Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011

Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. La doctrina de la elecci?n ense?a que solamente los escogidos llegar?n al cielo, sin implicar que ese n?mero sea grande o peque?o en s? mismo.? Tampoco es posible derivar de ese concepto que los reprobados son m?s que los escogidos.? Las estrellas de los cielos que mir? Abraham hac?an referencia a su descendencia, a sus hijos espirituales antes que a los descendientes por la v?a biol?gica (G?nesis 15:5).? De la misma manera Juan parece corroborarlo en el ?ltimo libro de las Escrituras cuando escribe en Apocalipsis 7: 9-10 que vio una gran multitud que no pod?a contar en frente del Cordero, clamando que la salvaci?n pertenece a nuestro Dios que est? sentado en el trono, y al Cordero.

Cuando Spurgeon predic? sobre este hecho afirm? que el Se?or ten?a la preeminencia en todo, por lo tanto el n?mero de los redimidos ser?a superior a los perdidos.? Pienso que no hay raz?n para esta afirmaci?n, pues Spurgeon parece olvidar que tanto los elegidos como los reprobados han sido escogidos por Dios para fines diferentes, pero en ambos Dios se lleva la gloria.? Todo ha hecho Jehov? para s? mismo.? Adem?s, si nos fijamos en el argumento de cantidad esgrimido por el c?lebre predicador bautista hemos de comprender que como tal est? en contra de un principio b?blico relevante, el que Dios no mira las apariencias.? Mal pudiera Dios validar el argumento del llamado pr?ncipe de los predicadores como un elemento v?lido para llevar la preeminencia sobre el pr?ncipe de este mundo.?

Dios siempre ha hecho como quiere, incluso hizo al malo (incluye al diablo) para el d?a malo (Proverbios 16:4).? En el escenario exeg?tico b?blico no vemos a un Dios luchando contra el diablo (su criatura) como si estuviese en un sistema dualista, confrontando el bien contra el mal.? Spurgeon parece olvidar esta realidad y por ello se atrevi? en su abundancia de palabras a llegar a semejante presunci?n.? Al contrario, muchos son los elementos que nos hablan de lo opuesto, pues aunque muchos sean los llamados pocos son los escogidos.? El Se?or habl? de manada peque?a, El?as sinti? dolor porque pens? que hab?a quedado solo, pero Jehov? le dijo que no se preocupara porque se hab?a reservado 7000 que no hab?an doblado sus rodillas delante de Baal.? Esta cantidad le impact? porque estaba colocada frente a un solo hombre, pero era nada frente a los millones que seg?n el censo israelita ten?a el pueblo de Israel a?os atr?s, y era mucho menos que nada frente al resto de la humanidad del momento, la cual no conoc?a el mensaje revelado de las Escrituras.

Por otro lado, este argumento de la cantidad tiene una falla intr?nseca y es altamente peligroso para el concepto de victoria de Dios.? Si un solo pecador va al infierno ya es de por s? una derrota ante Satan?s, como si esta criatura de Dios fuese aut?noma y en un combate dualista procurase arrebatarle las almas.? Eso no puede desprenderse de lo mostrado con creces en Romanos 9 en donde se afirma que, antes de que el hombre hiciese bien o mal, ya Dios se hab?a propuesto destinar a unos para salvaci?n y a otros para perdici?n.? Los vasos de honra en contraposici?n con los de deshonra son hechos de la misma masa, pero olvidamos a menudo agregar que son manufacturados por el mismo Alfarero.? No es Satan?s el que forja los vasos de ira preparados para el d?a de la ira de Dios, para hacer notoria su justicia, pues el diablo no tiene el m?s m?nimo inter?s de hacer notorio nada que redunde en beneficio del Creador.? Y todo lo que Dios hace es bueno y conlleva el fin de su propia gloria. Recordemos siempre que Satan?s es criatura de Dios, no un defecto de su creaci?n, no un error de su ingenier?a.

De manera que el hecho de que m?s gente llegue al cielo que al infierno no dice nada de la victoria de Dios, pues fue ?l mismo quien as? lo decidi? desde antes de la fundaci?n del mundo.? Por el contrario, si m?s gente llega al infierno que al cielo, tampoco dice nada en cuanto a la derrota de Dios, pues el mismo argumento vale, que ?l lo dispuso de esa manera desde antes de la fundaci?n del mundo.? La Biblia no afirma ni niega expl?citamente una u otra tesis, aunque s? pareciese dar indicios de que son muchos los que se pierden. ?Pero la inferencia derivada por los m?ltiples pasajes que hablan del remanente dejado por Dios nos marcan una clara tendencia. ?

Jesucristo pregunt? un d?a en forma ret?rica, con una pregunta que no necesitaba ser respondida sino pensada, pues en su propia formulaci?n parec?a estar la respuesta que supuestamente buscaba, si a su regreso a la tierra encontrar?a fe en este planeta.? Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ?hallar? fe en la tierra? (Lucas 18: 8).? El profeta Isa?as hizo una declaraci?n curiosa que puede estar relacionada con la respuesta a esta pregunta, pero que adem?s ser?a una manera de referir esta situaci?n a lo largo de la historia humana.? Citado por Pablo leemos: ?Tambi?n Isa?as clama tocante a Israel: Si fuere el n?mero de los hijos de Israel como la arena del mar, tan s?lo el remanente ser? salvo (Romanos 9: 27). Pero el mismo profeta lo expuso:?Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente?de ?l volver?; la destrucci?n acordada rebosar? justicia (Isa?as 10: 22); Porque de Jerusal?n saldr? un?remanente ?y del monte de Sion los que se salven. ?El celo de Jehov? de los ej?rcitos har? esto (Isa?as 37: 32).

El vocablo remanente significa aquello que queda de algo.? Los creyentes elegidos del gran Dios siempre nos hemos preguntado ante el mundo avasallante ?d?nde est?n los otros hermanos? ?La pregunta surge de nuevo hoy d?a porque a nosotros nos sucede aquello que le aconteci? a El?as.? Nos vemos diluidos en la inmensa marea agobiante del mundo, lleno de multitudes separadas del evangelio, pero al mismo tiempo seguimos siendo algo que queda de lo que es la iglesia institucional de hoy.? El?as pens? que estaba solo, pero Jehov? le asegur? que se hab?a reservado a 7000 personas como su remanente, lo cual en simple aritm?tica es una cantidad importante, 7000 contra 1.? Pero frente al resto de los habitantes del planeta seguimos siendo la manada peque?a, los que entramos por la puerta angosta, los que caminamos por el camino estrecho.? Somos el remanente que Dios escogi? para alabanza de su gloria desde antes de la fundaci?n del mundo, y eso hace que permanezcamos hasta el regreso de Jesucristo.

C?sar Paredes

[email protected]

?destino.blogcindario.com

?

?


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 9:22
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios