Domingo, 25 de noviembre de 2007
Entender los n?meros de la Biblia es un reto m?s para comprender la soberan?a divina en ?reas tan escondidas para el hombre com?n, lo que viene a poner de manifiesto su previsi?n hasta en lo que nosotros hemos llamado azar num?rico. El simbolismo de algunos n?meros que destacan desde las primeras lecturas del texto sagrado, como el del n?mero siete, hace suponer que no son solamente los que m?s destacan los que desempe?an un papel trascendente en la estructura num?rica de la Biblia, sino a?n aqu?llos que se convierten en sus m?ltiplos o aparecen formando parte de combinaciones curiosas de la misma naturaleza.

?Sab?a usted que los granos del ma?z est?n dispuestos en hileras que siempre aparecen en n?mero par? Poco importa si en alguna ocasi?n conseguimos la mazorca con los granos en forma de espiral, porque estos siempre estar?n configurados en forma par. Siete son laS notas musicales y no por capricho humano, sino por obediencia f?sica.

Existe una especie de cultura universal acerca de ciertos n?meros que en raz?n de su significado natural se le destina un significado simb?lico. El n?mero uno nos sirve de ejemplo pues debido a su significado ?natural? constituye una clara referencia al sentido de unidad. Por otro lado, el uno implica primac?a, el primero, el que no tiene precedentes, a no ser que se quiera ver como algo negativo, un menos uno, por ejemplo. El motor sin motor que mueve todas las cosas, o el motor que mueve todas las cosas pero a ?l nadie lo mueve, en el decir atribuido a Arist?teles. La causa primera.

En el libro de Isa?as cap?tulo 43 leemos Antes de m? no fue formado otro dios, ni lo ser? despu?s de m?. Yo, s?, yo soy Jehov?, y fuera de m? no hay quien salve. Las primeras palabras de Jes?s recogidas en la Biblia est?n mencionadas en Lucas 2:49 ?No sab?ais que yo debo estar en los asuntos de mi Padre? Sus ?ltimas palabras dentro de su misi?n ac? en la tierra, dentro de esos asuntos fueron: Consumado es. En otros t?rminos, Jes?s consum? los asuntos del Padre, lo cual no es otra cosa sino lo expresado en Juan 6:39, que de todo lo que me ha dado no pierda yo nada, sino que lo resucite en el d?a postrero (Bullinger, E. C?mo entender y explicar los n?meros de la Biblia. Ed.Clie:1990).

El n?mero tres representa lo que es s?lido, pues tres son las m?nimas l?neas de cualquier figura plana que encierre las dimensiones, como por ejemplo, ancho, largo y profundo. La Trinidad es lo m?s s?lido en la Biblia. El tiempo mismo es visto en tres dimensiones, pasado, presente y futuro. Tres d?as pas? Jon?s en el vientre del pez y a los tres d?as resucit? Jesucristo. El lienzo que le baj? a Pedro con todos los cuadr?pedos terrestres y reptiles y aves del cielo, dici?ndole una voz que matara y comiera porque Dios hab?a ya limpiado todo lo inmundo, le baj? tres veces, como tres fueron los hombres que vinieron a buscarlo en ese momento, dando a entender con ello la totalidad o la solidez del plan de Dios para con los gentiles, y para con la raza humana en general. Tres son los grandes enemigos del hombre: el mundo, la carne y el diablo.

Pero quiz?s el m?s simb?lico de la Biblia sea el n?mero siete. Seis d?as de trabajo en la creaci?n, pero el s?ptimo d?a es el de reposo; en hebreo el vocablo siete conlleva el significado de estar satisfecho (savah), de all? que el siete caracteriza todo hecho de plenitud, toda actividad perfecta, suficiente. Incluso, en nuestro mundo natural o f?sico, en la escala musical encontramos siete notas y no ocho ni nueve, siempre siete, pues las que le siguen en la escala son simplemente repeticiones de las mismas siete notas. En el libro de Apocalipsis aparecen los mensajes a las siete iglesias, cuando sabemos que en ese tiempo hab?a mucho m?s de siete. Curiosamente las siete iglesias estaban dispuestas geogr?ficamente en tal forma que formaban un c?rculo, enfatizando tambi?n con otro tipo de simbolismo, el del c?rculo, la plenitud de la iglesia, los mensajes para toda la iglesia. Tambi?n aparecen en dicho libro los siete sellos, las siete trompetas, en los ?ltimos siete a?os o en la ?ltima semana profetizada por Daniel.

Pero hay m?s, fueron siete las palabras de Jes?s en la cruz y siete son los dones de los que habla Pablo en Romanos 12: 6-8: profec?a, servicio, ense?anza, exhortaci?n, repartir, presidir, misericordia.

El n?mero diez tambi?n resulta atractivo para este breve an?lisis. Diez son los dedos de las manos y diez los dedos de los pies. Nuestro sistema num?rico es decimal, los mandamientos dictados a Mois?s son diez, la obligatoriedad en uno de los pactos consiste en dar los diezmos ?el diez por ciento de los ingresos-, a Egipto fueron enviadas diez plagas, diez los dedos de los pies de la imagen so?ada por Nabucodonosor que representan diez reinos en torno al Anticristo, tambi?n prefigurados por los diez cuernos de la bestia en una visi?n de Daniel.


Diez eran las v?rgenes de la par?bola en Mateo 25; cuando Daniel se propuso no contaminarse con la comida ni bebida del rey pidi? un plazo de diez d?as al jefe de los eunucos, para comer legumbres y beber agua, y al cabo de esos diez d?as el rostro de Daniel y sus compa?eros era mejor y m?s robusto que el de los otros muchachos que com?an de la porci?n de la comida del rey (Daniel 1: 10-15). Como dato curioso, en diez ocasiones se repite en la Biblia un conjunto de nombres: Abraham, Abraham (Gn. 22:11); Jacob, Jacob(Gn. 46); Mois?s, Mois?s (Exodo 3); Samuel, Samuel (1 S. 3:10); Marta, Marta (Lc. 10:41); Sim?n, Sim?n (Lc. 22:31); Saulo, Saulo (Hechos 9); Se?or, Se?or (Mt.7:21, 22; 25:11; Lucas 6:46; 13:25); Eloi, Eloi (Marcos 15:34; Mt. 27:46; Sal. 22); Jerusal?n, Jerusal?n (Mt. 23:37; Lc. 13:34).

El famoso y tan de moda hoy 666 es un n?mero inquietante. Si el hombre fue creado en el d?a sexto (seis) y el n?mero tres implica la Trinidad, entonces el seis triplicado o colocados tres veces su guarismo implica igualmente una trinidad humana: el hombre divinizado, lo cual constituye aquella promesa hecha en el Ed?n por parte de la serpiente: ser?is como dioses. Esa divinizaci?n humana est? adem?s representada por el triunfo temporal en el reino de este mundo por parte de quien hiciera esa promesa, de all? que Juan en su Apocalipsis menciona a una bestia que es adorada por todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. En ese tiempo de la bestia no se podr? comprar ni vender si no se tiene la marca o el nombre de la bestia, o el n?mero de su nombre, en la mano derecha o en la frente, y su n?mero es de hombre, y es seiscientos sesenta y seis (666) (Apocalipsis 13: 8-18).

En este texto de Apocalipsis se habla de los moradores de la tierra que quiere decir m?s que simples habitantes de la tierra. La connotaci?n de morar hace suponer un compromiso mayor con el mundo, de donde inferimos una ubicaci?n moral antes que geogr?fica. Esta palabra es la misma que se usa para decirnos que Cristo mora en el coraz?n del creyente (de manera que es una ubicaci?n moral y no geogr?fica pues no podr?amos imaginar a Cristo habitando literalmente el coraz?n, ?rgano que bombea la sangre. De all? que su sentido es metaf?rico). Esta palabra en el griego lleva la idea de permanencia, diferente de lo temporal. Se puede ser habitante temporal y residente permanente. En nuestro caso los moradores de la tierra viene expresado por el t?rmino que implica residencia permanente en la tierra, en otros t?rminos, los que moran en el mundo, los que cohabitan con los principios con los que gobierna el pr?ncipe de este mundo. Son ellos los todos que van a recibir la marca de la bestia, o el nombre de la bestia, o su n?mero de hombre 666.

El n?mero 666 marca la oposici?n absoluta del hombre a Dios bajo la figura del personaje llamado Anticristo, el que ocupa el lugar de Cristo y el que est? contra Cristo. Anti implica esos dos significados: contra y en lugar de. Pienso que le ser? mucho m?s f?cil al principio de su aparici?n venir en lugar de Cristo, en lugar del Mes?as. Despu?s se manifestar? abiertamente contra Cristo, si bien desde un principio esa simulaci?n de venir en lugar de Cristo implica en esencia una misma oposici?n.

Aunque Juan escribe en griego el Apocalipsis, estaba bajo el imperio romano, y hablaba de una bestia que era, que no es y que habr? de venir. Muchos concuerdan con el levantamiento del imperio romano como la figura anunciada por Daniel en la interpretaci?n del sue?o de Nabucodonosor, referido a las piernas de la estatua, que tiene diez dedos que son en parte de hierro y en parte de barro. Ese imperio romano prefigurado en el sue?o de Nabucodonosor eran las piernas de hierro de la estatua; sabemos que el hierro todo lo devora, lo muele, lo destruye. As? fue Roma como imperio. Pero a las piernas le siguen los dedos de los pies mezclados en parte de hierro y parte de barro, en parte fuerte y en parte d?bil. Ese nuevo imperio habr? de restablecerse a semejanza de la Roma antigua, por lo tanto la lengua de esa Roma antigua toma un valor simb?lico preponderante como medio de cultura. Sabemos que la lengua de Roma era el lat?n, de tal forma que cuando Juan est? hablando de su n?mero muy bien pudiera estar refiriendo al sistema de numeraci?n romano que se empleaba en su tiempo. Este sistema de numeraci?n no era otro que tomar prestado de su alfabeto como lo hac?an igualmente los griegos y hebreos con sus respectivas lenguas. De manera que el alfabeto romano daba prestado a su sistema de numeraci?n solamente seis letras: D,C,L,X,V e I. Curiosamente, como destaca Bullinger, la suma de ellas nos lleva de nuevo al 666.
D = 500
C = 100
L = 50
X = 10
V = 5
I = 1

Y si tomamos la informaci?n que ese autor citado nos da acerca del n?mero cinco, el cual es el n?mero de la gracia, vemos que los pares descendientes, de mayor a menor, 500 + 100, 50+10, 5+1 implican combinaciones donde participa el n?mero 5 con la adici?n de 1 que podr?a significar la gracia de Dios suplantada por la corrupci?n del hombre, pues a la gracia no se le debe sumar nada, ya que ella se basta, de otra manera la gracia no ser?a gracia. Este n?mero cinco no es caprichoso, por cuanto el Padre es el 1, el Hijo es el 2, Esp?ritu Santo completa la Trinidad, el 3, la Creaci?n de Dios est? representado por la suma del 3 y el 1, que no es otro que el n?mero 4. As?, cuatro es el n?mero de los elementos: tierra, aire, agua y fuego; cuatro las regiones de la tierra: norte, sur, este y oeste; cuatro las divisiones de d?a: ma?ana, mediod?a, tarde y noche. Cuatro son las variaciones de las fases lunares, cuatro las estacions del a?o: primavera, verano, oto?o e invierno. Pero sin seguir con este n?mero, llamado el de la Creaci?n, que es lo que sigue a la presencia de la Trinidad, a su quehacer, dado que la creaci?n misma fue sometida a vanidad por causa de quien la sujet? a esperanza, esa esperanza no es otra que la gracia salvadora de Cristo. De all? que lo que sigue al cuatro sea la gracia simbolizada con el n?mero cinco. Al n?mero cuatro le hac?a falta el n?mero uno, la fuerza del Padre, para poder ser redimida la creaci?n, de all? que el cinco sigue representando el resultado de la gracia.

De los cuatro poderes mundiales mostrados por Daniel a partir de la imagen vista en el sue?o de Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuyo reino es el primero de la imagen so?ada, sigue un quinto poder que no es otro que el de la piedra cortada no con mano. El poder del reinado final de Cristo. Ese es el reino mundial n?mero cinco, el de la gracia soberana. Cuando David se enfrent? a Goliath escogi? cinco piedrecitas de un arroyo, y cinco fueron los gigantes que mat? a lo largo de su vida, pues Goliath fue apenas el primero. Ese n?mero cinco representaba la gracia o intervenci?n divina para su ungido.

Con todo esto no he querido sino mostrar lo que puede ser un incentivo para seguir indagando acerca de la soberan?a en los n?meros, soberan?a por parte de un Dios que todo lo prev? y que no deja nada al arbitrio del azar, pues todo lo sabe y todo lo puede. El trabajo del hombre es gozarse y recrearse en la ley (sabidur?a) de Dios; hay cosas que est?n expuestas de alguna manera para aquellos que buscan sabidur?a y que quieren regocijarse en alcanzarla. Los estudios de algunas personas permiten seguir escalando etapas del conocimiento y bienaventurado el que quiere alcanzar la sabidur?a de Dios, pues ?l la reparte ampliamente y sin reproche. Recomiendo como un libro muy apasionante e interesante, con la prudencia que debemos tener en todo tipo de lectura, el texto antes mencionado de Bullinger, titulado C?mo entender y explicar los n?meros de la Biblia. Ed. Clie, 1990.

Porque los jud?os piden se?ales, y los griegos buscan sabidur?a; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los jud?os ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, as? jud?os como griegos, Cristo poder de Dios, y sabidur?a de Dios (1 Corintios 1:22-24).

Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 21:56
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