Mi?rcoles, 03 de febrero de 2010

En el Nuevo Testamento de la Biblia aparece unas seis veces el vocablo compuesto pro-orizo, el cual puede ser interpretado como destinar desde antes.  En Hechos 4 se viene hablando de los que se reunieron contra Jesús, y en los versos 27 y 28 se lee: Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera; en el verso 28 se escribe el término griego proorizo enunciando una actividad negativa, una determinación para el mal (el sacrificio de Jesucristo por parte de los que le torturaron). ¿Habrá acontecido algún mal en la ciudad el cual Jehová no haya hecho? -Amós 3:6. Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo -Proverbios 16).

En Romanos 8:29 se lee: porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, (proorizo) esta vez indicando una actividad positiva (la elección para salvación).

 En Lucas 22:22 Jesucristo dice de sí mismo que A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado;  y en este último vocablo el griego muestra el verbo orizo (bajo la significación de determinar).  Y en Efesios 1: 4-5 leemos: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado (proorizo) para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

En 1 Corintios 2:7 Pablo expone acerca de la sabiduría que le ha sido dada, una sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó (proorizo) antes de los siglos para nuestra gloria.

Si nos refiriéramos a los vocablos elección, elegir, elegidos, encontraríamos una cantidad muy alta de aparición tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En Deuteronomio 7:6-8 leemos: Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

En 2 Tesalonicenses  2:13 leemos: Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Y en 2 Timoteo 1:8-10 encontramos lo siguiente:  Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. Y Pablo continúa diciendo en la carta a Timoteo que todo lo soporta por amor a los escogidos. En otros términos, la predestinación o la elección hace referencia exclusiva a la voluntad de Dios ejerciendo su derecho eterno e inmutable con respecto al destino de sus criaturas.  Si los cristianos encuentran difícil esta tesis porque no se compagina con su criterio de libertad (o libre albedrío) eso no niega la realidad causada en la actividad divina de la predestinación.  El que me moleste un día una lluvia que considere inoportuna no implica que la lluvia deja de caer por mi causa.  Asimismo, ¿quién entendió la mente del Señor, o quién fue su consejero? ¿Por qué pues inculpa, ya que quién puede resistir a su voluntad?  Esas preguntas podemos hacerlas una y otra vez, y es mucho más sano proponerlas que negar la realidad de la predestinación en todos los terrenos de nuestra vida.  Conocer a Dios es también comprender que tiene control absoluto sobre todas nuestras circunstancias, sobre todo lo bueno o todo lo malo que nos pase.  El ha pre-ordenado todo cuanto acontece en el universo entero. Aun Satanás no escapa a su voluntad, lo cual no niega que debamos orar a Dios en nuestra lucha contra el maligno. Una cosa sí es cierta, mientras más conozcamos a Dios más cuenta nos damos del control que tiene en cada detalle de nuestra existencia. Por ejemplo, Él dice que aún nuestros cabellos están todos contados, que aún no está nuestra palabra en la boca y Él ya la sabeQue nuestros pensamientos y nuestros suspiros no le son ocultos. Que tendrá cuidado de sus hijos hasta del más mínimo detalle: lo que vestiremos, lo que comeremos, etc. El afán y la ansiedad se desvanecen cuando entramos en la comunión con el Padre.

No hicimos nada para nacer biológicamente de nuestros padres. Todo fue un acto de terceros en nuestra concepción, en nuestra alimentación desde la placenta; el acto mismo del parto fue inducido por unos músculos ajenos a los nuestros y nuestro primer llanto se produjo como producto de una serie de estímulos respuestas de condicionantes internos y externos de nuestro cuerpo, pero nunca bajo un estado de conciencia en tanto recién nacidos. Asimismo, el nuevo nacimiento del que hablara Jesús se produce dentro del plano de la metáfora del nacimiento biológico.  La misma concepción de nuestro embrión obedece a un factor externo a nuestra vida espiritual muerta en delitos y pecados; la formación y madurez para el nacimiento obedece a terceros, nunca al feto mismo, así como el parto en cuestión. De manera que ese símil propuesto por Jesús a Nicodemo, válido para toda la raza de hermanos en Cristo, es obra absoluta del Padre, del Hijo y del Espíritu.  No tenemos ni arte ni parte en ese asunto, a no ser como objetos y sujetos pasivos.  Una vez que se nos ha dado vida entonces nuestro entorno espiritual nos exige echar a andar, caminar, entender, crecer.  En este crecimiento vamos conociendo la soberanía absoluta del Creador, su potestad sublime e irreprochable con la cual hace, pre-ordena, acomoda todas las cosas, aun en sus mínimos detalles, aunque nos parezca que somos nosotros los que actuamos. ¿Libertad?  ¿Para qué la necesito? Si esta esclavitud en Cristo me permite disfrutar, gozar, reír, experimentar, conocer, estudiar, trabajar, cantar, divertirme, y muchas cosas más, sin que tenga que estar preocupado por el concepto de libertad que se me ofrece en cualquier doctrina humanista. Sabido es que aún ese concepto de libertad humanista no es más que otra de las variables que Dios ha querido manejar desde los siglos.  Lo decían los griegos antiguos y Pablo lo recogió en la Biblia: En Él vivimos, nos movemos y somos.  La verdad, que es Cristo, me hace verdaderamente libre. Esa es otra paradoja de Dios, al ser su esclavo (pues hemos sido comprados con sangre) soy verdaderamente libre, por cuanto conozco la verdad.

De manera que en la Biblia está muy bien tipificado que la decisión anticipada del destino de las personas como individuos (y como pueblos) es llamada pre-ordenación y corresponde a una actividad exclusiva de Dios.

No habían hecho ni bien ni mal para que el propósito por el que llama prevaleciese, y no por las obras. Dios no vio que Jacob iba a hacer alguna obra buena y por eso lo escogió, ni que como Esaú iba a hacer malas obras Dios lo rechazó o lo odió. No, se nos dice por el contrario que ambos eran de la misma masa, ambos fueron malos, Jacob fue una persona pecaminosa pero fue objeto del amor de Dios, por lo cual pudo aspirar a la primogenitura.  No fue su deseo de aspirar a la primogenitura lo que Dios vio como motivación para escogerlo, sino que lo escogió mucho antes de que hiciera bien o mal. Ese hecho de que fuese antes de hacer bien o mal implica que el propósito por el que llama es el que prevalece. Eso es un misterio, pertenece al secreto de Dios, solamente se nos dice que fue por el puro afecto de su voluntad, de manera que fue porque así lo quiso-y no de otra manera. Esa es su soberanía absoluta sobre la cual no da cuentas Dios pues no tiene ante quien rendir cuenta de sus actos.  Es por eso que Jesucristo le dice a un grupo numeroso de discípulos que ellos no pueden ir a Él si el Padre no los trajere, lo cual les molesta sobremanera pues también militaban en el cuento del libre albedrío (¿Y mi libertad para decidir? -lo cual no es más que una manera de decir ¿quién eres tú para que decidas por mí? En ese sentido son parecidos al Faraón que le dijo a Moisés ¿Y quién es Jehová para que os deje ir?  Sólo un acto de soberbia permite reaccionar como aquellos discípulos que al instante exclamaron diciendo: dura es esta palabra, ¿quién la puede oír? Esa pregunta no la hicieron entre ellos solamente, sino que quisieron extenderla bajo la cláusula de ¿quién la puede oír?  En otros términos, si ellos no podían oír ni entender la palabra de Jesús sobre la predestinación y soberanía de Dios, entonces más nadie podría oírla, implícito en la pregunta misma de ¿quién la puede oír?  Si nosotros no podemos oírla, entonces más nadie puede oírla. Semejantes argumentos se siguen esgrimiendo todavía pasados 2000 años de historia).

En cuanto a si la cantidad de los elegidos supera o no a la de los réprobos ha sido asunto de discusión, por aquello de que Dios lleva siempre la preeminencia en todo. Algunos sostienen que son más los redimidos que los reprobados, en virtud de lo dicho; sin embargo, los argumentos probatorios de ese presupuesto son débiles o no existen del todo. En cambio Jesucristo mismo dijo: Porque muchos son llamados, y pocos escogidos (Mateo 22:14).  El argumento de la preeminencia tiene sin cuidado a Dios, quien es preeminente en todo cuanto quiere, aun en la condenación de los reprobados.

No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar (Juan 13:18). Este texto muestra que la decisión anticipada de Dios del destino de cada persona ha de ser identificada como predestinación, concepto que proviene desde antes de la creación del mundo.  Asimismo hay otros escritos dentro de la Biblia que señalan la misma isotopía temática respecto a la disposición de todas las cosas desde los siglos de los siglos.  Veamos estos:  Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo (Apocalipsis 13)   La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será (Apocalipsis).  Pese a esta realidad se ha de entender que el Dios que predestinó el fin predestinó también los medios, por lo cual dice que el que quiera venga, y tome del agua de la vida gratuitamente.  Dice igualmente que Dios amó de tal manera al mundo, que ha dado a su Hijo Jesucristo, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. ¿Cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fuesen enviados? El mecanismo de la conversión es el mismo siempre, el del nuevo nacimiento, y este se produce por la vía de la exposición de la palabra, bajo el llamado de arrepentíos y creed en el evangelio.  Esa realidad metodológica no es eliminada, simplemente garantizada por la realidad de la existencia de innumerables elegidos para salvación que no conocemos todavía.

El salmista dijo:   Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia. ¿Acaso Génesis 1 no muestra el acto soberano de Dios en la creación, sin consultar a nadie, mucho menos con el hombre, criatura que estaba creando?  Ese es quizás el mayor acto soberano en la historia de la humanidad, el hombre que todavía no existía y ni siquiera existía en la arcilla misma, pero las manos del Creador lo modelaron y produjeron su aparición. ¿Adónde ha de quedar el reclamo humano respecto a ese momento inicial de nuestra historia? Esa misma figura la usa Pablo en el libro de Romanos diciéndonos que somos todos hechos de la misma masa, y que Dios es el Alfarero que hace unos vasos para honra y otros para deshonra. 

La doctrina cristiana de la predestinación es distinta del fatalismo, ya que las Escrituras afirman la responsabilidad humana junto con la soberanía divina:  a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole (Hechos 2:23)  y Filipenses 2: 12-13 dice:  Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que produce en vosotros así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Jesucristo fue entregado por el Padre para su ejecución y sacrificio, y cada detalle de su dolor y aflicción fue planificado al mínimo, no obstante que cada ejecutor de su maltrato lo hizo sin sentirse compelido por una fuerza externa a su parecer.  Todos actuaron de sí mismos, con saña, con crueldad, en el disfrute de hacer lo que consideraban era necesario hacer. El mismo Judas lo entregó por unas piezas de plata que luego arrojó como estaba también previsto.  Finalmente se suicidó, pero no pudo clamar por el perdón, como también se dijo de él.  ¿Quién puede acusar a Dios? ¿Acaso no hace cada quien lo que su corazón le incita hacer?  Por otro lado, nosotros nos ocupamos en nuestra salvación con temor y temblor, sabiendo que Dios produce en nosotros el querer como el hacer.  Es el Padre que lleva de la mano al hijo para cruzar la calle, no le suelta, pero el niño es quien camina al atravesar la avenida. No hay contradicción en ello, simplemente soberanía absoluta y ausencia de fatalismo.  Todos actuamos de acuerdo al dictado de nuestra naturaleza, y la naturaleza de los hijos de Dios, siendo la misma que la del mundo, tiene un componente diferente de aquellos en cuanto se operó el nuevo nacimiento, pues el Espíritu de Dios ha sido injertado, incluido en nuestros corazones. Esa es nuestra gran diferencia, y el origen de nuestra gran lucha dentro de nosotros mismos.  Con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado, dice Pablo.

Proorizo es el gran verbo mostrado en el Nuevo Testamento, junto con los términos Elegir, elección, elegidos, que viajan desde el Génesis hasta el Apocalipsis, enseñándonos y garantizándonos que el plan de Dios eterno e inmutable, que no necesita revisión ni reparación, por cuanto Él es perfecto, se cumple en todos sus compromisos, sin que sea expuesto al azar o a la casualidad, pues aun eso que llamamos suerte es de Jehová su decisión. Esa predeterminación divina me dicta un sentido de seguridad en cuanto a mi presente y a mi futuro; asimismo cuando veo mi pasado colmado de aciertos y errores entiendo que todo ha sido el camino trazado desde los siglos bajo el propósito de ser presentado como un vaso de honra modelado por las manos del Alfarero.  Proorizo es un verbo griego que para los que odian la soberanía de Dios y reclaman la libertad de elegir pudiera muy bien ser modificado.  Sin embargo, la palabra escrita permanece.

César Paredes
destino.blogcindario.com

 


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:33
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