S?bado, 01 de mayo de 2010

Pero hubo tambi?n falsos profetas entre el pueblo, como habr? entre vosotros falsos maestros, que introducir?n encubiertamente herej?as destructoras, y aun negar?n al Se?or que los rescat?, atrayendo sobre s? mismos destrucci?n repentina. Con este texto se ha pretendido asumir que la expiaci?n en la cruz fue ilimitada, que la salvaci?n de algunos se pierde, que el libre albedr?o sigue oxigenado para pretender ser tan fuerte que vence incluso la desgana o las ganas de Dios. ?Pero si examinamos el texto en su contexto descubriremos que todo ha sido un pretexto. Una falsa ilusi?n de los argumentadores contra la predestinaci?n absoluta del Padre en relaci?n a sus planes eternos. De nuevo la lengua griega dar? un poco de luz a esta traducci?n malinterpretada.

El t?rmino que aparece en el texto griego es δεσπότης (despotes), el cual significa amo, due?o, se?or, y por extensi?n Dios. ?Este vocablo no es el mismo usado para hablar de Jesucristo como redentor o como realizador de la expiaci?n. ?El otro vocablo a analizar es ἀγοράσαντα (agorasanta), cuyo significado es pago de rescate, compra, adquisici?n.? Si algunos dicen que fueron comprados por la sangre de Cristo, pero introducen herej?as como falsos maestros, entonces los tales no han sido realmente comprados con el fin de la redenci?n. ?Los tales est?n negando al Se?or (Dios) del cual dicen que los compr?. ?Este simple razonar deja por tierra la idea de que esa compra que hiciera el Despotes haya sido para salvaci?n.

Algunas personas ironizan con el hecho de que la Biblia dice cosas que son dif?ciles de interpretar, entonces que eso no es para el pueblo, para la gente simple, sino para intelectuales fuertes. Bueno, eso es una generalizaci?n apresurada. ?Sin embargo, Jes?s recomend? que deb?amos escudri?ar las Escrituras, porque suponemos que all? est? la vida eterna. En otro contexto tambi?n dijo err?is ignorando las Escrituras. ?Y Pedro habl? de los escritos de Pablo calific?ndolos de dif?ciles, pero advirti? que por esa dificultad los indoctos (desconocedores, los que no se preparan escudri?ando) y los inconstantes tuercen su contenido. ?De manera que nada extra?o debe parecernos el que encontremos elementos dif?ciles de comprender en el texto sagrado, lo cual nos mueve a prepararnos para su debida comprensi?n. ?Y de esta manera comunicamos a otros, y otros nos comunican a nosotros, y vamos conociendo. ?Precisamente Pedro, quien habl? de la dificultad de los escritos de Pablo, tiene bastantes textos dif?ciles de comprender a simple vista.? Y ac? estamos tratando con uno de ellos. ?El gran problema es el siguiente: ?C?mo estos falsos maestros van a ir a dar al infierno, si Cristo muri? y pag? - los redimi? con su sangre? ?La naturaleza del trabajo de Cristo en la cruz, la expiaci?n, desmiente esta posibilidad.? Si ?l fue la propiciaci?n, la reconciliaci?n, el pago, la satisfacci?n ante el Padre, y a ?l y en ?l fueron imputados nuestros pecados, y fue nuestro substituto en el castigo, ?c?mo se pretender? que fracase con los falsos maestros? Adem?s, enti?ndase que ?stos fueron preparados y destinados desde antes para la condenaci?n (Judas 4).

Si miramos el destinatario principal de la primera carta de Pedro, descubriremos que ?stos son los expatriados de la dispersi?n (los jud?os cristianos). En la segunda carta no aparece el destinatario de forma expl?cita, pero puede suponerse que es el mismo destinatario de la primera. ?El inicio del cap?tulo 2 (de la segunda carta), que es el que nos ocupa, devela una comparaci?n entre los falsos profetas manifestados en medio del pueblo de Israel y los falsos maestros que habr?an de aparecer en medio de la iglesia de Cristo. ?El verso 10 dice que el castigo de Dios ser? mayor para aquellos que desprecian el se?or?o de Cristo. ?Llama la atenci?n que estos falsos maestros negar?an el se?or?o de Cristo, anunciado en el verso 10, y negar?an al mismo Dios que los adquiri? o rescat?. ?

Si recordamos la vida de Pedro, este ap?stol neg? al Se?or, pero eso no le implic? el r?tulo ni de hereje, ni de falso profeta, ni de falso maestro. ?Ese acto no implic? la negaci?n del se?or?o de Dios. ?Esto se debe a que Pedro era del Se?or y ?l hab?a rogado para que su fe no fallara. ?En ocasiones los creyentes verdaderos tienden a confundirse cuando caen en el pecado, y muchos les acusan hasta de ap?statas. ?Este incidente de Pedro - la negaci?n del Se?or - y la negaci?n de los falsos maestros al se?or?o de Dios, son dos acontecimientos que, al compararlos, nos brindan el beneficio de saber diferenciar entre el caer en pecado y el no haber estado nunca en estado de gracia. Estos ?ltimos son las nubes sin agua, ?rboles sin fruto, estrellas errantes (Judas 12, 13), o perros que vuelven al v?mito, o puercas lavadas que se revuelcan en el cieno (2 Pedro 2:22), son los mismos falsos maestros que introducen herej?as destructoras.

Dado que la primera carta ten?a como principal destinatario al pueblo de Israel, que ahora era cristiano, y dado que suponemos que ese es el mismo destinatario de la segunda carta (pues Pedro hizo la comparaci?n entre los falsos maestros de la cristiandad con los falsos profetas del ?pueblo?), pasemos a mirar el t?rmino rescat? al que se hace menci?n? (comp?rense estas citas para verificar el t?rmino ?pueblo? en las Escrituras: N?meros 11:29; 16:41; Jueces 5: 11 y 13; 1 Samuel 2:24; 2 Samuel 6:21; 2 de Reyes 9:6; ?xodo 19:5; Deuteronomio 4:20, 37; 7:6; Salmo 135:4; Hebreos 11:25). ?Tal vez haga alusi?n, como muchos comentaristas argumentan, al hecho de que Dios rescat? al pueblo israelita de Egipto, de manera que la comparaci?n entre los falsos profetas (de dentro del pueblo de Israel, la del pacto, la del pueblo rescatado de Egipto) y los falsos maestros de la cristiandad, se hilvana con el entretejido del ambiente hebreo. Pedro no tiene necesidad de explicar a su destinatario inmediato a qu? ?pueblo? se refiere, sino que da por sentado que se conoce claramente de cual pueblo est? hablando. ?Esto podr?a sugerir que el destinatario principal de la carta es jud?o, quien bien conoce sobre el t?rmino ?pueblo? sin que se le tenga que dar ninguna aclaratoria al respecto. ?Por otra parte, como dice ?l mismo en el cap?tulo 3 verso 1, esta es la segunda carta que os escribo, ?lo que advierte que pudiera bien ser el mismo p?blico del cap?tulo 1, verso 1, de su primera carta: a los expatriados de la dispersi?n. ?De ser as?, el termino rescat? podr?a hacer referencia no al pago de Jesucristo en la cruz, sino al rescate que Dios hizo de su pueblo en Egipto. ?

Esos t?picos jud?os-cristianos fueron denunciados en la carta a los Hebreos, como personas que, habiendo sido cristianizadas, intentaban dar marcha atr?s para judaizar, y de esa forma intentaban crucificar de nuevo al Se?or que los rescat?.? El pueblo jud?o, como colectivo conceptual, es el pueblo que ha sido rescatado de Egipto. ?Poco importa que hayan sido sus antepasados m?s remotos los que escaparon de manos del Fara?n, pero todav?a celebran la Pascua, en referencia a la libertad y rescate que tuvieron por parte del Se?or (el Todopoderoso, el Amo del Universo, Despotes en griego). ?Este es el ?nico sentido posible en que los falsos maestros hubiesen sido rescatados por su Maestro, Se?or, Despotes. ?Es el pueblo rescatado de Egipto. ?Es probable que Pedro estuviese refiri?ndose a ellos como sus primeros destinatarios de la carta. ?Recordemos por un momento que el ap?stol hab?a sido atrapado por unos instantes en esa trampa, intentando judaizar, y el mismo ap?stol Pablo hubo de reprenderlo. ?De manera que Pedro entend?a muy bien el peligro del cual quer?a advertir a la iglesia, poco antes de su partida, pues manifest? que el Se?or as? se lo hab?a indicado.

No existe un contexto de redenci?n en este texto que analizamos. ?Tres sentidos m?nimos se desprenden del verbo agorasanta: pagar, comprar, redimir. ?Las dos primeras acepciones (pagar y comprar) se presuponen actos firmes para con todos los hombres; en cambio, la tercera (redimir) tiene un car?cter restrictivo y se refiere a los hombres en quienes el trabajo de Cristo es aplicado. ?Por cierto, el t?rmino redimir en el griego de la Biblia es lutro, y cuando se usa agorasanta, en su sentido de redenci?n, lleva un objeto directo relacionado con creyentes. Este no es el caso del texto que nos ocupa, pues los falsos maestros no son verdaderos creyentes, de manera que agorasanta no se est? refiriendo a ellos, sino a falsos maestros, por lo que mal pudiera significar redenci?n.

La ca?da del justo no es la del falso maestro.

Proverbios 24:6 dice que el justo caer? 7 veces y volver? a levantarse. ?En Mateo se relata el caso de la pregunta de Pedro a Jes?s, acerca de cuantas veces deber?a perdonar a su hermano. Pedro argumentaba si era hasta 7 veces, pero el Se?or le respondi? que incluso hasta 70 veces 7.? El salmo 146: 8 argumenta que el Se?or levanta a los ca?dos, y ama a los justos. ??En Jerem?as 8:4 se lee: As? ha dicho Jehov?: El que cae, ?no se levanta? ?El que se desv?a, ?no vuelve al camino? Y en Lucas 15:18, el hijo pr?digo exclam?: Me levantar? e ir? a mi padre, y le dir?: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. ?Nosotros ya sabemos las consecuencias, pues fue tratado con mucho cari?o y reivindicado como hijo. ?Esto se debe a que la condici?n de hijo no ha sido nunca obra nuestra, sino que ha sido producto del gran amor del Padre, que nos ha llamado hijos (1 Juan 3). ?En Apocalipsis 2:4-5, el Se?or nos dice: Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de d?nde has ca?do, y arrepi?ntete, y haz las primeras obras? y el Salmo 55:22 nos recomienda: Echa sobre Jehov? tu carga, y ?l te sustentar?; No dejar? para siempre ca?do al justo.? Estos son textos que argumentan en favor de los justos (justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios). El creyente que ha nacido de nuevo ha sido justificado; cuando peca puede ser corregido como hijo, disciplinado para enderezamiento de sus pasos, por lo tanto no quedar? postrado. ?Pero el que no ha sido justificado, nunca ha sido hijo, pudo haber sido part?cipe de las delicias del Esp?ritu, como Sa?l y Balaam, pero su escasa ra?z no prosperar?, como la semilla que no cae en buena tierra. Ya sabemos que en la par?bola del sembrador el Padre es el labrador, el que prepara la buena tierra.

El conocimiento que los falsos maestros poseen de las Escrituras, no es suficiente para reparar su da?o. ?Un falso maestro es quien no ha nacido de nuevo, pero que se cree salvo. ?Piensa que el Se?or los rescat? para salvaci?n. No obstante, como no hay ra?z abundante en el terreno propicio, contin?a sin conciencia, sin admitir que es falso maestro o que realmente no ha sido convertido.? A pesar de que con sus bocas proclaman que han sido comprados por el Se?or, con sus actos y ense?anzas ponen de manifiesto que han sido preparados para eterna destrucci?n desde anta?o. ?Y como hablan mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucci?n, perecer?n en su propia perdici?n, pues ellos cre?an ser salvos pero negaban el se?or?o de Dios.? Precisamente, de lo que s? habla esta segunda carta de Pedro, es acerca de que los falsos maestros han nacido para presa y destrucci?n, y perecer?n en su propia perdici?n. ?Corrobora, una vez m?s, la predestinaci?n absoluta de Dios, incluso la de los vasos de ira preparados para el d?a de la ira.

C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:56
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