S?bado, 13 de junio de 2009

En el plano absoluto en que suele verse a la soberan?a de Dios se hace necesario valorar hasta que punto y medida Dios es soberano. Parecer?a una contradicci?n de t?rminos eso de hablar de un Dios soberano hasta cierta medida.? El concepto absoluto de soberan?a implica el ejercicio del control total, dominio eficaz y eficiente para cada circunstancia en las que se le ocurra a Dios actuar de acuerdo a su voluntad.

Por causa de esta apreciaci?n te?rica resulta prudente que valoremos nuestra percepci?n de la trascendencia de la soberan?a de Dios. Desde nuestra perspectiva humana, estrecha y limitada, en tanto que criaturas que intentamos describir el poder de Dios, se asoman dos conceptos que ayudan a resolver ling??sticamente el problema cognoscitivo sobre la soberan?a de Dios.

Hablamos de necesidad y contingencia.? Desde una perspectiva divina la necesidad es absoluta, pero desde nuestros par?metros solemos valorar m?s a la contingencia. En el entendido filos?fico de que lo necesario es aquello que inevitablemente tiene que acontecer, lo contingente es visto como aquello que puede o no puede suceder, algo no esencialmente necesario. Por ejemplo, para que hablemos de especie humana es menester que exista mente, inteligencia, lenguaje.? Ser?a contingente el que se tenga ojos verdes, negros, o tal vez bigotes o pelo largo.? Visto as?, tenemos la ilusi?n de elegir en una multiplicidad de maneras, como si tuvi?semos una libertad suprema.?

Dijimos que para Dios todo era necesario.? En ese sentido los detalles importan, nombres y apellidos, tiempo y ocasi?n de los actos en el Cosmos y por ende en la tierra.? Son caminos insondables, pero la Biblia es abundante en ejemplos de detalles.? A?n los cabellos de nuestra cabeza est?n todos contados, aunque nos preocupamos cuando se caen.? La muerte del Hijo de Dios obedeci? a una detallada planificaci?n desde los siglos y a cada detalle profetizado se le dio cabal cumplimiento.? Incluso Judas fue escogido para la traici?n, para que la Escritura se cumpliese.?

A Jacob am? y a Esa? aborrec?, aun antes de que naciesen o hiciesen bien o mal (que no se refiere el texto a dos naciones, sino a individuos, pues Pablo era jud?o y se lamentaba por sus familiares que tambi?n eran jud?os, de manera que no estaba preocupado porque sus familiares no perteneciesen a esa naci?n).? ?Oh profundidad de las riquezas y de la sabidur?a de Dios! Desde nuestra visi?n de criaturas limitadas creemos en lo contingente, en la libertad de elegir.? No obstante esa libertad, lo que elegimos ha sido ordenado que sea lo que elijamos.

Judas nunca se quej? de su maldad, nunca plante? la queja de que ?l hab?a sido escogido para el mal, simplemente dio rienda suelta a su naturaleza y actu? en consecuencia.? El hombre ca?do, abandonado en su naturaleza, contin?a errando ?pecar es errar el blanco- y divagando en el mundo -su patria- de un sitio a otro.? Su angustia se centra en c?mo alcanzar las metas de su residencia y morada.? Jam?s se plantea c?mo agradar al verdadero Dios. El cerdo lavado siempre tender? a revolcarse en el fango porque le es natural.? En cambio, los que hemos sido alcanzados por la gracia soberana de Dios militamos en una suerte de estatus dividido; seguimos con la naturaleza humana, pero con el anexo de la naturaleza del Esp?ritu Santo.? Esa dualidad genera una lucha cruenta en nuestro ser,? que cumple su prop?sito en modelarnos conforme a la imagen de Cristo.

Los procesos de cada uno de nosotros suelen ser parecidos pero distinguibles, lo cual quiere decir que son procesos diferentes.? A alguno le toc? un estadio m?s corro?do o de mayor resistencia al nuevo estatus al que hemos sido llamados, pero aun con el mismo Esp?ritu la lucha pudiera ser mayor cuanto mayor sea la resistencia.? A otros les toca una transici?n m?s suave al nuevo estatus, por cuanto han militado m?s en un ambiente de bondad gen?rica.? Sin embargo, el mundo es el mismo y cuando agobia lo hace sin miramientos ni distingos.?

En todas sus variaciones nuestra lucha se da contra principados, huestes del aire, potestades que moran en las regiones celestes.? Siempre hemos de volver a la c?mara secreta para entender que esa lucha no es contra carne o sangre, contra personas en particular. ?Aunque pareciese ser una lucha contra personas en particular, es en definitiva contra el esp?ritu de esas personas y las huestes a quienes sirven.

Necesidad y contingencia suelen ser relativos.? Es relativo para nosotros, una manera de entender la soberan?a absoluta de Dios.? Aun al malo ha hecho Dios para el d?a malo.? Pero ?qui?n le inculpa? ?Podremos nosotros juzgarle? Cada quien reaccionar? a esta inconmensurable realidad teol?gica de acuerdo a su naturaleza. Los que hemos recibido el esp?ritu de adopci?n clamamos: as? Padre, porque as? agrad?.?

Aun lo que solemos ver como azaroso o contingente ha sido programado en una cadena de eventos que han de acontecer y en los que a veces somos actores. Un d?a una vaca golpe? una l?mpara en un establo de Chicago, que gener? el voraz incendio en gran parte esa ciudad. ?Contingencia, o plan?? ?Habr? alg?n mal en la ciudad, el cual Jehov? no haya hecho? (Am?s 3 verso 6).? Un viejo poema popular dice as?:

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Por culpa de un clavo se pierde la herradura,

Por culpa de la herradura se pierde el caballo, ???????

Por culpa del caballo se pierde el jinete,

Por culpa del jinete se pierde el mensaje,

Por culpa del mensaje se pierde la batalla,

Por culpa de la batalla se pierde la guerra.?

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Si Dios pone y quita reyes, entonces tambi?n crea y facilita las circunstancias para que esas personas lleguen a ser reyes. De lo contrario sus profec?as podr?an correr el riesgo de no cumplirse y ?l tendr?a que estar reescribiendo la Biblia a cada instante, pues la voluntad de sus criaturas lo superar?a. Pero en el Dios soberano no cabe la contingencia, ya que el m?s m?nimo detalle est? planificado para que acontezca, as? como est? prevista la ca?da de un p?jaro al volar. Sin embargo, no nos sentimos robots ni seres aburridos en nuestro diario vivir cargado de sorpresas. Simplemente disfrutamos de lo que se ha planificado para nosotros. ?Qui?n entendi? la mente del Se?or, o qui?n fue su consejero?

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C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 15:01
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Publicado por arielv2
Jueves, 23 de julio de 2009 | 17:12
Es una buen analisis amigo.

Saludos y Dios te bendiga