Jueves, 29 de noviembre de 2007

La profecía bíblica es uno de los temas que más apasionan en las primeras etapas del estudio del texto escritural; después siguen otros temas, mas sin embargo vuelve a la mente del creyente la pasión por lo escatológico, lo que viene al fin de los tiempos. La profecía puede considerarse como el discurso de los eventos finales, pero siempre visto desde un plano predictivo.

Los griegos también tenían sus videntes y sus oráculos. El oráculo era un lugar, una figura, o incluso una persona capaz de responder preguntas de los mortales acerca del futuro. Por supuesto, la actividad de consejería era fundamental en muchos casos de consulta. Más que todo estos oráculos respondían a los asuntos de Estado antes que a situaciones simples de la vida cotidiana; de allí su solemnidad pues asistían los principales políticos y militares a solicitar ayuda para sus actividades laborales, como la factibilidad de ir a la guerra, por ejemplo. Durante muchos siglos la política nacional e internacional de Grecia estuvo ´dirigida´ o manipulada por estos oráculos, en donde a veces se daba una especie de posesión del medium por parte de un espíritu que permitía contornear el cuerpo de la sacerdotisa o pitonisa, quien giraba sus ojos a lo alto mientras emitía sonidos a manera de balbuceo. Esta actividad era seguida por el asombro de los asistentes y consultantes y por la interpretación que realizaran los sacerdotes, una vez que la pitonisa quedaba inconsciente producto de su actividad.

Uno de los oráculos más famosos era el de Delfos, y se recoge una anécdota de ese sitio cuando Creso, rey de Lidia, lo consultó para saber si ganaría la guerra contra los persas. El oráculo respondió que Creso destruiría un reino poderoso si arremetía contra los persas. La historia muestra que Creso fue derrotado por Ciro, rey de Persia, y cuando Creso regresó a ´reclamar´ al oráculo por su derrota éste le respondió que en efecto había destruído un imperio, pero era su propio imperio. Así, con esta suerte de interpretaciones anfibológicas, parecidas a lo que hoy día son los argumentos de los horóscopos, escritos en tal forma que cualquier cosa sucedida puede interpretarse como la predicción, el mundo griego y sus vecinos intentaron manejar sus destinos.

Esta era la costumbre en el tiempo antiguo, pero el tiempo moderno parece no haber cambiado mucho; de allí que el Dios de la Biblia tuvo que dar ciertas pautas en relación a la distinción que se hacía de sus profetas. Los profetas enviados por Jehová tenían el signo de verdaderos, y al menor equívoco de cualquiera que osara en nombre suyo hablar proféticamente debería marginarse del pueblo de Israel por la vía más expedita: la muerte. Ser falso profeta pasó a constituir un grave delito dentro del pueblo de Israel. Hoy abundan falsos profetas merodeando las iglesias y aún dentro de ellas, haciendo predicciones banales, anunciando matrimonios, hablando anfibológicamente, utilizando los mismos textos bíblicos para simular con ello palabra profética fresca. Dicen que pronto habrá una gran guerra, que habrá mucha hambre en algunas regiones del mundo, que Dios se los reveló; pero ¿a qué llamar revelación nueva si ya ha sido anunciado desde la antigüedad? Por supuesto que el Dios soberano puede enviar una revelación profética para una actividad tal vez poco trascendente en un colectivo cristiano, sin embargo, los lineamientos que ha de seguir el neoprofeta tienen que ser los mismos de la ley y el testimonio. Nada de trances, ni contorsiones como las de las pitonisas griegas, ni procurar entrar en una atmósfera apropiada de seudohipnosis, aunque sea inferida por repeticiones de cánticos, con notas musicales a manera de estribillo que sostiene el acto profético como un acto mediático (de medium), nada de cosas raras. Dios habla hoy también, pero no necesita un medium. Muchos llamados cristianos andan equivocadamente queriendo servir de medium al Dios soberano, cuando sabemos por la historia que esa es una práctica peligrosa y del terreno contrario.

Viene a mi mente el caso relatado en el Nuevo Testamento cuando Pablo iba camino a la oración y le salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba ganancias a sus dueños, adivinando, era una medium que intentaba en esos momentos hacerse pasar por una intermediaria de la voz de Dios, pues hablaba con la verdad. Ella decía referente a Pablo y sus acompañantes: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y señala la Biblia que lo hacía por muchos días, vale decir que era una ´profetisa más o menos verdadera, anunciando cosas buenas, veraces y útiles para el pueblo´, en otros términos, ella hacía las veces de medio de publicidad para las actividades de Pablo. Hablaba dando voces diciendo solamente grandes verdades, pues reconocía al Dios Altísimo y convalidaba el anuncio de Pablo y sus compañeros: el camino de salvación. Pero esto en lugar de emocionar al apóstol, en lugar de dejarlo agradecido por tan buena labor que hacía aquella joven, lo disgustó enormemente, y entendió quién estaba detrás de todo, el que simula siempre ser un ángel de luz. Por eso Pablo se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella (Hechos 16: 16-18).

Un profeta bíblico verdadero no recurría jamás a la adivinación, ni nada que se le vinculara a la hechicería o a la astrología; varios son los textos de la Escritura que prohiben expresamente esa actividad, quizás uno de los más emblemáticos es el siguiente: No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas…(Deuteronomio: 18:10-12).

Todas estas prácticas mencionadas se parecen, pero difieren en detalles y estilos, aunque tengan la misma autoría infernal. El agorero interpretaba las señales como el canto o vuelo de las aves, los fenómenos meteorológicos, cualquier evento ligado a la naturaleza; presagiaba el futuro y pronosticaba de acuerdo a las señales que veía. El sortílego apelaba a la adivinación echando suertes. Hoy día mucha gente juega lotería, o apuesta en los casinos, intentando adivinar los números por salir basados en una aritmética supersticiosa que ellos llaman lógica y probabilidades para disimular cualquier vinculación con los sortílegos de antes.

El hechicero ejerce un maleficio sobre alguien utilizando para ese fin prácticas supersticiosas, logrando despertar fundamentalmente admiración o afecto hacia una persona. El mago es quien intenta producir resultados contrarios a las leyes naturales, y lo hace a través de ciertos actos lingüísticos bajo la influencia de la invocación de seres extraños (espíritus engañadores). En Egipto había un grupo de magos que ponían de manifiesto ante Moisés y el Faraón sus artes maléficas, convirtiendo sus varas en pequeñas serpientes. Hoy día vemos por la televisión, como un gran evento mundial, la presentación de esta actividad por parte de grandes magos que fascinan con sus actos. Incluso a los niños se les enseña en las escuelas, en las casas, actos de magia, como algo gracioso y que no tiene peligrosidad alguna. También se habla de magia blanca y magia negra, queriendo significar de allí que la blanca no es magia mala, sino sólo la negra. Vaya engaño del maligno! Eso es como imaginar a un demonio bueno frente a un demonio malo. ¿Lo cree usted posible?

Sin embargo, en el mundo contemporáneo se ha popularizado una actividad muy perniciosa cuyo origen es de vieja data. Se trata de la fiesta de las brujas. Las brujas y los brujos son seres que realizan prácticas mágicas y supersticiosas para lograr influir con cierto poder sobre las voluntades de las personas. El Halloween o Fiesta de Brujas se remonta a la época de los celtas, cuando celebraban la fiesta denominada Samhai, practicando la adivinación, y las llamadas hadas o los duendes atormentaban a las personas demandando aportes de alimento. Nada diferente a lo de ahora. Hubo un Papa que intentó eclipsar esta fiesta pagana y para ello no se le ocurrió otro ingenio que instituir la celebración del Día de todos los santos. Este día ha sobrevivido aún después de la reforma protestante, que se opuso con mucha voluntad a tal práctica. No obstante, como un hecho irónico, es desde un país llamado protestante donde más se ha dado a conocer esta actividad, haciéndola su institución nacional. Me refiero a los Estados Unidos de Norteamérica y su institución del Halloween o fiesta de brujas, con su vinculación a actividades propias de la necromancia.

Pero mucha gente sigue engañada porque las maquinaciones de Satanás son muy elevadas. El mundo protestante milita en una suerte de ignorancia, y aún las iglesias celebran con bulla o calladamente, colocando adornos alusivos a dicha fiesta, como las calabazas, haciendo creer con ello que celebran el advenimiento del otoño con el mencionado producto agrícola. Los niños se disfrazan y juegan a brujitos, pero esta vez por ser brujitos evangélicos parecieran que practicasen magia blanca y no negra. El profeta Oseas habló de parte de Jehová un día diciendo: Mi pueblo fue destruído porque le faltó entendimiento (Oseas 4).


El ladrón no vino sino para hurtar, matar y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia ( Juan 10:10).

De allí que la profecía bíblica es el anuncio de Dios para que tengamos vida los que hemos creído a su palabra, los que hemos sido llamados por su gracia soberana. Los profetas de la Biblia no contradecían la palabra anunciada por otros profetas también verdaderos. Su average, o su estadística no era aproximativa, como la de algunos psíquicos, sino que era cien por cien acertada. No existía el más mínimo fallo, pues esa era la prueba suprema y glorificante del profeta, decir la palabra de verdad. Y en la Biblia encontramos una advertencia muy importante, la de que pudieran existir falsos profetas cuyas señales se cumplen. Claro está, el Anticristo hará señales y prodigios, y la gente le seguirá por eso, mas no implica que esa sea la palabra de Jehová. Asimismo existía desdel el Viejo Testamento –como todavía hoy vemos en diferentes iglesias y escenarios ´cristianos´- profetas falsos con señales verdaderas, anunciando un camino torcido. Pero Jehová resaltó y dio más importancia al mensaje que a lo milagroso de las señales. El mensaje veraz es mucho más importante que lo espectacular del signo. Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles: no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma (Deuteronomio: 13: 1-3).

Alguien dijo que los empleados de banco cuando son entrenados para detectar billetes hacen un gran estudio acerca del billete verdadero, hasta familiarizarse con él. De esta forma evitan tener la ardua tarea de estudiar las múltiples formas diversas de presentación del billete falso, de manera que cuando ellos, en base a su entrenamiento sobre el billete verdadero, reciben en sus manos un billete cualquiera, por el simple tacto ya pueden sospechar si el billete es falso. Asimismo, el cristiano necesita familiarizarse con el estudio de la Biblia, escudriñándola, ocupándose en leer siempre, examinándola, para poder sospechar de toda doctrina extraña que quiera introducirse en su camino. Si no se está familiarizado con la doctrina verdadera, muy difícil será no dejarse arrastrar por cualquier viento de doctrina.

En el terreno de la profecía el Dios de la Biblia se vuelve retador, mostrando una vez más sus credenciales de soberano máximo. El exclama a través de uno de sus voceros, el profeta Isaías, pidiendo que presentemos nuestra causa, nuestros alegatos con todos los argumentos posibles; y que si queremos que anunciemos de una vez por todas lo que ha de venir. Ese es un desafío a nuestra suficiencia, a nuestra independencia del Dios soberano. Por eso Él nos manda a que le declaremos lo que habrá de venir, lo que habrá de acontecer, y termina diciendo que nosotros no somos nada, y que nuestra obra es vana. Por otro lado Él se proclama a sí mismo como aquél que ha anunciado cosas en la antigüedad con fiel cumplimiento, y como el que continúa anunciando cosas nuevas antes de que sucedan.

Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno (Isaías 44:6-8).

¿Sabía usted que en relación a la pasión y muerte de Jesucristo hay cerca de 29 profecías anunciadas desde la antigüedad, escritas en el Antiguo Testamento, centenares de años atrás, y que fueron cumplidas en un solo día? Claro que hay cerca de 300 referencias al Mesías en el Antiguo Testamento, y muchísimas profecías que se cumplieron, y otras por cumplir, relativas a la segunda venida, al día del Señor, pero lo hermoso e impactante es que en un solo día faltaban por cumplir 29 de ellas y Dios hizo la provisión necesaria para que se cumpliese, pues también era necesario que se cumpliese en ese día de su pasión. El rechazo por parte de judíos y gentiles, su persecución, la traición de un amigo, sobre el precio de la traición -30 monedas de plata-, la muerte del traidor, la compra del campo del alfarero, deserción de los discípulos, acusación falsa, silencio ante la acusación, burla, insulto, bofetadas, escupido, azotado, manso y paciente en el sufrimiento, crucificado, le dieron hiel y vinagre, oró por sus enemigos, clamó en la cruz, muere en plenitud de vida, en medio de malhechores, la naturaleza convulsiona en su muerte, echaron suertes por sus vestiduras, no fueron quebrados sus huesos, traspasado por una lanza, fue una muerte voluntaria, sufrió en lugar nuestro, fue sepultado con los ricos (Véase Josh McDowell, Evidencia que exige un Veredicto. 1972).

Salmo 41:9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, 
 alzó contra mí el calcañar. Mateo 10:4 Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.

Zacarías 11:12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Mateo 26:15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.

Zacarías 11:13 Y me dijo Jehová: échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro. Mateo 27:5 Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.
Mateo 27:7 Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.

Zacarías 13:7 Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos. Marcos 14:50 Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

Salmo 35:11 Se levantan testigos malvados; 
 de lo que no sé me preguntan; Mateo 16:59 Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte

Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Mateo 27:12 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió.

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Mateo 27:26 Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

Isaías 50:6 Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos. Mateo 26:67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban.

Salmo 22:7 Todos los que me ven me escarnecen; 
 estiran la boca, menean la cabeza,diciendo:Se encomendó a Jehová; líbrele él; 
 sálvele, puesto que en él se complacía.
Mateo 27:31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Salmo 109:24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, 
 Y mi carne desfallece por falta de gordura. Juan 19:17 Y él,cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;

Salmo 22:16 Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. Lucas 23:33 Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí.

Isaías 53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores,habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Mateo 27:38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.

Isaías 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Lucas 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Juan 7:5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.
Juan 7:48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?

Salmo 69:4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. 
 ¿Y he de pagar lo que no robé? Juan 15:25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

Salmo 38:11 Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, 
y mis cercanos se han alejado. Lucas 23:49 Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

Salmo 109:25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; 
 Me miraban, y burlándose meneaban su cabeza. Mateo 27:39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza

Salmo 22:17 Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Lucas 23:35 Y el pueblo estaba mirando;

Salmo 22:18 Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Juan 19:23-24 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, 
y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.

Salmo 69:21 Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre Juan 19:28-29 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces…se la acercaron a la boca.

Salmo 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Mateo 27:46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Salmo 31:5 En tu mano encomiendo mi espíritu; Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. Lucas 23:46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

Salmo 34:20 El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. Juan 19:33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

Salmo 22:14 He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas. Juan 19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Zacarías 12:10 …y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. Juan 19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Amós 8:9 Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro. Mateo 27:45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

Isaías 53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Mateo 27:57-60 Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José… Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña.


Entonces queda claro el resultado notorio de lo predicho en tiempos antiguos y lo cumplido en el día de la muerte de Jesús. Las probabilidades de que eso ocurriera equivalen a 1 en 10 a la 157, lo cual sería más que imposible que cualquier hombre pudiera cumplir tal cúmulo de profecías por sí mismo (Josh Mc Dowell. Op Cit, p.170). Esto implica la intervención soberana de Dios. Pero de igual forma, ni que vengan de entre los muertos la gente creerá a su palabra, ya que la única forma de creer es habiendo sido invitado antes por el Padre. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere. Por eso las profecías están escritas para los creyentes, para que haya gozo en el pueblo de Dios por su poder y por su veracidad, y para que aprendamos a hacer distinción entre la profecía bíblica y la profecía esotérica, oculta, de los falsos profetas.


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