Jueves, 06 de noviembre de 2008

En el S. V a.C., Platón al escribir La República, uno de sus tantos Diálogos, estructuró un mito que se ha denominado la caverna, en el cual podía representarse la humanidad en sus distintos niveles socio-filosóficos. Se muestra al ser humano hecho prisionero, con cadenas sujetas al cuello para que no escapase. El escenario se sitúa dentro de una gruta cavernosa, donde se encuentran los humanos, detrás de los cuales se levanta un muro junto con un pasillo y una hoguera a la distancia.  También se representa la puerta de entrada a la gruta, que en sentido inverso es la misma que da hacia la naturaleza. Por ese pasillo caminan otros hombres cuyas figuras son proyectadas como sombras  por el fuego de la hoguera, de tal forma que los prisioneros las pueden ver.

Platón intenta categorizar la existencia de dos mundos, uno sensible percibido a través de los sentidos, el otro racional, percibido a través de la razón.  Las sombras de los hombres y de las cosas que se proyectan dan cuenta del mundo aparente (el mundo de los sentidos), pero que suponemos como el mundo real. El otro mundo es el de la naturaleza, representado por el mundo de las ideas, cuya máxima idea es el bien. Cuando uno de los prisioneros logra liberarse de sus ataduras y consigue escapar de la caverna alcanza simultáneamente el conocimiento de ese mundo real, con lo cual queda comprometido a guiar a los demás hacia ese nuevo mundo descubierto. Este prisionero liberado representa el mundo del filósofo.  

El problema es que para liberarse de las cadenas los prisioneros deben mover sus músculos atrofiados, lo cual les genera un gran dolor; pero sólo así se llegará al mundo de las ideas. Además, el prisionero inculto, ignorante y violento, no hará caso de la prédica que le pueda hacer el prisionero liberado que regresa a enseñarles la manera de escapar. Ese es el gran dilema humano, en su lucha entre el conocimiento y la ignorancia, entre una forma de concebir la realidad (a través de las sombras, por la vía de los cinco sentidos) y la manera de mirar hacia el mundo ideal, en el cual el arma básica es la razón.

Platón daba cuenta de la realidad diciendo que lo que nosotros percibimos son sombras y mentiras, heredadas del prototipo o molde –las figuras ideales- existentes más allá de nuestro alrededor.  El mundo inteligible es el real, pero está detrás del mundo sensible que nos gobierna a todos como el mundo inmediato. En gran parte por este mito, así como por otras aseveraciones de Platón en sus Diálogos, se le llama idealista. Platón crea el mundo ideal, donde el razonamiento deductivo toma gran cabida, mientras que su discípulo, Aristóteles, da un giro a lo trazado por su maestro, y se vuelca al mundo real, donde importan los hechos, las cosas, la destreza en el método inductivo.  En otras palabras, para Platón el caballo que vemos es apenas una apariencia del verdadero caballo, que está en un plano ideal, inalcanzable con nuestros cinco sentidos.  Para Aristóteles, en cambio, nosotros nos hacemos la idea del caballo gracias a que vemos muchos caballos reales en la naturaleza.

MATRIX

La duda existencial sigue planteándose en la filosofía que sobre la vida hacemos. En esta ocasión el argumento de la película Matrix nos muestra una visión del mundo en dos áreas: un mundo aparente y un mundo real, unidos por un viaje que hace el protagonista, atrevidamente osado, que intenta llegar a las entrañas mismas de su génesis.  Neo es el protagonista en Matrix quien ante la disyuntiva de tomar una u otra pastilla ofrecida decide tomar el riesgo de conocer la verdad. Por supuesto, una serie de vicisitudes le suceden como parte de su recorrido heroico en el viaje hacia la verdad. Cuando la descubre se da cuenta de que él vivía antes creyendo que estaba en el mundo real.  Morfeo (su mentor) le anima a continuar adelante, una vez que ha tomado la pastilla roja que le hubo ofrecido. Neo descubre que el mundo ha sido creado por máquinas con inteligencia artificial, de manera que los seres humanos puedan estar sometidos mientras las máquinas se aprovechan de su calor o energía. Existe un oráculo que ha previsto que habrá de venir un libertador, uno que tendrá la facultad de cambiar el panorama. Ese héroe, por supuesto, será Neo.

LA RELACION ENTRE MATRIX Y EL MITO DE LA CAVERNA DE PLATON.

Si en el mito de la caverna se habla de unos hombres prisioneros, acostumbrados en su ignorancia a creer que su realidad es la única y verdadera realidad, pues los cinco sentidos que poseen así se lo dictan, en Matrix sucede algo similar, ya que allí también hay prisioneros conectados (atados) a unas máquinas bajo la suposición de que esa es su única realidad. Así lo va a demostrar un antihéroe, Cifra, quien luchará en contra de Neo procurando mantener la atadura a lo que él considera la verdadera realidad (la conexión con las máquinas).  Este empeño de Cifra refiere a los hombres dentro de la caverna de Platón que rehúsan ser liberados una vez que el primer liberado regresa a pregonar libertades.

Tanto en el Mito de la Caverna como en Matrix, los humanos se atan a recuerdos y costumbres, se vuelven sensibles a sus memorias y no quieren ningún cambio.  La luz molesta a los que habitan las sombras, así como la sombra genera malestar a los que a ella regresan pretendiendo llevar luz. En ambos argumentos está presente la dualidad del mundo: una verdad aparente y una verdad real (o verdad verdadera).  En ambos argumentos se plantea la lucha como medio de liberación, así como una resistencia propia en los que van a ser liberados, pues el problema mayor es ser liberado de la ignorancia.  En otros términos, el conocimiento de la verdad real genera cambios traumáticos en el iniciado, quien ha de ser animado continuamente por su maestro (el liberador) para que continúe su tránsito hacia fuera de la caverna, o hacia fuera de la Matrix, una lucha que parece no tener final absoluto.

En ambos relatos se da una explicación metafórica de la concepción dual del mundo, tal vez una manifestación más de lo que se conoce como la duda existencial.  La gran pregunta sigue presente desde los siglos, ¿de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos?  En el intento de dar respuesta a estas interrogantes los filósofos se han volcado a suponer que existen al menos dos realidades que pugnan entre sí, en una lucha que gobierna al hombre en su intento por descifrar la verdad. El mundo ideal  o inteligible tal vez se parece más al mundo espiritual de las religiones; el mundo tangible o sensible es más cercano al mundo cotidiano, al día a día, a lo que nuestra memoria fáctica nos ata.  En ese debatir dentro de esas dos posiciones los humanos creemos encontrar la respuesta a esas interrogantes. Son más de 2400 años desde que Platón escribiera esos Diálogos y todavía el planteamiento continúa vigente.

EL EVANGELIO DE JESUCRISTO.

Cuando miramos en la Biblia encontramos una información que puede resultar valiosa para muchos. El mundo es visto como una realidad muy objetiva, pero que está conectada a los cinco sentidos. Una verdad pragmática gobierna a los individuos y no los deja ni siquiera imaginar la otra realidad posible, la del espíritu. Tuvo que venir un emisario del gran Dios, Jesucristo, en este caso su Hijo, para mostrar el camino hacia la verdad.  Él dijo acerca de sí mismo que era el camino, la verdad y la vida.  Que nadie iría al Padre sino por Él.

Llegados a este punto muchos de los que le escucharon le tildaron de loco, o de mentiroso, pues no podían entender de qué manera un ser tan importante y de semejante naturaleza estuviera compartiendo el día a día de este mundo cavernoso y de sombras.  Esa luz que Él mismo decía que era encandilaba lo suficiente a los que habituados a las tinieblas no se atrevieron a ver más allá de sus propias sombras. El recorrido heroico de Jesucristo tuvo un trazado un tanto diferente del de muchos héroes de antes y de ahora, pues dentro de sus pruebas glorificantes estaba el pasar por el camino de la cruz hacia la muerte. No obstante, el héroe no lo hubiera sido suficiente si en esa cruz hubiese encontrado su final (sería como una de esas películas en las que el protagonista muere y nos deja desilusionados). En cambio, hubo un día de resurrección en el cual se dice que Él subió a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres (Efesios 4:8).

Como otra consecuencia de su liberación a los habitantes de este mundo, de esta caverna platónica, o de esta matriz de máquinas que nos subsumen a nuestra memoria por la vía de los cinco sentidos, también se dice que nosotros (los creyentes) estando muertos en delitos y pecados, fuimos sepultados con él en el bautismo, en el cual fuimos resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y estando muertos en pecados nos dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz (Colosenses: 2: 11-14).

Vemos acá que el propósito de este héroe es liberarnos de las ataduras de la esclavitud del pecado. El pecado es el conjunto de errores morales, éticos, existenciales, que cometemos a diario contra el mandato de Dios, del cual se dice está escrito en los corazones de los hombres en general, y que además es refrendado por las denominadas Escrituras. Esa esclavitud nos sumerge en un mundo de tinieblas, que no en vano tiene también su héroe en las esferas de los aires, el príncipe de este mundo, conocido como el príncipe de las tinieblas. La dualidad está presente en el mensaje del evangelio, pues el proceso de salvación consiste en pasar de un estado de obscuridad y penumbras a un mundo de luz. El cambio cuesta, es traumático, como el del nacimiento de un niño. No en vano Jesús dijo que era necesario nacer de nuevo (comparando el nacimiento por la voluntad del Espíritu al de un niño biológico), pero aclaró que ese nuevo nacimiento no dependía de voluntad humana alguna, sino de la voluntad absoluta de Dios, pues es por gracia. De manera que así como un niño no se forma por voluntad propia en el vientre de su madre, el nuevo nacimiento también es producto de una voluntad diferente al que nace.

Caminar en la luz puede cegarnos temporalmente, como le sucedió al apóstol Pablo cuando se le apareció el Señor. Volver al mundo a predicar en medio de las tinieblas no es muy grato, pues encontraremos todo tipo de razonamientos equivalentes a los de los hombres de la caverna de Platón, o a los de los esclavos atados a las máquinas, que hallaban su realidad confortable, pues ya se habían habituado creyendo que esa era la verdad verdadera.  Salir a la luz, imaginar siquiera el cambio, los sometería a una crisis. La gente quiere la paz y no la crisis. Pero Cristo habló de una paz diferente a la paz que el mundo da. La paz del mundo es equivalente a la paz de la ignorancia, como la de los hombres de Platón que atados a las cadenas del desconocimiento suponían que la suya era la única realidad válida.

Las garantías del oráculo nuestro son las garantías del Padre de las luces. Ni una jota ni una tilde pasarán de su palabra sin que se cumpla. Por lo tanto, la lucha celebrada en la caverna o en la matriz, tiene un alcance válido, con un éxito relativo, limitado a todos los que el Padre ya ha escogido para aceptar con gusto la liberación. No obstante,  ellos necesitan sacudirse antes y estirar sus músculos entumecidos, pues todos deben pasar por el trauma del nuevo nacimiento. De esta manera se garantizará la continuidad de que los liberados del mundo volverán a él como nuevos liberadores de los otros que todavía permanecen con sus cadenas al cuello, conectados a la máquina de Hollywood que parece haberse tragado al mundo mismo.

El llamado liberador está en pie, venid a mí –dice Jesucristo- los que estáis trabajados y cansados, que yo os haré descansar.  En otro contexto dijo: En la casa de mi Padre muchas moradas hay, voy pues a preparar lugar para vosotros. Algunos son tocados por el hálito de la fe, la cual es un regalo de Dios. Por eso dice también la Escritura: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. También dijo Jesús: El que a mí viene no le echo fuera. Finalmente, el mensaje vigente para los habitantes de la caverna del mundo, o para la matriz de Hollywood es: ¿De qué aprovecha al hombre si ganare el mundo y perdiere su alma?  Este mensaje debe ser un suficiente incentivo para que se inicie al menos el deseo de liberación.

César Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 22:33
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