Viernes, 16 de abril de 2010

Uno de los tantos temas inquietantes para la teología cristiana lo constituye el tema de la depravación total de la humanidad. Adókimon es el término griego empleado en Romanos 1:28, cuando se habla de la humanidad que no tuvo en cuenta a Dios, la cual ha sido entregada a una mente reprobada. El significado de esa palabra es desaprobado,descalificado, que no resiste la prueba, proviene de un prefijo negativo a seguido del verbo dokimo, cuya forma denota estar aprobado,aceptadoAdókimos presupone no estar aprobado. Entonces, la humanidad entera está reprobada, descalificada, fracasada en cualquier intento por agradar a Dios. En otros términos, el hombre carece de méritos para estar ante la presencia de su Creador. 

El parámetro de medición de la depravación humana se hace en base a la santidad de Dios. Nadie podrá hacer méritos suficientes para la salvación a los ojos de Dios. La muerte espiritual es la pena por el pecado heredado. Por eso dice la carta a los Efesios,capítulo 2: Y él os dio vida a vosotros,cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

El pecado nos separa de la relación con Dios, pues cada uno ha recibido la carga desde Adán. No puede hablarse de personas con más o con menos capacidad para el pecado, pues la consecuencia es la misma: una ruptura espiritual que nos aleja de la presencia del Creador. No se podría decir que alguien necesita menos de Jesucristo que otro, por el hecho de que uno peca menos que el otro.

La proposición como remedio es la redención del hombre, sojuzgando así la naturaleza pecaminosa, sin que tengamos por obligación que servir al pecado pues los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos…y libertados del pecado vinisteis a ser siervos de la justicia…Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu (Gálatas 5:24; romanos6:18; 8).

En desprecio de este y de muchos otros textos que sostienen la incapacidad humana para estar en pie y luchar por su recuperación espiritual, algunas personas han luchado contra la doctrina de la depravación total. Quizás el primero en hacer huella histórica fue Pelagio. Este fue un monje británico que vivió alrededor del año 400 de nuestra era. Este teólogo predicador suponía que el hombre podía vivir una vida libre de pecado, ya que Dios había ordenado la santidad para la humanidad. De esta presunción falsa se deriva que el hombre haya sido creado en forma neutra: ni santo ni pecaminoso, con la voluntad y capacidad de escoger entre el pecar o el hacer bien. Pareciera que Jean JacquesRousseau, célebre escritor y filósofo francés del siglo XVIII- el siglo de las luces- se hubiese inspirado en Pelagio, pues sostuvo que el hombre nace bueno por naturaleza, es lasociedad quien lo corrompe.

Esta antibíblica idea pelagiana fue rechazada por la Iglesia del momento. Le tocó a Agustín el turno para perfeccionarse en la doctrina de la gracia soberana. Pero una reacción de la herejía naciente se hizo presente en un grupo denominado los semipelagianos, los cuales muy astutamente intentaban presentar un justo medio entre la gracia soberana y la libertad humana.  Según ellos el hombre coopera permitiendo que la gracia divina intervenga y sea eficaz para la salvación. La iglesia católica se adhiere a la doctrina del pecado de los semipelagianos.

Posteriormente, ya en el siglo XVI apareció un teólogo llamado Socino, cuyas enseñanzas niegan la predestinación de Dios y el pecado original, la incapacidad total humana y la sustitución penal que hiciera Cristo en la cruz. Sin embargo, con la aparición del Protestantismo en este siglo XVI, los reformadores redescubrieron de la Biblia misma la doctrina de la gracia. La Biblia había estado escondida por siglos,encadenada a ciertos púlpitos de importantes regiones, leída en Latín por los frailes que sabían leer, pero su interpretación era acrisolada por la iglesia de Roma. El texto que Lutero encontró cuando llegó a una iglesia en una visita oficial como Monje Agustino fue aquel de el justo por la fe vivirá, originario del profeta Habacuc, recogido por Pablo en la carta a los Romanos. Ese texto abrió las compuertas para que el gran reformador iniciara la comprensión de la gran estafa que representaba la venta de las Bulas Papales (el perdón otorgado por el Papa, que además era vendido).

Una vez desarrollada la Reforma, Roma fijó posición en el Concilio de Trento respecto a muchos aspectos teológicos contra la Reforma. Uno de los puntos precisos fue el de la soberanía de Dios, pues apoyaba abiertamente la tesis semipelagiana del libre albedrío humano. Llegando a otorgar maldiciones a quienes creyeran la doctrina de la Sola Gratia, inició rápida persecución a muchos niveles contra los reformadores. Habiéndose creado ya la Compañía de Jesús -el gobierno de los Jesuitas- estos señores introdujeron solapadamente a una figura clave de la tesis romanista dentro de la iglesia protestante. Esta persona se llamó Arminio. Su teología nos muestra que Adán fue creado en inocencia, y no en santidad; que se hereda la corrupción de Adán pero no la culpabilidad; que el hombre no es totalmente depravado; que la voluntad humana es una de las causas de la regeneración, pues coopera con la gracia.

Hubo un arzobispo de Canterbury, llamado Laud, cuyos escritos fueron examinados después de su muerte, entre lo cuales se encontró una carta endosada con la propia mano del prelado, que es reveladora del origen nefasto del teólogo ´protestante´ holandés llamado Arminio.  En esa carta se puede leer lo siguiente: “Marzo, 1628. Una carta de un Jesuita,enviada al Rector de Bruselas, sobre el subsiguiente Parlamento…Padre Rector,no permitáis que la humedad del asombro capture su alma ardiente y celosa, deteniendo el llamado no esperado y vaporoso de un Parlamento. Ahora tenemos muchas cintas en nuestro lazo. Hemos plantado esa droga soberana del Arminianismo, la cual esperamos purgue a los Protestantes de sus herejías; y floreció y lleva fruto a su debido tiempo. Para la mejor prevención de los Puritanos, los Arminianos ya han cerrado con llave los oídos del Duque (de Buckingham); y tenemos aquellos de nuestra propia religión, que se encuentran continuamente en la cámara del Duque, para ver quién entra y quién sale: no podemos ser demasiado prudentes y cuidadosos en este respecto. Estoy, en este momento, transportado por el gozo, de ver cómo felizmente todos los instrumentos y medios, tanto grandes como menores, cooperan para nuestros propósitos. Pero, para regresar a nuestro punto principal – nuestro fundamento es el Arminianismo. Los Arminianos y losplanificadores, como aparece en las premisas, producen mutaciones los unos enlos otros. Esto secundamos y hacemos cumplir por argumentos probables.” (Cf.Escritos Ocultos de la Oscuridad, p. 89-90. Citado por Augustus Toplady-1740-1778).

Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo… Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.  Por cuanto los designios dela carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios (Romanos 7:18;8:5-8). También otros textos apoyan la tesis de la depravación total, como el que dice el alma que pecare, esa morirá;en pecado he sido formado, y en pecado me concibió mi madre; por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Se podría seguir colocando textos similares, pero eso llenaría muchas páginas, por lo que mejor es referirse a la Biblia entera, pues en ella se habla de este tema en abundancia. Sin embargo, citaré este otro, que si fuere el único sería más que suficiente: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12). De esta forma la muerte reinó desde Adán y por su transgresión murieron los muchos. La consecuencia inevitable es que la condenación pasó a todos los hombres. Estamos en presencia de un sistema representativo en el cual Adán es el embajador o representante de toda la raza humana.

La Biblia señala que Cristo nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados…cuando  estábamos conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Efesios 2:1-3). De esta forma entendemos que Adán cayó lo suficiente para no poderse levantar, que el castigo anunciado se cumple a cabalidad: el día que de él comiereis (del árbol prohibido) ciertamente moriréis.La muerte anunciada se ha cumplido plenamente, no fue una muerte física inmediata,sino posterior, pero la muerte espiritual sí fue de inmediato, por lo que Adán no fue capaz de transmitir vida espiritual. Su cuerpo fue capaz de seguir procreando, como lo hacemos sus herederos,pero su espíritu murió ese mismo día en el Edén al caer en la trampa de la serpiente antigua: Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal (Génesis 3). Un muerto no puede cooperar en la aceptación de la gracia, pues la gracia misma es la que da vida. Os es necesario nacer de nuevo, le dijo Cristo a Nicodemo. Luego le explicó que ese nacimiento no era por voluntad humana, de carne o de sangre, sino por voluntad de Dios. Continuó diciéndole que así como el viento, de donde quiere sopla, y no sabemos hacia dónde se dirige, así es todo aquel nacido del Espíritu. Con estas enseñanzas de Jesús queda nuevamente explicado el carácter mortal del pecado, el carácter providencial de la gracia, y el carácter soberano de Dios, pues de donde quiere y como quiere produce el nuevo nacimiento. Que no lo hace en todos los mortales es una realidad, pues muchos son los que perecen en la oscura eternidad. Judás mismo fue uno de ellos; muchos son los llamados y pocos los escogidos. Ancho es el camino que lleva a la perdición, espaciosa su puerta, y multitudes por ella entran. Al contrario, quiso Jesús salvar a la manada pequeña, por los cuales rogó antes de su muerte (Juan 17), no quiso rogar por el mundo, sino por su manada. No sólo por los conocidos de ese entonces, sino por las ovejas que habrían de creer por la palabra de ellos.

De esta forma, una vez más, no hay justo medio entre la gracia soberana y el supuesto libre albedrío humano. El veneno del Arminianismo ha sido bien sembrado, está dando su fruto: multitudes de cabras y cizaña por doquier, frutos malos, personas que dicen amar a Dios pero no lo hacen conforme a ciencia. Muchos son los que hierran, y aunque se alegue que están equivocados, solamente están sinceramente equivocados. Sinceramente envenenados, sinceramente muertos. Cristo dijo: las ovejas oyen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.

El molinismo (por el teólogo español católico Luis Molina,siglo XVI y XVII) es el intento de Roma para enfrentar la tesis de Tomás de Aquino sobre la soberanía absoluta de Dios. Al mismo tiempo sirvió para defender al papado de la influencia del calvinismo naciente. Supuestamente Molina tuvo una idea original, pero realmente no era nada novedosa, pues ya había sido anunciada por Pelagio y por los semipelagianos en el naciente cristianismo hereje.  Este teólogo español habló de ciencia media o media scientia, con lo cual se proponía que Dios es siempre libre de hacer lo que Él quiera, y con su conocimiento de las relaciones de causa y efecto,quiso mantener un área de conocimiento medio provisto para el hombre, en la cual se le garantiza que puede hacer lo que quiera, escoger lo que quiera, sin la necesidad de que haya habido predeterminación de ningún tipo.  Pero para llegar a deducir esta tesis, Molina llegó a afirmar que Dios no conoce lo contingente porque lo haya previsto o pre-ordenado,sino que lo conoce por su omnisciencia. En otras palabras, niega o limita la soberanía absoluta de Dios. De esta forma él mismo se atrapa, pues ¿cómo podría explicar el cumplimiento exacto de sus profecías, si lo contingente no le estuviera sujeto, sino que Él lo va conociendo por su omnisciencia? ¿Cómo quedaría el hecho de que Dios escogiera a Jacob antes de que hiciera bien o mal, esto es, sin sus contingencias? Y lo mismo vale para Esaú. De igual forma, el acto y los actos de la muerte de Cristo en la cruz fueron predichos por Dios, pero si no pudo programar esas contingencias, de nuevo ¿cómo se cumplieron de forma tan precisa en tiempo, lugar y modo? ¿Acaso fue la crucifixión absoluta voluntad humana que el Padre previó por su Omnisciencia desde los siglos y se aventuró a profetizar, como un psíquico que dice ver cosas para el futuro? De ser esto cierto, entonces la crucifixión misma fue un acto soberanamente humano, diseñado por los humanos, pero aprovechado por Dios para beneficio nuestro. Esos absurdos argumentativos se deducen de este simple argumento molinista, que no sólo son obscuros sino alejados de cualquier patrón bíblico.

Concluimos que Adán cayó mucho más allá de sucapacidad de arrepentimiento por iniciativa propia.  Aquí aparecen los caminos que se bifurcan, por un lado el de Roma, con Arminio como punta de lanza en una proposición de una tesis que no le era suya, sino de Molina, pero que tampoco le era originaria, pues le pertenecía a Pelagio y a los semipelagianos, que por tantos dueños podemos señalar como un camino corporativo.  Por el otro, la tesis de la Reforma, que no es más que el descubrimiento de la palabra bíblica, secuestrada durante muchos siglos por la Iglesia Católica de Roma.  En el primer camino encontramos la tesis de que Dios detuvo la caída de Adán para que no perdiera su capacidad de generar fe y arrepentimiento. En el segundo camino está la tesis bíblica que expone que el hombre cayó hasta su propia muerte espiritual. Adán quiso independizarse del gobierno de Dios, por eso no hizo caso al mandato divino. Asimismo, Lucifer quiso independizarse del gobierno del Creador y en la aspiración de su independencia se llevó consigo a una tercera parte de los ángeles del cielo, que no fueron preservados por la gracia divina, ni elegidos para permanecer eternamente ante su presencia, sino que fueron creados bajo condición de obediencia que no pudieron mantener. La gran diferencia acá es e lgrupo de humanos caídos en y desde Adán. De esta humanidad quiso Dios en su misericordia acordar gracia salvadora para sus elegidos.  Sin embargo, de los ángeles caídos, así como de su príncipe, no quiso Dios manifestar misericordia alguna y no les generó gracia para arrepentimiento y fe en Jesucristo. Por el contrario, Lucifer conoce a Jesucristo, ha hablado con Él, y solamente quiso destruirlo. En su rebeldía por excelencia le propuso a cambio de los reinos delmundo que le adorara, que le reconociera como a Dios.

El querer independizarse de Dios e igualarse a Él fueron los dos grandes errores de Lucifer.  El querer independizarse de su Creador ha sido el gran error del hombre, seguido de la adoración a ese otro dios fabricado en paralelo al Dios de la Biblia. Por eso se nos advierte tanto a guardarnos de los ídolos. El Cristo de los Arminianos es un Cristo diferente al que enseña la Biblia. El llamado sigue siendo el mismo: No tendrás dioses ajenos delante de mí. El que adora a un ídolo sirve y sacrifica a un demonio, y allí cumple el propósito de Satanás de querer ser adorado como se adora a Dios. Si el dios de Arminio es distinto del Dios de la Biblia, quienes le sirven sacrifican a un ídolo, a un demonio, que no es nada pero que representa el cumplimiento de la voluntad satánica: rebelión e independencia del gobierno del Dios de la Biblia. Y eso no es más que otra prueba de la depravación total.


César Paredes



 


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 15:18
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