Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008

Hay un texto en la carta a los Romanos que celebra lo que ha sido escrito desde el Antiguo Testamento.?? Pablo nos asegura que las cosas que se escribieron antes fueron escritas para nuestra ense?anza, para nuestro provecho.? No hay nada innecesario en las Escrituras, y todo tiene su prop?sito, por lo que esas historias est?n relatadas para que saquemos provecho de ellas.? Las aventuras de Gede?n apenas ocupan tres o cuatro cap?tulos del libro de los Jueces y se digieren r?pidamente.

Los hijos de Israel hac?an lo malo delante del Se?or.? Como era de esperar, hab?an sido castigados y en esta oportunidad a trav?s de un pueblo llamado los Madianitas, quienes se encargaron de asolarlos, rob?ndoles las cosechas y desesper?ndoles al m?ximo.? Pero el pueblo ten?a conocimiento acerca de su Se?or y comenz? a clamar a Jehov?, por lo que en consecuencia a su clamor Dios les envi? a un profeta.? Este emisario les hizo memoria de las proezas que Dios hab?a hecho con su pueblo en Egipto, tambi?n les record? que ese castigo hab?a sobrevenido porque los israelitas se hab?an vuelto hacia otras divinidades.

Acto seguido, el ?ngel de Jehov? se present? en los predios de Gede?n.? La visita especial consisti? en dar unas palabras de aliento a un hombre trabajador, que estaba en la era del trigo.? Gede?n de inmediato comenz? sus argumentos l?gicos con el enviado de Jehov?: si Jehov? est? con nosotros ?por qu? raz?n nos est? ocurriendo lo que nos est? ocurriendo?? Ese reclamo es muy parecido al que hacemos nosotros a diario, cuando valoramos nuestras creencias, nuestra fe en Cristo, y nuestra posici?n lastimera en medio de las dificultades de la vida.? Equivale a decir que si t? has prometido estar con nosotros todos los d?as, hasta el fin del mundo, entonces por qu? tengo estos tropiezos.? Es una pregunta muy ret?rica, que no espera respuesta, pues es ante todo una queja.? Es una manera de agradecer la visita del Se?or,? aunque no haya marcado mucha diferencia en nuestros problemas.

La iron?a se deja ver en este tipo de razonamiento, donde un argumento que ofende es lanzado contra nuestro interlocutor (hoy d?a ser?a el Esp?ritu Santo), para no admitir que nuestras calamidades pueden tener causas distintas a un abandono divino.? ?Y d?nde est?n todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado acerca de Egipto?? ?Para esto nos sac? de Egipto, para entregarnos en manos de los Madianitas?? Nuestros argumentamos se hacen en forma similar: ??d?nde est?n tus maravillas que hemos le?do en tu Palabra?? ?Y todo lo que hemos aprendido en la iglesia, de qu? nos ha aprovechado??

El libro de Jueces, cap?tulo 6, nos dice que Jehov? no hizo otra cosa que mirar a Gede?n.? No discuti? con ?l, no le argument?.? Simplemente lo mir?, pero de inmediato le hizo una proposici?n que volte? las mesas. ?Cambi? las perspectivas de ese labriego quejumbroso e ir?nico, que ten?a a Dios como un recuerdo de la cultura de sus antepasados, pero del cual dudaba mucho.? A pesar de ello, Gede?n pertenece a la galer?a de la fe; al parecer nosotros tambi?n podemos pertenecer a esa galer?a, pues tenemos argumentos parecidos y hasta los momentos no nos hemos percatado de nuestra gran fe.? Ahora Jehov? le propuso a Gede?n salvar a Israel de la mano de los madianitas.?

La visita de Dios a veces se torna retadora.? Nos gustar?a m?s verlo actuar a ?l, como en el escenario de un teatro en confortables butacas.? De seguro le brindar?amos un caluroso aplauso y le obsequiar?amos un efusivo discurso.? ?Pero Dios volte? las mesas!? Ahora esa queja de Gede?n, ese clamor de pueblo, era respondido con el argumento menos esperado.? Ve con esa tu fuerza, le dijo Jehov?.? Recordemos que se le present? el ?ngel de Jehov? y le dijo var?n esforzado y valiente, a un hombre que ten?a que trabajar el trigo en forma oculta, para que los Madianitas no lo despojaran de sus bienes.? A ese hombre trabajador y escondido Dios le dio palabras de aliento, al decirle var?n esforzado y valiente.? No sabemos qu? vio Dios en el coraz?n de Gede?n para decirle esas frases.? Lo cierto es que haya o no haya visto algo bueno en Gede?n, las palabras de Dios estaban ofrecidas para darle ?nimo.? Cu?ntas veces desanimamos a otros o nos desolamos a nosotros mismos, tan solo por mirar las circunstancias.? Sin embargo, las palabras del enviado de Dios fueron dichas para cambiar las circunstancias.?

Gede?n ?todav?a lejos de ser nuestro h?roe de fe- puso en entredicho las palabras de Jehov?.? Con mucho respeto, pero con la iron?a transformada en duda, Gede?n le dijo: Ah, se?or m?o, ?con qu? salvar? yo a Israel?? He aqu? que mi familia es pobre en Manas?s, y yo el menor en la casa de mi padre. ??Se requer?a financiar a un ej?rcito para hacer frente a los Madianitas y resistir una campa?a de guerra.? Las cuentas de Gede?n estaban claras, no ten?a esperanza alguna y segu?a movi?ndose en el terreno del empirismo: objetivamente no contaba con los elementos necesarios para salvar a Israel.??

La fe de Gede?n puede verse en el recuerdo de los relatos acaecidos a las generaciones anteriores, cuando salieron de Egipto.? Puede verse tambi?n en el hecho de que trataba con respeto al enviado de Jehov?.? Puede valorarse en cuanto a que tiene el deseo de liberar al pueblo de Israel.? Pero no puede verse en su confianza inmediata en ese Dios, del cual ?l piensa que los ha abandonado.? Jehov? no le reclam? nada acerca de su poca fe, acerca de sus argumentos ir?nicos y cargados de duda; esta vez le dijo: Ciertamente yo estar? contigo, y derrotar?s a los madianitas como a un solo hombre.

Sucede a menudo que cuando Dios empieza a hablar en nuestro interior, nuestra fe aumenta lo necesario para convertirnos en la respuesta a nuestras oraciones.? No nos gusta ser la respuesta a nuestras oraciones, pero a veces sucede.? Aunque la fe de Gede?n fue en aumento, rog? por una se?al que demostrase que Jehov? hab?a hablado con ?l.? Esa se?al era muy importante, pues tal vez todo lo que le acontec?a pod?a ser producto de su imaginaci?n, de sus deseos ocultos de estar con el Dios vivo.

La respuesta de Dios fue que ?l esperar?a hasta que Gede?n volviese con una ofrenda ofrecida.? Dios espera porque ?l es paciente y nos conoce.? Conoce el Se?or a los que son suyos, por lo tanto sabe de nuestra ansiedad, de nuestra premura, de nuestro tiempo que se nos va.? Cuando Gede?n ofreci? el cabrito, junto con los panes sin levadura, como era costumbre en su tiempo,?? el ?ngel de Jehov? toc? con su b?culo la carne y los panes y subi? fuego de la pe?a que consumi? la ofrenda.? Acto seguido, el ?ngel de Jehov? desapareci? de su vista.

Gede?n supo en ese momento que hablaba con el Se?or, por lo tanto comenz? a temer por su vida.? Sin embargo, Dios le dijo que no se preocupase, que no iba a morir por haberle visto cara a cara.? Entonces Gede?n edific? un altar para Jehov?, lo que equivale a ofrendar lo que le es agradable, el reconocimiento y la alabanza al Dios vivo.? Esos altares y ofrendas se realizan en esp?ritu y en verdad, all? donde manan los r?os de agua viva ofrecidos por el Se?or a la mujer samaritana.?

Transcurridas algunas horas, Dios le habl? a Gede?n acerca de una labor dif?cil que ten?a que hacer.? Esa tarea no hubiese podido hacerla antes del encuentro con el Se?or, pues era inmensa.? Ten?a que derribar el altar de Baal en la casa de su padre, cortar la imagen de Asera y edificar en su lugar un altar a Jehov?; una vez cumplido con ese mandato podr?a ofrecer un holocausto.? La respuesta de Gede?n consisti? en poner manos a la obra.? Ese mandato equivale a una limpieza, la de dejar el sacrificio a los ?dolos y comenzar a dar ejemplo ante el pueblo que comenzar?a a liderar.? En la Biblia encontramos muchos momentos en los que Dios ataca a los ?dolos que poseemos.? Tal vez en tiempos modernos no los tengamos de madera, de yeso o de metal, pero es posible que hayamos invertido mucho tiempo en labrar a nuestra imagen y semejanza a un dios.? A lo mejor el dios que suponemos es m?s bondadoso que el Dios revelado.? Sucede en muchos que tambi?n se han forjado un ?dolo que deben derribar primero, para que se encuentren con la verdadera imagen del Dios de la Biblia.

Gede?n se hac?a el loco en cuanto a los ?dolos de casa de su padre: ?Asera y Baal.? Derribar esos altares fue consecuencia y no causa de su comuni?n con el Se?or.? No esperemos a estar definitivamente limpios para acudir al Santuario, pues se nos puede ir la vida limpi?ndonos sin que nos presentemos.? Es mejor acudir pronto a expresar nuestras dudas como lo hizo Gede?n.? La limpieza vino como a?adidura a la comuni?n de Gede?n con el Se?or.? ??????????? El alboroto del pueblo no se esper? m?s all? de la ma?ana siguiente. ?Intentaron matar a Gede?n por haber derribado sus altares a los falsos dioses.? Su padre era el due?o de esos altares, pero despu?s de la actitud gallarda de su hijo tuvo una reacci?n de inteligencia y sabidur?a.? A pesar de que Jo?s ? el pap? de Gede?n - era un siervo de Baal y de Asera, tambi?n hab?a conocido acerca del Dios de sus padres.? La actitud de Gede?n ? quien ahora se mostraba como esforzado y valiente - (porque Dios le hab?a prometido que estar?a con ?l) gener? el impulso necesario para cambiar su argumento.? El sab?a que esos ?dolos no eran capaces de nada, por eso le propuso al pueblo que le dieran un tiempo a esos mu?ecos para actuar. ?Si ellos eran de verdad dioses, contender?an por s? mismos contra quien hab?a derribado el altar.?

Esa fue la primera gran victoria de este iniciado de la fe, la victoria dentro del seno de su familia (no siempre sucede igual, algunos h?roes tuvieron que huir de sus familias, otros murieron aserrados, otros fueron encarcelados).? La historia de Gede?n contin?a para mostrarnos una cantidad de acciones interesantes por medio de las cuales ?l se volvi? grande. ?La clave de todo estuvo en que aprendi? a confiar m?s en Dios.? Debi? haber sido emocionante para ?l recordar la promesa de que ?l ser?a el instrumento para liberar a su pueblo.? El era un hombre d?bil, empobrecido, el menor de la familia, con un padre id?latra entregado al servicio de las divinidades paganas.? Adem?s, trabajaba a escondidas para evitar que los Madianitas le arrebatasen el producto de su siembra.? Ese hombre apenas recordaba las historias escuchadas de sus antepasados en relaci?n a lo que Jehov? hab?a hecho por medio de Mois?s, cuando sac? a los israelitas de Egipto.? Las historias que hab?a escuchado Gede?n alimentaron su alma e incubaron su fe (pues esas historias tambi?n eran palabra de Dios).? La historia de Gede?n y sus haza?as de fe son parte de las nuevas lecturas que hacen los amantes del libro de Dios.? Gede?n pudo haber escuchado por boca de sus padres? todo lo acaecido en el proceso de liberaci?n de Egipto.? Tal vez solamente se hab?a enterado por la v?a oral, ya que tener un libro de La Torah era sumamente dif?cil en ese entonces.? Pero ahora, ??l mismo es parte de la historia b?blica!? Eso es un regalo con el que no contaba, que tal vez nunca imagin?.

Cuando leemos la Biblia nacen nuevos paradigmas de vida y de esperanza. ?Dios puede mostrarnos en su palabra un mensaje espec?fico en tal o cual dificultad.? A partir de su encuentro con Jehov?, Gede?n se hab?a habituado a pedirle se?ales porque no se aventuraba a las primeras, para decir El Se?or me dijo.? En una oportunidad exigi? que se mojara un vell?n de lana con el roc?o, pero que quedara seco alrededor del vell?n.? Lo que constitu?a la prueba m?xima para Gede?n, no era nada dif?cil para el Se?or de lo imposible.? As? sucedi?, pero como su fe estaba todav?a inmadura le exigi? al Se?or todo lo opuesto, que el vell?n estuviera seco y alrededor todo el roc?o. ?Y as? sucedi?.?

En ese tiempo el Esp?ritu de Dios no estaba necesariamente en los creyentes del pueblo de Israel.? Por lo general era una concesi?n especial a los profetas.? Hoy d?a no necesitamos pedir las se?ales tal cual las pidi? Gede?n, porque tenemos el Esp?ritu Santo, quien nos lleva a toda verdad.? Podemos pedirle se?ales precisas acerca de su voluntad en determinados aspectos particulares de nuestra existencia, de seguro no se enfadar? y como a Gede?n nos ser?n dadas; recordemos que la relaci?n con el Se?or es personal, no necesitamos intermediarios humanos que nos digan lo que el Se?or nos puede decir directamente. ?A menos que sea un mensaje que nosotros no hemos querido escuchar por estar endurecidos.? Dios habla de muchas formas, por su palabra escrita, as? como en la oraci?n cuando no es un mon?logo sino un di?logo.? A veces estamos tan apresurados que hacemos una especie de dictado de lo que queremos junto a nuestras razones, pero no aguantamos el tiempo a solas para escuchar su respuesta.? Hacemos preguntas o planteamientos como si lo hici?semos al vac?o; despu?s nos retiramos a contemplar las circunstancias y las interpretamos.? Queremos ser como los h?roes de la Biblia, pero olvidamos que ellos estuvieron dispuestos a escuchar a Dios, para lo cual siempre ten?an tiempo.

Gede?n estaba retirado con su trabajo a solas, alejado de la gente y del bullicio; entonces Dios se le manifest?.? El?as el profeta estuvo tambi?n retirado en una monta?a, donde el Se?or se le manifest? en un silbo apacible.? Al Se?or le encanta la quietud, por algo dice en quietud y en reposo ser?is salvos.? En otro contexto se?ala: estad quietos y conoced que yo soy Dios.? La Biblia dice que Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos, de manera que el Dios de Gede?n es el mismo de Mois?s, el mismo que est? con nosotros.? Si usted mira de cerca la vida de cada uno de esos grandes h?roes de la fe, notar? que a todos ellos se les manifest? el Se?or a solas, cuando estaban retirados del bullicio y del gent?o.

C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

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