Domingo, 03 de agosto de 2008

La fe nos capacita para la lucha. Uno de los profetas menores tiene por nombre Habacuc, que significa abrazar o luchar.? En ?l se refleja la pugna de un profeta que se abraza a Dios, pero que igualmente lucha con Dios.? Su angustia por los pecados de su pueblo, y por la aparente falta de inter?s de Dios sobre el asunto, hace que inaugure con osad?a el hecho de reclamarle a Dios por su gobierno del mundo.? Dios, sin embargo, le responde que ?l habr? de castigar a los caldeos, el pueblo que habr?a de utilizar para reprender a Jud?.? El profeta contin?a su queja, pues aunque entiende parte del plan de Dios no ve resuelta su angustia: que reine definitivamente la justicia sobre la faz de la tierra.

Seg?n el cap?tulo 2 de Habacuc, Jehov? le ordena al profeta que escriba la visi?n que le est? dando, que la escriba en tablas, para que sea le?da por la gente.? El verso 3 de este cap?tulo es muy c?lebre, y merece resaltarlo: Aunque la visi?n tardar? a?n por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentir?; aunque tardare, esp?ralo, porque sin duda vendr?, no tardar?. Muchas son las ocasiones en que los profetas aguardaban el cumplimiento de las promesas del Se?or, tratando de entender los tiempos en que Dios cumplir?a lo que hab?a prometido.? Esta espera podr?a generar zozobra, por lo cual Jehov? mismo, al conocer la inquietud de Habacuc, la manera como se abrazaba a su Dios, le recomienda esperar aquello que sin duda vendr?a.? La raz?n por la cual vendr? es b?sicamente porque Jehov? mismo lo ha prometido.? Jehov? es aqu?l que hace que las cosas sean posibles.

Jehov? le dice a Habacuc: mas el justo por su fe vivir?, el texto que sent? la base que servir?a de plataforma al ap?stol Pablo para afianzar su teolog?a de la fe.? En Romanos 1: 17 el ap?stol escribi? inspirado en Habacuc: Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como est? escrito: Mas el justo por la fe vivir?. ?Curioso adem?s que Mart?n Lutero, en una visita que hizo a Roma, cuando pudo tener acceso directo a una Biblia encadenada en un p?lpito, la abri? en el texto de Romanos 1:17.? All? descubri? la visi?n enfermiza de la tradici?n romana de las obras, por lo cual Roma vend?a indulgencias ? bulas de perd?n otorgadas por el Papa. ?Este texto liber? a Lutero de sus ataduras con Roma y le hizo comprender que el regalo de Dios para con sus escogidos es el don de la fe.? La cita de Habacuc hecha por Pablo, permiti? que Lutero diera el giro definitivo hacia lo que constituy? la c?lebre Reforma Protestante del siglo XVI.? Conviene destacar que en esa ?poca no hab?a Biblias disponibles, y las copias que exist?an estaban confinadas en algunos templos de importancia, atadas con cadenas al p?lpito, de manera que no cualquiera ten?a acceso a ellas. ?Dios utiliz? el texto de Habacuc 2:4 para generar la Reforma Protestante.? Si miramos el verso 5 del cap?tulo 1, notamos que Dios le anuncia a Habacuc que ?l har?a una obra incre?ble.? Sabemos que en parte se refer?a a lo que hizo con los caldeos, pero ahora sabemos algo m?s que Habacuc no supo: Dios utilizar?a el libro de Habacuc para la obra maravillosa del Renacimiento Evang?lico, conocido como el Protestantismo del siglo XVI.

Por eso cobra sentido el hecho de esperar la visi?n, aunque tardare.? Esa visi?n no es otra que las promesas de Dios dadas a su pueblo, promesas que incluyen la certeza de que estar?a con nosotros todos los d?as, hasta el fin del mundo.? Promesa que tambi?n incluye que somos sus ovejas que nadie arrebatar? de sus manos.? Promesa que nos recuerda que ?l nos est? preparando lugar a su lado; que nos ser? dada sabidur?a de lo alto cuando la solicitemos, que se nos ense?ar? a orar de acuerdo a su voluntad, de manera que obtengamos todas las peticiones que hagamos; que tendr?amos un Consolador en este mundo hostil, el cual intercede por nosotros con gemidos indecibles.? Las promesas de Dios, que son muchas, son cumplidas siempre, por lo cual Dios le suger?a a Habacuc que esperara la visi?n que le hab?a sido dada.? Esa recomendaci?n es v?lida para nosotros, si entendemos que hemos recibido promesas por parte de alguien que es llamado Fiel y Verdadero.?

Antes de llegar al cap?tulo final, el n?mero 3, encontramos en medio de la respuesta que Dios le da al profeta, en relaci?n con su segunda tanda de preguntas, una serie de mensajes de gran relevancia para todos los tiempos de la humanidad.? El que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerᅡAy del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder de m?!...?Ay del que da de beber a su pr?jimo! ?Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!... ?De qu? sirve la escultura que esculpi? el que la hizo? ?La estatua de fundici?n que ense?a mentira, para que haciendo im?genes mudas conf?e el hacedor en su obra? ?Ay del que dice al palo: Despi?rtate; y a la piedra muda: Lev?ntate! ?Podr? ?l ense?ar? He aqu? est? cubierto de oro y plata, y no hay esp?ritu dentro de ?l (Hab.2:5-19). ?Estas consejas por parte de Jehov? constituyen algunas de las respuestas dadas al profeta que hab?a reclamado por el gobierno del mundo.? Dios le se?ala que existe un problema moral en su pueblo, un problema de ebriedad y soberbia, actividades muy ligadas la una a la otra. ?Pero que existe, adem?s, el problema de la idolatr?a, en imitaci?n a las dem?s culturas de la humanidad que no le tienen como Dios.? La idolatr?a constituye el principal problema por el cual el hombre se ata a una ficci?n teol?gica, ensimismado en su soledad espiritual, conjugado con sus objetos de culto que de nada le sirven.? A lo largo de la Biblia, puede observarse el reclamo y advertencia que se hace contra la insensatez de la idolatr?a, que nada ?til aporta.

Una vez que se le responde el segundo conjunto de preguntas al profeta, ?ste logra entender la manera como Dios gobierna el mundo.? Al menos deja de inquirir acerca del por qu? y del c?mo lo hace Dios.? El profeta pasa ahora a orar, en lo que constituye un canto de alabanza, en el tambi?n conocido salmo de Habacuc. ?El cap?tulo 3 de su libro recoge la oraci?n salm?dica del profeta, que ahora reconoce el temor por haber o?do la palabra de Jehov?.? Oh Jehov?, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acu?rdate de la misericordia.

En su parte final, el profeta es ya un poeta que canta la confianza que le dio el haber hablado con Jehov?.? Expone el resultado inevitable despu?s de un encuentro con el Alt?simo, la confianza suprema que resulta de conocer la voluntad eterna del Dios vivo: Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegrar? en Jehov?, y me gozar? en el Dios de mi salvaci?n.? Jehov? el Se?or es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.

Con este canto termina Habacuc su peque?o libro prof?tico.? Resalta el contraste inicial con el final; si al principio se inici? con una pregunta aparentemente grosera, un reclamo contra el Todopoderoso, ?Hasta cu?ndo, oh Jehov?, clamar?, y no oir?s; y dar? voces a ti a causa de la violencia, y no salvar?s? ?Por qu? me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia?... (versos 2 y 3 del cap?tulo 1), en el final reconoce que Jehov? es realmente su fortaleza y que le hace andar en alturas, como si el profeta tuviese pies de ciervas, para elevarse en medio de los problemas, de la destrucci?n y la violencia, del pleito y la contienda que estaban delante de ?l.? Este libro de Habacuc es un compendio de la experiencia del creyente, que reconoce el poder de la comuni?n con su Hacedor.? Por una parte, el profeta nos educa en cuanto a la forma de hablar con quien gobierna el mundo; quiz?s nosotros podamos concluir que es un sin sentido inquirir de esa forma a quien gobierna el mundo.? Por otro lado, muy a pesar de esa inquisici?n subida de tono del profeta, contemplamos a un Dios que no se enoj? por la manera como su siervo entend?a la relaci?n divina con su criatura.? La respuesta de Dios fue contundente, le mostr? la obra que habr?a de hacer, una obra que ser?a incre?ble.? Muchas veces la respuesta a nuestras oraciones son s?lo respuestas incre?bles, o proposiciones que no entendemos c?mo las har? posible nuestro Dios, no porque no creamos en su poder, sino porque nos enfocamos demasiado en nuestras circunstancias.? De all? que en la oraci?n final, el profeta reconoce que esa comuni?n proveniente de la conversaci?n con su Dios le ha permitido elevarse en medio de sus problemas, tomar distancia de ellos, que no evadirlos, como si tuviese pies de ciervas, y ha comenzado a andar en sus alturas, las alturas del profeta.?

Los hijos de Dios somos llamados a andar en nuestras alturas, a tener una perspectiva diferente de las cosas que acontecen en el mundo.? Desde esa ?ptica se produce el gozo, se inspira la fe, y se puede cantar con Habacuc el hecho de que pudiera ser que la higuera no florezca, que el producto del olivo faltare, que no hubiere vacas en los corrales.? Desde esas alturas de la fe entendemos que aunque la visi?n tardare, hemos de esperarla, porque no mentir?.? Entendemos tambi?n que el justo ha de vivir por la fe.? Pero es s?lo desde la confianza ofrecida en el proceso de la comuni?n con Dios, que podemos elevarnos como si tuvi?semos pies de ciervas, un proceso de comuni?n que presupone preguntas y tambi?n respuestas.?? Si no esperamos la respuesta de Dios en la comuni?n de la oraci?n, hemos tenido un mon?logo y no un di?logo.? La oraci?n en di?logo supone una respuesta.? Esperar la respuesta era habitual en la actividad prof?tica b?blica. ?La actividad apost?lica tambi?n nos ense?a a esperar la respuesta. ?La promesa de Cristo es la misma, si acudimos al Padre en oraci?n no tardar? en respondernos.? El canto de alabanza de Habacuc, conocido tambi?n como su oraci?n, se inicia con un clamor de temor: Oh Jehov?, he o?do tu palabra, y tem? Pero despu?s de ese temor se produjo el gozo y la inspiraci?n de la fe.? S?lo despu?s de o?r al Se?or, sus pies se elevaron como si fuesen pies de ciervas.? Podemos estar molestos, angustiados, preocupados por c?mo Dios gobierna este mundo, donde la maldad campea alrededor nuestro; podemos escuchar al mundo mismo pregunt?ndonos por nuestro Dios, increp?ndonos y?dici?ndonos que si Dios fuese amor, no permitir?a tanto dolor e injusticia.? Sabemos que nuestra respuesta no ha de ser solamente ret?rica, sino que tenemos que acudir a?la presencia del Padre, pues el resultado habr? de ser semejante al que tuvo el profeta.? De su presencia saldremos con temor y reverencia, con gozo, elevados en las alturas de la fe.? S?lo as? podemos sortear los peligros del camino, para tomar otra perspectiva que nos haga mirar en forma distinta la manera como Dios gobierna el mundo.

C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 8:28
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