Lunes, 26 de mayo de 2008

La c?lebre oraci?n de Jes?s hecha momentos antes de su arresto confirma una vez m?s la visi?n acerca de los redimidos que quer?a mostrarnos a trav?s de toda su palabra expresada como revelaci?n.? Los redimidos hemos sido escogidos desde antes de la fundaci?n del mundo para tal fin,? de all? que Jes?s dijera?no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son.

Ese grupo por el cual Jes?s rog? pertenec?a al Padre, pues?tuyos son, y me los diste,?seg?n una de las sentencias que hab?a proferido en esta plegaria recogida por Juan en su evangelio cap?tulo 17.? A nuestra mente vienen de inmediato un sinf?n de reclamos al Dios soberano, pero esos reclamos no son sino una muestra de nuestra incomprensi?n ante ese fen?meno mostrado por el mismo Hijo de Dios.? Ya el profeta Isa?as lo hab?a rese?ado, cuando nos exhortaba a no pleitear con el Hacedor, y se nos comparaba a la masa de barro en manos del alfarero.? Pero una vasija de barro no puede preguntar a su alfarero acerca de lo que est? haciendo, mucho menos reclamarle.? Ese ejemplo en el cual nos compara con la masa de barro suele no gustarnos, pues suponemos que tenemos criterio y que poseemos el derecho de opinar acerca de la obra del Creador, ya que se nos ha dado inteligencia para juzgar las cosas, inteligencia que una simple masa de barro no tiene.? Sin embargo, todos esos alegatos fenecen en el momento en que entramos a la lectura de los textos b?blicos que muestran a un Dios Soberano que no tiene consejero, que hace como desea y que reclama l?cito hacer con lo suyo lo que quiere.

Tal es la visi?n apost?lica, la de los profetas y la que nos ense?ara el Hijo de Dios en la tierra.? Nuestra inteligencia y criterio se hacen a?icos ante la soberan?a del Dios creador, por lo cual la comparaci?n con la masa de barro en manos del alfarero cobra sentido.? Nuestra inteligencia y nuestro criterio son tan nulos para reclamar al Creador que s?lo son comparables a una masa de barro, que no tiene ni inteligencia ni criterio.

Otra objeci?n que sale al paso consiste en la pregunta:??Por qu?, pues, inculpa? Pues ?qui?n ha resistido a su voluntad?? Esta interrogante la formul? Pablo en la carta a los Romanos, la hizo en forma ret?rica, sin esperar respuesta.? La respuesta que ?l mismo intenta darnos es: ?qui?nes somos nosotros para discutir con Dios?? Inmediatamente despu?s retoma el ejemplo dado por Isa?as acerca de la olla de barro y su alfarero.? Al respecto comenta Calvino, el gran reformador del siglo XVI:?As? es como se nos dice que hablan los inicuos: ? ?Por qu? Dios se ha de enojar contra nosotros si El nos ha hecho tal y como somos y seg?n su voluntad nos impulsa hacia donde quiere?? Al condenarnos, ?hace algo distinto de vengarse de su obra en nosotros? No podemos luchar contra El.? Aun cuando le resisti?ramos, El nos vencer?a.? Por tanto, ser? una injusticia si nos destruye; y es una potencia desordenada aquella que El manifiesta en contra nuestra??(Calvino, Juan.? Comentario de Calvino a los Romanos, p.251. Iglesia Cristiana Reformada. Grand Rapids Michigan, E.E.U.U. 1977).

Este tipo de razonamiento denunciado por Pablo viene a ser un prototipo de sofisma que intenta revertir la acusaci?n de la conciencia.? Ahora Dios es quien est? bajo proceso.? La criatura culpable acusa a su Creador y lo denuncia al incriminarlo de no poder resistir su voluntad, alegando que ?l lo hizo as?.? En lugar de reconocer su naturaleza perniciosa y buscar refugio en Jes?s pasa a acusar a Dios mismo de lo que hace su naturaleza enfermiza.? La cita de Juan en Apocalipsis cobra sentido:?El que quiera, venga.?El asunto es que quienes no quieren argumentan acerca de la injusticia de Dios. El ofrecimiento sigue en pie:?El que quiera, venga, y tome del agua de la vida.

Pero Jesucristo mismo dijo que nadie pod?a ir a ?l a menos que el Padre lo mandase.? Cuando ?l se le acerc? a quienes invit? a que le siguieran, todos obedecieron a su mandato.? Esto muestra una vez m?s que no hay ni una sola rogativa hecha por el Padre para con la humanidad, ni una sola s?plica.? La s?plica la inventan los predicadores desde sus p?lpitos, colocando a Dios como a un mendigo, solitario, sufrido y angustiado por el mundo que se pierde.? No es cuesti?n de que Dios ya hizo su parte y ahora nos toca a nosotros hacer la nuestra, sino que a?n lo que hagamos se har? por cuanto esa ha sido su voluntad.?

La Escritura ciertamente habla de no entristecer al Esp?ritu Santo, de no resistirle,?pero eso hemos de verlo desde nuestra perspectiva humana. El Esp?ritu de Dios convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio, pero eso no significa que Dios est? invitando y rogando a un grupo irresistible.? Simplemente que el llamado se hace a muchos, pero los escogidos son pocos.? Aunque la deuda de la humanidad es impagable, eso no nos exonera del deber de pagar.? Dios en su soberan?a y misericordia para con algunos (y son muchos) pag? esa deuda, por lo cual ese grupo no resiste al Esp?ritu Santo, sino que le obedece produci?ndose el nuevo nacimiento en el momento en que el Esp?ritu lo activa.? Una vez que somos creyentes nacidos de nuevo estamos en la potestad de contristar al Esp?ritu con nuestra vieja naturaleza, asunto por dem?s inevitable en nosotros mientras andemos en?este cuerpo de muerte, como dijo Pablo a los Romanos.?

El mundo no puede contristar al Esp?ritu porque no le tiene.? El mundo no le tolera porque en su naturaleza no puede admitirle, pues para ello es necesario nacer de nuevo.? Y aquellos que supuestamente han degustado los placeres del mundo venidero, pero que se han apartado, les ha sucedido como a los del viejo proverbio:?la puerca lavada vuelve a revolcarse en el fango, o el perro vuelve a su v?mito.? Nunca hab?an experimentado el nuevo nacimiento, sino que eran ciza?a parecida al trigo, semilla ca?da en pedregales, ra?z poco profunda, en concordancia con la par?bola del sembrador.? Esa misma par?bola nos ense?a que hubo un grupo de semillas que cay? en tierra abonada y f?rtil, dando fruto en cantidades.? Ese es el modelo del nuevo nacimiento operado por el Esp?ritu Santo en el cual no pudimos hacer nada sino simplemente ser objeto de su gracia.? Una vez nacidos de nuevo asumimos la responsabilidad de vivir y de glorificar a quien nos ha dado vida.?

Esto tiene que ser as? por cuanto la Biblia ense?a que est?bamos muertos en nuestros delitos y pecados, pero Cristo nos dio vida cuando nos llam? de las tinieblas a la luz, por cuanto ?ramos por naturaleza hijos de la ira, de la misma masa que el resto del mundo. De manera que no hab?a atributo en ninguno de nosotros para gloriarnos en ellos, como se dijo de Jacob y de Esa? que a uno am? Dios pero al otro repudi?, antes de que hicieran bien o mal.? No fue porque Jacob har?a el bien, que no lo hizo, ni porque Esa? har?a el mal ?el cual estaba en su naturaleza, al igual que en la naturaleza de Jacob- sino porque Dios quiso mostrar su misericordia para con Jacob, en que siendo de la misma naturaleza que Esa?, tendiente siempre al mal, lo rescat? conforme a su prop?sito eterno e inmutable, para alabanza de su gloria y por el puro afecto de su voluntad.? Esa es nuestra suerte, como dice Efesios 1:11, en la versi?n Reina de Valera Antigua.? La versi?n del 60 dice que?tuvimos herencia, pero la anterior dice?que tuvimos suerte,?t?rmino m?s apegado a la realidad y al ?timo griego, pues desde nuestra perspectiva tuvimos suerte.? No que Dios haya echado suertes; tampoco que hayamos tenido herencia jur?dica como si el derecho nos acompa?ase.?

Anteriormente una de las formas de heredar en el seno de una familia era echando suertes, para ver sobre qui?n ca?a ?sta.? Asimismo es vista nuestra suerte en la herencia en Cristo.? Esa suerte o herencia que tuvimos es enfocada desde nuestra perspectiva humana, pero desde la ?ptica divina ese acto es visto como perteneciente al solo acto de la voluntad de Dios.? ?Qu? movi? a Dios en su escogencia de unos y rechazo de otros?? La Escritura s?lo nos dice que fue un acto del afecto de la voluntad divina, y m?s all? de la revelaci?n no es buena la especulaci?n.? Dice?a los que antes conoci?,?en el sentido de haber tenido comuni?n ?ntima, as? como Jos? no conoci? a Mar?a hasta que dio a luz al ni?o, aunque la llevaba en un asno para el pesebre y ella era su esposa. Resulta evidente que s? la conoc?a, en t?rminos del conocimiento intelectual, mas la Biblia usa este vocablo en un sentido que implica una comuni?n ?ntima; recordemos lo que Jes?s dir?:?apartaos de m? malditos al lago de fuego eterno, nunca os conoc?.? A pesar de que Jes?s es omnisciente, dir? que no los ha conocido.? Por eso se refiere a que Jes?s nunca tuvo comuni?n con ellos, y una prueba fehaciente de lo que acabamos de decir est? expresada en Romanos, cuando se hace referencia a Jacob y a Esa?: lo dijo antes de que hicieran bien o mal.? De manera que no es por el conocimiento intelectual que se tenga de las futuras obras buenas o malas, sino por el hecho de la comuni?n que quiso tener para con sus elegidos.

En otros contextos la Escritura recoge: Ay del que pleitea con su Hacedor!? Jes?s declar? en una oportunidad:?vosotros sois de vuestro Padre el diablo?no quer?is venir a m? para que teng?is vida.? La F?sica Moderna nos muestra el concepto de la relatividad en la naturaleza,?pues la perspectiva con que se mide un objeto anuncia la relatividad de su medida.? La luz, que puede ser tomada como part?cula o como onda, dependiendo del par?metro de su evaluaci?n, nos alecciona acerca de que los objetos cognoscibles del mundo no son necesariamente blancos o negros, sino que pueden tener matices de grises.? Algunas de las consecuencias de la doctrina de la Soberan?a de Dios pueden ser las siguientes:? 1- Sumisi?n absoluta del alma; 2- Ausencia absoluta de orgullo nuestro en el proceso de la salvaci?n; 3- Seguridad absoluta de que somos hijos ?si hijos, recibimos castigo para correcci?n en esta vida y se nos escucha en la oraci?n; 4- Despierta odio en los r?probos y alegr?a en los escogidos; 5- Da esperanza cierta en la evangelizaci?n, porque siempre hay garant?a de encontrar escogidos en medio del mundo; 6- Los fines o metas de Dios se garantizan con medios id?neos dise?ados por ?l para su alcance.? Estos medios no se agotan e incluyen: predicar, o?r, creer, santificar, glorificar, no descuidar una salvaci?n tan grande, buenas obras preparadas de antemano para que andemos en ellas.? Uno de los tantos ejemplos probatorios de esta doctrina lo constituye el caso de Jacob y Esa?, que no habiendo hecho ni bien ni mal ya hab?an sido escogidos y separados para prop?sitos distintos.? Su actuar en esta tierra constituy? una consecuencia de esa escogencia.? Uno fue tomado para la gracia de Dios, el otro dejado en su naturaleza pecaminosa.

De esta forma cobra sentido que Jes?s haya orado sin rogar por el mundo, por lo cual tambi?n Isa?as dijo que Jes?s quitar?a el pecado de?muchos?(Is. 53:12).? Dios no es un Dios fracasado, solamente es soberano y gobierna como quiere.? Nos ha dado su revelaci?n y su gracia por la cual hemos sido llamados:?(porque tuyos son).? Cuando Jes?s ruega por los que habr?an de creer por la palabra de??stos?(sus disc?pulos por los cuales estaba orando), esos que habr?n de creer, aunque est?n en el mundo, no son del mundo, pues ?c?mo lo ser?an si Jes?s no rog? por el mundo?? Si Jes?s no ruega por el mundo, los que habr?an de creer por la palabra de??stos?no pueden pertenecer al mundo,?sino al Padre.? No son hijos del diablo?, aunque por naturaleza merezcan ser hijos de la ira de Dios.? La gracia de Dios es esa, precisamente escogernos y apartarnos para un prop?sito de vida.???Oh profundidad de las riquezas de la sabidur?a y de la ciencia de Dios! ?Cu?n insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!?(Romanos 11:33).

El elegido para salvaci?n puede militar en el mundo, sentirse parte con el mundo, pero una vez que la luz del evangelio resplandece en su vida se da cuenta de que por la gracia de Dios ha sido rescatado, pues antes de eso estuvo muerto en sus delitos y pecados.? Pero tambi?n se da cuenta de que siempre perteneci? al Padre, aunque antes no lo sab?a.? Eso no lo entiende la gente en el mundo: a ellos les parece cosa extra?a el que ya nosotros no corramos junto con ellos en las perversiones del mundo.? Agust?n de Hipona, el fil?sofo cristiano del siglo V, hab?a tenido una amante antes de haber sido transformado por Jes?s.? Se dice que cuando volvi? a su pueblo un d?a se cruz? con la mujer y sigui? su camino.? La mujer empez? a vociferar su nombre:?Agust?n, Agust?n, soy yo?Entonces Agust?n se volte? y le respondi?:?pero yo ya no soy el mismo Agust?n.

El ladr?n en la cruz en cuesti?n de un instante dej? de ser el mismo ladr?n que acababan de colgar en ese madero.? Una vez que reconoci? el merecimiento de su castigo y el sufrimiento inmerecido del hombre inocente, Jesucristo, ya se hab?a operado en ?l el nuevo nacimiento.? No tuvo tiempo de bautizarse, ni de predicar el evangelio, ni de alcanzar buenas obras, pero la Escritura se cumpli? en ?l pues sus buenas obras siguen con ?l, a?n m?s all? de la muerte.?Su buena obra (lo cual incluye una serie de quehaceres independientes como la fe, la confianza, el arrepentimiento, etc.) ha sido anunciada en la Biblia para testimonio en favor nuestro del poder de cambio operado por la salvaci?n que realiza Jesucristo.?

Finalmente, hay una leyenda interesante acerca de la conjunci?n del tema de la gracia soberana con nuestra actividad en la tierra.? Se dice que en la entrada al cielo hay un arco con un texto de la Biblia que cada creyente que va entrando puede leer:?Cree en el Se?or Jesucristo y ser?s salvo.? Una vez traspasado el umbral donde est? el arco, del otro lado del mismo se lee otro texto de la Escritura:?Predestinados para salvaci?n desde antes de la fundaci?n del mundo.? Ambos est?n en la Biblia, uno como complemento del otro, porque el que predestin? el fin predestin? tambi?n los medios.

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 18:01
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