Mi?rcoles, 12 de diciembre de 2007
El poeta Homero nos relata en Il?ada y Odisea una serie de acontecimientos ?picos que ponen de manifiesto la creencia en la multiplicidad de divinidades en el mundo griego antiguo. Tantos dioses fueron creados a semejanza de los humanos, que incluso hubo uno que cojeaba de una de sus piernas. Hefesto era su nombre, hijo de Zeus, pero por las particularidades de vida que ten?an en el Olimpo fue arrojado desde all?, quedando cojo al caer de una altura muy elevada.

Como era de suponer en el mundo antiguo, se destin? a ese dios para que escanciara el vino a los dioses del Olimpo. Hefesto ahora era una especie de barman o mesonero que ten?a por tarea servirle vino a los otros dioses. Dice Homero que cuando Hefesto realizaba tal tarea, una risa inextinguible se extend?a entre los dioses.

Como tarea po?tica los relatos de Homero son de provecho intelectual. Ellos ponen de manifiesto rasgos de la cultura religiosa del momento en que aparecieron en la historia humana, cerca del a?o 800 a.C. Pablo, el ap?stol, reclama que los sacrificios a los ?dolos son sacrificios a los demonios.

Con esta introducci?n quiero cotejar lo que est? sucediendo actualmente en muchas iglesias protestantes, en varias partes del planeta. Un grupo de personas se re?ne en alg?n gran local que llaman iglesia o templo, comienzan a bendecir a Dios, y poco a poco van entrando en el calor esc?nico de la risa hom?rica. En el paralelismo teol?gico del nuevo testamento y a partir de lo substanciado por Homero, podemos divisar que esos dioses no son m?s que demonios como lo atestigua Pablo.

Podr?amos parafrasear que una risa inextinguible se extend?a entre los demonios, desde la perspectiva paulina, pues donde quiera que se sirva a un ?dolo se sirve a un demonio. Uno se pregunta, si estas declaraciones doctrinales que vinculan a los demonios con los ?dolos es doctrina b?blica, ?c?mo es posible que muchas personas que dicen conocer la Biblia y que se re?ne para dar culto al Dios de la Biblia culminen ese servicio con una risa inextinguible, como si se tratase de la risa hom?rica antes mencionada? Hefesto causaba risa al caminar en el Olimpo, su trabajo era de sirviente, las dem?s ?divinidades? se gozaban vi?ndole su cadencia y su destino, por lo que en su borrachera se produc?a una risa inextinguible. Una risa que no acababa f?cilmente, sino que les hac?a seguir bebiendo para continuar riendo. Era, por supuesto, no una risa de alegr?a sino una risa de burla.

Siglos m?s tarde, Plat?n cuando escribe La Rep?blica, se muestra preocupado acerca de la conducta asumida por los dioses y los h?roes; una de esas conductas es precisamente la risa inextinguible de los dioses. El problema conceptual no era la risa en s?, sino su car?cter contextual y su inextinguibilidad. Por eso Plat?n declara: ?No ser? admitida, por tanto, ninguna obra en que aparezcan personas de calidad dominadas por la risa, y menos todav?a si son dioses? (v?ase Plat?n, La Rep?blica, Ed. Altaya, Barcelona, Espa?a, 1993.).

Los torpes movimientos de Hefesto al escanciar el n?ctar a sus cong?neres, provocaba la risa inextinguible. Homero la relata, Plat?n la critica, Pablo determina qui?nes son esos dioses. Catalogar como tiempo del fin a esta ?poca por el hecho de que haya apostas?a no es desacertado, pero no es mi inter?s dilucidar sobre qu? tan cerca estamos del fin de los tiempos. Sin embargo, lo que s? podemos afirmar es que lo predicho en la Biblia se est? cumpliendo, se ha cumplido siempre y se cumplir? totalmente a cabalidad.

Estamos hablando del Dios soberano, que conoce todo porque todo lo planifica. Hemos dicho en otras ocasiones que ese Dios no mira el futuro en una bola de cristal, ni es un ps?quico que predice porque conoce la mente de los hombres. Esto no implica que ?l no conozca las maquinaciones humanas, pues ?l mismo argumenta que enga?oso es el coraz?n m?s que todas las cosas, ?qui?n lo comprender??. Pero hay otros textos que aclaran esa pregunta, uno de ellos dice que ?l conoce los corazones de los hombres. Ahora bien, no porque ?l conozca predice, sino porque predice conoce. Esto est? bien claro. El Cordero de Dios estaba preparado desde antes de la fundaci?n del mundo, de manera que si no hab?a fundaci?n ni creaci?n del mundo no podemos suponer que fue en base a lo inexistente que ?l supo que deb?a preparar al Cordero desde antes de dicha fundaci?n. No ten?a a nadie por delante para leerle la mente, no hab?a ni siquiera la posibilidad de mirar en alg?n coraz?n humano para valorar su intenci?n. Entonces uno tiene que concluir con la misma Escritura, sin contradicci?n alguna, que Dios planific? de antemano todo lo que habr?a de acontecer. En otros t?rminos, predijo, luego conocemos.

Esto por supuesto puede resultar parad?jico, pues nos asalta de nuevo la misma pregunta de los siglos, la que asalt? al ap?stol Pablo, ?Por qu? pues inculpa? Pues ?qui?n ha resistido a su voluntad? Existen preguntas sin respuestas. En este caso yo no tengo la respuesta, puedo tener mi respuesta, pero eso cae en el ?mbito de lo subjetivo y escapa de los par?metros de la ciencia. De manera que cualquier argumento que se esgrima caer? en el ?mbito de lo veros?mil, de lo probable, pero no necesariamente de lo verificable. Por eso no quiero responder, o no me atrevo a responder. Sin embargo, la Biblia responde a esta interrogante, ella dice que Dios lo hizo por el puro afecto de su voluntad. En otros t?rminos, porque quizo, y a?ade la Escritura: para alabanza de su gloria.

Con esas respuestas iniciales me atrevo a seguir escribiendo. Sea usted el juez, en el libro de Apocalipsis se encuentra el relato de la bestia que habr? de venir a la tierra para establecer dominio sobre la humanidad ap?stata, pues entendemos que Satan?s no puede ejercer dominio sobre los hijos de Dios, sobre sus escogidos, sobre los redimidos. De manera que ese dominio es para probar a los moradores de la tierra, los que tienen su residencia y ciudadan?a en esta tierra, en este mundo, pero la ciudadan?a de los creyentes est? en los cielos, como dijo Pablo. Esa bestia viene a ejercer dominio sobre pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas; pero esos mismos pueblos y lenguas van a destruir a la gran ramera, dej?ndola desolada y desnuda. Ya el ?ngel le explicaba a Juan qui?n era esa ramera y d?nde estaba ubicada geogr?ficamente, en la ciudad de las siete colinas, sentada sobre muchos mares o gentes, estaba vestida de p?rpura y escarlata, adornada de oro y piedras preciosas, y en la mano ten?a un c?liz de oro lleno de abominaciones y en su frente un nombre: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

En este punto no cabe ning?n comentario, pues se supone que es de dominio p?blico el saber a qui?n le pertenece esta simbolog?a. Ha habido una mezcla desde hace muchos siglos en donde se ha introducido un conjunto de elementos esot?ricos, ocultistas, en lo que se ha denominado la Iglesia de Cristo. Pero si eso lo profetiz? un ?ngel a Juan entonces debemos suponer que fue planificado de antemano, para que se cumpliese a cabalidad. De lo contrario depender?a de nuestra voluntad cambiante y el grado de acierto no ser?a absoluto. Dios es un Dios absoluto y soberano y hace como quiere. Esa mujer o ramera est? ebria de la sangre de los santos, es decir, ha sacrificado a creyentes a trav?s de los siglos y de su existencia.

Pero nuestro asunto es sobre la bestia que portaba sobre ella a la Gran Ramera; mas la bestia aborrecer? a la ramera y la dejar? desolada y desnuda. Es una suerte de venganza en la historia y desde la historia, pero predicha y dirigida por el Alt?simo. Y ese aborrecimiento de las multitudes contra la ramera, al punto de que la quemar?n con fuego, obedece a una s?la raz?n de peso: porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que ?l quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios (Apocalipsis 17: 17).

Si Dios planific? la muerte de su Hijo hasta el m?s m?nimo detalle, si planific? el destino de la Gran Ramera y la aparici?n de la Bestia hasta el m?s m?nimo detalle, si pormenoriz? el hecho de poner en los corazones de la humanidad que mora en la tierra el dar el dominio y reino a la bestia, entonces no nos extra?e que la bendici?n de Toronto sea un anticipo de lo que est? por ocurrir, pues Pablo se?ala que poco antes de la segunda venida del Se?or habr? un incremento abrumador de un fen?meno llamado Apostas?a. Y ya sabemos que apostatar implica apartarse de la fe promulgada, volverse contra ella en su cuerpo doctrinal.

No puede ser que unos individuos que se mueren de la risa y que se caen al suelo retorci?ndose supongan que eso es un efecto del Esp?ritu Santo. Jam?s puede pensarse que eso es un fen?meno del Esp?ritu de Dios. Los que caen hacia atr?s, como en los casos de eventos espiritistas, dicen que es el reposo del Esp?ritu, los que se privan de risa y chillidos como lobos rapaces argumentan que es la bendici?n de Toronto(pues fue en Toronto, Canad?, donde por primera vez sucedi? este evento). Hay cosas que se empiezan a ver en estos tiempos de angustia que nos hacen pensar y sospechar que estamos en tiempos finales y cercanos para la venida del Se?or. Pero como quiera que dijimos que eso puede escapar del campo objetivo, solamente he querido hacer la reflexi?n de que todo cuanto acontece est? previsto en los planes eternos de Dios, pero eso no implica que no exista responsabilidad. He all? la paradoja: se te dice que pagues lo que debes, independientemente de que no tengas con qu? pagar. Asimismo, el hombre es responsable de lo que Dios le reclama.

La llamada bendici?n de Toronto no es m?s que la risa hom?rica, como tambi?n se le reconoce al fen?meno planteado por el poeta de la Il?ada y Odisea, entre otros cantos. Si vemos un video, por ejemplo en youtube, tendremos que concluir que los demonios ya no necesitan el Olimpo griego para reir, les basta con visitar algunas iglesias modernas para pasarla bien. Vea este link:
http://hk.youtube.com/watch?v=1SgByE0pX1M&feature=related

All? encontrar? una de las peque?as manifestaciones de ese nuevo movimiento (tiene un poco m?s de 10 a?os) que se sigue extendiendo en muchas vertientes. Pareciera m?s bien una representaci?n moderna del teatro griego en alusi?n a la risa hom?rica. En realidad no tenemos testimonios hist?ricos de que los griegos hayan representado la risa hom?rica en sus teatros; por el contrario, fue Plat?n quien habl? con cierta distancia de ese impropio comportamiento de los dioses. Claro, con raz?n Pablo tuvo que aclarar lo que Plat?n no entend?a, que detr?s de cada divinidad o ?dolo yace un demonio. Pero si a Plat?n se le reconoce el honor de hacer una cr?tica a semejante relajo, al menos nosotros tenemos que denunciar este comportamiento en donde los ?cristianos de nombre` dicen encontrar a su dios a cambio de perder su mente.

Por eso los hijos de Dios clamamos como nos ense?ara el Se?or: Y no nos metas en tentaci?n, sino l?branos del mal (o del maligno).

Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 17:09
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