Jueves, 05 de agosto de 2010

El mundo est? loco, suele decir la Biblia en sus m?ltiples contextos, pero el mundo mismo dice que los creyentes son locos. Pablo el ap?stol habl? tambi?n de la locura de la predicaci?n y de la posible necedad de Dios. Estos reproches mutuos exigen el examen del t?rmino acusatorio y de los contextos de sus no pocas apariciones. ??As? pag?is a Jehov?,?pueblo loco e ignorante?? ?No es ?l tu padre que te cre???El te hizo y te estableci? (Deuteronomio 32).? Esta cita recriminatoria se hace de parte de Mois?s como profeta de Dios en clara advertencia al mundo de sus d?as, no solamente al Israel de su tiempo. Llama al conglomerado de personas destinatarias de este canto pueblo loco e ignorante. ?Sabemos que la locura implica insania, man?a, demencia, y al escuchar a Mois?s se comprende la causa de esta enfermedad de la mente y del esp?ritu: la corrupci?n humana. M?s adelante, en el verso 15 del mismo libro, Mois?s establece que el problema crucial del pueblo fue que se engord?, cubri?ndose de grasa.? Suponemos es una met?fora de lo que acontece en el esp?ritu de esa gente loca, aunque el referente concreto es bastante gr?fico. La gente que engorda su carne lo que hace es llenarla de grasa, la ?nica forma del organismo para almacenar el gran torrente t?xico que en exceso entra en la corriente sangu?nea. Esa es la forma m?s inocua que tiene nuestro cuerpo para salvaguardarse del da?o que a diario se le hace, no obstante que esta misma grasa puede llegar a liquidar todas las funciones del cuerpo humano.

La raz?n cl?sica mostrada en el canto de Mois?s estriba en el olvido que la gente hizo de su Hacedor, de su Creador, comenzando a sacrificar a los demonios y no a Dios (verso 17); a nuevos dioses venidos de cerca?de sus vecinos. ?Este canto hace referencia a Sodoma y a Gomorra advirtiendo que la uva que de all? deriva es ponzo?osa y sus racimos muy amargos?Veneno de serpientes es su vino, y ponzo?a cruel de ?spides (versos 32 y 33).? El Dios soberano se manifiesta en este escrito admonitorio de Mois?s como el que hace morir y hace vivir, el que hiere y el que sana, y sobre todo como Aquel de quien nadie puede librar de su mano.? Esta gente loca que no acababa de comprender la magnitud de ese Dios que se le hab?a manifestado era un conglomerado f?cil para la frivolidad, para creer superficialmente y no seriamente. A ese pueblo se le dirig?a ese canto, y a nosotros y a toda la humanidad por extensi?n. Los fr?volos no trabajan su fe, su conocimiento, por lo cual el entendimiento se les entenebrece y vienen a ser como locos que no entienden y nada pueden hacer por su contexto.

El vocablo hebreo empleado es nabal que significa loco, locura, y va referido a ese pueblo que ven?a de ser rescatado de su esclavitud en Egipto, que hab?a divagado 40 a?os en el desierto por culpa de su incredulidad y desobediencia, un pueblo que como muchos hoy d?a conocen el mensaje de salvaci?n del evangelio, conocen la verdad de Dios, pero que sin embargo vuelven la espalda a su Dios que ha hecho todo posible. Eso es ante los ojos de El Alt?simo locura. ?De esas personas habl? Pablo en su carta a los romanos, ense?ando que habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio coraz?n fue entenebrecido, ?profesando ser sabios, se hicieron necios (Romanos 1:21-22). Ahora la palabra es griega, mas su significado es el mismo, ἀσύνετος (as?netos) y μωραίνω (mora?no), uno como sustantivo y otro como verbo, para denotar la necedad humana que se envaneci? en su l?gica, fundamento y principio, brindando un d?bil soporte intelectual a la estructura de su pensamiento, pues la humanidad supuso que ese Dios Creador era una criatura misma: empezaron con la adoraci?n de los reptiles, mam?feros, aves y cuanto elemento de la misma naturaleza existiese, de tal forma que por esa v?a elevaban culto a los demonios mismos.

Para el escritor b?blico tratar de explicar las cosas sin Dios es locura. As? tambi?n lo manifiesta David el salmista, el poeta de la Escritura. En los salmos 53 y 14 expone: Dice el necio en su coraz?n: no hay Dios. La raz?n escudri?ada es que la humanidad se ha corrompido, ha hecho obras abominables y no hay quien haga el bien. Jehov? mir? desde los cielos para ver si hab?a alg?n entendido, alguien que buscara a Dios, pero todos se desviaron?no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. ??Su alcance es condenarnos por nuestros pecados. Dios muestra aqu?, por el salmista, cu?n malos somos y prueba esto por su cierto conocimiento? ?C?mo puede ser que los hombres sean tan malos? Porque no hay temor de Dios ante sus ojos. Las malas costumbres de los hombres fluyen de sus malos principios; si profesan conocer a Dios, sin embargo, en las obras lo niegan, porque lo niegan en los pensamientos. V?ase la necedad del pecado; es necio aquel que alberga tales pensamientos corruptos delante de Dios, de cuyo juicio estamos seguros es justo. Y vemos el fruto del pecado; a lo que lleva a los hombres, cuando sus corazones son endurecidos por medio de lo enga?oso del pecado? (Mattew Henry. Comentario de la Biblia).

De manera que de acuerdo a la revelaci?n recibida por David, la humanidad entera est? sumergida en una locura. La locura del descreer y del menospreciar al Hacedor de todo cuanto existe. Isaac Newton en una oportunidad configur? al sol, la luna y al planeta tierra, en una suerte de artesan?a con metales. Uno de sus amigos cient?ficos y ateos le pregunt? acerca de qui?n hab?a hecho esa maravillosa representaci?n del entonces conocido movimiento de los astros y su relaci?n con nuestro planeta, a lo que respondi? con las palabras eso se form? solo. El amigo insist?a en que le dijera qui?n era el autor de esa obra artesanal, pero Newton continuaba explicando que eso se hab?a formado solo. De esta forma el conocido f?sico trataba de ironizar la creencia de su amigo ateo, quien sumergido en la llamada ciencia del momento aseguraba que el universo se hab?a formado solo, sin intervenci?n divina.

Jes?s asegur? de los que dudaban que eran desatinados:?Entonces ?l les dijo ?Oh insensatos, y tardos de coraz?n para creer todo lo que los profetas han dicho! (Lucas 24:25). Salom?n en su libro El Eclesiast?s tambi?n asegura que ha visto que la sabidur?a sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. Y en el libro de los Proverbios asegura que la necedad es alegr?a al falto de entendimiento mas del hombre entendido es el enderezar sus pasos.

El hombre natural (el salvaje espiritual) siente que la fe del creyente es falta de cordura. De esta forma reclama sabidur?a y se?ales, pero nunca a Cristo crucificado pues eso le parece locura. Eso de creer en la palabra revelada es asunto de dementes, de gente con poca estima intelectual y hasta con poco bagaje cultural. De esta forma el cristiano es sometido a un tratamiento peyorativo, burlado y escarnecido por profesar su creencia, al punto en que es empujado a asumir su fe bajo una especie de amalgama o pegamento cultural gen?rico, de manera que su fe no impacte mucho en contra de la opini?n promedio del mundo en el cual habita. ?Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Esp?ritu de Dios, porque para ?l son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1 Corintios 2:14). Si las cosas del Esp?ritu le son locura, entonces los que son del Esp?ritu les son como locos. Les pareciera que estamos en un permanente desorden mental, en un estado de problemas de conducta emocional que requerir?a de intervenci?n psiqui?trica. Esa enajenaci?n mental del cristiano se genera por la presencia de ese otro en nosotros: el Esp?ritu de Dios. Ahora la nueva naturaleza implantada en el creyente genera una disputa con el hombre natural, ese otro yo permanente que se siente reeducado y desplazado en las nuevas ense?anzas. Por esos fen?menos los sentidos del hombre dispuesto para el agrado del mundo nos captan como pertenecientes al campo de la insania. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios (1 Corintios 1:18). He all? la relatividad de la percepci?n: para unos es locura, para otros es poder de Dios. De all? que si Cristo llam? insensatos (locos) a los que dudaban en creer, si Dios dijo que los que aseguran que ?l no existe son necios (locos), entonces se supone que ?l percibe a la humanidad como enajenada, entregada a la interferencia de otro, el pr?ncipe de este mundo.

El mundo ve a los cristianos como enajenados de Dios, y ?ste ve al mundo como enajenado de Satan?s.?Pues ya que en la sabidur?a de Dios, el mundo no conoci? a Dios mediante la sabidur?a, agrad? a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicaci?n. Pablo llama locura a la predicaci?n de la palabra, pues conociendo el pensamiento de Dios entiende que si ?l todo lo sabe y todo lo puede, entonces ya sabe qui?nes son los que se habr?n de salvar, pues ?l mismo lo ha decidido desde los siglos (romanos 9, por ejemplo). Pero esa supuesta insania divina es calificada como de mayor sabidur?a que los hombres mismos, llegando a suponerse que es un tipo de debilidad de Dios, calificada como m?s fuerte que los hombres. La causa de esta situaci?n es simplemente porque el mundo no pudo y no quiso conocer a Dios mediante la sabidur?a, hecho que llev? a Dios a salvar a la humanidad escogida en Cristo a trav?s de esa su locura, el acto de la predicaci?n. Es en la palabra hablada, proferida por medio de los hombres que la profesan, que muchos son llamados a entrar en el camino angosto y por la puerta estrecha, si bien son pocos los que el Padre mismo ha escogido dentro de esos muchos. Locura por cuanto a pesar de su escogencia desde los siglos, el mandato contin?a: ?c?mo oir?n si no hay quien les predique? La evangelizaci?n es una necesidad y un campo de trabajo donde se requieren obreros prestos a tal actividad. Pero esta es una labor demencial tambi?n, por cuanto todo lo que se haga en esa faena lleva su fruto que no nos pertenece: el producto de su voluntad eterna e inmutable que se propuso desde los siglos. Y si eso pareciera una insensatez (locura) de parte de Dios, Pablo asegura que esa necedad es mucho m?s sabia que la humanidad entera.? El anuncio de Cristo crucificado es una simpleza que fustiga al orgullo humano siempre deseoso de encontrar m?ritos para el ascenso del alma. Los m?s pragm?ticos demandan se?ales milagrosas del cielo, para corroborar la veracidad de ese Dios revelado; otros exigen sapiencia, sabidur?a, convencimiento ret?rico, para poder comprender las relaciones de causa efecto que nos han tra?do hasta este punto en la historia. ?Sin embargo, Pablo expone que el cristiano predica solamente a Cristo crucificado, tropezadero para algunos y locura para otros.? Y esa locura de Dios se adorna con haber querido escoger a aquellos de quienes se tiene una opini?n negativa, de quienes se tiene poco respeto, a los rechazados por los poderosos del mundo, a los que son viles, a los d?biles, a los que no tienen ning?n valor sino carencia de elegancia, a los mal vestidos, a los desali?ados, a los condenados del mundo.

No es que hubiera m?rito alguno en estos insensatos que han sido llamados a la comuni?n eterna con el Padre, sino que aun ?stos son parte de los que ped?an se?ales o demandaban sabidur?a. Simplemente que Cristo no vino a buscar sanos sino enfermos. De all? que el llamado contin?a vigente para todo aquel que as? lo sienta, para que se acerque al camino que conduce a la vida eterna. Jes?s dijo que ?l era el camino, la verdad y la vida.

No podemos escapar a la calificaci?n de ciudadanos locos, pero ser?a preferible ser condenados por el mundo y no por el Creador. Ser?a mucho m?s favorable ser declarados locos por el pr?ncipe de este mundo antes que por el Se?or de se?ores.

C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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