas del planeta tierra, entonces el día del juicio final se post-pondría indefinidamente. Al mismo tiempo esta interpretación contradiría el texto del Salmo 115: 3, el cual asegura que Dios todo lo que quiso ha hecho.  La

lógica ayuda a interpretar las Escrituras en forma correcta y por el principio de no contradicción evita torcer las Escrituras.

2) 1 Timoteo 2: 3-6 dice:  Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,  el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. ¿Es eso lo que Dios quiere, que todos los hombres sean salvos? Entonces es un Dios frustrado, porque eso no se le cumple. Recordemos el texto del Salmo 115: 3, que asegura que nuestro Dios todo lo que quiso ha hecho. Sería contradecir este texto el afirmar que Pablo le dice a Timoteo semejante disparate. El contexto define el sentido, cuando se leen los versos 1 y 2 que preceden: Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Este contexto permite entender la restricción de los términos todos los hombres: los reyes, los que están en eminencia (no solamente los pobres a los que es anunciado el evangelio).  Pablo se refiere a todo tipo de hombres, no a todos y cada uno de los hombres. De no ser así, la Escritura se contradiría con ella misma, pues Cristo dijo que hablaría en parábolas, para que oyendo no entiendan y no se arrepientan y después él tenga que sanarlos o salvarlos. La misma interpretación lógica equivale para el texto de Tito 2: 11, el cual dice: Porque la gracia de Dios apareció trayendo salvación a todos los hombres. No le trajo salvación a Judas, a Faraón, a Esaú y sus tipos, a los réprobos en cuanto a fe preparados para destrucción desde antes de la fundación del mundo. Tampoco salvó la gracia de Dios a los que adorarán a la bestia (Apocalipsis 13: 8 y 17: 8), en los cuales Dios mismo puso en sus corazones el darle el dominio y apoyo a la bestia. ... porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios (Apocalipsis 17:17). Vemos en este texto esclarecedor que Dios cumple siempre su propósito, al poner en los corazones de los hombres el ejecutar lo que él quiso, darle el reino a la bestia. Entonces el texto de Tito, al igual que el de Pablo a Timoteo no quiere significar que Dios se propuso salvar a cada uno en particular, sino a todo tipo de personas, de acuerdo a sus planes eternos e inmutables.

 La lógica ayuda a comprender siempre, pues no puede subsistir un texto si se contradice. Sabemos que la Escritura se interpreta con la Escritura misma, y ella está libre de contradicciones. Son las palabras que aparecen en contextos diferentes las que nos incitan a indagar su precisión semántica. No siempre que se dice mundo se refiere al imperio de Satanás; no siempre que se dice todo(s) se refiere a cada uno en particular. A veces mundo hace referencia a los elegidos (Juan 3: 16), y todo(s) hace referencia a los elegidos (Timoteo, Tito). Pero también todo puede ser una hipérbole (exageración) como cuando se dijo que salían a él (a Juan el Bautista) toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados (Marcos 1: 5). Herodes no se bautizó, ni su esposa ni la hija de su esposa. Tampoco los miembros del Sanedrín lo hicieron, ni los saduceos ni muchos fariseos. Entonces ¿por qué dice la Biblia que todos salían a bautizarse? Es un todos hiperbólico, como cuando uno dice la plaza estaba llena de niños.

En ocasiones la expresión todos los hombres significa todos sin distinción. En conclusión, que la lógica es un instrumento de análisis del pensamiento, útil para las Escrituras, pues Jesús mismo es presentado por Juan como el Logos, como la Lógica o el Verbo. Cristo es la  sabiduría de Dios. Si aún con las explicaciones de los textos alguno argumenta su propia ignorancia o el ser indocto, para persistir en interpretaciones torcidas que refuercen sus doctrinas erradas, entonces habrá que decir con el apóstol Pablo: será que no les ha amanecido (Cristo).

Las Escrituras son claras en cuanto al evangelio esencial: que somos salvos por la gracia de Dios manifestada en Cristo como justicia de Dios, por su sangre derramada en la cruz para salvación de su pueblo elegido desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1). Si alguien tuerce esa doctrina, no importa cuán famosa sea, o cuán importante haya sido para los hombres en la iglesia profesante de la historia, esa persona habrá torcido la Escritura para su propia perdición.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 12:05
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