Lunes, 07 de enero de 2008
Lo que se cree dentro de la iglesia cat?lica, apost?lica y romana no siempre es admirable. Cualquiera pudiera comparar las doctrinas protestantes y cat?licas y suponer que existen muchas coincidencias, argumentando que es m?s lo que nos une que lo que nos separa. Ese argumento podr?a ser usado por analog?a entre Jesucristo y Lucifer: tienen muchas coincidencias, entonces es m?s lo que los une que lo que los separa.

En efecto, Lucifer es llamado ?ngel de luz, estrella de la ma?ana. Jesucristo tambi?n es llamado estrella de la ma?ana. Lucifer era perfecto, Jesucristo tambi?n lo era ?s?lo que contin?a si?ndolo. Lucifer es pr?ncipe de este mundo, Jesucristo es Rey de reyes. Lucifer es un esp?ritu, Jesucristo tambi?n lo es, en la medida en que Dios es esp?ritu. Lucifer busca que le adoren, Jesucristo dijo que el Padre tambi?n busca que le adoren (y Jesucristo y el Padre son uno solo). Jesucristo premia y castiga a los que son suyos, Lucifer hace algo parecido. Solamente que Jesucristo dijo en una ocasi?n en que el diablo andaba por ah?, acerc?ndosele, que ?l (Satan?s) nada tiene en m?, que ?l es padre de mentira, que ha sido asesino desde el principio.

Este ejercicio mental bastar?a para demostrar que las coincidencias no unen, pues basta una diferencia en la esencia para que se manifieste la divisi?n y separaci?n definitiva. Asimismo, la comparaci?n entre las doctrinas protestantes (ajustadas a la Biblia) y las doctrinas cat?lico-romanas (a la luz de las Escrituras) no basta para argumentar que es m?s lo que nos une que lo que nos separa, pues son excluyentes en su esencia. Veamos algunos ejemplos ilustrativos:

1. En cuanto a la salvaci?n.

Existe un decreto (816) derivado del Concilio Vaticano II que dice: ?Solamente por medio de la Iglesia cat?lica de Cristo, que es auxilio general de salvaci?n, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvaci?n?.

Se a?ade m?s adelante que no podr?an salvarse los que sabiendo que Dios fund?, por medio de Jesucristo, la Iglesia cat?lica como necesaria para la salvaci?n, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella (846). En la Iglesia es en donde est? depositada ?la plenitud total de los medios de salvaci?n?(824).



? La Biblia dice

"Porque la paga del pecado es muerte, mas la d?diva de Dios es vida eterna en Cristo Jes?s Se?or nuestro"
(Romanos 6:23) "Y en ning?n otro hay salvaci?n (excepto en Jesucristo); porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos"(Hechos 4:12). "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que reh?sa creer en el Hijo no ver? la vida, sino que la ira de Dios est? sobre ?l"(Juan 3:16). "El que oye mi palabra, y cree al que me envi?, tiene vida eterna; y no vendr? a condenaci?n, mas ha pasado de muerte a vida"(Juan 5:24). "El que cree en m?, tiene vida eterna"(Juan 6:47).

Vemos claramente que Jesucristo no requiri? jam?s del uso o de la mediaci?n de alguna iglesia para dar su salvaci?n. Vemos al ladr?n en la cruz, al lado de Jes?s, que alcanz? la salvaci?n s?lo con creerle a ?l, por eso le fue dicho: hoy estar?s conmigo en el para?so. "De ?ste (Jes?s) dan testimonio todos los profetas, que todos los que en ?l creyeren recibir?n perd?n de pecados por su nombre" (Hechos 10:43). Y todo porque la Biblia se?ala que la redenci?n o salvaci?n se encuentra en Cristo, nunca en alguna iglesia, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci?n que es en Cristo Jes?s (Romanos 3:24).

Esta reflexi?n nos lleva a una primera conclusi?n: que si la salvaci?n se diera a trav?s de la iglesia cat?lica ?como dicen sus credos, catecismos y s?nodos- entonces Dios minti? en su Palabra, pues solamente se lee y se anexa que creemos que por la gracia del Se?or Jes?s seremos salvos (Hechos 15:11).
La Biblia amigablemente nos exhorta a trav?s de un texto a que dejemos la tradici?n de los hombres: Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferr?is a la tradici?n de los hombres (Marcos 7). De manera que la tradici?n no supera nunca el mandato de Dios y su mandato es claro en la Escritura. Esos textos lo demuestran, muchos m?s lo corroboran, que la iglesia no salva ni es mediadora, simplemente la gracia de Dios a trav?s de la fe que nos es dada en Jesucristo.

2. Mar?a corredentora e intercesora

Adem?s de haberse inventado la historia de Mar?a ascendida a los cielos le dan a ella un rol protag?nico en la redenci?n. Mar?a es llamada corredentora al igual que intercesora, de all? el com?n rezo ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Por eso el catecismo dice que Mar?a no abandon? su misi?n salvadora, por el hecho de haber ascendido a los cielos, sino que contin?a procur?ndonos con su m?ltiple intercesi?n los dones de la salvaci?n eterna (969). En el numeral 494 del catecismo se nos dice que por la obediencia de Mar?a ella fue su propia causa de salvaci?n al mismo tiempo que la de todo el g?nero humano. Asimismo, en el numeral 969 se dictamina que la Sant?sima Virgen es invocada en la Iglesia con los t?tulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora.

? La Biblia dice: "Y en ning?n otro hay salvaci?n; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos"(Hechos 4:12); "Jes?s le dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por m?" (Juan 14); "Yo soy la puerta; el que por m? entrare, ser? salvo" (Juan 10); "Yo, yo Jehov?, y fuera de m? no hay quien salve" (Isa?as 43:11); "Mas yo soy Jehov? tu Dios... no conocer?s, pues, otro dios fuera de m?, ni otro salvador sino a m?" (Oseas 13); "Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Se?or" (Lucas 2:11); "Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Se?or y Salvador Jesucristo. A ?l sea gloria ahora y hasta el d?a de la eternidad. Am?n" (2 Pedro 3:18).

La gran pregunta surge, si Mar?a tiene un papel protag?nico en nuestra salvaci?n, ?por qu? Dios mismo no lo declar? en Su Palabra? Ni un solo texto de la Escritura es invertido ni siquiera en sugerir que Mar?a tiene alg?n rol especial en el camino de la salvaci?n; jam?s se menciona ni se sugiere que ella es corredentora, abogada, auxiliadora, intercesora, ni mucho menos reina del cielo. Lo que s? dice la Biblia es que los pueblos se han ido detr?s de sus ?dolos y hacen tortas a la que ellos llaman la reina del cielo. Los hijos recogen la le?a, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira (Jerem?as 7: 18). Indudablemente Jes?s es el Salvador, no Mar?a.

La Biblia es muy clara en su mandato, nos env?a a Jesucristo como abogado nuestro, no a Mar?a: "... si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo"(1 Juan 2). De igual forma se?ala que Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones (Salmo 46), no dice nunca que Mar?a es nuestro auxilio. "He aqu?, Dios es el que me ayuda", contin?a diciendo la Escritura en Salmo 54:4. Pero hay m?s textos: "De manera que podemos decir confiadamente: El Se?or es mi ayudador; no temer? lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13); "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2). "Por lo cual (Cristo) puede tambi?n salvar perpetuamente a los que por ?l se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" (Hebreos 7:25); "Cristo es el que muri?; m?s aun, el que tambi?n resucit?, el que adem?s est? a la diestra de Dios, el que tambi?n intercede por nosotros" (Romanos 8:34).

De manera que estas reflexiones nos llevan a otra conclusi?n, que si Mar?a es intercesora, auxiliadora, abogada y reina del cielo, entonces la Biblia entera est? equivocada y ella miente al decirnos que Dios se enoja por la reina del cielo, ?dolo hecho por el que se dec?a su pueblo; la Biblia nos miente cuando se?ala que Jesucristo intercede por nosotros, y agrega que ?l es nuestro abogado. Nos miente cuando dice que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, y no nos dice que hay otro mediador sino uno solo. Pero como los creyentes en Cristo aceptamos que la Biblia es la Palabra de Dios revelada, y que Dios no miente, pues no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, entonces alguien m?s miente. Tal vez son los que tienen intereses en hacer creer mentiras frente a la ?nica verdad, intereses econ?micos, intereses perversos en procurar desviar del debido camino a miles y millones de personas que pueden estar sinceramente equivocadas, pero equivocadas al fin. No podemos alegar en nuestra defensa nuestra ignorancia, porque Jes?s mismo nos dijo que examin?ramos las Escrituras, pues en ellas suponemos que est? la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de Jesucristo.

El que yo tenga un mapa con datos equivocados no me ser? excusa para que me hagan llegar a destino a la fuerza. El que yo sea sincero en la lectura de ese mapa con datos equivocados no hace que yo llegue al destino deseado. Simplemente llegar? al destino equivocado. Si usted sinceramente atraviesa un sem?foro en rojo, creyendo que pod?a hacerlo porque eso fue lo que le dijeron, y produce un accidente, se queda sinceramente accidentado. All? no vale la sinceridad, ni el afecto, ni la voluntad, ni el querer. Lo que vale es el conjunto de buenas se?ales, lo que se llama la buena doctrina. Todo est? en la Biblia, y es f?cil acercarse a ella.

Si el catolicismo se ha propuesto quitarle a Jesucristo lo que la Biblia le atribuye en cuanto a que El es el ?nico mediador, auxilio, intercesor y abogado, para d?rselo a la que desde el Antiguo Testamento llamaban la Reina del Cielo, y que ahora sutilmente llaman Mar?a para suavizar el impacto al contrariar las Escrituras, duro error es ese al ense??rsele al pueblo que se acerca sinceramente a buscar orientaci?n de quienes se suponen que conocen las Escrituras. Pero la responsabilidad es individual, una vez m?s: a cada quien se le manda a que busque el conocimiento de la Biblia para que vea y constate si Dios tiene algo que decirle.

Recordemos siempre que la Biblia es precisa en sus ense?anzas, y no podemos confiar una salvaci?n tan grande en manos de personas que parecen ser inescrupulosas con las almas cautivas. Por eso, el llamado es para cada uno por separado, para que vayan a las Escrituras e indaguen acerca de esa salvaci?n por gracia ?no por obras- para que ninguno se glor?e, pues de otra manera la gracia ya no ser?a gracia.

No hay escape. Cada quien debe asumir la responsabilidad de investigar en las mismas Escrituras acerca de la verdad que ella anuncia. "Clama a m?, y yo te responder?, y te ense?ar? cosas grandes y ocultas que t? no conoces" (Jerem?as 33); "Inv?came en el d?a de la angustia; te librar?, y t? me honrar?s" (Salmo 50:15); "Cercano est? Jehov? a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras" (Salmo 145:18).

3.Las im?genes.

Las im?genes constituyen otro punto divergente entre la doctrina protestante aferrada a la Biblia y la doctrina Cat?lico-romana, seg?n las Escrituras. Uno de los 10 mandamientos exige no hacerse imagen ni ninguna semejanza de lo que est? arriba en el cielo, ni en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. Pero contin?a diciendo el texto que aparte de no hacerlas no debemos inclinarnos ante ellas, ni honrarlas. Parte de este mandamiento ha sido mutilado por Roma y no aparece en las ?ltimas traducciones de la Biblia que ellos autorizan para sus fieles (v?ase Exodo 20:4-5).
El mandamiento est? dado por partes; una primera parte nos dice que no debemos hacer im?genes. Pero si se diera el caso de que nosotros no las hacemos y otros las hacen, el mandamiento contin?a exhortando: no te inclinar?s a ellas. Pero si se diera el caso de que otros las hacen, otros se inclinan, el mandamiento nos sigue exhortando a no honrarlas. Y este es el punto donde los romanistas tratan de ser sutiles en el lenguaje esgrimido para justificar su honra a las im?genes. Ellos hablan de veneraci?n frente a adoraci?n. Dicen que ellos no adoran a las im?genes sino que tan solo veneran lo que ellas representan. Y argumentan con diccionarios de la lengua para decirnos que venerar es honrar y no adorar. Bueno, el mandamiento es completo: no te inclinar?s a ellas ni las honrar?s.

La Vulgata Latina, la traducci?n de Jer?nimo, que tanto se ha usado en el Vaticano y en sus seminarios, lo dice textualmente:

non facies tibi sculptile neque omnem similitudinem quae est in caelo desuper et quae in terra deorsum nec eorum quae sunt in aquis sub terra
non adorabis ea neque coles?


De manera que no tienen excusa, pues su misma biblia autorizada en el Vaticano y de cuya traducci?n al lat?n desde los textos originales tanto se ufanan, lo dice claramente. Demasiado tarde para borrar ese texto en el original de ellos. Podr?n no copiarlo completo en las nuevas ediciones de la biblia, pero sigue permaneciendo all?, en cualquier biblioteca p?blica y a?n dentro del mismo Vaticano. La Biblia dice: El cielo y la tierra pasar?n, pero mi palabra no pasar?. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasar? de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Forzosamente concluimos que lo escrito en la Biblia no puede ser modificado, destruido, mutilado, cambiado, por mandato humano o por mandato sobrehumano. Simplemente se cumplir? a cabalidad. Y todos los textos ac? mencionados contin?an vigentes, aunque no aparezcan en los mapas gu?as de mucha gente, a quienes por voluntad humana se les ha negado el acceso a dicho conocimiento. Pero toda la Escritura se complementa, y si la escudri?an, aunque mutilada, ella misma llevar? a la verdad a quienes en ella buscan.

Por eso dec?amos al principio, que no bastan las coincidencias para la unificaci?n. Jesucristo vino a destruir las obras del diablo, y el diablo vino a destruir las obras de Cristo; Dios trabaja a trav?s de la verdad, el diablo a trav?s de la mentira; Dios usa a la gente para su prop?sito y gloria, Satan?s hace lo mismo para su propia gloria. Dios es llamado Padre, Satan?s tambi?n es llamado padre de mentira. Y la gran diferencia esencial es que las palabras de Dios son vida, mientras que las palabras de Satan?s traen muerte. No en vano hay un adagio popular que dice: El diablo ofrece mucho, da poco y quita todo.

Entonces, ?a qui?n iremos? ?A Mar?a, a las im?genes, o a la Palabra revelada? Una salvaci?n tan grande no podemos descuidarla, ni mucho menos dejarla en manos de intereses caprichosos y torcidos. Si creemos que la Biblia es la palabra revelada a los hombres, si creemos que Dios habla a trav?s de ella, entonces vale la pena indagar m?s y procurar conocerla m?s. Ese fue el prop?sito de Mart?n Lutero en la famosa Reforma Protestante. Ese esfuerzo contin?a a?n. Hay un texto final para recordar, y se encuentra en Santiago 2:19: T? crees que Dios es uno; bien haces. Tambi?n los demonios creen, y tiemblan.

Seg?n ese texto los demonios nos llevan ventaja: creen y tiemblan. Parece ser que ellos saben que la palabra del Alt?simo es firme y eficaz, por eso no s?lo la creen, sino que tiemblan ante ella. No obstante, para ellos no hay redenci?n, pues son esp?ritus enga?adores, y su creer y temblor de nada les sirve. Nos sirve a nosotros como referencia, para saber que a?n las potestades espirituales saben de la certeza de la Palabra de Dios. Y para ellos no hay opci?n de salvaci?n alguna, antes son obedientes al padre de la mentira, y enga?an a la humanidad, incluso con las im?genes. Pablo en una carta a los Corintios lo explica claramente, para que no nos dejemos enga?ar: ?Qu? digo, pues? ?Que el ?dolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ?dolos? Antes digo que lo que las gentes sacrifican, a los demonios sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hag?is part?cipes con los demonios. No pod?is beber la copa del Se?or, y la copa de los demonios; no pod?is participar de la mesa del Se?or, y de la mesa de los demonios (1 Corintios 10: 19-21).

De manera que parece muy grave, dentro del plan soberano de Dios, el acercarse a los ?dolos, no porque sean algo en s? mismos - aunque se crea que eso ayudar?a a recordar el objeto de adoraci?n o veneraci?n - sino porque detr?s de cada ?dolo, de cada imagen, hay un demonio ?un esp?ritu enga?ador- y a Dios eso le molesta y no nos lo permite, en la medida en que pretendamos participar de la comuni?n con Jesucristo. Son puntos esenciales excluyentes, no coincidentes. Esto separa al m?ximo, y aparece de nuevo el mandato de Cristo dici?ndonos: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por m?.

Estos sencillos elementos separadores hacen que resulte imposible, por esencia, el ecumenismo propuesto entre evang?licos y cat?licos. Hay quienes pretenden recorrer ese duro camino; ese es un problema para ellos. Pero hay miles de ovejas que escuchan la voz del buen Pastor y no se dejan enga?ar. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen (Jesucristo).

Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 11:42
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