Viernes, 09 de noviembre de 2007

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En cualquier estudio sobre la predestinaci?n o que trata el tema de la soberan?a de Dios puede venir a nuestra mente lo que piensan otras culturas distintas al cristianismo. Un poco antes del nacimiento de Cristo, m?s o menos hacia el siglo V a.C., aparece recogida en el teatro griego la idea del destino como ente implacable, establecido incluso por encima de los dioses griegos. Dentro de la cosmogon?a griega y dentro de su visi?n teog?nica, cinco mujeres son controladoras de nuestra vida: Ilit?a, diosa del Nacimiento, N?mesis, la Inevitable y tres Moiras (o Parcas) quienes ser?an las hermanas Cloto, L?quesis y ?tropo, todas hijas de la Noche.

El Destino, entonces, es un dios ciego, hijo del Caos y la Noche, y el globo terr?queo est? bajo sus pies. Sus decisiones son irrevocables y su poder alcanza a los mismos dioses, y las Parcas (o Moiras) son quienes ejecutan sus ?rdenes. ?Es por eso que hablamos indistintamente de Moira o Destino, pero entendemos que son dos entidades que cumplen en s?ntesis la misma funci?n.

Esto nos muestra que dentro de la sabidur?a griega (como dijo el ap?stol Pablo: los jud?os reclaman se?ales y los griegos sabidur?a) hubo cierta audacia literaria para recoger en muchos mitos la manera como conceb?an los mortales de entonces sus avatares diarios. En el Edipo Rey de S?focles, se pone de manifiesto lo implacable del destino. ?Un or?culo predice el futuro del ni?o por nacer, matar? al padre y dormir? con su madre, por lo que el rey Layo ?quien era su padre- envi? al ni?o con unos pastores para que lo echasen a un despe?adero. La noble criatura en su inocencia inspir? ternura en los pastores, quienes decidieron entregarlo a otros cuidadores de ovejas en una comarca vecina, con miras a que tuviesen de ?l misericordia.? A Edipo le quitaron el grillete de sus pies ?de all? el nombre: EDI-POS, el que tiene un hematoma o marca en sus pies- y fue enviado a un nuevo reino.

Al crecer, como era costumbre en ese entonces, el joven consult? el or?culo para conocer su destino. Este le dijo exactamente lo que a?os antes hab?a anunciado a sus padres: Matar? a su padre y dormir? con su madre. Aterrorizado, huy? de esa naci?n, abandon? todo y se alej? de quienes ?l cre?a eran sus padres. ?Pero en el camino se encontr? con el rey Layo y, en una discusi?n por el paso del mismo, Edipo en pelea dio muerte al rey. ?Sigui? en su andar y se encontr? con la Esfinge, quien ten?a para entonces un enigma, instrumento de muerte para quien no lograra descifrarlo. ?La Esfinge le propuso a Edipo el enigma y ?ste lo descifr? (?cu?l es el animal que en el d?a camina en cuatro patas, al mediod?a en dos y en la noche en tres? Edipo respondi?: el hombre, quien de ni?o gatea, al ser adulto anda erguido en dos pies y en su vejez usa un bast?n por su encorvamiento). Eso hizo que la Esfinge tuviera que destruirse a s? misma y, en consecuencia, cesase el mal o maldici?n en el territorio del reino de Layo.

Edipo es bien recibido por vencer a la Esfinge, y dadas las circunstancias de la viudez de Yocasta ?madre de Edipo- esposa del extinto rey, fue conminado a tomarla por esposa para ser rey de Tebas. Edipo rey complet? a perfecci?n los planes inexorables del destino, a pesar del poder?o suyo y el de sus padres ?con todo lo que implicaba la realeza- ?al tratar evadir o burlar el trazado de la l?nea por la que habr?a de andar.

Este maravilloso relato de la percepci?n de los sabios griegos en cuanto al destino nos sumerge en el concepto de la soberan?a de una entidad superior a nosotros. ?Para los griegos era la Moira, el Destino, quien estaba incluso por sobre sus propios dioses. Para el cristianismo no es el destino o una parca, es simplemente Dios creador del universo quien controla las l?neas de sus criaturas. Recordemos siempre que Edipo se sinti? libre, actu? espont?neamente, trat? de hacer lo correcto, pero no pudo evadir su destino. Pensemos que nosotros que hemos concebido a un Dios superior a las Parcas, pero que adem?s hemos sido formados como sus criaturas, tampoco podemos evadir sus trazados para nuestras vidas. Y eso no nos hace sentir menos libres que Edipo ni nos hace actuar en forma menos espont?nea que Edipo.

?Pero qu? dice la Escritura al respecto? O lo que es lo mismo, vayamos a la Ley y al Testimonio. Hay infinidad de textos que proclaman la soberan?a de Dios, muy a pesar de que en el mito moderno o en lo que suele llamarse leyenda urbana se proclame que el hombre puede labrar su destino, que el destino est? en nuestras manos, que nuestras decisiones nos llevan a determinadas consecuencias. Bueno, eso es cierto en alguna medida. Para Edipo tambi?n lo fue, ?no cree? Lo que sucede es que estamos viviendo en un plano f?sico de espacio-tiempo, con una l?nea hist?rica que palpamos en el d?a a d?a, y en ese ambiente nos parece natural el que nosotros labremos nuestros destinos, pues somos libres de pensar como queramos, libres de elegir maneras y posturas, de adquirir o de entregar objetos, sentimientos, expresiones. Y como el pez en el agua se siente feliz de acuerdo a su naturaleza, nosotros con los pies en la tierra y no bajo el agua respiramos mucho mejor. Sin embargo, no olvidemos que todo lo valoramos en esta dimensi?n del espacio-tiempo.

En ling??stica se suele decir que cuando estudiamos el lenguaje lo hacemos con el lenguaje mismo. Y ese es un problema enorme, pues el objeto de estudio es el mismo instrumento de estudio. Ahora bien, cuando un cardi?logo estudia el coraz?n ?l puede agarrar un coraz?n, tenerlo como objeto de an?lisis, pero no lo hace con ni desde su propio coraz?n. Eso es menos dif?cil. Algo parecido a lo que acontece con el estudio del lenguaje sucede cuando entramos en el terreno de lo espiritual. Estudiamos el esp?ritu con el esp?ritu mismo, y de nuevo el problema. Pero eso lo dice la Escritura: las cosas espirituales han de discernirse espiritualmente.

En tanto que creyentes en un legado espiritual al que se ha denominado la Biblia, debemos referirnos a ella para examinar lo que se nos pone de manifiesto en estos campos del saber. ?Si hemos cre?do que la Biblia es la Palabra de Dios, ech?mosle un vistazo para ver lo que nos dice en relaci?n con la soberan?a de ese Dios. El hace seg?n su voluntad en el ej?rcito del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano y le diga: ?Qu? haces? (Daniel 4:35). ?Vaya, vaya! Parece que este Dios es m?s absoluto que los dioses griegos, tal vez sea ese dios no conocido al que ellos le esculpieron un monumento. Por si acaso se les hab?a escapado uno, los griegos ?siempre sabios- agregaron otro, y bajo un manto argumentativo muy peculiar, lo dedicaron AL DIOS NO CONOCIDO. Eso me parece maravilloso, una gran previsi?n teol?gica, pues siempre cab?a la posibilidad de llegar al conocimiento de ese dios aristot?lico que no es otro que el motor sin motor que mueve todas las cosas. El ap?stol Pablo, inteligente tambi?n, les habl? de ese dios no conocido?y les dijo que ese dios no es otro que Dios, del cual ?l quer?a darles raz?n.

Jehov? de los ej?rcitos jur? diciendo: De cierto se har? de la manera que lo he pensado, y ser? confirmado como lo he determinado?Porque Jehov? de los ej?rcitos lo ha determinado, ?y qui?n lo impedir?? Y su mano extendida ?qui?n la har? retroceder? (Isa?as 14:24-27). ?Esto muestra una claridad pr?stina en el profeta Isa?as, pues un profeta no es otro que quien proclama el or?culo de Dios, el que proclama sus designios, el vocero de Dios para nosotros en la tierra.

El destino es manifiesto por su brazo extendido, por su determinaci?n, y la manera absoluta en que se cumplir? viene expresada por las interrogantes del profeta: ?qui?n la impedir? y qui?n la har? retroceder? Pero el mismo Dios de la Biblia se anuncia como el ?nico, como el que reta a cualquier otro dios. ?l es ese dios no conocido por los griegos hasta que les fue revelado a quienes les fue revelado ?si bien Dios se ha mostrado a trav?s de su creaci?n, pero los hombres prefirieron hacer esculturas de serpientes, de cualquier animal, o cosas semejantes para adorar, antes que reconocer al Dios invisible, creador de todo cuanto existe. ?A trav?s de Isa?as Dios agrega: Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a m?, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antig?edad lo que a?n no era hecho; que digo: Mi consejo permanecer?, y har? todo lo que quiero?Yo habl?, y lo har? venir; lo he pensado, y tambi?n lo har?. (Is.46:9,10, 11).

En el Edipo Rey de S?focles, por lo menos dos caracter?sticas resaltan de un ente soberano: la capacidad de predicci?n y el pleno cumplimiento de lo predicho. Eso mismo ha sido caracterizado mucho antes de lo expuesto en el teatro griego por muchos de los profetas del Dios viviente. ?El concepto de tragedia nace por el conflicto que suscita la comprensi?n del designio inmutable del destino. La conciencia de la criatura de que no puede eludir bajo ning?n modelo argumentativo el cumplimiento del prop?sito del destino, se convierte en la tragedia humana. ?Pero los griegos fueron sabios y asumieron el valor tr?gico sin negarlo, lo escenificaron y lo pregonaron en su teatro en cuanto festival les brindase la ocasi?n; porque la gente iba al teatro a ver de nuevo las mismas obras, no obstante que hubiese alguna nueva.

?Hay para Dios alguna cosa dif?cil?...Nuestro Dios est? en los cielos; todo lo que quiso ha hecho?As? ser? mi palabra que sale de mi boca; no volver? a m? vac?a, sino que har? lo que yo quiero, y ser? prosperada en aquello para que la envi? (G?nesis 18:4; Salmo 115:3; Isa?as 55:11). Desde la perspectiva del Dios b?blico contemplamos a un Dios que hace como quiere, que ordena y se le cumple. Un Dios que pre-ordena todas las cosas para que conspiren o contribuyan en favor de su cometido. No hay azar; el azar es un eufemismo, una manera elocuente de nombrar a los factores desconocidos. Si cuando he lanzado los dados y he obtenido un n?mero determinado lo llamo azar, simplemente lo he llamado as? por mi incapacidad de predicci?n. ?Por qu?? Porque no conozco todas las variables f?sicas ?y no esot?ricas- que intervienen en mi espacio-tiempo para poder predecir con exactitud. Desconozco la resistencia del pa?o donde son lanzados los dados; desconozco igualmente la fuerza con que se lanzan, el peso de los mismos, la humedad del medio ambiente, la temperatura exacta entre tantas y diversas variables f?sico qu?micas que pueden intervenir en un simple lanzamiento de dados. Desconozco por igual el estado de ?nimo del lanzador, la inclinaci?n que va a tener su cuerpo como producto de su estado ps?quico, su transpiraci?n. Desconozco la energ?a o variaci?n molecular de los presentes en el espect?culo del casino donde se lanzan los dados. ?Y puedo seguir enumerando detalles in extenso, pero con lo dicho es podemos comprender el porqu? llamamos azar a este desconocimiento de causas.

El azar lo es para nosotros; la necesidad lo es para Dios. Para Dios todo es necesario, todo ocurre porque debe ocurrir, porque as? lo ha previsto. Para nosotros, simples desconocedores de amplios detalles de lo que sucede en el Cosmos, las cosas suceden por diversas causas y en ocasiones atribuimos al azar la cualidad de causa. ?Llegamos incluso a decir que el azar es una forma sutil del destino. En forma ligera cualquiera podr?a alegar una voluntad dual en Dios, al leer el relato que se hace en el libro de Jon?s acerca de su viaje a N?nive -desviado a Tarsis.? Jon?s tiene una aventura tormentosa con el pez gigante que lo traga y lo sacude.? Cuando ora y vuelve a Dios, es llevado de nuevo a su destino primigenio. ?Hay algunos que se han atrevido a hablar de voluntad permisiva y voluntad restrictiva en Dios. ?Bien, como metodolog?a de estudio eso puede valer desde nuestro espacio-tiempo, pero como atributo divino ser?a una contradicci?n, ya que en ?l no hay sombra ni mudanza de variaci?n. ?l es inmutable, y si inmutable entonces sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. ?Su voluntad entonces es ?nica. ?La voluntad de Dios en cuanto a Jon?s ?desde la perspectiva divina- no fue permisiva; simplemente fue una sola. ?Dios planific? que Jon?s rechazase el viaje a N?nive para que despu?s sucediese todo lo que hab?a de acontecer.

Consideremos otro relato, el del rey Ezequ?as que pide a Dios le prolongue la vida. Dios hab?a hablado a trav?s del profeta Isa?as para que Ezequ?as ordenara su casa, ?pero por su rogativa le prolonga la vida. Sabemos lo que sucedi? durante esos 15 a?os de vida postergada. ?Cualquiera dice que el pobre Ezequ?as no ha debido haber hecho esa petici?n pues sufri? mucho. Sin embargo, nosotros creemos sin objeci?n que el Cordero de Dios estaba predestinado, guardado, ordenado, desde antes de la fundaci?n del mundo ?como lo se?ala la Biblia- y que es Jesucristo. ?Y si estaba planificado que ?l habr?a de nacer en esta tierra, que se har?a humano, entonces tambi?n estaba planificada la manera como ser?a manifestado su linaje, de qu? casa habr?a de venir. ?Justamente Manas?s es un hijo del rey Ezequ?as, nacido en el per?odo de los 15 a?os de gracia que Dios le permiti? vivir de m?s al rey; y de la l?nea de Manas?s vino Cristo (Mateo 1:10).

?Entonces ?vamos a decir que Dios cambi? seg?n los planes de Ezequ?as? ?Vamos a decir que el Cristo fue incorporado por azar en el linaje de Manas?s? ?Vamos a sugerir que Dios aprovech? el hecho del nacimiento de Manas?s, para colar a Su Hijo en su linaje? Si as? fuese, ser?a de temer. Ser?a un Dios distinto al de la Biblia. Tendr?a mudanza, sombra de variaci?n, contrario a lo que la Escritura misma dice. Ni siquiera eso se les ocurri? a los griegos cuando hablaron de su Moira o Destino. Era un Destino ?nico, implacable. ?Pero nosotros nos atrever?amos a decir que nuestro Dios es cambiante? Creo que los casos relatados en las Escrituras hay que valorarlos al menos desde dos planos: uno, desde nuestra perspectiva hist?rica, donde somos responsables de nuestros actos, aunque resulte una paradoja al final; el otro, desde el enfoque divino, plano celestial o perspectiva de Dios, donde el Dios soberano planifica los eventos. La paradoja sale igualmente desde cualquier plano, y la paradoja es la misma; ya lo dijo Pablo el ap?stol: ?Por qu? pues inculpa? Pues ?qui?n ha resistido a su voluntad?

Es mejor reconocer la paradoja, as? como los griegos reconocieron el car?cter tr?gico del hombre frente al Destino, que falsear la realidad concebida. Acomodar la soberan?a de Dios a las voluntades permisivas, podr?a acarrearnos un encuentro con otro dios, tan d?bil como los dioses griegos, supeditados a la Moira o Destino. Este Dios fr?gil estar?a sometido al destino que los humanos se construyen. ?Eso equivaldr?a a colocar la carreta delante del caballo, y el caballo no podr?a andar porque perder?a la tracci?n y se le eximir?an sus fuerzas. Los griegos fueron llamados sabios; ya lo dijo Jesucristo, los hijos de las tinieblas son m?s sagaces que los hijos de la luz. Pero el mismo Cristo nos exhorta a ser sencillos como palomas y astutos como serpientes.

Seamos sabios y dejemos los eufemismos. Nuestro Dios es soberano aunque nos asalte la paradoja paulina de ?por qu? pues inculpa? si nadie ha resistido a su voluntad. ?Esa voluntad es inquebrantable y ?nica, sin mudanza de variaci?n, puesto que ?l es perfecto, y si perfecto entonces no puede ser ni mejor ni peor. Es el mismo por los siglos como su voluntad es la misma desde siempre. Lo sucedido a Ezequ?as, a Jon?s y a muchos otros en los relatos b?blicos, se ha narrado con las limitantes a que nos somete nuestro lenguaje, el cual no puede escapar tampoco de este encapsulamiento llamado espacio-tiempo.

A Agust?n de Hipona le preguntaron en una ocasi?n si Dios envejec?a, por aquello del espacio tiempo. ?Agust?n respondi? que Dios hab?a creado todas las cosas con tiempo y no en el tiempo. ?Dios no se ech? el tiempo encima, no se sujet? al espacio tiempo. ?Non in tempore sed cum tempore creavit Deus Caelum et Terram.

C?sar Paredes

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Tags: SOBERANIA DE DIOS

Publicado por elegidos @ 12:37
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Comentarios
Publicado por arielv2
Lunes, 20 de julio de 2009 | 20:58
Muy interesante tu entrada.

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