Lunes, 25 de agosto de 2008

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Interesante que Dios tenga amigos humanos, pero l?gico tambi?n que sean gente de fe, ya que sin fe es imposible agradar a Dios.? Conocemos del llamado que se le hizo a Abraham, un llamado para una encomienda que implicaba dejar su tierra y su parentela: las dos raigambres que el hombre enarbola como sus fortalezas, los dos gritos que llaman por su nombre y lo anclan a un estatus del que se niega a renunciar.

No existe otra manera en la relaci?n de amistad con Dios, pues se exige una entrega total; es un negocio de renuncia que pasa por la negaci?n de uno mismo, al punto en que impera la nueva figura que vamos adquiriendo.? En el llamado a Abraham se le ofreci? la promesa de hacer de ?l una naci?n grande, junto con la grandeza de su nombre y bendici?n especial: bendici?n extendida a los que le bendijeren y maldici?n extendida a los que le maldijeren.? En Abraham ser?an benditas todas las familias de la tierra.? Una de las promesas dadas al padre de la fe fue que su descendencia ser?a como la cantidad de estrellas de los cielos, una cantidad abrumadora.? Importa mucho la actitud de Abraham, pues a pesar de sus a?os o de los a?os de su mujer, le crey? a Dios y le fue contado por justicia.

Dios ya se hab?a mostrado a Abraham, asimismo Melquisedec hab?a hecho contacto con ?l, y este Rey de Salem y sacerdote del Dios Alt?simo recibi? los diezmos del padre de la fe.? De esta manera Abraham se entrenaba en el ejercicio de la confianza. Como parte del afianzamiento de su car?cter le fue cambiado el nombre. ?Si antes se llamaba Abram, ahora se llamar?a Abraham, que significa padre de multitudes. ?Su mujer dudaba de la posibilidad de tener hijos, pues ya entrada en a?os hab?a dejado la costumbre de las mujeres.? Dios le pregunt? a Abraham la raz?n de la duda y de la risa de Sara, pues ya que ?l era Dios no exist?a nada imposible para ?l. ?Sara, asustada, negaba haberse re?do, mas Dios le recalc? que era as?, que se hab?a re?do.? Es de hacer notar que el susto y la duda de Sara, ni siquiera su mentira al negar su risa, alter? en absoluto el plan de Dios; tampoco lo enfrasc? en una lucha de castigo contra un ser asustado que negaba su actitud de duda y de risa por lo que escuchaba, que ella ir?a a ser la madre de alguien, cuando ya avanzada en a?os hab?a perdido la posibilidad biol?gica de quedar embarazada. ?Este relato tambi?n habla bastante del car?cter de Dios, de su naturaleza bondadosa y de su entendimiento a los mortales.

En el libro del G?nesis encontramos la referencia de la promesa hecha a Abraham.? Ya en el cap?tulo 18 se contempla el di?logo entre Jehov? y Abraham, di?logo que se enmarca por el ?nfasis en el tiempo de Dios.? De cierto volver? a ti; y seg?n el tiempo de la vida, he aqu? que Sara tu mujer tendr? un hijo?Al tiempo se?alado volver? a ti, y seg?n el tiempo de la vida, Sara tendr? un hijo. ?Y en el cap?tulo 21, cuando ya Sara dio a luz el hijo, se lee: Y Sara concibi? y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le hab?a dicho.? Evidentemente que un Dios que planifica tiene un tiempo previsto para todo, para cada detalle. ?Nosotros podemos ser capaces de hacer planificaciones generales, para eventos generales, pero jam?s planificamos el tiempo de los detalles.? Decimos, tal d?a ir? de paseo, pero no decimos a tal hora tomar? agua. Sin embargo, al parecer Dios tiene un tiempo para cada detalle, para cada evento que ?l ha planificado en nuestras vidas, y nosotros inconscientes de esos planes y eventos actuamos naturalmente, sin pensar que eso haya sido planificado.? La conciencia de la voluntad de Dios llega a nuestras vidas, cuando sentimos la presi?n del tiempo de Dios.? Sara tambi?n sinti? esa presi?n, pues para ella su tiempo biol?gico de mujer ya hab?a pasado.

El tiempo de Dios ejerce presi?n en nuestras expectativas, pues nuestro escaso conocimiento sobre nuestro futuro y sobre nuestras posibilidades nos hace actuar presurosos y ansiosos para que se d? determinado evento. ?Nos olvidamos de que Dios reclama que para ?l no hay ninguna cosa que sea dif?cil. ??l llama las cosas que no son como si fuesen; ?l es el que es, el que hace que todo sea posible. ?Nuestro tiempo se nos va de las manos y lanzamos un grito para que Dios se apresure, pero el relato b?blico siempre nos habla del tiempo oportuno en el que vemos la mano de Dios. ?Tal vez el tiempo de Dios es uno de sus mecanismos para entrenarnos en el escenario de la fe. ?Leer las narraciones b?blicas nos ayuda a llenarnos de confianza, al entender que para cada cosa acaecida en el mundo hay un tiempo propicio, y ese tiempo pesa sobre los mortales a quienes el tiempo veloz envejece.? Sin embargo, los que esperan en Jehov? tendr?n nuevas fuerzas; levantar?n alas como las ?guilas; correr?n, y no se cansar?n; caminar?n, y no se fatigar?n. ?Infinidad de promesas encontradas en las Escrituras nos incitan a esperar sin temor, pues el Se?or est? con nosotros, esforz?ndonos, ayud?ndonos, sustent?ndonos con la diestra de su justicia (Isa?as 41).

Venido el momento Sara dio a luz al ni?o, al que Abraham llam? Isaac. ?La historia no concluye all?, sino que toma nuevos caminos. ?Despu?s de muchas vicisitudes en la vida del anciano padre, Dios prob? a Abraham con el sacrificio de su hijo. Abraham ahora ten?a que escoger entre su amor por la bendici?n de Dios o por el Dios de la bendici?n. ?Ten?a que escoger entre su amor a Isaac o el amor a Dios.?? Importa mucho el silencio de Abraham, no dijo nada a sus criados que le acompa?aron hacia el holocausto, simplemente les pidi? que aguardasen en un sitio mientras ?l sub?a junto con su hijo Isaac a ofrendar a Jehov?.? Dura prueba en medio de la soledad, pero sabiamente actuaba. ?Caso contrario, muchas voces hubiera tenido que atender y no solamente la suya.? El silencio es importante cuando aguardamos ante Dios. ?La Biblia lo recomienda, guarda silencio ante Jehov?, y espera en ?l. ?El hijo se preocup? porque no ve?a el cordero para el holocausto, por lo que le pregunt? a su padre al respecto.? Abraham expres? como ejemplo ante nosotros la frase m?s esperanzadora que podamos pronunciar: Dios se proveer? de cordero para el holocausto.? Esa frase fue de consuelo para su hijo, aunque de seguro Abraham quer?a traer consuelo a su alma angustiada.? Por otro lado, en esa sentencia yace la m?s grande realidad hist?rica y espiritual para nosotros, pues el Padre se provey? de Cordero para el holocausto, para el sacrificio. ?Era un anticipo de lo que ocurrir?a con el sacrificio vicario de Jesucristo.

Como el Se?or hab?a provisto la matriz de Sara, ya entrada en a?os, y hab?a conversado con Abraham, ?ste esperaba ahora esa provisi?n maravillosa de quien hac?a todas las cosas posibles. ?Conoc?a el sentido de justicia de Jehov?, pues hab?a dialogado con ?l acerca de la destrucci?n de Sodoma, acerca de lo cual Abraham le hab?a expresado que El juez de toda la tierra, ?no ha de hacer lo que es justo?? Fundamentado en el conocimiento que ten?a sobre Jehov?, en sus muchos di?logos, en sus variados entrenamientos anteriores, prosigui? confiado en el sentido de justicia de Dios.? Su prueba de gloria hab?a llegado, ya que ahora le tocaba demostrar la suprema confianza en el Alt?simo.? El relato del G?nesis narra que Dios prob? a Abraham, pero nosotros sabemos que un Dios omnisciente no necesita probar a nadie para saber el resultado.? Ello nos lleva a deducir que el sentido de la prueba lo cobra Abraham, como sujeto probado. ?Abraham es quien se prueba a s? mismo su confianza ante el Se?or.? Adem?s, Dios ten?a un plan con Abraham, un plan eterno que sin duda llevar?a a cabo, por lo cual no necesitaba averiguar nada acerca del comportamiento de su siervo y amigo.? Pero Abraham, dentro de nuestro plano hist?rico, pas? por la prueba de gloria que le otorg? el t?tulo de padre de la fe.? Cuando ya Abraham iba a sacrificar a su hijo, en la obediencia de la criatura ante su Creador, escuch? una voz que le dec?a no extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu ?nico.? Ya Abraham hab?a comprobado tambi?n que ?l tem?a a Dios, y que ese Dios se hab?a provisto de cordero, pues al alzar sus ojos vio a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos.

En m?ltiples ocasiones nos encontramos con los trabajos perdidos, con las familias irrecuperables, con p?rdidas desastrosas y con la salud precaria.? El relato sobre el padre de la fe puede aliviar nuestras tensiones, ya que en ?l podemos contemplar la manera prodigiosa en que Dios proveer?.? Siempre hay provisi?n para los hijos de Dios.? En nuestras mayores derrotas o batallas perdidas, surge un h?lito de esperanza en el recuerdo de la palabra le?da y aprendida, esa palabra vivificante encontrada en las Escrituras. ?Para todas las ocasiones el Se?or proveer?.? La Biblia contiene variados relatos relacionados con la provisi?n de Dios; no somos superiores a Abraham, pues ?l ostenta el t?tulo de padre de la fe, por lo cual no seremos probados m?s all? de lo que ?l fue probado.? De seguro en el trajinar de nuestra vida vamos a encontrar pruebas de diferente calibre y matiz, que son el mecanismo utilizado por la Providencia para darle forma a nuestra fe, sin la cual no podr?amos agradarle.?

Abraham despu?s de esa dura experiencia ofreci? el holocausto y llam? el nombre de aquel lugar Jehov? proveer?.? Nosotros tenemos historias similares en las que hemos visto c?mo Dios nos ha provisto de lo necesario para continuar. ?Abraham ten?a la costumbre de edificar altares y renombrar los sitios para recordar f?cilmente, al hacerlos parte de su historia personal.? Nosotros podemos sacrificar a Dios alabanza, cuando al tomar prestado el nombre que Abraham profiri? a aquel lugar podamos decir tambi?n El Se?or proveer?.

En la galer?a de la fe en la carta a los Hebreos, el escritor b?blico la engrandece con el nombre del patriarca, al decirnos que Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeci? para salir al lugar que hab?a de recibir como herencia; y sali? sin saber a d?nde iba. ?Por la fe habit? como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. ?Su ejemplo permanece en medio nuestro para estimularnos a pensar en la bienaventuranza de la fe, don de Dios e instrumento de su agrado.? Pues sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11).

C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 20:49
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