jueves, 07 de enero de 2010

                Quizás una de las formas más fáciles en las que el intelecto puede comprender el valor de la mentira es compararla con la verdad.  Es indudable que la dicotomía ayuda al entendimiento, pues aprendemos por la vía del contraste. ¿Qué es lo pequeño sino lo contrario de lo grande? ¿O qué es lo feo sino lo opuesto de lo bonito?  Asimismo, la mentira es lo opuesto de la verdad. En el mundo de los absolutos no cabe término medio, sino que los conceptos son manejados de esa manera para que a partir de ellos podamos jugar con la escala de grises en nuestro mundo de relatividades. No obstante, la claridad bíblica impone ir a los absolutos para poder comprender la realidad de los conceptos que en la Biblia se esgrimen.  Yo soy la verdad,  dijo Cristo. Si Él es la verdad como parámetro absoluto entonces debemos buscar su opuesto para comprender claramente qué es en sí mismo la verdad. 
 
              Jesucristo sabía lo que hacía, sin lugar a dudas. En su amplia función pedagógica mostró a sus discípulos el gran contraste que ante la verdad presupone la terrible mentira.  Para ilustrar su explicación hizo referencia en muchas ocasiones a su adversario el diaballo (diablo), quien es nuestro acusador y engañador. Pero quizás la mejor ocasión en que se define a este personaje la encontramos en el evangelio recogido por Juan: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

                Homicida, sin verdad en él, siempre que habla lo hace con la mentira, su ética es la mentira y por si fuera poco es padre mentira, algo así como un generador de mentiras. El Génesis relata que la serpiente era astuta y Satanás en ella engañó a la humanidad partiendo de una verdad: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Ese fue su argumento veraz pero doloso, pues llevaba la intención insana y tramposa de hacer caer en el lazo retórico del mensaje divino. Lo mismo hizo con Jesucristo en el desierto cuando le tentó argumentando con la misma palabra de Dios.  Satanás le dijo a la mujer no moriréis, sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.  La mujer tuvo la codicia de la sabiduría viendo que el fruto era agradable a los ojos y tomó del árbol y comió. En efecto no murió sino que dio también a su marido el cual comió como ella.  Los ojos de ambos fueron abiertos cumpliéndose en parte la proposición satánica. Pero la consecuencia inmediata fue saber que estaban desnudos, lo cual les asustó y trataron de cubrirse. Fue la pérdida de la inocencia y la muerte espiritual, seguida años más tarde por la muerte física. De manera que el diablo con pseudo-verdades establece lazos para enviar a sus prisiones de obscuridad y tormento, pues cuando habla mentira de suyo habla.

                En el texto griego de Juan 8:44 se utiliza el vocablo ψεύστης (PSEUDO), algo que no es de verdad pero que se asemeja a la verdad y significa falso. Un seudocientífico es un falso científico, alguien que simula ser científico (como cuando Pablo habla de la falsamente llamada ciencia). Y es que la mejor forma de mostrar la verdad como concepto es encararla con la mentira, pero ésta no puede ser mejor ilustrada que comparándola con la supuesta verdad, con la seudoverdad.  La mentira es pues una imitación dolosa de la verdad. En Apocalipsis 14:5 dice y en su boca no fue hallada mentira.  La palabra usada acá para mentira no es (PSEUDO) sino dolo δόλος (DOLOS).  De esta forma entendemos que toda mentira es dolosa en sí misma y que toda actividad dolosa implica por fuerza una mentira. Poco importa que el Derecho en su Teoría hable de dolo bueno para diferenciarlo del dolo malo, comparando el dolo bueno a las triquiñuelas que hacen los comerciantes cuando alaban sus productos de ventas, quedando validada esta artimaña por la ley para el debido manejo de la actividad comercial.  Muy acertados estuvieron los antiguos griegos cuando nombraron a Hermes como patrono de los ladrones y de los comerciantes al mismo tiempo.  De manera que el diablo (diaballo) bíblico es un pseudo y un doloso, lo que equivale a decir un falso y mal intencionado.

                Satanás dispone a los hombres a excesos, influye sus mentes destruyendo sus almas. Es el gran promotor de toda clase de falsedad, llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo. La mentira al ser imitación de la verdad (lo pseudo) es una ilusión, por lo que su padre es un ilusionista. El Verbo hecho carne se presentó como la verdad para deshacer las obras del diablo. Esas obras no son otras que la mentira misma, la imitación de la verdad.  Su disfraz de ángel de luz es sólo eso, un disfraz, una fachada, pues él es seudoluz. Con razonamientos corruptos distrae la mente humana hacia falacias de todo tipo al punto de que la humanidad misma está habituada a razonar falazmente.  Si ha sido homicida desde el principio es porque a Adán le generó la muerte: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12); ...está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27).

                Eva fue engañada pero Adán transgredió voluntaria y deliberadamente contra Dios, dudando ambos de la bondad de Dios, no creyéndole y en consecuencia desobedeciéndole. Ese primer pecado corrompió a la raza humana, y por el hecho de que la humanidad es representativa de Adán y Eva y está vinculada a su corrupción espiritual Dios imputó el pecado original a toda la raza (Romanos 5:12-21). En consecuencia como resultado del plan de Dios hubo provisión de una promesa (Génesis 3:15) de la simiente de la mujer.  Esa promesa fue creída pero mal interpretada, y es provista para la raza humana como colectivo mas no distributivamente, esta no es para cada individuo en particular sino para los llamados por la misma promesa (Romanos 9; Efesios 1; etc.). Dice Hebreos 2: 14-15 algo muy importante: Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

                La mentira patrocinada por Satanás se refiere al acto de hablar algo que no se corresponde con la verdad, por lo cual resulta ese acto de habla en falsedad e irrealidad. Lo doloso en la mentira es la intención de engañar. Dios no es hombre y no miente (Números 23:19), por lo tanto el concepto de verdad de Él deriva. Cristo ya lo dijo, que Él era la verdad misma. Como parte de la ética de Dios es ser veraz la mentira le ofende.  Desde el comienzo de la ley de Moisés ya un mandamiento se asoma para prevención de su pueblo: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio, y más adelante señala Salomón en sus proverbios que Jehová aborrece la lengua mentirosa (Proverbios 6:16.17).  El que adora a los ídolos ha puesto su confianza en la mentira (Ezequiel 13:6-9); en Oseas 10:13 el profeta dice: Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de mentira.

        El Nuevo Testamento establece que Dios es un Dios verdadero (Juan 17), que Jesús es la verdad y la vida (Juan 14) y que el Espíritu Santo es el Espíritu de verdad (Juan 16).  De allí lo imperante de desechar la mentira y de hablar verdad cada uno con su prójimo (Efesios 4:25), pues en el cielo no entrará...ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira (Apocalipsis 21:27).  Cuando el profeta Isaías revela el origen de Satanás, en el momento en que decía que subiría al cielo y levantaría su trono junto a las estrellas de Dios, que se sentaría a los lados del norte y subiría sobre las alturas de las nubes (buscando su propia gloria) y sería semejante al Altísimo (nunca diferente sino semejante), está describiendo al padre de toda mentira, a la génesis de su maldad. Su pecado fue desafiar en forma directa el poder y la autoridad de Dios.  Como dice Charles Ryrie, ¨Todo pecado es serio y todo pecado afecta a otros. Pero el pecado en los lugares altos es más serio y sus consecuencias más extensas. El pecado de Satanás debe servir como un constante recordatorio y aviso para nosotros.¨ (Charles Ryrie. Teología Básica, Ed. Unilit 1993, Miami. p. 163).

De esta forma conviene revisar todo lo seudo que podamos estar haciendo, todo lo doloso de nuestros pensamientos y actos, pues en la medida en que nos distanciemos de la verdad nos acercamos más al padre de la mentira. El príncipe de este mundo ha sabido generar modelos de conducta en plataformas ilusorias para sus seguidores. La imitación de esas conductas genera dolor, en especial en los que ya no somos hijos de la ira sino de Dios. Ser hijo de desobediencia es doloroso, porque al tener el Espíritu de verdad en nosotros la aflicción se agiganta, ya que gime con nosotros y lucha y se constrista, pues no somos del mundo, ni de su príncipe, ni mucho menos del agrado de la militancia del mundo. Nuestra ciudadanía no está acá en la tierra, sino en los cielos. El Espíritu nos anhela celosamente y también nuestro espíritu quiere clamar Abba Padre, a pesar de que el pecado que mora en nosotros nos lleva por momentos a sentir la derrota de la carne.

Hay seudoevangelios, seudoprofetas, seudomaestros, todos actuando dolosamente al servicio de su padre, por lo cual buscan afanosamente su servicio y saben odiar lo que no es suyo. Por eso el mundo nos aborrece, como aborrecen a Jesucristo.  Sin embargo, las ovejas oyen su voz, y le siguen.

César Paredes
retor7@yahoo.com

  


Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 15:24
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