Domingo, 24 de enero de 2010

            Para entender mejor la magnificencia del Dios de la Biblia es conveniente mirar en ella que los escritores sagrados sólo pudieron contemplar al Dios soberano, nunca imaginaron ni supusieron a una divinidad débil y enfermiza. Uno de los tantos ídolos del mundo contemporáneo es el dios humanizado que bien pudiéramos denominar el dios mendigo. Pero este diosdebilitado, complaciente, que le ruega al hombre por su salvación, sirve como el antimodelo del Dios presentado en las Escrituras bajo muchos nombres, enespecial el de Jehová, el que hace todo posible.

            Los profetas estuvieron en contacto con el Dios Creador, ese que fue capaz de hacer el mundo con el solo mandato de su boca, que dijo:  Yo soy Jehová Dios de toda carne, ¿habrá algo difícil para mí? (Jeremías 32:27). El contacto con un Padre Todopoderoso permitía un trabajo profético sin dudas, sin vacilaciones, pues sabían que ese Dios no era su invento ni la creación de un pueblo específico, mucho menos el producto de algún proceso cultural.  El Dios a quien servían era aquel de quien podían decir Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y Tú vivificas todas estas cosas y los ejércitos de los cielos te adoran(Nehemías 9).  El salmista pudo decir sin equívoco El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones...Cuan innumerables son tus obras, oh Jehová, hiciste todas ellas con sabiduría, la tierra está llena de tus beneficios (Salmo 33:11; 104:24).

            Aún eso que se llama suerte es decisión del mismo Dios, pues Él conoce y forma todas las variables para que todas las cosas se concierten en el objeto del azar (Proverbios 16:33).  Jehová es quien ha dicho: Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé y lo haré venir; lo he pensado y también lo haré  (Isaías 46:9-11).   Este Dios no es nada parecido al dios mendigo presentado en los púlpitos por los nuevos predicadores que intentan persuadir a su auditorio para ganar adherencias.  No, el Dios de la Biblia es quien hace permanecer su consejo, el que hace como quiere.  Es un Dios soberano que no necesita del hombre, creación suya, sino que llama a cada uno de acuerdo a sus planes eternos.  Siendo perfecto no necesita modificar sus estrategias ni método, mucho menos su perspectiva o su planificación.  Siendo perfecto es inmutable y nadie puede cambiar su parecer, sino que al contrario muda los tiempos y las estaciones,hace los cambios en las naciones, pues de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos (Romanos 11:36). 

            Su soberanía no tiene límites, de lo contrario no sería soberano. Ello implica que ha revelado su palabra a través de la historia humana,su creación, anunciándonos la buena nueva de la salvación.  Pero ese anuncio se ha mostrado a la humanidad como un regalo absoluto de su parte, para un pueblo que Él ha elegido.  Por eso se dice que aún en el terreno de la salvación humana también sigue siendo soberano:  En él asimismo tuvimos herencia (suerte), habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad(Efesios 1:11).  Respecto a los días del hombre en la tierra cada uno los tiene contados, ...determinados, y el número de sus meses está cerca de Tí; le pusiste límites, de los cuales no pasará (Job 14).  De manera que no vale la pena afanarse por añadir un día más a la existencia en este planeta, pues aún nuestro tiempo está contado y predeterminado.  La predeterminación de las actividades humanas también parece ser objeto de susoberanía: Mi embrión vieron tus ojos, yen tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas,sin faltar una de ellas (Salmo 139:16). Y se agrega que Dios hace según suvoluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga ¿qué haces? 

            Respecto a la elección que Dios realiza para los que disfrutarán la vida eterna con Él también la Biblia tiene mucho que decir;Cristo orando poco antes de su muerte expresa ante el Padre lo siguiente: He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste, tuyos eran y me los diste y han guardado tu palabra(Juan 17).  El Reino de los cielos ha sido preparado para los elegidos desde antes de la fundación del mundo y van creyendo los ordenados para vida eterna (Mateo 25:34; Hechos 13:48).  De los elegidos del Padre se dice que son vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, escogidos en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él,escogidos desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, que hemos sido llamados no conforme a nuestras obras sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes del tiempo de los siglos (Romanos9:23; Efesios 1:4; 2 Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 1).

            Dios determinó no solamente la salvación de sus elegidos sino las actividades de aquellos que crucificaron a Jesús, para hacer cuanto su mano y su consejo habían antes determinado que sucediera...por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios (Hechos 4:27; 2:23).  Aun los desobedientes tropiezan en la palabra, a lo cual fueron también destinados (1Pedro 2:8; Judas 4). Mas los elegidos lo son para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo(1Pedro 1). De esta forma unos son elegidos para desobedecer y otros lo son para obedecer , lo cual ocurre porque su plan implica que Él llama de acuerdo al propósito de la elección, no por las obras, sino por el que llama. A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí (Romanos9).  No elige porque obedezcamos sino para que obedezcamos.  El destino de los insensatos es duro, pues Jehová aborrece a todos los que hacen iniquidad...al malo y al que ama la violencia su alma los aborrece (Salmo 5:5; Salmo 11).  Para que no quede duda la Biblia es explícita y enfática al recordarnos por palabras de Jesucristo mismo el énfasis puesto en la elección o predestinación. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar (Mateo 11:27).  Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo,sino por los que me diste; tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos (Juan 17: 9-10).  En consecuencia, un Dios soberano anuncia que su palabra no volverá a Él vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié(Isaías 55:11).  De allí que  Todo lo que elPadre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él,tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan6:37-40).

            Cristo da vida eterna a todos losque el Padre le da, y ellos han de nacer de nuevo para ver el reino de Dios;pero este nuevo nacimiento no es de voluntad humana sino de Dios.  El Espíritu da vida y como el viento de donde quiere sopla, pero nadie puede ir a Jesucristo si el Padre no le llevare (Juan 6;44). De manera que somos salvos por gracia dándosenos vida cuando estábamos muertos en delitos y pecados (Efesios 2).  Se nos dirá que por fe somos salvos, lo cual es cierto, pero Jesús es el autor y consumador de la fe(Hebreos 12).  Jesús no vino a buscar al mundo completo sino solamente vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10),algo muy específico, algo que se supone le pertenecía desde antes pero que había sido sumergido en el pecado y en la vanidad del mundo. De ese pueblo específico Él dice que es el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas(Juan 10:14-15).  Obsérvese que Jesús compara a su pueblo con las ovejas y al resto del mundo con los cabritos (Mateo25:33), pero pone su vida solamente por sus ovejas.

            Ahora bien, no hay nada que temer, pues si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados seremos salvos por su vida(Romanos 5:10).  Así de sencillo, todo es voluntad suya, demanera que a los que antes conoció(en el sentido de tener comunión con) también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.  Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos glorificó. ¿Qué pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará alos escogidos de Dios? (recordemos que Satanás es el acusador) Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará?Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación o angustia, o persecución o hambre, o desnudez o peligro o espada? ...Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:29-39).

            Resumiendo podemos agregar que si hemos sido elegidos para obedecer, si hemos sido renacidos para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, si somos guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero (1Pedro 1), no tenemos nada que temer. Dios es el que hace morir y vivir, el que hiere y el que sana, y no hay quien pueda librar de su mano (Deuteronomio 32:39).  La Biblia continúa anunciando la soberanía deDios, al recordarnos a través de los profetas que Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir.Jehová empobrece, y él enriquece; abate y enaltece. El levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él afirmó sobre ellas el mundo (1 Samuel 2:6.8).

            Por su parte Isaías también escribe:  Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto (Isaías 45:5-7).  Con semejante Dios a nuestro favor, podemos preguntarnos con Isaías, ¿quiénes somos nosotros para tener miedo del hombre?Obsérvese que la pregunta hecha por el profeta no es ¿quién es el hombre para que tengamos miedo de él?, sino ¿quiénes somos nosotros...?  Esto da a entender según el contexto que nosotros no tenemos derecho a tener miedo del hombre por cuanto no nos pertenecemos a nosotros mismos, y por cuanto todo lo que acontece en nuestro derredor es absoluta voluntad del soberano Dios. Nuestra pregunta ha de ser cambiada por ¿qué me está diciendo Dios en esta circunstancia de vida?

            Definitivamente la visión bíblica de la soberanía de Dios es para tranquilidad de su pueblo. Mucha paz hay para los que aman tu ley.

 

César Paredes
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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:48
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